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1 Todo el mundo
era de un mismo lenguaje e idénticas palabras.
2 Al
desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de
Senaar y allí se establecieron.
3 Entonces se
dijeron el uno al otro: «Ea, vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al
fuego.» Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa.
4 Después
dijeron: «Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en
los cielos, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de
la tierra.»
5 Bajó Yahveh a
ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos,
6 y dijo
Yahveh: «He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y este
es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será
imposible.
7 Ea, pues,
bajemos, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda
cada cual el de su prójimo.»
8 Y desde aquel
punto los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra, y dejaron de
edificar la ciudad.
9 Por eso se la
llamó Babel; porque allí embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo, y
desde allí los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra.
10 Estos son
los descendientes de Sem: Sem tenía cien años cuando engendró a Arpaksad,
dos años después del diluvio.
11 Vivió Sem,
después de engendrar a Arpaksad, quinientos años, y engendró hijos e hijas.
12 Arpaksad era
de 35 años de edad cuando engendró a Sélaj.
13 Y vivió
Arpaksad, después de engendrar a Sélaj, 403 años, y engendró hijos e hijas.
14 Era Sélaj de
treinta años cuando engendró a Héber.
15 Y vivió
Sélaj, después de engendrar a Héber, 403 años, y engendró hijos e hijas.
16 Era Héber de
34 años cuando engendró a Péleg.
17 Y vivió
Héber después de engendrar a Péleg 430 años, y engendró hijos e hijas.
18 Era Péleg de
treinta años cuando engendró a Reú.
19 Y vivió
Péleg, después de engendrar a Reú, 209 años, y engendró hijos e hijas.
20 Era Reú de
32 años cuando engendró a Serug.
21 Y vivió Reú
después de engendrar a Serug, 207 años, y engendró hijos e hijas.
22 Era Serug de
treinta años cuando engendró a Najor.
23 Y vivió
Serug, después de engendrar a Najor, doscientos años, y engendró hijos e
hijas.
24 Era Najor de
veintinueve años cuando engendró a Téraj.
25 Y vivió
Najor, después de engendrar a Téraj, 119 años, y engendró hijos e hijas.
26 Era Téraj de
setenta años cuando engendró a Abram, a Najor y a Harán.
27 Estos, son
los descendientes de Téraj: Téraj engendró a Abram, a Najor y a Harán. Harán
engendró a Lot.
28 Harán murió
en vida de su padre Téraj, en su país natal, Ur de los caldeos.
29 Abram y
Najor se casaron. La mujer de Abram se llamaba Saray, y la mujer de Najor,
Milká, hija de Harán, el padre de Milká y de Jiská.
30 Saray era
estéril, sin hijos.
31 Téraj tomó a
su hijo Abram, a su nieto Lot, el hijo de Harán, y a su nuera Saray, la
mujer de su hijo Abram, y salieron juntos de Ur de los caldeos, para
dirigirse a Canaán. Llegados a Jarán, se establecieron allí.
32 Fueron los
días de Téraj 205 años, y murió en Jarán.
1 Yahveh dijo a
Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la
tierra que yo te mostraré.
2 De ti haré
una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una
bendición.
3 Bendeciré a
quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán
todos los linajes de la tierra.»
4 Marchó, pues,
Abram, como se lo había dicho Yahveh, y con él marchó Lot. Tenía Abram 75
años cuando salió de Jarán.
5 Tomó Abram a
Saray, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que
habían logrado, y el personal que habían adquirido en Jarán, y salieron para
dirigirse a Canaán. Llegaron a Canaán,
6 y Abram
atravesó el país hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré.
Por entonces estaban los cananeos en el país.
7 Yahveh se
apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.»
Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.
8 De allí pasó
a la montaña, al oriente de Betel, y desplegó su tienda, entre Betel al
occidente y Ay al oriente. Allí edificó un altar a Yahveh e invocó su
nombre.
9 Luego Abram
fue desplazándose por acampadas hacia el Négueb.
10 Hubo hambre
en el país, y Abram bajó a Egipto a pasar allí una temporada, pues el hambre
abrumaba al país.
11 Estando ya
próximo a entrar en Egipto, dijo a su mujer Saray: «Mira, yo sé que eres
mujer hermosa.
12 En cuanto te
vean los egipcios, dirán: "Es su mujer", y me matarán a mí, y a ti te
dejarán viva.
13 Di, por
favor, que eres mi hermana, a fin de que me vaya bien por causa tuya, y viva
yo en gracia a ti.»
14
Efectivamente cuando Abram entró en Egipto, vieron los egipcios que la mujer
era muy hermosa.
15 Viéronla los
oficiales de Faraón, los cuales se la ponderaron, y la mujer fue llevada al
palacio de Faraón.
16 Este trató
bien por causa de ella a Abram, que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos,
siervas, asnas y camellos.
17 Pero Yahveh
hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por lo de Saray, la mujer de
Abram.
18 Entonces
Faraón llamó a Abram, y le dijo: «¿Qué es lo que has hecho conmigo? ¿Por qué
no me avisaste de que era tu mujer?
19 ¿Por qué
dijiste: "Es mi hermana", de manera que yo la tomé por mujer? Ahora, pues,
he ahí a tu mujer: toma y vete.»
20 Y Faraón
ordenó a unos cuantos hombres que le despidieran a él, a su mujer y todo lo
suyo.
1 De Egipto
subió Abram al Négueb, junto con su mujer y todo lo suyo, y acompañado de
Lot.
2 Abram era muy
rico en ganado, plata y oro.
3 Caminando de
acampada en acampada se dirigió desde el Négueb hasta Betel, hasta el lugar
donde estuvo su tienda entre Betel y Ay,
4 el lugar
donde había invocado Abram el nombre de Yahveh.
5 También Lot,
que iba con Abram, tenía ovejas, vacadas y tiendas.
6 Ya la tierra
no les permitía vivir juntos, porque su hacienda se había multiplicado, de
modo que no podían vivir juntos.
7 Hubo riña
entre los pastores del ganado de Abram y los del ganado de Lot. (Además los
cananeos y los perizitas habitaban por entonces en el país.)
8 Dijo, pues,
Abram a Lot: «Ea, no haya disputas entre nosotros ni entre mis pastores y
tus pastores, pues somos hermanos.
9 ¿No tienes
todo el país por delante? Pues bien, apártate de mi lado. Si tomas por la
izquierda, yo iré por la derecha; y si tú por la derecha, yo por la
izquierda.»
10 Lot levantó
los ojos y vio toda la vega del Jordán, toda ella de regadío - eran antes de
destruir Yahveh a Sodoma y Gomorra - como el jardín de Yahveh, como Egipto,
hasta llegar a Soar.
11 Eligió,
pues, Lot para sí toda la vega del Jordán, y se trasladó al oriente; así se
apartaron el uno del otro.
12 Abram se
estableció en Canaán y Lot en las ciudades de la vega, donde plantó sus
tiendas hasta Sodoma.
13 Los
habitantes de Sodoma eran muy malos y pecadores contra Yahveh.
14 Dijo Yahveh
a Abram, después que Lot se separó de él: «Alza tus ojos y mira desde el
lugar en donde estás hacia el norte, el mediodía, el oriente y el poniente.
15 Pues bien,
toda la tierra que ves te la daré a ti ya tu descendencia por siempre.
16 Haré tu
descendencia como el polvo de la tierra: tal que si alguien puede contar el
polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia.
17 Levántate,
recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque a ti te lo he de dar.»
18 Y Abram vino
a establecerse con sus tiendas junto a la encina de Mambré, que está en
Hebrón, y edificó allí un altar a Yahveh.
1 Aconteció en
los días de Amrafel, rey de Senaar, de Aryok, rey de Ellasar, de
Kedorlaomer, rey de Elam, y de Tidal, rey de Goyim,
2 que éstos
hicieron guerra a Berá, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey
de Admá, a Semeber, rey de Seboyim, al rey de Belá (o sea, Soar).
3 Estos últimos
se coligaron en el valle de Siddim (esto es, el mar de la Sal).
4 Doce años
habían servido a Kedorlaomer, pero el año trece se rebelaron.
5 Vinieron,
pues, en el año catorce Kedorlaomer y los reyes que estaban por él, y
derrotaron a los refaítas en Asterot Carnáyim, a los zuzíes en Ham, a los
emíes en la llanura de Quiryatáyim,
6 y a los
joritas en las montañas de Seír hasta El Parán, que está frente al desierto.
7 De vuelta,
llegaron a En Mispat (o sea, Cadés), y batieron todo el territorio de los
amalecitas, y también a los amorreos que habitaban en Jasesón Tamar.
8 Salieron
entonces el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Admá , el rey de
Seboyim y el rey de Belá (esto es, de Soar) y en el valle de Siddim les
presentaron batalla:
9 a
Kedorlaomer, rey de Elam, a Tidal, rey de Goyim, a Amrafel, rey de Senaar, y
a Aryok, rey de Ellasar: cuatro reyes contra cinco.
10 El valle de
Siddim estaba lleno de pozos de betún, y como huyesen los reyes de Sodoma y
Gomorra, cayeron allí. Los demás huyeron a la montaña.
11 Los
vencedores tomaron toda la hacienda de Sodoma y Gomorra con todos sus
víveres y se fueron.
12 Apresaron
también a Lot, el sobrino de Abram, y su hacienda, pues él habitaba en
Sodoma, y se fueron.
13 Un evadido
vino a avisar a Abram el hebreo, que habitaba junto a la encina de Mambré el
amorreo, hermano de Eskol y de Aner, aliados a su vez de Abram.
14 Al oír Abram
que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó la tropa de gente nacida
en su casa, en número de 318, y persiguió a aquéllos hasta Dan.
15 Y cayendo él
y sus siervos sobre ellos por la noche, los derrotó, y los persiguió hasta
Jobá, que está al norte de Damasco;
16 recuperó
toda la hacienda, y también a su hermano Lot con su hacienda así como a las
mujeres y a la gente.
17 A su regreso
después de batir a Kedorlaomer y a los reyes que con él estaban, le salió al
encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el valle del Rey).
18 Entonces
Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios
Altísimo,
19 y le bendijo
diciendo: «¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de cielos y tierra,
20 y bendito
sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!» Y diole
Abram el diezmo de todo.
21 Dijo luego
el rey de Sodoma a Abram: «Dame las personas, y quédate con la hacienda.»
22 Pero Abram
dijo al rey de Sodoma: «Alzo mi mano ante el Dios Altísimo, creador de
cielos y tierra:
23 ni un hilo,
ni la correa de un zapato, ni nada de lo tuyo tomaré, y así no dirás: "Yo he
enriquecido a Abram."
24 Nada en
absoluto, salvo lo que han comido los mozos y la parte de los hombres que
fueron conmigo: Aner, Eskol y Mambré. Ellos que tomen su parte.»
1 Después de
estos sucesos fue dirigida la palabra de Yahveh a Abram en visión, en estos
términos: «No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy
grande.»
2 Dijo Abram:
«Mi Señor, Yahveh, ¿qué me vas a dar, si me voy sin hijos...?.»
3 Dijo Abram:
«He aquí que no me has dado descendencia, y un criado de mi casa me va a
heredar.»
4 Mas he aquí
que la palabra de Yahveh le dijo: «No te heredará ése, sino que te heredará
uno que saldrá de tus entrañas.»
5 Y sacándole
afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes
contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.»
6 Y creyó él en
Yahveh, el cual se lo reputó por justicia.
7 Y le dijo:
«Yo soy Yahveh que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra en
propiedad.»
8 El dijo: «Mi
Señor, Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía?»
9 Díjole:
«Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres
años, una tórtola y un pichón.»
10 Tomó él
todas estas cosas, y partiéndolas por medio, puso cada mitad enfrente de la
otra. Los pájaros no los partió.
11 Las aves
rapaces bajaron sobre los cadáveres, pero Abram las espantó.
12 Y sucedió
que estando ya el sol para ponerse, cayó sobre Abram un sopor, y de pronto
le invadió un gran sobresalto.
13 Yahveh dijo
a Abram: «Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra
extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años.
14 Pero yo a mi
vez juzgaré a la nación a quien sirvan; y luego saldrán con gran hacienda.
15 Tú en tanto
vendrás en paz con tus padres, serás sepultado en buena ancianidad.
16 Y a la
cuarta generación volverán ellos acá; porque hasta entonces no se habrá
colmado la maldad de los amorreos.»
17 Y, puesto ya
el sol, surgió en medio de densas tinieblas un horno humeante y una antorcha
de fuego que pasó por entre aquellos animales partidos.
18 Aquel día
firmó Yahveh una alianza con Abram, diciendo: «A tu descendencia he dado
esta tierra, desde el rió de Egipto hasta el Río Grande, el río Eufrates:
19 los
quenitas, quenizitas, cadmonitas,
20 hititas,
perizitas, refaítas,
21 amorreos,
cananeos, guirgasitas y jebuseos.»
1 Saray, mujer
de Abram, no le daba hijos. Pero tenía una esclava egipcia, que se llamaba
Agar,
2 y dijo Saray
a Abram: «Mira, Yahveh me ha hecho estéril. Llégate, pues, te ruego, a mi
esclava. Quizá podré tener hijos de ella.» Y escuchó Abram la voz de Saray.
3 Así, al cabo
de diez años de habitar Abram en Canaán, tomó Saray, la mujer de Abram, a su
esclava Agar la egipcia, y diósela por mujer a su marido Abram.
4 Llegóse,
pues, él a Agar, la cual concibió. Pero luego, al verse ella encinta, miraba
a su señora con desprecio.
5 Dijo entonces
Saray a Abram: «Mi agravio recaiga sobre ti. Yo puse mi esclava en tu seno,
pero al verse ella encinta me mira con desprecio. Juzgue Yahveh entre
nosotros dos.»
6 Respondió
Abram a Saray: «Ahí tienes a tu esclava en tus manos. Haz con ella como
mejor te parezca.» Saray dio en maltratarla y ella huyó de su presencia.
7 La encontró
el Ángel de Yahveh junto a una fuente de agua en el desierto - la fuente que
hay en el camino de Sur -
8 y dijo:
«Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?» Contestó ella:
«Voy huyendo de la presencia de mi señora Saray.»
9 «Vuelve a tu
señora, le dijo el Ángel de Yahveh, y sométete a ella.»
10 Y dijo el
Ángel de Yahveh: «Multiplicaré de tal modo tu descendencia, que por su gran
multitud no podrá contarse.»
11 Y díjole el
Ángel de Yahveh: Mira que has concebido, y darás a luz un hijo, al que
llamarás Ismael, porque Yahveh ha oído tu aflicción.
12 Será un
onagro humano. Su mano contra todos, y la mano de todos contra él; y
enfrente de todos sus hermanos plantará su tienda.»
13 Dio Agar a
Yahveh, que le había hablado, el nombre de «Tú eres El Roí», pues dijo: «¿Si
será que he llegado a ver aquí las espaldas de aquel que me ve?»
14 Por eso se
llamó aquel pozo «Pozo de Lajay Roí». Está entre Cadés y Béred.
15 Agar dio a
luz un hijo a Abram, y Abram llamó al hijo que Agar le había dado Ismael.
16 Tenía Abram
86 años cuando Agar le dio su hijo Ismael.
1 Cuando Abram
tenía 99 años, se le apareció Yahveh y le dijo: «Yo soy El Sadday, anda en
mi presencia y sé perfecto.
2 Yo establezco
mi alianza entre nosotros dos, y te multiplicaré sobremanera.»
3 Cayó Abram
rostro en tierra, y Dios le habló así:
4 «Por mi parte
he aquí mi alianza contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos.
5 No te
llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, pues padre de
muchedumbre de pueblos te he constituido.
6 Te haré
fecundo sobremanera, te convertiré en pueblos, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré
mi alianza entre nosotros dos, y con tu descendencia después de ti, de
generación en generación: una alianza eterna, de ser yo el Dios tuyo y el de
tu posteridad.
8 Yo te daré a
ti y a tu posteridad la tierra en que andas como peregrino, todo el país de
Canaán, en posesión perpetua, y yo seré el Dios de los tuyos.»
9 Dijo Dios a
Abraham: «Guarda, pues, mi alianza, tú y tu posteridad, de generación en
generación.
10 Esta es mi
alianza que habéis de guardar entre yo y vosotros - también tu posteridad -:
Todos vuestros varones serán circuncidados.
11 Os
circuncidaréis la carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza
entre yo y vosotros.
12 A los ocho
días será circuncidado entre vosotros todo varón, de generación en
generación, tanto el nacido en casa como el comprado con dinero a cualquier
extraño que no sea de tu raza.
13 Deben ser
circuncidados el nacido en tu casa y el comprado con tu dinero, de modo que
mi alianza esté en vuestra carne como alianza eterna.
14 El
incircunciso, el varón a quien no se le circuncide la carne de su prepucio,
ese tal será borrado de entre los suyos por haber violado mi alianza.
15 Dijo Dios a
Abraham: «A Saray, tu mujer, no la llamarás más Saray, sino que su nombre
será Sara.
16 Yo la
bendeciré, y de ella también te daré un hijo. La bendeciré, y se convertirá
en naciones; reyes de pueblos procederán de ella.»
17 Abraham cayó
rostro en tierra y se echó a reír, diciendo en su interior: ¿A un hombre de
cien años va a nacerle un hijo?, ¿y Sara, a sus noventa años, va a dar a
luz?»
18 Y dijo
Abraham a Dios: «¡Si al menos Ismael viviera en tu presencia!»
19 Respondió
Dios: «Sí, pero Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre
Isaac. Yo estableceré mi alianza con él, una alianza eterna, de ser el Dios
suyo y el de su posteridad.
20 En cuanto a
Ismael, también te he escuchado: «He aquí que le bendigo, le hago fecundo y
le haré crecer sobremanera. Doce príncipes engendrará, y haré de él un gran
pueblo.
21 Pero mi
alianza la estableceré con Isaac, el que Sara te dará a luz el año que viene
por este tiempo.»
22 Y después de
hablar con él, subió Dios dejando a Abraham.
23 Tomó
entonces Abraham a su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa y a todos
los comprados con su dinero - a todos los varones de la casa de Abraham - y
aquel mismo día les circuncidó la carne del prepucio, como Dios le había
mandado.
24 Tenía
Abraham 99 años cuando circuncidó la carne de su prepucio.
25 Ismael, su
hijo, era de trece años cuando se le circuncidó la carne de su prepucio.
26 El mismo día
fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael.
27 Y todos los
varones de su casa, los nacidos en su casa, y los comprados a extraños por
dinero, fueron circuncidados juntamente con él.
1 Apareciósele
Yahveh en la encina de Mambré estando él sentado a la puerta de su tienda en
lo más caluroso del día.
2 Levantó los
ojos y he aquí que había tres individuos parados a sur vera. Como los vio
acudió desde la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra,
3 y dijo:
«Señor mío, si te he caído en gracia, ea, no pases de largo cerca de tu
servidor.
4 Ea, que
traigan un poco de agua y lavaos los pies y recostaos bajo este árbol,
5 que yo iré a
traer un bocado de pan, y repondréis fuerzas. Luego pasaréis adelante, que
para eso habéis acertado a pasar a la vera de este servidor vuestro.»
Dijeron ellos: «Hazlo como has dicho.»
6 Abraham se
dirigió presuroso a la tienda, a donde Sara, y le dijo: «Apresta tres
arrobas de harina de sémola, amasa y haz unas tortas.»
7 Abraham, por
su parte, acudió a la vacada y apartó un becerro tierno y hermoso, y se lo
entregó al mozo, el cual se apresuró a aderezarlo.
8 Luego tomó
cuajada y leche, junto con el becerro que había aderezado, y se lo presentó,
manteniéndose en pie delante de ellos bajo el árbol. Así que hubieron comido
9 dijéronle:
«¿Dónde está tu mujer Sara?» - «Ahí, en la tienda», contestó.
10 Dijo
entonces aquél: «Volveré sin falta a ti pasado el tiempo de un embarazo, y
para entonces tu mujer Sara tendrá un hijo.» Sara lo estaba oyendo a la
entrada de la tienda, a sus espaldas.
11 Abraham y
Sara eran viejos, entrados en años, y a Sara se le había retirado la regla
de las mujeres.
12 Así que Sara
rió para sus adentros y dijo: «Ahora que estoy pasada, ¿sentiré el placer, y
además con mi marido viejo?».
13 Dijo Yahveh
a Abraham. «¿Cómo así se ha reído Sara, diciendo: "¡Seguro que voy a parir
ahora de vieja!"?
14 ¿Es que hay
nada milagroso para Yahveh? En el plazo fijado volveré, al término de un
embarazo, y Sara tendrá un hijo.»
15 Sara negó:
«No me he reído», y es que tuvo miedo. Pero aquél dijo: «No digas eso, que
sí te has reído.»
16 Levantáronse
de allí aquellos hombres y tomaron hacia Sodoma, y Abraham les acompañaba de
despedida.
17 Dijo
entonces Yahveh: «¿Por ventura voy a ocultarle a Abraham lo que hago,
18 siendo así
que Abraham ha de ser un pueblo grande y poderoso, y se bendecirán por él
los pueblos todos de la tierra?
19 Porque yo le
conozco y sé que mandará a sus hijos y a su descendencia que guarden el
camino de Yahveh, practicando la justicia y el derecho, de modo que pueda
concederle Yahveh a Abraham lo que le tiene apalabrado.»
20 Dijo, pues,
Yahveh: «El clamor de Sodoma y de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo.
21 Ea, voy a
bajar personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor
que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo.»
22 Y marcharon
desde allí aquellos individuos camino de Sodoma, en tanto que Abraham
permanecía parado delante de Yahveh.
23 Abordóle
Abraham y dijo: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado?
24 Tal vez haya
cincuenta justos en la ciudad. ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a
aquel lugar por los cincuenta justos que hubiere dentro?
25 Tú no puedes
hacer tal cosa: dejar morir al justo con el malvado, y que corran parejas el
uno con el otro. Tú no puedes. El juez de toda la tierra ¿va a fallar una
injusticia?»
26 Dijo Yahveh:
«Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la ciudad perdonaré a todo el
lugar por amor de aquéllos.
27 Replicó
Abraham: «¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo
y ceniza!
28 Supón que
los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la
ciudad?» Dijo: «No la destruiré, si encuentro allí a 45.»
29 Insistió
todavía: «Supón que se encuentran allí cuarenta.» Respondió: «Tampoco lo
haría, en atención de esos cuarenta.»
30 Insistió:
«No se enfade mi Señor si le digo: "Tal vez se encuentren allí treinta".»
Respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.»
31 Díjole.
«¡Cuidado que soy atrevido de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaren allí
veinte?»
32 Respondió:
Tampoco haría destrucción en gracia de los veinte.» Insistió: «Vaya, no se
enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: "¿Y si se encuentran allí
diez?"» Dijo: «Tampoco haría destrucción, en gracia de los diez.»
33 Partió
Yahveh así que hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su
lugar.
1 Los dos
ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de
Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y postrándose rostro en
tierra,
2 dijo: «Ea,
señores, por favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis
noche, os laváis los pies, y de madrugada seguiréis vuestro camino.» Ellos
dijeron: «No; haremos noche en la plaza.»
3 Pero tanto
porfió con ellos, que al fin se hospedaron en su casa. El les preparó una
comida cociendo unos panes cenceños y comieron.
4 No bien se
habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la
casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo sin excepción.
5 Llamaron a
voces a Lot y le dijeron: «¿Dónde están los hombres que han venido donde ti
esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos.»
6 Lot salió
donde ellos a la entrada, cerró la puerta detrás de sí,
7 y dijo: «Por
favor, hermanos, no hagáis esta maldad.
8 Mirad, aquí
tengo dos hijas que aún no han conocido varón. Os las sacaré y haced con
ellas como bien os parezca; pero a estos hombres no les hagáis nada, que
para eso han venido al amparo de mi techo.»
9 Mas ellos
respondieron: «¡Quita allá! Uno que ha venido a avencindarse, ¿va a meterse
a juez? Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.» Y forcejearon con él,
con Lot, de tal modo que estaban a punto de romper la puerta.
10 Pero los
hombres alargaron las manos, tiraron de Lot hacia sí, adentro de la casa,
cerraron la puerta,
11 y a los
hombres que estaban a la entrada de la casa les dejaron deslumbrados desde
el chico hasta el grande, y mal se vieron para encontrar la entrada.
12 Los hombres
dijeron a Lot: «¿A quién más tienes aquí? Saca de este lugar a tus hijos e
hijas y a quienquiera que tengas en la ciudad,
13 porque vamos
a destruir este lugar, que es grande el clamor de ellos en la presencia de
Yahveh, y Yahveh nos ha enviado a destruirlos.»
14 Salió Lot y
habló con sus yernos, los prometidos de sus hijas: «Levantaos, dijo, salid
de este lugar, porque Yahveh va a destruir la ciudad.» Pero sus yernos le
tomaron a broma.
15 Al rayar el
alba, los ángeles apremiaron a Lot diciendo: «Levántate, toma a tu mujer y a
tus dos hijas que se encuentran aquí, no vayas a ser barrido por la culpa de
la ciudad.»
16 Y como él
remoloneaba, los hombres le asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a
sus dos hijas por compasión de Yahveh hacia él, y sacándole le dejaron fuera
de la ciudad.
17 Mientras los
sacaban afuera, dijo uno: «¡Escápate, por vida tuya! No mires atrás ni te
pares en toda la redonda. Escapa al monte, no vayas a ser barrido.»
18 Lot les
dijo: «No, por favor, Señor mío.
19 Ya que este
servidor tuyo te ha caído en gracia, y me has hecho el gran favor de dejarme
con vida, mira que no puedo escaparme al monte sin riesgo de que me alcance
el daño y la muerte.
20 Ahí cerquita
está esa ciudad a donde huir. Es una pequeñez. ¡Ea, voy a escaparme allá -
¿verdad que es una pequeñez? - y quedaré con vida!»
21 Díjole:
«Bien, te concedo también eso de no arrasar la ciudad que has dicho.
22 Listo,
escápate allá, porque no puedo hacer nada hasta que no entres allí.» Por eso
se llamó aquella ciudad Soar.
23 El sol
asomaba sobre el horizonte cuando Lot entraba en Soar.
24 Entonces
Yahveh hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte de Yahveh.
25 Y arrasó
aquellas ciudades, y toda la redonda con todos los habitantes de las
ciudades y la vegetación del suelo.
26 Su mujer
miró hacia atrás y se volvió poste de sal.
27 Levantóse
Abraham de madrugada y fue al lugar donde había estado en presencia de
Yahveh.
28 Dirigió la
vista en dirección de Sodoma y Gomorra y de toda la región de la redonda,
miró, y he aquí que subía una humareda de la tierra cual la de una fogata.
29 Así pues,
cuando Dios destruyó las ciudades de la redonda, se acordó de Abraham y puso
a Lot a salvo de la catástrofe, cuando arrasó las ciudades en que Lot
habitaba.
30 Subió Lot
desde Soar y se quedó a vivir en el monte con sus dos hijas, temeroso de
vivir en Soar. El y sus dos hijas se instalaron en una cueva.
31 La mayor
dijo a la pequeña: «Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el país
que se una a nosotras, como se hace en todo el mundo.
32 Ven, vamos a
propinarle vino a nuestro padre, nos acostaremos con él y así engendraremos
descendencia.»
33 En efecto,
propinaron vino a su padre aquella misma noche, y entró la mayor y se acostó
con su padre, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se
levantó.
34 Al día
siguiente dijo la mayor a la pequeña: «Mira, yo me he acostado anoche con mi
padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte
con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia.»
35 Propinaron,
pues, también aquella noche vino a su padre, y levantándose la pequeña se
acostó con él, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se
levantó.
36 Las dos
hijas de Lot quedaron encinta de su padre.
37 La mayor dio
a luz un hijo, y le llamó Moab: es el padre de los actuales moabitas.
38 La pequeña
también dio a luz un hijo, y le llamó Ben Ammí: es el padre de los actuales
ammonitas.
1 Trasladóse de
allí Abraham al país del Négueb, y se estableció entre Cadés y Sur.
Habiéndose avecindado en Guerar,
2 decía Abraham
de su mujer Sara: «Es mi hermana.» Entonces el rey de Guerar, Abimélek,
envió por Sara y la tomó.
3 Pero vino
Dios a Abimélek en un sueño nocturno y le dijo: «Date muerto por esa mujer
que has tomado, y que está casada.»
4 Abimélek, que
no se había acercado a ella, dijo: «Señor, ¿es que asesinas a la gente
aunque sea honrada?
5 ¿No me dijo
él a mí: "Es mi hermana", y ella misma dijo: "Es mi hermano?" Con corazón
íntegro y con manos limpias he procedido.»
6 Y le dijo
Dios en el sueño: «Ya sé yo también que con corazón íntegro has procedido,
como que yo mismo te he estorbado de faltar contra mí. Por eso no te he
dejado tocarla.
7 Pero ahora
devuelve la mujer a ese hombre, porque es un profeta; él rogará por ti para
que vivas. Pero si no la devuelves, sábete que morirás sin remedio, tú y
todos los tuyos.»
8 Levantóse
Abimélek de mañana, llamó a todos sus siervos y les refirió todas estas
cosas; los hombres se asustaron mucho.
9 Luego llamó
Abimélek a Abraham, y le dijo: «¿ Qué has hecho con nosotros, o en qué te he
faltado, para que trajeras sobre mí y mi reino una falta tan grande? Lo que
no se hace has hecho conmigo.»
10 Y dijo
Abimélek a Abraham: «¿Qué te ha movido a hacer esto?»
11 Dijo
Abraham: «Es que me dije: "Seguramente no hay temor de Dios en este lugar, y
van a asesinarme por mi mujer."
12 Pero es que,
además, es cierto que es hermana mía, hija de mi padre aunque no de mi
madre, y vino a ser mi mujer.
13 Y desde que
Dios me hizo vagar lejos de mi familia, le dije a ella: Vas a hacerme este
favor: a dondequiera que lleguemos, dices de mí: Es mi hermano.»
14 Tomó
Abimélek ovejas y vacas, siervos y esclavas, se los dio a Abraham, y le
devolvió su mujer Sara.
15 Y dijo
Abimélek: «Ahí tienes mi país por delante: quédate donde se te antoje.»
16 A Sara le
dijo: «Mira, he dado a tu hermano mil monedas de plata, que serán para ti y
para los que están contigo como venda en los ojos, y de todo esto serás
justificada.»
17 Abraham rogó
a Dios, y Dios curó a Abimélek, a su mujer, y a sus concubinas, que tuvieron
hijos;
18 pues Yahveh
había cerrado absolutamente toda matriz de casa de Abimélek, por lo de Sara,
la mujer de Abraham.
1 Yahveh visitó
a Sara como lo había dicho, e hizo Yahveh por Sara lo que había prometido.
2 Concibió Sara
y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el plazo predicho por Dios.
3 Abraham puso
al hijo que le había nacido y que le trajo Sara el nombre de Isaac.
4 Abraham
circuncidó a su hijo Isaac a los ocho días, como se lo había mandado Dios.
5 Abraham era
de cien años cuando le nació su hijo Isaac.
6 Y dijo Sara:
«Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo.»
7 Y añadió:
«¿Quién le habría dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos?; pues bien, yo
le he dado un hijo en su vejez.»
8 Creció el
niño y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el día que destetaron
a Isaac.
9 Vio Sara al
hijo que Agar la egipcia había dado a Abraham jugando con su hijo Isaac,
10 dijo a
Abraham: «Despide a esa criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de
esa criada juntamente con mi hijo, con Isaac.»
11 Sintiólo muy
mucho Abraham, por tratarse de su hijo,
12 pero Dios
dijo a Abraham: «No lo sientas ni por el chico ni por tu criada. En todo lo
que te dice Sara, hazle caso; pues aunque por Isaac llevará tu nombre una
descendencia,
13 también del
hijo de la criada haré una gran nación, por ser descendiente tuyo.»
14 Levantóse,
pues, Abraham de mañana, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a Agar, le
puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y anduvo por el desierto
de Berseba.
15 Como llegase
a faltar el agua del odre, echó al niño bajo una mata,
16 y ella misma
fue a sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues decía:
«No quiero ver morir al niño.» Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a
gritos.
17 Oyó Dios la
voz del chico, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo:
«¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del chico en donde
está.
18 ¡Arriba!,
levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran
nación.»
19 Entonces
abrió Dios los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de
agua y dio de beber al chico.
20 Dios asistió
al chico, que se hizo mayor y vivía en el desierto, y llegó a ser gran
arquero.
21 Vivía en el
desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto.
22 Sucedió por
aquel tiempo que Abimélek, junto con Pikol, capitán de su tropa, dijo a
Abraham: «Dios está contigo en todo lo que haces.
23 Ahora, pues,
júrame por Dios aquí mismo sin mentir, y tanto a mí como a mis hijos y a mis
nietos, que la misma benevolencia que he tenido para contigo, la tendrás tú
para conmigo y con el país donde te hemos recibido como huésped.»
24 Abraham
dijo: «Lo juro».
25 Entonces
Abraham se quejó a Abimélek con motivo de un pozo que habían usurpado los
súbditos de Abimélek.
26 Y dijo
Abimélek: «No sé quién ha hecho eso. Ni tú me lo habías notificado, ni yo
había oído nada hasta hoy.»
27 Abraham tomó
unas ovejas y vacas, se las dio a Abimélek, e hicieron los dos un pacto.
28 Abraham puso
siete corderas aparte.
29 Dijo
Abimélek a Abraham: «¿Para qué son esas siete corderas que has apartado?»
30 Dijo: «Estas
siete corderas las vas a aceptar de mi mano, para que me sirvan de
testimonio de que yo he excavado este pozo.»
31 Por eso se
llamó a aquel lugar Berseba, porque allí juraron ambos.
32 Hicieron,
pues, el pacto en Berseba; luego, levantándose Abimélek y Pikol, capitán de
su tropa, se volvieron al país de los filisteos.
33 Abraham
plantó un tamarisco en Berseba en invocó allí el nombre de Yahveh, Dios
eterno. Abraham estuvo residiendo en el país de los filisteos muchos años.
1 Después de
estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!»
El respondió: «Heme aquí.»
2 Díjole: «Toma
a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y
ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.»
3 Levantóse,
pues, Abraham de madrugada, aparejó su asno y tomó consigo a dos mozos y a
su hijo Isaac. Partió la leña del holocausto y se puso en marcha hacia el
lugar que le había dicho Dios.
4 Al tercer día
levantó Abraham los ojos y vio el lugar desde lejos.
5 Entonces dijo
Abraham a sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos
hasta allí, haremos adoración y volveremos donde vosotros.»
6 Tomó Abraham
la leña del holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, tomó en su mano el
fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos.
7 Dijo Isaac a
su padre Abraham: «¡Padre!» Respondió: «¿qué hay, hijo?» - «Aquí está el
fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»
8 Dijo Abraham:
«Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.» Y siguieron andando
los dos juntos.
9 Llegados al
lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la
leña; luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de la leña.
10 Alargó
Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
11 Entonces le
llamó el Ángel de Yahveh desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham!» El
dijo: «Heme aquí.»
12 Dijo el
Ángel: «No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya
sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único.»
13 Levantó
Abraham los ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los
cuernos. Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar
de su hijo.
14 Abraham
llamó a aquel lugar «Yahveh provee», de donde se dice hoy en día: «En el
monte "Yahveh provee"»
15 El Ángel de
Yahveh llamó a Abraham por segunda vez desde los cielos,
16 y dijo: «Por
mí mismo juro, oráculo de Yahveh, que por haber hecho esto, por no haberme
negado tu hijo, tu único,
17 yo te
colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las
estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu
descendencia de la puerta de sus enemigos.
18 Por tu
descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber
obedecido tú mi voz.»
19 Volvió
Abraham al lado de sus mozos, y emprendieron la marcha juntos hacia Berseba.
Y Abraham se quedó en Berseba.
20 Después de
estas cosas, se anunció a Abraham: «También Milká ha dado hijos a tu hermano
Najor:
21 Us, su
primogénito; Buz, hermano del anterior, y Quemel, padre de Aram,
22 Késed, Jazó,
Pildás, Yidlaf y Betuel.»
23 (Betuel
engendró a Rebeca.) Estos ocho le dio Milká a Najor, hermano de Abraham.
24 Su
concubina, llamada Reumá, también dio a luz a Tébaj, Gájam, Tájas, y Maaká.
1 Sara vivió
127 años.
2 Murió Sara en
Quiryat Arbá - que es Hebrón - en el país de Canaán, y Abraham hizo duelo
por Sara y la lloró.
3 Luego se
levantó Abraham de delante de la muerta, y habló a los hijos de Het en estos
términos:
4 «Yo soy un
simple forastero que reside entre vosotros. Dadme una propiedad sepulcral
entre vosotros, para retirar y sepultar a mi muerta.»
5 Respondieron
los hijos de Het a Abraham diciéndole:
6 «A ver si nos
entendemos, señor; tú eres un príncipe divino entre nosotros. En el mejor de
nuestros sepulcros sepulta a tu muerta. Ninguno de nosotros te negará su
sepulcro, para que entierres a tu muerta.»
7 Levantóse
Abraham, e hizo una reverencia a los paisanos, a los hijos de Het,
8 y les habló
en estos términos: «Si estáis de acuerdo con que yo retire y sepulte a mi
muerta, escuchadme e interceded por mí ante Efrón, hijo de Sójar,
9 para que me
dé la cueva de la Makpelá que es suya y que está al borde de su finca. Que
me la dé por lo que valga en propiedad sepulcral entre vosotros.»
10 Efrón estaba
sentado entre los hijos de Het. Respondió, pues, Efrón el hitita a Abraham,
a oídas de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la
ciudad diciendo:
11 «No, señor,
escúchame: te doy la finca y te doy también la cueva que hay en ella. A la
vista de los hijos de mi pueblo te la doy: sepulta a tu muerta.»
12 Abraham hizo
una reverencia a los paisanos,
13 y se dirigió
a Efrón, a oídas de los paisanos, diciendo: «A ver si nos entendemos. Te doy
el precio de la finca acéptamelo y enterraré allí a mi muerta.»
14 Respondió
Efrón a Abraham:
15 «Señor mío,
escúchame: Cuatrocientos siclos de plata por un terreno, ¿qué nos suponen a
ti y a mí? Sepulta a tu muerta.»
16 Abraham
accedió y pesó a Efrón la plata que éste había pedido a oídas de los hijos
de Het: cuatrocientos siclos de plata corriente de mercader.
17 Así fue cómo
la finca de Efrón que está en la Makpelá, frente a Mambré, la finca y la
cueva que hay en ella y todos los árboles que rodean la finca por todos sus
lindes, todo ello vino a ser
18 propiedad de
Abraham, a la vista de los hijos de Het, y todos los que entraban por la
puerta de la ciudad.
19 Después
Abraham sepultó a su mujer Sara en la cueva del campo de la Makpelá frente a
Mambré (es Hebrón), en Canaán.
20 Así aquel
campo y la cueva que hay en él llegaron a ser de Abraham como propiedad
sepulcral, recibida de los hijos de Het.
1 Abraham era
ya un viejo entrado en años, y Yahveh había bendecido a Abraham en todo.
2 Abraham dijo
al siervo más viejo de su casa y mayordomo de todas sus cosas: «Ea, pon tu
mano debajo de mi muslo,
3 que voy a
juramentarte por Yahveh, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no
tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos con los que
vivo;
4 sino que irás
a mi tierra y a mi patria a tomar mujer para mi hijo Isaac.»
5 Díjole el
siervo: «Tal vez no quiera la mujer seguirme a este país. ¿Debo en tal caso
volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?»
6 Díjole
Abraham: «Guárdate de llevar allá a mi hijo.
7 Yahveh, Dios
de los cielos y Dios de la tierra, que me tomó de mi casa paterna y de mi
patria, y que me habló y me juró, diciendo: "A tu descendencia daré esta
tierra", él enviará su Ángel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi
hijo.
8 Si la mujer
no quisiere seguirte, no responderás de este juramento que te tomo. En todo
caso, no lleves allá a mi hijo.»
9 El siervo
puso su mano debajo del muslo de su señor Abraham y le prestó juramento
según lo hablado.
10 Tomó el
siervo diez camellos de los de su señor y de las cosas mejores de su señor y
se puso en marcha hacia Aram Naharáyim, hacia la ciudad de Najor.
11 Hizo
arrodillar al los camellos fuera de la ciudad junto al pozo, al atardecer, a
la hora de salir las aguadoras,
12 y dijo:
«Yahveh, Dios de mi señor Abraham: dame suerte hoy, y haz favor a mi señor
Abraham.
13 Voy a
quedarme parado junto a la fuente, mientras las hijas de los ciudadanos
salen a sacar agua.
14 Ahora bien,
la muchacha a quien yo diga "Inclina, por favor, tu cántaro para que yo
beba", y ella responda: "Bebe, y también voy a abrevar tus camellos", ésa
sea la que tienes designada para tu siervo Isaac, y por ello conoceré que
haces favor a mi señor.»
15 Apenas había
acabado de hablar, cuando he aquí que salía Rebeca, hija de Betuel, el hijo
de Milká, la mujer de Najor, hermano de Abraham, con su cántaro al hombro.
16 La joven era
de muy buen ver, virgen, que no había conocido varón. Bajó a la fuente,
llenó su cántaro y subió.
17 El siervo
corrió a su encuentro y dijo: «Dame un poco de agua de tu cántaro.»
18 «Bebe,
señor», dijo ella, y bajando en seguida el cántaro sobre su brazo, le dio de
beber.
19 Y en
acabando de darle, dijo: «También para tus camellos voy a sacar, hasta que
se hayan saciado.»
20 Y
apresuradamente vació su cántaro en el abrevadero y corriendo otra vez al
pozo sacó agua para todos los camellos.
21 El hombre la
contemplaba callando para saber si Yahveh había dado éxito o no a su misión.
22 En cuanto
los camellos acabaron de beber, tomó el hombre un anillo de oro de medio
siclo de peso, que colocó en la nariz de la joven, y un par de brazaletes de
diez siclos de oro en sus brazos,
23 y dijo: «¿De
quién eres hija? Dime: ¿hay en casa de tu padre sitio para hacer noche?»
24 Ella le
dijo: «Soy hija de Betuel, el hijo que Milká dio a Najor.»
25 Y agregó:
«También tenemos paja y forraje en abundancia, y sitio para pasar la noche.»
26 Entonces se
postró el hombre y adoró a Yahveh,
27 diciendo:
«Bendito sea Yahveh, el Dios de mi señor Abraham, que no ha retirado su
favor y su lealtad para con mi señor. Yahveh me ha traído a parar a casa del
hermano de mi señor.»
28 La joven
corrió a anunciar a casa de su madre todas estas cosas.
29 Tenía Rebeca
un hermano llamado Labán. Este corrió donde el hombre, afuera, a la fuente.
30 En efecto,
en cuanto vio el anillo y los brazaletes en los brazos de su hermana, y oyó
decir a su hermana Rebeca: «Así me ha hablado aquel hombre», se llegó a
donde él. Le encontró todavía junto a los camellos cerca de la fuente,
31 y le dijo:
«Ven, bendito de Yahveh. ¿Por qué te quedas parado fuera, si yo he
desocupado la casa y he hecho sitio para los camellos?»
32 El hombre
entró en la casa, y Labán desaparejó los camellos, les dio paja y forraje, y
al hombre y a sus acompañantes agua para lavarse los pies.
33 Después les
sirvió de comer, pero el otro dijo: «No comeré hasta no haber dicho lo que
tengo que decir.» A lo que respondió Labán: «Habla.»
34 «Yo soy,
dijo, siervo de Abraham.
35 Yahveh ha
bendecido con largueza a mi señor, que se ha hecho rico, pues le ha dado
ovejas y vacas, plata y oro, siervos y esclavas, camellos y asnos.
36 Y Sara, la
mujer de mi señor, envejecida ya, dio a luz un hijo a mi señor, que le ha
cedido todo cuanto posee.
37 En cuanto a
mí, mi señor me ha tomado juramento, diciendo: "No tomarás mujer para mi
hijo de entre las hijas de los cananeos en cuyo país resido.
38 ¡Como no
vayas a casa de mi padre y a mi parentela a tomar mujer para mi hijo...!"
39 Yo dije a mi
señor: "¿Y si acaso no me sigue la mujer?"
40 Y él me
dijo: "Yahveh, en cuya presencia he andado, enviará su Ángel contigo, y dará
éxito a tu viaje, y así tomarás mujer para mi hijo de mi parentela y de la
casa de mi padre.
41 Entonces
quedarás libre de mi maldición, cuando llegues a mi parentela; y si no te la
dieren también quedarás libre de mi maldición.»
42 Pues bien:
llego hoy a la fuente y me digo: "Yahveh, Dios de mi señor Abraham, si en
efecto das éxito a este mi viaje,
43 aquí me
quedo parado junto a la fuente. La doncella que salga a sacar agua, y yo le
diga: Dame de beber un poco de agua de tu cántaro
44 y ella me
responda: Bebe tú, y voy a sacar también para tus camellos, ésa será la
mujer que Yahveh tiene destinada para el hijo de mi señor."
45 Apenas había
acabado de hablar conmigo mismo, cuando he aquí que Rebeca salía con su
cántaro al hombro, bajó a la fuente y sacó agua. Yo le dije: "Ea, dame de
beber",
46 y enseguida
bajó su cántaro del hombro y dijo: "Bebe, y también voy a abrevar tus
camellos." Bebí, pues, y ella abrevó también los camellos.
47 Yo le
pregunté: "¿De quién eres hija?" Me respondió: "Soy hija de Betuel, el hijo
que Milká dio a Najor." Entonces puse el anillo en su nariz, y los
brazaletes en sus brazos,
48 y
postrándome adoré a Yahveh, y bendije a Yahveh, el Dios de mi señor Abraham,
que me había puesto en el buen camino para tomar a la hija del hermano de mi
señor para su hijo.
49 Ahora, pues,
decidme si estáis dispuestos a usar de favor y lealtad para con mi señor, y
si no, decídmelo también, para que yo tire por la derecha o por la
izquierda.»
50 Respondieron
Labán y Betuel: «De Yahveh ha salido este asunto. Nosotros no podemos
decirte está mal o está bien.
51 Ahí tienes
delante a Rebeca: tómala y vete, y sea ella mujer del hijo de tu señor, como
ha dicho Yahveh.»
52 Cuando el
siervo de Abraham oyó lo que decían, adoró a Yahveh en tierra.
53 Acto seguido
sacó el siervo objetos de plata y oro y vestidos, y se los dio a Rebeca.
También hizo regalos a su hermano y a su madre.
54 Luego
comieron y bebieron, él y los hombres que le acompañaban, y pasaron la
noche. Por la mañana se levantaron, y él dijo: «Permitidme que marche donde
mi señor.»
55 El hermano y
la madre de Rebeca dijeron: «Que se quede la chica con nosotros unos días,
por ejemplo diez. Luego se irá.»
56 Mas él les
dijo: «No me demoréis. Puesto que Yahveh ha dado éxito a mi viaje, dejadme
salir para que vaya donde mi señor.»
57 Ellos
dijeron: «Llamemos a la joven y preguntémosle su opinión.»
58 Llamaron,
pues, a Rebeca, y le dijeron: «¿Qué? ¿te vas con este hombre?» «Me voy»,
contestó ella.
59 Entonces
despidieron a su hermana Rebeca con su nodriza, y al siervo de Abraham y a
sus hombres.
60 Y bendijeron
a Rebeca, y le decían: «¡Oh hermana nuestra, que llegues a convertirte en
millares de miríadas, y conquiste tu descendencia la puerta de sus
enemigos!»
61 Levantóse
Rebeca con sus doncellas y, montadas en los camellos, siguieron al hombre.
El siervo tomó a Rebeca y se fue.
62 Entretanto,
Isaac había venido del pozo de Lajay Roí, pues habitaba en el país del
Négueb.
63 Una tarde
había salido Isaac de paseo por el campo, cuando he aquí que al alzar la
vista, vio que venían unos camellos.
64 Rebeca a su
vez alzó sus ojos y viendo a Isaac, se apeó del camello,
65 y dijo al
siervo: «¿Quién es aquel hombre que camina por el campo a nuestro
encuentro?» Dijo el siervo: «Es mi señor.» Entonces ella tomó el velo y se
cubrió.
66 El siervo
contó a Isaac todo lo que había hecho,
67 e Isaac
introdujo a Rebeca en la tienda, tomó a Rebeca, que pasó a ser su mujer, y
él la amó. Así se consoló Isaac por la pérdida de su madre.
1 Abraham
volvió a tomar otra mujer, llamada Queturá.
2 Esta le dio a
Zimrán, Yoqsán, Medán, Madián, Yisbaq y Súaj.
3 - Yoqsán
engendró a Seba y a Dedán. Hijos de Dedán fueron los asuritas, los letusíes
y los leumies. -
4 Hijos de
Madián: Efá, Efer, Henoc, Abidá y Eldaá. Todos éstos, hijos de Queturá.
5 Abraham dio
todo cuanto tenía a Isaac.
6 A los hijos
de las concubinas que tenía Abraham les hizo donaciones y, viviendo aún él,
los separó de Isaac, enviándoles hacia levante, al país de Oriente.
7 Estos fueron
los días de vida de Abraham: 175 años.
8 Expiró, pues,
Abraham y murió en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse
con su pueblo.
9 Sus hijos
Isaac e Ismael le sepultaron en la cueva de la Makpelá, al borde de la finca
de Efrón, hijo de Sójar, el hitita, enfrente de Mambré.
10 En la finca
que Abraham había comprado a los hijos de Het, allí fue sepultado Abraham
con su mujer Sara.
11 Después de
la muerte de Abraham, bendijo Dios a su hijo Isaac. Isaac se estableció en
las inmediaciones del pozo de Lajay Roí.
12 Estos son
los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, el que le dio a Abraham Agar
la egipcia, esclava de Sara;
13 y estos son
los nombres de los hijos de Ismael, por orden de nacimiento: El primogénito
de Ismael, Nebayot; después, Quedar, Adbeel, Mibsam,
14 Mismá, Dumá,
Massá,
15 Jadad, Temá,
Yetur, Nafís y Quedmá.
16 Estos son
los hijos de Ismael, y éstos sus nombres según sus poblados y sus aduares:
doce caudillos de otros tantos pueblos.
17 Y estos
fueron los años de vida de Ismael: 137 años. Luego expiró y murió, y fue a
juntarse con su pueblo.
18 Ocupó desde
Javilá hasta Sur, que cae enfrente de Egipto, según se va a Asur. Se
estableció enfrente de todos sus hermanos.
19 Esta es la
historia de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac.
20 Tenía Isaac
cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, el arameo de
Paddán Aram, y hermana de Labán el arameo.
21 Isaac
suplicó a Yahveh en favor de su mujer, pues era estéril, y Yahveh le fue
propicio, y concibió su mujer Rebeca.
22 Pero los
hijos se entrechocaban en su seno. Ella se dijo: «Siendo así, ¿para qué
vivir?» Y fue a consultar a Yahveh.
23 Yahveh le
dijo: «Dos pueblos hay en tu vientre, dos naciones que, al salir de tus
entrañas, se dividirán. La una oprimirá a la otra; el mayor servirá al
pequeño.»
24
Cumpliéronsele los días de dar a luz, y resultó que había dos mellizos en su
vientre.
25 Salió el
primero, rubicundo todo él, como una pelliza de zalea, y le llamaron Esaú.
26 Después
salió su hermano, cuya mano agarraba el talón de Esaú, y se llamó Jacob.
Isaac tenía sesenta años cuando los engendró.
27 Crecieron
los muchachos. Esaú llegó a ser un cazador experto, un hombre montaraz, y
Jacob un hombre muy de la tienda.
28 Isaac quería
a Esaú, porque le gustaba la caza, y Rebeca quería a Jacob.
29 Una vez,
Jacob había preparado un guiso cuando llegó Esaú del campo, agotado.
30 Dijo Esaú a
Jacob: «Oye, dame a probar de lo rojo, de eso rojo, porque estoy agotado.» -
Por eso se le llamó Edom. -
31 Dijo Jacob:
«Véndeme ahora mismo tu primogenitura.»
32 Dijo Esaú:
«Estoy que me muero. ¿Qué me importa la primogenitura?»
33 Dijo Jacob:
«Júramelo ahora mismo.» Y él se lo juró, vendiendo su primogenitura a Jacob.
34 Jacob dio a
Esaú pan y el guiso de lentejas, y éste comió y bebió, se levantó y se fue.
Así desdeñó Esaú la primogenitura.