Versículo anterior >> Génesis 25:34
1 Hubo hambre
en el país - aparte de la primera que tuvo lugar en tiempo de Abraham - y
fue Isaac a Guerar, a donde Abimélek, rey de los filisteos.
2 Yahveh se le
apareció y le dijo: «No bajes a Egipto. Quédate en la tierra que yo te
indique.
3 Reside en
esta tierra, y yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia
he de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre
Abraham.
4 Multiplicaré
tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas
estas tierras. Y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la
tierra,
5 en pago de
que Abraham me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos, mis
preceptos y mis instrucciones.»
6 Establecióse,
pues, Isaac en Guerar.
7 Los del lugar
le preguntaban por su mujer, y él decía: «Es mi hermana.» En efecto, le daba
reparo decir: «Es mi mujer», no fuesen a matarle los del lugar por causa de
Rebeca, ya que ella era de buen ver.
8 Ya llevaba
largo tiempo allí, cuando aconteció que Abimélek, rey de los filisteos,
atisbando por una ventana, observó que Isaac estaba solazándose con su mujer
Rebeca.
9 Llama
Abimélek a Isaac y le dice: ¡Con que es tu mujer! ¿Pues cómo has venido
diciendo: Es mi hermana?» Dícele Isaac: «Es que me dije: A ver si voy a
morir por causa de ella.»
10 Replicó
Abimélek: «¿Qué es lo que nos has hecho? Si por acaso llega a acostarse
cualquiera del pueblo con tu mujer, tú nos habrías echado la culpa.»
11 Entonces
Abimélek ordenó a todo el pueblo: «Quien tocare a este hombre o a su mujer,
morirá sin remedio.»
12 Isaac sembró
en aquella tierra, y cosechó aquel año el ciento por uno. Yahveh le bendecía
13 y el hombre
se enriquecía, se iba enriqueciendo más y más hasta que se hizo riquísimo.
14 Tenía
rebaños de ovejas y vacadas y copiosa servidumbre. Los filisteos le tenían
envidia.
15 Todos los
pozos que habían cavado los siervos de su padre - en tiempos de su padre
Abraham - los habían cegado los filisteos, llenándolos de tierra.
16 Entonces
Abimélek dijo a Isaac: «Apártate de nuestro lado, porque te has hecho mucho
más poderoso que nosotros.»
17 Isaac se fue
de allí y acampó en la vaguada de Guerar, estableciéndose allí.
18 Isaac volvió
a cavar los pozos de agua que habían cavado los siervos de su padre Abraham,
y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham, y les
puso los mismos nombres que les había puesto su padre.
19 Cavaron los
siervos de Isaac en la vaguada y encontraron allí un pozo de aguas vivas.
20 Pero riñeron
los pastores de Guerar con los pastores de Isaac, diciendo: «El agua es
nuestra.» El llamó al pozo Eseq, ya que se habían querellado con él.
21 Excavaron
otro pozo, y también riñeron por él: lo llamó Sitná.
22 Partió de
allí y cavó otro pozo, y ya no riñeron por él: lo llamó Rejobot, y dijo:
«Ahora Yahveh nos ha dado desahogo, y prosperaremos en esta tierra.
23 De allí
subió a Berseba.
24 Yahveh se le
apareció aquella noche y dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No
temas, porque yo estoy contigo. Te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia
por amor de Abraham, mi siervo.»
25 Allí
construyó un altar e invocó el nombre de Yahveh. Allí desplegó su tienda, y
los siervos de Isaac perforaron allí un pozo.
26 Entonces
Abimélek fue a donde él desde Guerar, con Ajuzat, uno de sus familiares, y
Pikol, capitán de su tropa.
27 Díceles
Isaac: «¿Cómo es que venís a mí. vosotros que me odiáis y me habéis echado
de vuestra compañía?»
28 Contestaron
ellos: «Hemos visto claramente que Yahveh se ha puesto de tu parte, y hemos
dicho: "Ea, haya un juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y vamos a
hacer un pacto contigo,
29 de que no
nos harás mal, como tampoco nosotros te hemos tocado a ti; no te hemos hecho
sino bien, y te hemos dejado ir en paz, ¡oh bendito de Yahveh!"»
30 El les dio
un banquete, y comieron y bebieron.
31 De
madrugada, se levantaron y se hicieron mutuo juramento; luego Isaac les
despidió, y se fueron en paz de su lado.
32 Aquel mismo
día llegaron unos siervos de Isaac y le dieron la noticia del pozo que
habían cavado, diciéndole: «Hemos hallado agua.»
33 El lo llamó
Seba, de donde el nombre de la ciudad de Berseba, hasta la fecha.
34 Cuando Esaú
tenía cuarenta años, tomó por mujeres a Judit, hija de Beerí el hitita, y a
Basmat, hija de Elón el hitita,
35 las cuales
fueron amargura para Isaac y Rebeca.
1 Como hubiese
envejecido Isaac, y no viese ya por tener debilitados sus ojos, llamó a
Esaú, su hijo mayor: ¡Hijo mío!» El cual le respondió: «Aquí estoy.»
2 «Mira, dijo,
me he hecho viejo e ignoro el día de mi muerte.
3 Así pues,
toma tus saetas, tu aljaba y tu arco, sal al campo y me cazas alguna pieza.
4 Luego me
haces un guiso suculento, como a mí me gusta, y me lo traes para que lo
coma, a fin de que mi alma te bendiga antes que me muera.»
5 - Ahora bien,
Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con su hijo Esaú. - Esaú
se fue al campo a cazar alguna pieza para el padre,
6 y entonces
Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu
hermano Esaú diciendo:
7 Tráeme caza,
y hazme un guiso suculento para que yo lo coma y te bendiga delante de
Yahveh antes de morirme.
8 Pues bien,
hijo mío, hazme caso en lo que voy a recomendarte.
9 Ve al rebaño
y tráeme de allí dos cabritos hermosos. Yo haré con ellos un guiso suculento
para tu padre como a él le gusta,
10 y tú se lo
presentas a tu padre, que lo comerá, para que te bendiga antes de su
muerte.»
11 Jacob dijo a
su madre Rebeca: ¡Pero si mi hermano Esaú es velludo, y yo soy lampiño!
12 ¡A ver si me
palpa mi padre, y le parece que estoy mofándome de él! ¡Entonces me habré
buscado una maldición en vez de una bendición!»
13 Dícele su
madre: «¡Sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú, obedéceme, basta con eso, ve y
me los traes.»
14 El fue a
buscarlos y los llevó a su madre, y ella hizo un guiso suculento, como le
gustaba a su padre.
15 Después tomó
Rebeca ropas de Esaú, su hijo mayor, las más preciosas que tenía en casa, y
vistió a Jacob, su hijo pequeño.
16 Luego, con
las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del
cuello,
17 y puso el
guiso y el pan que había hecho en las manos de su hijo Jacob.
18 Este entró a
donde su padre, y dijo: «¡Padre!» El respondió: «Aquí estoy; ¿quién eres,
hijo?»
19 Jacob dijo a
su padre: «Soy tu primogénito Esaú. He hecho como dijiste, Anda, levántate,
siéntate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma.»
20 Dice Isaac a
su hijo: «¡Qué listo has andado en hallarla, hijo!» - Respondió: «Sí; es que
Yahveh, tu Dios, me la puso delante.»
21 Dice Isaac a
Jacob: «Acércate, que te palpe, hijo, a ver si realmente eres o no mi hijo
Esaú.»
22 Acercóse
Jacob a su padre Isaac, el cual le palpó y dijo: «La voz es la de Jacob,
pero las manos son las manos de Esaú.»
23 Y no le
reconoció, porque sus manos estaban velludas, como las de su hermano Esaú. Y
se dispuso a bendecirle.
24 Dijo, pues:
«¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?» Respondió: «El mismo.»
25 Dijo
entonces: «acércamelo, que coma de la caza, hijo, para que te bendiga mi
alma.» Acercóle, y comió; le trajo también vino, y bebió.
26 Dícele su
padre Isaac: «Acércate y bésame, hijo.»
27 El se acercó
y le besó, y al aspirar Isaac el aroma de sus ropas, le bendijo diciendo:
«Mira, el aroma de mi hijo como el aroma de un campo, que ha bendecido
Yahveh.
28 ¡Pues que
Dios te dé el rocío del cielo y la grosura de la tierra, mucho trigo y
mosto!
29 Sírvante
pueblos, adórente naciones, sé señor de tus hermanos y adórente los hijos de
tu madre. ¡Quien te maldijere, maldito sea, y quien te bendijere, sea
bendito!»
30 Así que hubo
concluido Isaac de bendecir a Jacob, y justo cuando acababa de salir Jacob
de la presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de su cacería.
31 Hizo también
él un guiso suculento y llevándoselo a su padre le dijo: «Levántese mi padre
y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga tu alma.»
32 Dícele su
padre Isaac: «¿Quién eres tú?» Contestóle: «Soy tu hijo primogénito, Esaú.»
33 A Isaac le
entró un temblor fuerte, y le dijo: «Pues entonces, ¿quién es uno que ha
cazado una pieza y me le ha traído? Porque de hecho yo he comido antes que
tú vinieses, y le he bendecido, y bendito está.»
34 Al oír Esaú
las palabras de su padre, lanzó un grito fuerte y por extremo amargo, y dijo
a su padre: «¡Bendíceme también a mí, padre mío!»
35 Díjole éste:
«Ha venido astutamente tu hermano, y se ha llevado tu bendición.»
36 Dijo Esaú:
«Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces: se llevó
mi primogenitura, y he aquí que ahora se ha llevado mi bendición.» Y añadió:
«¿No has reservado alguna bendición para mí?»
37 Respondió
Isaac y dijo a Esaú: «Mira, le he puesto por señor tuyo, le he dado por
siervos a todos sus hermanos y le he abastecido de trigo y vino. Según eso,
¿qué voy a hacer por ti, hijo mío?»
38 Dijo Esaú a
su padre: «¿Es que tu bendición es única, padre mío? ¡Bendíceme también a
mí, padre mío!» Isaac guardó silencio y Esaú alzó la voz y rompió a llorar.
39 Su padre
Isaac le dijo por respuesta: «He aquí que lejos de la grosura de la tierra
será tu morada, y lejos del rocío que baja del cielo.
40 De tu espada
vivirás y a tu hermano servirás. Mas luego, cuando te hagas libre, partirás
su yugo de sobre tu cerviz.»
41 Esaú se
enemistó con Jacob a causa de la bendición con que le había bendecido su
padre; y se dijo Esaú: «Se acercan ya los días del luto por mi padre.
Entonces mataré a mi hermano Jacob.»
42 Se dio aviso
a Rebeca de las palabras de Esaú, su hijo mayor; y ella envió a llamar a
Jacob, su hijo pequeño, y le dijo: «Mira que tu hermano Esaú va a vengarse
de ti matándote.
43 Ahora, pues,
hijo mío, hazme caso: levántate y huye a Jarán, a donde mi hermano Labán,
44 y te quedas
con él una temporada, hasta que se calme la cólera de tu hermano;
45 hasta que se
calme la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que has hecho. Entonces
enviaré yo a que te traigan de allí. ¿Por qué he de perderos a los dos en un
mismo día?»
46 Rebeca dijo
a Isaac: «Me da asco vivir al lado de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer
de las hijas de Het como las que hay por aquí, ¿para qué seguir viviendo?»
1 Llamó, pues,
Isaac a Jacob, le bendijo y le dio esta orden: «No tomes mujer de las hijas
de Canaán.
2 Levántate y
ve a Paddán Aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de
entre las hijas de Labán, hermano de tu madre.
3 Que El Sadday
te bendiga, te haga fecundo y te acreciente, y que te conviertas en asamblea
de pueblos.
4 Que te dé la
bendición de Abraham a ti y a tu descendencia, para que te hagas dueño de la
tierra donde has vivido y que Dios ha dado a Abraham.»
5 Y despidió
Isaac a Jacob, el cual se fue a Paddán Aram, a casa de Labán, hijo de Betuel
el arameo, hermano de Rebeca, la madre de Jacob y de Esaú.
6 Vio Esaú que
Isaac había bendecido a Jacob, y le enviaba a Paddán Aram a tomarse mujer
allí, y que al bendecirle le había dado esta orden: «No tomes mujer de las
hijas de Canaán»,
7 y Jacob,
obedeciendo a su padre y a su madre, había marchado a Paddán Aram.
8 Vio, pues,
Esaú que las hijas de Canaán eran mal vistas de su padre Isaac,
9 y acudiendo
Esaú a Ismael, tomóse por mujer, además de las que tenía, a Majlat, hija de
Ismael, el hijo de Abraham, y hermana de Nebayot.
10 Jacob salió
de Berseba y fue a Jarán.
11 Llegando a
cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el
sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y acostóse
en aquel lugar.
12 Y tuvo un
sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los
cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.
13 Y vio que
Yahveh estaba sobre ella, y que le dijo: «Yo soy Yahveh, el Dios de tu padre
Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para
ti y tu descendencia.
14 Tu
descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y
al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes
de la tierra; y por tu descendencia.
15 Mira que yo
estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este
solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.»
16 Despertó
Jacob de su sueño y dijo: «¡Así pues, está Yahveh en este lugar y yo no lo
sabía!»
17 Y asustado
dijo: «¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de
Dios y la puerta del cielo!»
18 Levantóse
Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la
erigió como estela y derramó aceite sobre ella.
19 Y llamó a
aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.
20 Jacob hizo
un voto, diciendo: «Si Dios me asiste y me guarda en este camino que
recorro, y me da pan que comer y ropa con que vestirme,
21 y vuelvo
sano y salvo a casa de mi padre, entonces Yahveh será mi Dios;
22 y esta
piedra que he erigido como estela será Casa de Dios; y de todo lo que me
dieres, te pagaré el diezmo.»
1 Jacob se puso
en marcha y se fue al país de los orientales.
2 Cuando he
aquí que divisa un pozo en el campo, y allí mismo tres rebaños de ovejas
sesteando junto a él, pues de aquel pozo se abrevaban los rebaños. Sobre la
boca del pozo había una gran piedra.
3 Allí se
reunían todos los rebaños: se revolvía la piedra de encima de la boca del
pozo, abrevaban las ovejas, y devolvían la piedra a su sitio sobre la boca
del pozo.
4 Jacob les
dijo (a los pastores): «Hermanos, ¡de dónde sois?» Dijeron ellos: «Somos de
Jarán.»
5 «¿Conocéis a
Labán, hijo de Najor?» - «Lo conocemos.»
6 - «¿Se
encuentra bien?» - «Muy bien; precisamente ahí llega Raquel, su hija, con
las ovejas.»
7 Dijo él:
«Todavía es muy de día, no es hora de recoger el ganado; abrevad las ovejas,
e id a apacentarlas.»
8 Contestaron:
«No podemos hasta que se reúnan todos los rebaños y se revuelva la piedra de
sobre la boca del pozo. Entonces abrevaremos las ovejas.»
9 Aún estaba él
hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues era
pastora.
10 En cuanto
vio Jacob a Raquel, hija de Labán, el hermano de su madre, y las ovejas de
Labán, hermano de su madre, acercóse Jacob y revolvió la piedra de sobre la
boca y abrevó los ovejas de Labán, el hermano de su madre.
11 Jacob besó a
Raquel y luego estalló en sollozos.
12 Jacob
anunció a Raquel que era pariente de su padre e hijo de Rebeca. Ella se echó
a correr y lo anunció a su padre.
13 En cuanto
oyó Labán hablar de Jacob, el hijo de su hermana, corrió a su encuentro, le
abrazó, le besó y le llevó a su casa. Entonces él contó a Labán toda esta
historia,
14 y Labán le
dijo: «En suma, que tú eres hueso mío y carne mía.» Y Jacob se quedó con él
un mes cumplido.
15 Labán dijo a
Jacob: «¿Acaso porque seas pariente mío has de servirme de balde? Indícame
cuál será tu salario.»
16 Ahora bien,
Labán tenía dos hijas: la mayor llamada Lía, y la pequeña, Raquel.
17 Los ojos de
Lía eran tiernos. Raquel, en cambio, era de bella presencia y de buen ver.
18 Jacob estaba
enamorado de Raquel. Así pues, dijo: «Te serviré siete años por Raquel, tu
hija pequeña.»
19 Dijo Labán:
«Mejor es dártela a ti que dársela a otro. Quédate conmigo.»
20 Sirvió,
pues, Jacob por Raquel siete años, que se le antojaron como unos cuantos
días, de tanto que la amaba.
21 Jacob dijo a
Labán: «Dame mi mujer, que se ha cumplido el plazo, y quiero casarme con
ella.»
22 Labán juntó
a todos los del lugar y dio un banquete.
23 Luego a la
tarde tomó a su hija Lía y la llevó a Jacob, y éste se unió a ella.
24 Labán dio su
esclava Zilpá como esclava de su hija Lía.
25 Se hizo de
mañana, ¡y resultó que aquélla era Lía! Jacob dijo a Labán: «¿Qué es lo que
has hecho conmigo? ¿No te he servido por Raquel? ¿Pues por qué me has hecho
trampa?»
26 Labán dijo:
«No se usa en nuestro lugar dar la menor antes que la mayor.
27 Cumple esta
semana, y te daré también a la otra por el servicio que me prestarás todavía
otros siete años.»
28 Así lo hizo
Jacob; y habiendo cumplido aquella semana, le dio por mujer a su hija
Raquel.
29 Labán dio su
esclava Bilhá como esclava de su hija Raquel.
30 El se unió
también a Raquel, y amó a Raquel más que a Lía, y sirvió en casa de su tío
otros siete años más.
31 Vio Yahveh
que Lía era aborrecida y la hizo fecunda, mientras que Raquel era estéril.
32 Lía quedó
encinta y dio a luz un hijo al que llamó Rubén, pues dijo: «Yahveh ha
reparado en mi cuita: ahora sí que me querrá mi marido.»
33 Concibió
otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Yahveh ha oído que yo era aborrecida y
me ha dado también a éste.» Y le llamó Simeón.
34 Concibió
otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Ahora, esta vez, mi marido se
aficionará a mí, ya que le he dado tres hijos.» Por eso le llamó Leví.
35 Concibió
otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabo a Yahveh.» Por eso le
llamó Judá, y dejó de dar a luz.
1 Vio Raquel
que no daba hijos a Jacob, y celosa de su hermana dijo a Jacob: «Dame hijos,
o si no me muero.»
2 Jacob se
enfadó con Raquel y dijo: ¿Estoy yo acaso en el lugar de Dios, que te ha
negado el fruto del vientre?»
3 Ella dijo:
«Ahí tienes a mi criada Bilhá; únete a ella y que dé a luz sobre mis
rodillas: así también yo ahijaré de ella.»
4 Diole, pues,
a su esclava Bilhá por mujer; y Jacob unióse a ella.
5 Concibió
Bilhá y dio a Jacob un hijo.
6 Y dijo
Raquel: «Dios me ha hecho justicia, pues ha oído mi voz y me ha dado un
hijo.» Por eso le llamó Dan.
7 Otra vez
concibió Bilhá, la esclava de Raquel, y dio a Jacob un segundo hijo.
8 Y dijo
Raquel: «Me he trabado con mi hermana a brazo partido y la he podido»; y le
llamó Neftalí.
9 Viendo Lía
que había dejado de dar a luz, tomó a su esclava Zilpá, y se la dio a Jacob
por mujer.
10 Y Zilpá, la
esclava de Lía, dio a Jacob un hijo.
11 Lía dijo:
«¡Enhorabuena!» Y le llamó Gad.
12 Zilpá, la
esclava de Lía, dio a Jacob un segundo hijo,
13 y dijo Lía:
«¡Feliz de mí! pues me felicitarán las demás.» Y le llamó Aser.
14 Una vez fue
Rubén, al tiempo de la siega del trigo, y encontró en el campo unas
mandrágoras que trajo a su madre Lía. Y dijo Raquel a Lía "«¿Quieres darme
las mandrágoras de tu hijo?»
15 Respondióle:
«¿Es poco haberte llevado mi marido, que encima vas a llevarte las
mandrágoras de mi hijo?» Dijo Raquel: «Sea: que se acueste contigo Jacob
esta noche, a cambio de las mandrágoras de tu hijo.»
16 A la tarde,
cuando Jacob volvió del campo, sale Lía a su encuentro y le dice: «Tienes
que venir conmigo porque he pagado por ti unas mandrágoras de mi hijo.» Y él
se acostó con ella aquella noche.
17 Dios oyó a
Lía, que concibió y dio un quinto hijo a Jacob.
18 Y dijo Lía:
«Dios me ha dado mi recompensa, a mí, que tuve que dar mi esclava a mi
marido.» Y le llamó Isacar.
19 Lía concibió
otra vez y dio el sexto hijo a Jacob.
20 Y dijo Lía:
«Me ha hecho Dios un buen regalo. Ahora sí que me apreciará mi marido, pues
le he dado seis hijos.» Y le llamó Zabulón.
21 Después dio
a luz una hija a la que llamó Dina.
22 Entonces se
acordó Dios de Raquel. Dios la oyó y abrió su seno,
23 y ella
concibió y dio a luz un hijo. Y dijo: «Ha quitado Dios mi afrenta.»
24 Y le llamó
José, como diciendo: «Añádame Yahveh otro hijo.»
25 Cuando
Raquel hubo dado a luz a José, dijo Jacob a Labán: «Déjame que me vaya a mi
lugar y a mi tierra.
26 Dame a mis
mujeres y a mis hijos por quienes te he servido, para que me vaya; pues bien
sabes bajo qué condiciones te he servido.»
27 Díjole
Labán: «¡Si en algo me estimas!... Yo estaba bajo un maleficio, pero Yahveh
me ha bendecido gracias a ti.»
28 Y agregó:
«Fíjame tu paga, y te la daré.»
29 Respondióle:
«Tu sabes cómo te he servido, y cómo le fue a tu ganado conmigo:
30 bien poca
cosa tenías antes de venir yo, pero ya se ha multiplicado muchísimo, y
Yahveh te ha bendecido a mi llegada. Pues bien: ¿cuándo voy a hacer yo
también algo por mi casa?»
31 Dijo Labán:
«¿Qué he de darte?» Respondió Jacob: «No me des nada. Si haces por mí esta,
volveré a apacentar tu rebaño. Fíjate bien:
32 Voy a
desfilar hoy con todo tu rebaño. Aparta toda oveja negra y las cabras pintas
y manchadas, y eso será mi paga,
33 y la
garantía de mi honradez el día de mañana. Cuando te presente a controlar mi
paga, todo lo que no fuere pinto y manchado entre las cabras y negro entre
los corderos, será lo que he robado.»
34 Dijo Labán:
«Bien, sea como dices.»
35 Y aquel
mismo día apartó los machos cabríos listados y manchados, todo lo que tenía
en sí algo de blanco, así como todo lo negro entre las ovejas, y lo confió a
sus hijos,
36
interponiendo tres jornadas de camino entre él y Jacob. Este último
apacentaba el resto del rebaño de Labán.
37 Entonces
Jacob se procuró unas vares verdes de álamo, de almendro y de plátano, y
labró en ellas unas muescas blancas, dejando al descubierto lo blanco de las
varas,
38 e hincó las
varas así labradas en las pilas o abrevaderos a donde venían las reses a
beber, justo delante de las reses, con lo que éstas se calentaban al
acercarse a beber.
39 O sea, que
se calentaban a la vista de las varas, y así parían crías listadas, pintas o
manchadas.
40 Luego separó
Jacob los machos, echándolos a lo listado y negro que ahora había en el
rebaño de Labán, y así se fue formando unos hatajos propios, que no mezclaba
con el rebaño de Labán.
41 Además,
siempre que se calentaban las reses vigorosas, poníales Jacob las varas ante
los ojos en las pilas, para que se calentaran bajo el influjo de las varas;
42 mas cuando
el ganado estaba débil, no las ponía de modo que las crías débiles eran para
Labán, y las vigorosas para Jacob.
43 Así que éste
medró muchísimo, y llegó a tener rebaños numerosos, y siervas y siervos y
camellos y asnos.
1 Oyó Jacob que
los hijos de Labán decían: «Jacob se ha apoderado de todo lo de nuestro
padre, y con lo de nuestro padre ha hecho toda esa fortuna.»
2 Jacob observó
el rostro de Labán y vio que ya no era para con él como hasta entonces.
3 Entonces
Yahveh dijo a Jacob: «Vuélvete a la tierra de tus padres, a tu patria, y yo
estaré contigo.»
4 Jacob envió a
llamar a Raquel y a Lía al campo, donde estaba su rebaño,
5 y les dijo:
«Vengo observando que vuestro padre ya no me mira como antes; pero el Dios
de mi padre ha estado conmigo.
6 Vosotras
sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas;
7 pero vuestro
padre ha trapaceado conmigo y ha cambiado mi retribución una docena de
veces, si bien Dios no le ha dejado perjudicarme.
8 Si él decía:
Tu paga serán las reses pintas, entonces todas las ovejas parían pintas. Y
si decía: Tu paga será lo listado, entonces todas las ovejas parían listado.
9 De esta
suerte Dios ha quitado el ganado a vuestro padre y me lo ha dado a mí.
10 Pues bien:
en la época de calentarse el rebaño, alcé los ojos y vi en un sueño cómo los
machos que montaban al rebaño eran listados, pintos y salpicados.
11 Y me dijo el
Ángel de Dios en aquel sueño: "¡Jacob!" Yo respondí: "Aquí estoy."
12 Y dijo: Alza
los ojos, y verás que todos los machos que montan al rebaño son listados,
pintos y salpicados. Es que he visto todo lo que Labán te ha hecho.
13 Yo soy el
Dios que se te apareció en Betel, donde ungiste una estela y donde me
hiciste aquel voto. Ahora, levántate, sal de esta tierra y vuelve a tu país
natal.»
14 Respondieron
Raquel y Lía y le dijeron: «¿Es que tenemos aún parte o herencia en la casa
de nuestro padre?
15 ¿No hemos
sido consideradas como extrañas para él, puesto que nos vendió y, por
comerse, incluso se comió nuestra plata?
16 Así que toda
la riqueza que ha quitado Dios a nuestro padre nuestra es y de nuestros
hijos. Con que todo lo que te ha dicho Dios, hazlo.»
17 Levantóse
Jacob, montó a sus hijos y a sus mujeres en los camellos,
18 y se llevó
todo su ganado y toda la hacienda que había adquirido, el ganado de su
propiedad, que había adquirido en Paddán Aram, para irse a donde su padre
Isaac a Canaán.
19 Como Labán
había ido a esquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos familiares que tenía
su padre,
20 y Jacob
actuó a hurtadillas de Labán el arameo, no dándole ningún indicio de que se
fugaba.
21 En efecto,
se fugó con todo lo suyo; se levantó, pasó el Río y enderezó hacia la
montaña de Galaad.
22 Al tercer
día recibió Labán la noticia de que Jacob se había fugado.
23 Entonces
tomó a sus hermanos consigo y tras siete jornadas de persecución a su zaga
le dio alcance en la montaña de Galaad.
24 Pero aquella
noche vino Dios en sueños a Labán el arameo y le dijo: «Guárdate de hablar
nada con Jacob, ni bueno ni malo.»
25 Alcanzó,
pues, Labán a Jacob. Este había plantado su tienda en la montaña y Labán
plantó la suya con sus hermanos en la misma montaña de Galaad.
26 Y dijo Labán
a Jacob: «¿Qué has hecho? Has actuado a hurtadillas de mí y te has llevado a
mis hijas cual cautivas de guerra.
27 ¿Por qué te
has fugado con disimulo y a hurtadillas de mí, en vez de advertírmelo? Yo te
habría despedido con alegría y con cantares, con adufes y arpas.
28 Ni siquiera
me has permitido besar a mis hijos e hijas. O sea, que has obrado como un
necio.
29 Hay poder en
mi mano para hacerte mal: pero el Dios de tu padre me dijo ayer noche:
"Guárdate de hablar a Jacob absolutamente nada, ni bueno ni malo."
30 Así pues, tú
te has marchado porque añorabas la casa paterna, pero ¿por qué robaste mis
dioses?»
31 Respondió
Jacob a Labán: «Es que tuve miedo, pensando que acaso ibas a quitarme a tus
hijas.
32 Pero eso sí,
que aquel a quien le encuentres tus dioses no quede con vida. Delante de
nuestros hermanos reconoce lo tuyo que yo tenga y tómatelo.» En efecto,
Jacob ignoraba que Raquel los había robado.
33 Entró Labán
en la tienda de Jacob, en la de Lía y en la de las dos criadas, y no halló
nada. Salió de la tienda de Lía, y entró en la de Raquel.
34 Pero Raquel
había tomada los ídolos familiares y, poniéndolos en la albarda del camello,
se había sentado encima. Labán registró toda la tienda sin hallar nada.
35 Ella dijo a
su padre: «No le dé enojo a mi señor de que no pueda levantarme en tu
presencia, porque estoy con las reglas.» El siguió rebuscando por toda la
tienda sin dar con los ídolos.
36 Entonces
Jacob, montando en cólera recriminó a Labán, y encarándose con él le dijo:
«¿Cual es mi delito? ¿Cuál mi pecado, que me persigues con saña?
37 Al registrar
todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo
aquí, ante mis hermanos y los tuyos, y juzguen ellos entre nosotros dos.
38 En veinte
años que llevo contigo, tus ovejas y tus cabras nunca han malparido, y los
machos de tu rebaño nunca me los he comido.
39 Ganado
destrozado por fieras nunca te llevé: yo pagaba el daño, de lo mío te
cobrabas tanto si era yo robado de día como si lo era de noche.
40 Estaba yo
que de día me devoraba el resistero, y de noche la helada, mientras huía el
sueño de mis ojos.
41 Estos fueron
mis veinte años en tu casa. Catorce años te serví por tus dos hijas, y seis
por tus ovejas, y tú has cambiado mi paga diez veces.
42 Si el Dios
de mi Padre, el Dios de Abraham y el Padrino de Isaac no hubiese estado por
mí, a fe que ahora me despacharas de vacío. Mi cuita y la fatiga de mis
manos las ha visto Dios y ha dado su fallo ayer noche.»
43 Respondió
Labán y dijo a Jacob: «Estas hijas son mías, estos hijos son mis hijos, y
estas ovejas mis ovejas, todo cuanto ves, mío es. Y, ¿qué voy a hacerles hoy
a estas mis hijas?, ¿o a los hijos que me dieron?
44 Ea, pues,
ven y hagamos un pacto entre los dos..., y sirva de testigo entre nosotros
dos.»
45 Jacob tomó
una piedra y la erigió como estela.
46 Y dijo Jacob
a sus hermanos: «Recoged piedras.» Tomaron piedras, hicieron un majano y
comieron allí sobre el majano.
47 Labán lo
llamó Yegar Sahdutá, y Jacob lo llamó Galed.
48 Labán dijo:
«Este majano es hoy testigo entre nosotros dos.» Por eso le llamó Galed,
49 y también
Mispá, pues dijo: «Que Yahveh nos vigile a los dos, cuando nos alejemos el
uno del otro.
50 Si tú
humillas a mis hijas, si tomas otras mujeres, además de mis hijas, bien que
nadie esté con nosotros que nos vea, sea Dios testigo entre los dos.»
51 Dijo Labán a
Jacob: «Aquí está este majano, y aquí esta estela que he erigido entre
nosotros dos.
52 Testigo sea
este majano, y testigo sea esta estela de que yo no he de traspasar este
majano hacia ti, ni tú has de traspasar este majano y esta estela hacia mí
para nada malo.
53 El Dios de
Abraham y el Dios de Najor juzguen entre nosotros.» Y Jacob juró por el
Padrino de su padre Isaac.
54 Jacob hizo
un sacrificio en el monte e invitó a sus hermanos a tomar parte. Ellos
tomaron parte, e hicieron noche en el monte.
1 A la mañana
siguiente, Labán besó a sus hijos e hijas, les bendijo y se volvió a su
lugar.
2 Jacob se fue
por su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.
3 Al verlos,
dijo Jacob: «Este es el campamento de Dios»; y llamó a aquel lugar
Majanáyim.
4 Jacob envió
mensajeros por delante hacia su hermano Esaú, al país de Seír, la estepa de
Edom,
5
encargándoles: «Diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Fui a
pasar una temporada con Labán, y me he demorado hasta hoy.
6 Me hice con
bueyes, asnos, ovejas, siervos y siervas; y ahora mando a avisar a mi señor,
para hallar gracia a sus ojos.»
7 Los
mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: «Hemos ido donde tu hermano Esaú, y
él mismo viene a tu encuentro con cuatrocientos hombres.»
8 Jacob se
asustó mucho y se llenó de angustia; dividió a sus gentes, las ovejas, vacas
y camellos, en dos campamentos,
9 y dijo: «Si
llega Esaú a uno de los campamentos y lo ataca, se salvará el otro.»
10 Y dijo
Jacob: «¡Oh Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Yahveh, que
me dijiste: "Vuelve a tu tierra y a tu patria, que yo seré bueno contigo",
11 qué poco
merecía yo todas las mercedes y toda la confianza que has dado a tu siervo!
Pues con solo mi cayado pasé este Jordán y ahora he venido a formar dos
campamentos.
12 Líbrame de
la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo, no sea que venga
y nos ataque, a la madre junto con los hijos.
13 Que fuiste
tú quien dijiste: "Yo seré bueno de veras contigo y haré tu descendencia
como la arena del mar, que no se puede contar de tanta como hay."»
14 Y Jacob pasó
allí aquella noche. Tomó de lo que tenía a mano un regalo para su hermano
Esaú,
15 consistente
en doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte
carneros,
16 treinta
camellas criando, junto con sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte
asnas y diez garañones,
17 y
repartiéndolo en manadas independientes, los confió a sus siervos y les
dijo: «Pasad delante de mí, dejando espacio entre manada y manada.»
18 Y al primero
le encargó: «Cuando te salga al paso mi hermano Esaú y te pregunte "de quién
eres y adónde vas, y para quién es eso que va delante de ti",
19 dices: "De
tu siervo Jacob; es un regalo enviado para mi señor Esaú. Precisamente, él
mismo viene detrás de nosotros."»
20 El mismo
encargo hizo también al segundo, como asimismo al tercero y a todos los que
iban tras las manadas diciendo: «En estos términos hablaréis a Esaú cuando
le encontréis,
21 añadiendo:
"Precisamente, tu siervo Jacob viene detrás de nosotros."» Pues se decía:
«Voy a ganármelo con el regalo que me precede, tras de lo cual me
entrevistaré con él; tal vez me haga buena cara.»
22 Así, pues,
mandó el regalo por delante, y él pasó aquella noche en el campamento.
23 Aquella
noche se levantó, tomó a sus dos mujeres con sus dos siervas y a sus once
hijos y cruzó el vado de Yabboq.
24 Les tomó y
les hizo pasar el río, e hizo pasar también todo lo que tenía.
25 Y habiéndose
quedado Jacob solo, estuvo luchando alguien con él hasta rayar el alba.
26 Pero viendo
que no le podía, le tocó en la articulación femoral, y se dislocó el fémur
de Jacob mientras luchaba con aquél.
27 Este le
dijo: «Suéltame, que ha rayado el alba.» Jacob respondió: «No te suelto
hasta que no me hayas bendecido.»
28 Dijo el
otro: «¿Cuál es tu nombre?» - «Jacob.» -
29 «En adelante
no te llamarás Jacob sino Israel; porque has sido fuerte contra Dios y
contra los hombres, y le has vencido.»
30 Jacob le
preguntó: «Dime por favor tu nombre.» - «¿ Para qué preguntas por mi
nombre?» Y le bendijo allí mismo.
31 Jacob llamó
a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): «He visto a Dios cara a cara, y tengo
la vida salva.»
32 El sol salió
así que hubo pasado Penuel, pero él cojeaba del muslo.
33 Por eso los
israelitas no comen, hasta la fecha, el nervio ciático, que está sobre la
articulación del muslo, por haber sido tocado Jacob en la articulación
femoral, en el nervio ciático.
1 Jacob levantó
los ojos y al ver que venía Esaú con cuatrocientos hombres, repartió a los
niños entre Lía y Raquel y las dos siervas.
2 Puso a las
siervas y sus niños al frente; después a Lía y sus niños, y a Raquel y José
en la zaga,
3 y él se les
adelantó y se inclinó en tierra siete veces, hasta llegar donde su hermano.
4 Esaú, a su
vez, corrió a su encuentro, le abrazó, se le echó al cuello, le besó y
lloró.
5 Levantó luego
los ojos, y al ver a las mujeres y a los niños, dijo: «¿Qué son de ti
éstos?» - «Son los hijos que ha otorgado Dios a tu siervo.»
6 Entonces se
acercaron las siervas con sus niños, y se inclinaron.
7 Acercóse
también Lía con sus niños, y se inclinaron. Y por último se acercaron José y
Raquel y se inclinaron.
8 Dijo Esaú:
«¿Qué pretendes con toda esta caravana que acabo de encontrar?» - «Es para
hallar gracias a los ojos de mi señor.»
9 Dijo Esaú:
«Tengo bastante, hermano mío; sea para ti lo tuyo.»
10 Replicó
Jacob: «De ninguna manera. Si he hallado gracias a tus ojos, toma mi regalo
de mi mano, ya que he visto tu rostro como quien ve el rostro de Dios, y me
has mostrado simpatía.
11 Acepta,
pues, el obsequio que te he traído; pues Dios me ha favorecido y tengo de
todo.» E instóle tanto que aceptó.
12 Dijo Esaú:
«Vámonos de aquí, y yo te daré escolta.»
13 El le dijo:
«Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo conmigo ovejas y vacas
criando; un día de ajetreo bastaría para que muriese todo el rebaño.
14 Adelántese,
pues, mi señor a su siervo, que yo avanzaré despacito, al paso del ganado
que llevo delante, y al paso de los niños, hasta que llegue donde mi señor,
a Seír.»
15 Dijo Esaú:
«Entonces voy a destacar contigo a parte de la gente que me acompaña.» -
«¿Para qué tal? Con que halle yo gracia a los ojos de mi señor...»
16 Rehízo,
pues, Esaú aquel mismo día su camino rumbo a Seír,
17 y Jacob
partió para Sukkot donde edificó para sí una casa y para su ganado hizo
cabañas. Por donde se llamó aquel lugar Sukkot.
18 Jacob llegó
sin novedad a la ciudad de Siquem, que está en el territorio cananeo,
viniendo de Paddán Aram, y acampó frente a la ciudad.
19 Compró a los
hijos de Jamor, padre de Siquem, por cien agnos la parcela de campo donde
había desplegado su tienda,
20 erigió allí
un altar, y lo llamó de «El», Dios de Israel.
1 Dina, la hija
que Lía había dado a Jacob, salió una vez a ver a las mujeres del país.
2 Siquem, hijo
de Jamor el jivita, príncipe de aquella tierra, la vio, se la llevó, se
acostó con ella y la humilló.
3 Su alma se
aficionó a Dina, hija de Jacob, se enamoró de la muchacha y trató de
convencerla.
4 Siquem dijo a
su padre Jamor: «Tómame a esta chica por mujer.»
5 Jacob oyó que
Siquem había violado a su hija Dina, pero sus hijos estaban con el ganado en
el campo, y Jacob guardó silencio hasta su llegada.
6 Jamor, padre
de Siquem, salió a donde Jacob para hablar con él.
7 Los hijos de
Jacob volvieron del campo al oírlo, y se indignaron los hombres y les dio
mucha rabia la afrenta hecha por Siquem acostándose con la hija de Jacob:
«Eso no se hace.»
8 Jamor habló
con ellos diciendo: «Mi hijo Siquem se ha prendado de vuestra hija, así que
dádsela por mujer.
9 Emparentad
con nosotros: dadnos vuestras hijas, y tomad para vosotros la nuestras.
10 Quedaos a
vivir con nosotros: tenéis la tierra franca. Instalaos, circulad libremente
y adquirid propiedades.»
11 Siquem dijo
al padre y a los hermanos de la chica: «Ojalá me concedáis vuestro favor, y
yo os daré lo que me pidáis.
12 Pedidme
cualquier dote, por grande que sea, que yo os daré cuanto me digáis; pero
dadme a la muchacha por mujer.»
13 Los hijos de
Jacob respondieron a Siquem y a su padre Jamor con disimulo, y dirigiéndose
a aquel que había violado a su hermana Dina,
14 dijeron: «No
podemos hacer tal cosa: dar nuestra hermana a uno que es incircunciso,
porque eso es una vergüenza para nosotros.
15 Tan sólo os
la daremos a condición de que os hagáis como nosotros, circuncidándose todos
vuestros varones.
16 Entonces os
daremos nuestras hijas, y tomaremos para nosotros las vuestras, nos
quedaremos con vosotros y formaremos un solo pueblo.
17 Pero si no
nos escucháis respecto a la circuncisión, entonces tomaremos a nuestra hija
y nos iremos.»
18 Sus palabras
parecieron bien a Jamor y a Siquem, hijo de Jamor,
19 y el
muchacho no tardó en ponerlo en práctica, porque quería a la hija de Jacob.
El mismo era el más honorable de toda la casa de su padre.
20 Jamor y su
hijo Siquem vinieron a la puerta de su ciudad y hablaron a todos sus
conciudadanos diciéndoles:
21 «Estos
hombres nos vienen en son de paz. Que se queden en el país y a circulen
libremente, pues y a veis que pueden disponer de tierra espaciosa. Tomemos a
sus hijas por mujeres y démosles las nuestras.
22 Pero sólo
con esta condición accederán estos hombres a quedarse con nosotros para
formar un solo pueblo: que nos circuncidemos todos los varones; igual que
ellos están circuncidados.
23 Sus ganados
y hacienda y todas sus bestias, ¿no van a ser para nosotros? Así que
lleguemos a un acuerdo con ellos y que se queden con nosotros.»
24 Todos los
que salían por la puerta de la ciudad escucharon a Jamor y a su hijo Siquem,
y se circuncidó todo varón que salía por las puertas de la ciudad.
25 Pues bien,
al tercer día, mientras ellos estaban adoloridos, dos hijos de Jacob, Simeón
y Leví, hermanos de Dina, blandieron cada uno su espada y entrando en la
ciudad sin peligro mataron a todo varón.
26 También
mataron a Jamor y a Siquem a filo de espada, y tomando a Dina de la casa de
Siquem, salieron.
27 Los hijos de
Jacob pasaron sobre los muertos, pillaron la ciudad que había violado a su
hermana,
28 se
apoderaron de sus rebaños, vacadas y asnos, cuanto había en la ciudad y
cuanto había en el campo,
29 saquearon
toda su hacienda y sus pequeñuelos y sus mujeres, y pillaron todo lo que
había dentro.
30 Jacob dijo a
Simeón y a Leví: «Me habéis puesto a malas haciéndome odioso entre los
habitantes de este país, los cananeos y los perizitas, pues yo dispongo de
unos pocos hombres, y ellos van a juntarse contra mí, me atacarán y seré
aniquilado yo y mi casa.»
31 Replicaron
ellos: «¿Es que iban a tratar a nuestra hermana como a una prostituta?»
1 Dios dijo a
Jacob: «Levántate, sube a Betel y te estableces allí, haciendo un altar al
Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.»
2 Jacob dijo a
su casa y a todos los que le acompañaban: «Retirad los dioses extraños que
hay entre vosotros. Purificaos, y mudaos de vestido.
3 Luego,
levantémonos y subamos a Betel, y haré allí un altar al Dios que me dio
respuesta favorable el día de mi tribulación, y que me asistió en mi viaje.»
4 Ellos
entregaron a Jacob todos los dioses extraños que había en su poder, y los
anillos de sus orejas, y Jacob los escondió debajo de la encina que hay al
pie de Siquem.
5 Partieron,
pues, y un pánico divino cayó sobre las ciudades de sus contornos; así no
persiguieron a los hijos de Jacob.
6 Jacob llegó a
Luz, que está en territorio cananeo - es Betel - junto con todo el pueblo
que le acompañaba,
7 y edificó
allí un altar, llamando al lugar El Betel, porque allí mismo se le había
aparecido Dios cuando huía de su hermano.
8 Débora, la
nodriza de Rebeca, murió y fue sepultada en las inmediaciones de Betel,
debajo de una encina; y él la llamó la Encina del Llanto.
9 Dios se
apareció a Jacob una vez más a su llegada de Paddán Aram y le bendijo.
10 Díjole Dios:
«Tu nombre es Jacob, pero ya no te llamarás Jacob, sino que tu nombre será
Israel.» Y le llamó Israel.
11 Díjole Dios:
«Yo soy El Sadday. Sé fecundo y multiplícate. Un pueblo, una asamblea de
pueblos tomará origen de ti y saldrán reyes de tus entrañas.
12 La tierra
que di a Abraham e Isaac, a ti te la doy, y a tu descendencia y sucesión
daré esta tierra.»
13 Y Dios subió
de su lado.
14 Jacob erigió
una estela en el lugar donde había hablado Dios con él: una estela de
piedra; derramó sobre ella una libación, y vertió sobre ella aceite.
15 Jacob llamó
a lugar donde había hablado Dios con él «Betel».
16 Partieron de
Betel, y cuando aún faltaba un trecho hasta Efratá, Raquel tuvo un mal
parto.
17 Sucedió que,
en medio de los apuros del parto, le dijo la comadrona: «¡Animo, que también
este es hijo!»
18 Entonces
ella, al exhalar el alma, cuando moría, le llamó Ben Oní; pero su padre le
llamó Benjamín.
19 Murió Raquel
y fue sepultada en el camino de Efratá, o sea Belén.
20 Jacob erigió
una estela sobre su sepulcro: es la estela del sepulcro de Raquel hasta hoy.
21 Israel
partió y desplegó su tienda más allá de Migdal Eder.
22 Sucedió por
entonces, mientras Israel residía en aquel país, que fue Rubén y se acostó
con Bilhá, la concubina de su padre, e Israel se enteró de ello. Los hijos
de Jacob fueron doce.
23 Hijos de
Lía: el primogénito de Jacob, Rubén; después Simeón, Leví, Judá, Isacar y
Zabulón.
24 Hijos de
Raquel: José y Benjamín.
25 Hijos de
Bilhá, la esclava de Raquel: Dan y Neftalí.
26 Hijos de
Zilpá, la esclava de Lía: Gad y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que
le nacieron en Paddán Aram.
27 Jacob llegó
adonde su padre Isaac, a Mambré o Quiryat Arbá, - o sea, Hebrón - donde
residieron Abraham e Isaac.
28 Isaac
alcanzó la edad de 180 años.
29 Entonces
Isaac expiró y murió, fue a reunirse con su pueblo, anciano y lleno de días.
Le sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.
1 Este es el
linaje de Esaú, o sea Edom.
2 Esaú tomó a
sus mujeres de entre las cananeas: a Adá, hija de Elón el hitita, a
Oholibamá, hija de Aná, hijo de Sibeón el jorita,
3 y a Basmat,
hija de Ismael, la hermana de Nebayot.
4 Adá dio a luz
para Esaú a Elifaz, Basmat le dio a Reuel.
5 Oholibamá le
dio a Yeús, Yalam y Coré. Estos son los hijos que le nacieron a Esaú en
Canaán.
6 Esaú tomó a
sus mujeres, hijos e hijas y a todas la personas de su casa, su ganado,
todas sus bestias y toda la hacienda que había logrado en territorio
cananeo, y se fue al país de Seír, enfrente de su hermano Jacob,
7 porque los
bienes de entrambos eran demasiados para poder vivir juntos, y el país donde
residían no daba abasto para tanto ganado como tenían.
8 Esaú se
estableció, pues, en la tierra de Seír. Esaú es Edom.
9 Estos son los
descendientes de Esaú, padre de Edom, en la montaña de Seír,
10 y éstos los
nombres de sus hijos: Elifaz, hijo de Adá, mujer de Esaú, y Reuel, hijo de
Basmat, mujer de Esaú.
11 Los hijos de
Elifaz fueron: Temán, Omar, Sefó, Gaetam y Quenaz.
12 Timná fue
concubina de Elifaz, hijo de Esaú, y dio a luz a Amalec. Estos son los
descendientes de Adá, mujer de Esaú.
13 Y estos son
los hijos de Reuel: Nájat, Zéraj, Sammá y Mizzá. Estos son los descendientes
de Basmat, mujer de Esaú.
14 Los hijos de
la mujer de Esaú, Oholibamá, hija de Aná, hijo de Sibeón, que ella dio a luz
a Esaú, fueron éstos: Yeús, Yalam y Coré.
15 He aquí los
jeques de los hijos de Esaú. De los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: el
jeque Temán, el jeque Omar, el jeque Sefó, el jeque Quenaz,
16 el jeque
Gaetam, el jeque Amalec. Estos son los jeques de Elifaz, en el país de Edom,
y éstos los descendientes de Adá.
17 Los hijos de
Reuel, hijo de Esaú, fueron: el jeque Najat, el jeque Zéraj, el jeque Sammá,
el jeque Mizzá. Estos son los jeque de Reuel, en el país de Edom; y éstos
los descendientes de Basmat, mujer de Esaú.
18 Los hijos de
Oholibamá, mujer de Esaú, fueron: el jeque Yeús, el jeque Yalam, el jeque
Coré. Estos son los jeques de Oholibamá, hija de Aná, mujer de Esaú.
19 Estos son
los hijos de Esaú y éstos sus jeques, los de Edom.
20 He aquí los
hijos de Seír el jorita, que habitaban en aquella tierra: Lotán, Sobal,
Sibeón, Aná,
21 Disón, Eser
y Disán. Estos son los jeques de los joritas, hijos de Seír, en el país de
Edom.
22 Los hijos de
Lotán fueron: Jorí y Hemam, y hermana de Lotán fue Timná.
23 Los hijos de
Sobal fueron: Alván, Manájat, Ebal, Sefó y Onam.
24 Los hijos de
Sibeón: Ayyá y Aná. Este es el mismo Aná que encontró las aguas termales en
el desierto, cuando apacentaba los asnos de su padre Sibeón.
25 Los hijos de
Aná: Disón y Oholibamá, hijo de Aná.
26 Los hijos de
Disón: Jemdán, Esbán, Yitrán y Kerán.
27 Los hijos de
Eser: Bilhán, Zaaván y Acán.
28 Los hijos de
Disán: Us y Arán.
29 Estos son
los jeques joritas: el jeque Lotán, el jeque Sobal, el jeque Sibeón, el
jeque Aná,
30 el jeque
Disón, el jeque Eser, el jeque Disán. Estos son los jeques joritas según sus
clanes en el país de Seír.
31 Estos son
los reyes que reinaron en Edom, antes de reinar rey alguno de los
israelitas.
32 Reinó en
Edom Belá, hijo de Beor; y el nombre de su ciudad era Dinhabá.
33 Murió Belá,
y reinó en su lugar Yobab, hijo de Zéraj, de Bosrá.
34 Murió Yobab,
y reinó en su lugar Jusam, del país de los temanitas.
35 Murió Jusam,
y reinó en su lugar Hadad, hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el
campo de Moab; y el nombre de su ciudad era Avit.
36 Murió Hadad,
y reinó en su lugar Samlá de Masrecá.
37 Murió Samlá,
y reinó en su lugar Saúl, de Rejobot del Río.
38 Murió Saúl,
y reinó en su lugar Baal Janán hijo de Akbor.
39 Murió Baal
Janán hijo de Akbor, y reinó en su lugar Hadad; el nombre de su ciudad era
Pau, y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezahab.
40 Estos son
los nombres de los jeques de Esaú, según sus familias y territorios y por
sus nombres. El jeque Timná, el jeque Alvá, el jeque Yetet,
41 el jeque
Oholibamá, el jeque Elá, el jeque Pinón.
42 el jeque
Quenaz, el jeque Temán, el jeque Mibsar,
43 el jeque
Magdiel, el jeque Iram. Estos son los jeques de Edom, según sus moradas, en
las tierras que ocupan. Este es Esaú padre de Edom.