1 En el
principio creó Dios los cielos y la tierra.
2 La tierra era
caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios
aleteaba por encima de las aguas.
3 Dijo Dios:
«Haya luz», y hubo luz.
4 Vio Dios que
la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;
5 y llamó Dios
a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció:
día primero.
6 Dijo Dios:
«Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de
otras.»
7 E hizo Dios
el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas
de por encima del firmamento. Y así fue.
8 Y llamó Dios
al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.
9 Dijo Dios:
«Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y
déjese ver lo seco»; y así fue.
10 Y llamó Dios
a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios
que estaba bien.
11 Dijo Dios:
«Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales
que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así
fue.
12 La tierra
produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que
dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban
bien.
13 Y atardeció
y amaneció: día tercero.
14 Dijo Dios:
«Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y
valgan de señales para solemnidades, días y años;
15 y valgan de
luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.
16 Hizo Dios
los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el
lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas;
17 y púsolos
Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra,
18 y para
dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y
vio Dios que estaba bien.
19 Y atardeció
y amaneció: día cuarto.
20 Dijo Dios:
«Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra
contra el firmamento celeste.»
21 Y creó Dios
los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de
los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus
especies; y vio Dios que estaba bien;
22 y bendíjolos
Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los
mares, y las aves crezcan en la tierra.»
23 Y atardeció
y amaneció: día quinto.
24 Dijo Dios:
«Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y
alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue.
25 Hizo Dios
las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y
toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.
26 Y dijo Dios:
«Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en
los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas
las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.
27 Creó, pues,
Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra
los creó.
28 Y bendíjolos
Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y
sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo
animal que serpea sobre la tierra.»
29 Dijo Dios:
«Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda
la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros
será de alimento.
30 Y a todo
animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la
tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así
fue.
31 Vio Dios
cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día
sexto.
1 Concluyéronse,
pues, los cielos y la tierra y todo su aparato,
2 y dio por
concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día
séptimo de toda la labor que hiciera.
3 Y bendijo
Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra
creadora que Dios había hecho.
4 Esos fueron
los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que
hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos,
5 no había aún
en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había
germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra,
ni había hombre que labrara el suelo.
6 Pero un
manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo.
7 Entonces
Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices
aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.
8 Luego plantó
Yahveh Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había
formado.
9 Yahveh Dios
hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos
para comer, y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la
ciencia del bien y del mal.
10 De Edén
salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro
brazos.
11 El uno se
llama Pisón: es el que rodea todo el país de Javilá, donde hay oro.
12 El oro de
aquel país es fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice.
13 El segundo
río se llama Guijón: es el que rodea el país de Kus.
14 El tercer
río se llama Tigris: es el que corre al oriente de Asur. Y el cuarto río es
el Eufrates.
15 Tomó, pues,
Yahveh Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y
cuidase.
16 Y Dios
impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes
comer,
17 mas del
árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que
comieres de él, morirás sin remedio.»
18 Dijo luego
Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda
adecuada.»
19 Y Yahveh
Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo
y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser
viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.
20 El hombre
puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los
animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada.
21 Entonces
Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió.
Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.
22 De la
costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó
ante el hombre.
23 Entonces
éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne.
Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»
24 Por eso deja
el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola
carne.
25 Estaban
ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.
1 La serpiente
era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había
hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de
ninguno de los árboles del jardín?»
2 Respondió la
mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
3 Mas del fruto
del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni
lo toquéis, so pena de muerte.»
4 Replicó la
serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.
5 Es que Dios
sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y
seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»
6 Y como viese
la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y
excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a
su marido, que igualmente comió.
7 Entonces se
les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban
desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.
8 Oyeron luego
el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora
de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh Dios
por entre los árboles del jardín.
9 Yahveh Dios
llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
10 Este
contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por
eso me escondí.»
11 El replicó:
«¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del
que te prohibí comer?»
12 Dijo el
hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
13 Dijo, pues,
Yahveh Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Y contestó la mujer: «La
serpiente me sedujo, y comí.»
14 Entonces
Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre
todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre
caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Enemistad
pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la
cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
16 A la mujer
le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor
parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.
17 Al hombre le
dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo
te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga
sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.
18 Espinas y
abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.
19 Con el sudor
de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste
tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»
20 El hombre
llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes.
21 Yahveh Dios
hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.
22 Y dijo
Yahveh Dios: «¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros,
en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su
mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para
siempre.»
23 Y le echó
Yahveh Dios del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había
sido tomado.
24 Y habiendo
expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama
de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.
1 Conoció el
hombre a Eva, su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He
adquirido un varón con el favor de Yahveh.»
2 Volvió a dar
a luz, y tuvo a Abel su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador.
3 Pasó algún
tiempo, y Caín hizo a Yahveh una oblación de los frutos del suelo.
4 También Abel
hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los
mismos. Yahveh miró propicio a Abel y su oblación,
5 mas no miró
propicio a Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y
se abatió su rostro.
6 Yahveh dijo a
Caín: «¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro?
7 ¿No es cierto
que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el
pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.»
8 Caín, dijo a
su hermano Abel: «Vamos afuera.» Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín
contra su hermano Abel y lo mató.
9 Yahveh dijo a
Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el
guarda de mi hermano?»
10 Replicó
Yahveh: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el
suelo.
11 Pues bien:
maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano
la sangre de tu hermano.
12 Aunque
labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la
tierra.»
13 Entonces
dijo Caín a Yahveh: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
14 Es decir que
hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en
vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará.»
15 Respondióle
Yahveh: «Al contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete
veces.» Y Yahveh puso una señal a Caín para que nadie que le encontrase le
atacara.
16 Caín salió
de la presencia de Yahveh, y se estableció en el país de Nod, al oriente de
Edén.
17 Conoció Caín
a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo una
ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo.
18 A Henoc le
nació Irad, e Irad engendró a Mejuyael, Mejuyael engendró a Metusael, y
Metusael engendró a Lámek.
19 Lámek tomó
dos mujeres: la primera llamada Adá, y la segunda Sillá.
20 Adá dio a
luz a Yabal, el cual vino a ser padre de los que habitan en tiendas y crían
ganado.
21 El nombre de
su hermano era Yubal, padre de cuantos tocan la cítara y la flauta.
22 Sillá por su
parte engendró a Túbal Caín, padre de todos los forjadores de cobre y
hierro. Hermano de Túbal Caín fue Naamá.
23 Y dijo Lámek
a sus mujeres: «Adá y Sillá, oíd mi voz; mujeres de Lámek, escuchad mi
palabra: Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a un muchacho por
un cardenal que recibí.
24 Caín será
vengado siete veces, mas Lámek lo será 77.»
25 Adán conoció
otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set,
diciendo: «Dios me ha otorgado otro descendiente en lugar de Abel, porque le
mató Caín.»
26 También a
Set le nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Este fue el primero en
invocar el nombre de Yahveh.
1 Esta es la
lista de los descendientes de Adán: El día en que Dios creó a Adán, le hizo
a imagen de Dios.
2 Los creó
varón y hembra, los bendijo, y los llamó «Hombre» en el día de su creación.
3 Tenía Adán
130 años cuando engendró un hijo a su semejanza, según su imagen, a quien
puso por nombre Set.
4 Fueron los
días de Adán, después de engendrar a Set, ochocientos años, y engendró hijos
e hijas.
5 El total de
los días de la vida de Adán fue de 930 años, y murió.
6 Set tenía 105
años cuando engendró a Enós.
7 Vivió Set,
después de engendrar a Enós, 807 años y engendró hijos e hijas.
8 El total de
los días de Set fue de 912 años, y murió.
9 Enós tenía
noventa años cuando engendró a Quenán.
10 Vivió Enós,
después de engendrar a Quenán, 815 años, y engendró hijos e hijas.
11 El total de
los días de Enós fue de 905 años, y murió.
12 Quenán tenía
setenta años cuando engendró a Mahalalel.
13 Vivió
Quenán, después de engendrar a Mahalalel, 840 años, y engendró hijos e
hijas.
14 El total de
los días de Quenán fue de 910 años, y murió.
15 Mahalalel
tenía 65 años cuando engendró a Yéred.
16 Vivió
Mahalalel, después de engendrar a Yéred, 830 años, y engendró hijos e hijas.
17 El total de
los días de Mahalalel fue de 895 años, y murió.
18 Yéred tenía
162 años cuando engendró a Henoc.
19 Vivió Yéred,
después de engendrar a Henoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.
20 El total de
los días de Yéred fue de 962 años, y murió.
21 Henoc tenía
65 años cuando engendró a Matusalén.
22 Henoc anduvo
con Dios; vivió, después de engendrar a Matusalén, trescientos años, y
engendró hijos e hijas.
23 El total de
los días de Henoc fue de 365 años.
24 Henoc anduvo
con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.
25 Matusalén
tenía 187 años cuando engendró a Lámek.
26 Vivió
Matusalén, después de engendrar a Lámek, 782 años, y engendró hijos e hijas.
27 El total de
los días de Matusalén fue de 969 años, y murió.
28 Lámek tenía
182 años cuando engendró un hijo,
29 y le puso
por nombre Noé, diciendo "«Este nos consolará de nuestros afanes y de la
fatiga de nuestras manos, por causa del suelo que maldijo Yahveh.»
30 Vivió Lámek,
después de engendrar a Noé, 595 años, y engendró hijos e hijas.
31 El total de
los días de Lámek fue de 777 años, y murió.
32 Era Noé de
quinientos años cuando engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
1 Cuando la
humanidad comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron
hijas,
2 vieron los
hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por
mujeres a las que preferían de entre todas ellas.
3 Entonces dijo
Yahveh: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es
más que carne; que sus días sean 120 años.»
4 Los nefilim
existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los
hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos:
estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.
5 Viendo Yahveh
que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos
que ideaba su corazón eran puro mal de continuo,
6 le pesó a
Yahveh de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.
7 Y dijo
Yahveh: «Voy a exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado,
- desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo
- porque me pesa haberlos hecho.»
8 Pero Noé
halló gracia a los ojos de Yahveh.
9 Esta es la
historia de Noé: Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba
con Dios.
10 Noé engendró
tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
11 La tierra
estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de violencias.
12 Dios miró a
la tierra, y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenía una
conducta viciosa sobre la tierra.
13 Dijo, pues,
Dios a Noé: «He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena
de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos
de la tierra.
14 Hazte un
arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por
dentro y por fuera con betún.
15 Así es como
la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos;
y su altura, treinta codos.
16 Haces al
arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del
arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero.
17 «Por mi
parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar
toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la
tierra perecerá.
18 Pero contigo
estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las
mujeres de tus hijos contigo.
19 Y de todo
ser viviente, de toda carne, meterás en el arca una pareja para que
sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.
20 De cada
especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del
suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.
21 Tú mismo
procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida
a ti y a ellos.»
22 Así lo hizo
Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios.
1 Yahveh dijo a
Noé: «Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único justo que
he visto en esta generación.
2 De todos los
animales puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra, y de
todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con su hembra.
3 (Asimismo de
las aves del cielo, siete parejas, machos y hembras) para que sobreviva la
casta sobre la haz de toda la tierra.
4 Porque dentro
de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta
noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice.»
5 Y Noé ejecutó
todo lo que le había mandado Yahveh.
6 Noé contaba
seiscientos años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.
7 Noé entró en
el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para
salvarse de las aguas del diluvio.
8 (De los
animales puros, y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo
lo que serpea por el suelo,
9 sendas
parejas de cada especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como
había mandado Dios a Noé.)
10 A la semana,
las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
11 El año
seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en
ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del
cielo se abrieron,
12 y estuvo
descargando la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
13 En aquel
mismo día entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y
Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos;
14 y con ellos
los animales de cada especie, los ganados de cada especie, las sierpes de
cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves de cada especie: toda
clase de pájaros y seres alados;
15 entraron con
Noé en el arca sendas parejas de toda carne en que hay aliento de vida,
16 y los que
iban entrando eran macho y hembra de toda carne, como Dios se lo había
mandado. Y Yahveh cerró la puerta detrás de Noé.
17 El diluvio
duró cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron el arca
que se alzó de encima de la tierra.
18 Subió el
nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la tierra, mientras el arca
flotaba sobre la superficie de las aguas.
19 Subió el
nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertos
los montes más altos que hay debajo del cielo.
20 Quince codos
por encima subió el nivel de las aguas quedando cubiertos los montes.
21 Pereció toda
carne: lo que repta por la tierra, junto con aves, ganados, animales y todo
lo que pulula sobre la tierra, y toda la humanidad.
22 Todo cuanto
respira hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme, murió.
23 Yahveh
exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo, desde el hombre hasta
los ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo: todos fueron
exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él estaban en el
arca.
24 Las aguas
inundaron la tierra por espacio de 150 días.
1 Acordóse Dios
de Noé y de todos los animales y de los ganados que con él estaban en el
arca. Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y las aguas decrecieron.
2 Se cerraron
las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del
cielo.
3 Poco a poco
retrocedieron las aguas de sobre la tierra. Al cabo de 150 días, las aguas
habían menguado,
4 y en el mes
séptimo, el día diecisiete del mes, varó el arca sobre los montes de Ararat.
5 Las aguas
siguieron menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del
décimo mes asomaron las cumbres de los montes.
6 Al cabo de
cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca,
7 y soltó al
cuervo, el cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas
sobre la tierra.
8 Después soltó
a la paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la superficie
terrestre.
9 La paloma, no
hallando donde posar el pie, tornó donde él, al arca, porque aún había agua
sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano, la asió y metióla
consigo en el arca.
10 Aún esperó
otros siete días y volvió a soltar la paloma fuera del arca.
11 La paloma
vino al atardecer, y he aquí que traía en el pico un ramo verde de olivo,
por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de encima de la
tierra.
12 Aún esperó
otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
13 El año 601
de la vida de Noé, el día primero del primer mes, se secaron las aguas de
encima de la tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y he aquí que
estaba seca la superficie del suelo.
14 En el
segundo mes, el día veintisiete del mes, quedó seca la tierra.
15 Habló
entonces Dios a Noé en estos términos:
16 «Sal del
arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
17 Saca contigo
todos los animales de toda especie que te acompañan, aves, ganados y todas
las sierpes que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre la tierra y sean
fecundos y se multipliquen sobre la tierra.»
18 Salió, pues,
Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
19 Todos los
animales, todos los ganados, todas las aves y todas las sierpes que reptan
sobre la tierra salieron por familias del arca.
20 Noé
construyó un altar a Yahveh, y tomando de todos las animales puros y de
todas las aves puras, ofreció holocaustos en el altar.
21 Al aspirar
Yahveh el calmante aroma, dijo en su corazón: «Nunca más volveré al maldecir
el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son
malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he
hecho.
22 «Mientras
dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y
noche, no cesarán.»
1 Dios bendijo
a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la
tierra.
2 Infundiréis
temor y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del
cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces del mar;
quedan a vuestra disposición.
3 Todo lo que
se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que
os di la hierba verde.
4 Sólo dejaréis
de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre,
5 y yo os
prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al
hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
6 Quien
vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a
imagen de Dios hizo El al hombre.
7 Vosotros,
pues, sed fecundos y multiplicaos; pululad en la tierra y dominad en ella.»
8 Dijo Dios a
Noé y a sus hijos con él:
9 «He aquí que
yo establezco mi alianza con vosotros, y con vuestra futura descendencia,
10 y con toda
alma viviente que os acompaña: las aves, los ganados y todas las alimañas
que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, todos los animales
de la tierra.
11 Establezco
mi alianza con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne
por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.»
12 Dijo Dios:
«Esta es la señal de la alianza que para las generaciones perpetuas pongo
entre yo y vosotros y toda alma viviente que os acompaña:
13 Pongo mi
arco en las nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra.
14 Cuando yo
anuble de nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes,
15 y me
acordaré de la alianza que media entre yo y vosotros y toda alma viviente,
toda carne, y no habrá más aguas diluviales para exterminar toda carne.
16 Pues en
cuanto esté el arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza
perpetua entre Dios y toda alma viviente, toda carne que existe sobre la
tierra.»
17 Y dijo Dios
a Noé: «Esta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y toda
carne que existe sobre la tierra.»
18 Los hijos de
Noé que salieron del arca eran Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán.
19 Estos tres
fueron los hijos de Noé, y a partir de ellos se pobló toda la tierra.
20 Noé se
dedicó a la labranza y plantó una viña.
21 Bebió del
vino, se embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda.
22 Vio Cam,
padre de Canaán, la desnudez de su padre, y avisó a sus dos hermanos
23 Entonces Sem
y Jafet tomaron el manto, se lo echaron al hombro los dos, y andando hacia
atrás, vueltas las caras, cubrieron la desnudez de su padre sin verla.
24 Cuando
despertó Noé de su embriaguez y supo lo que había hecho con él su hijo
menor,
25 dijo:
«¡Maldito sea Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!»
26 Y dijo:
«¡Bendito sea Yahveh, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!
27 ¡Haga Dios
dilatado a Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!»
28 Vivió Noé
después del diluvio 350 años.
29 El total de
los días de Noé fue de 950 años, y murió.
1 Esta es la
descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron
hijos después del diluvio:
2 Hijos de
Jafet: Gomer, Magog, los medos, Yaván, Túbal, Mések y Tirás.
3 Hijos de
Gomer: Askanaz, Rifat, Togarmá.
4 Hijos de
Yaván: Elisá, Tarsis, los Kittim y los Dodanim.
5 A partir de
éstos se poblaron las islas de las gentes. Estos fueron los hijos de Jafet
por sus territorios y lenguas, por sus linajes y naciones respectivas.
6 Hijos de Cam:
Kus, Misráyim, Put y Canaán.
7 Hijos de Kus:
Seba, Javilá, Sabtá, Ramá y Sabteká. Hijos de Ramá: Seba y Dedán.
8 Kus engendró
a Nemrod, que fue el primero que se hizo prepotente en la tierra.
9 Fue un bravo
cazador delante de Yahveh, por lo cual se suele decir: «Bravo cazador
delante de Yahveh, como Nemrod.»
10 Los
comienzos de su reino fueron Babel, Erek y Acad, ciudades todas ellas en
tierra de Senaar.
11 De aquella
tierra procedía Asur, que edificó Nínive, Rejobot Ir, Kálaj
12 y Resen,
entre Nínive y Kálaj (aquella es la Gran Ciudad).
13 Misráyim
engendró a los luditas, anamitas, lehabitas y naftujitas,
14 a los de
Patrós, de Kasluj y de Kaftor, de donde salieron los filisteos.
15 Canaán
engendró a Sidón, su primogénito, y a Het,
16 al jebuseo,
al amorreo, al guirgasita,
17 al jivita,
al arqueo, al sineo,
18 al arvadeo,
al semareo y al jamateo. Más tarde se propagaron las estirpes cananeas.
19 La frontera
de los cananeos iba desde Sidón, en dirección de Guerar, hasta Gaza; y en
dirección de Sodoma, Gomorra, Admá y Seboyim, hasta Lesa.
20 Estos fueron
los hijos de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y
naciones respectivas.
21 También le
nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Héber y hermano mayor de
Jafet.
22 Hijos de
Sem: Elam, Asur, Aparksad, Lud y Aram.
23 Hijos de
Aram: Us, Jul, Guéter y Mas.
24 Arpaksad
engendró a Sélaj y Sélaj engendró a Héber.
25 A Héber le
nacieron dos hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue
divida la tierra. Su hermano se llamaba Yoqtán.
26 Yoqtán
engendró a Almodad, a Selef, a Jasarmávet, a Yéraj,
27 a Hadoram, a
Uzal, a Diclá,
28 a Obal, a
Abimael, a Sebá,
29 a Ofir, a
Javilá y a Yobab. Todos fueron hijos de Yoqtán.
30 Su asiento
se extendió desde Mesá, en dirección a Sefar, al monte del oriente.
31 Estos fueron
los hijos de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y
naciones respectivas.
32 Hasta aquí
los linajes de los hijos de Noé, según su origen y sus naciones. Y a partir
de ellos se dispersaron los pueblos por la tierra después del diluvio.