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1 La palabra de
Yahveh me fue dirigida en estos términos:
2 Hijo de hombre,
vuelve tu rostro hacia la montaña de Seír, y profetiza contra ella.
3 Le dirás: Así
dice el Señor Yahveh: Aquí estoy contra ti, montaña de Seír. Voy a extender
mi mano contra ti: te convertiré en soledad desolada,
4 y dejaré en
ruinas tus ciudades; serás una desolación, y sabrás que yo soy Yahveh.
5 Por haber
alimentado un odio eterno y haber entregado a la espada a los hijos de
Israel el día de su desastre, el día de su última culpa,
6 por eso, por mi
vida, oráculo del Señor Yahveh, que yo te dejaré en sangre y la sangre te
perseguirá. Sí, eres rea de sangre, ¡y la sangre te perseguirá!
7 Haré de la
montaña de Seír una soledad desolada, y extirparé de allí al que va y al que
viene.
8 Llenaré de
víctimas sus montes; en tus colinas, en tus valles y en todos tus barrancos,
caerán las víctimas de la espada.
9 Te convertiré
en soledades eternas, tus ciudades no volverán a ser habitadas, y sabréis
que yo soy Yahveh.
10 Por haber
dicho tú: «Las dos naciones, los dos países son míos, vamos a tomarlos en
posesión», siendo así que Yahveh estaba allí,
11 por eso, por
mi vida, oráculo del Señor Yahveh, que procederé con la misma cólera y los
mismos celos con que tú has procedido en tu odio contra ellos, y me daré a
conocer, por ellos, cuando te castigue.
12 Sabrás que yo,
Yahveh, he oído todos los insultos que lanzabas contra los montes de Israel
diciendo: «Están devastados, nos han sido entregados como pasto.»
13 Me habéis
desafiado con vuestra boca, habéis multiplicado contra mí vuestras palabras,
lo he oído todo.
14 Así dice el
Señor Yahveh: Para alegría de toda esta tierra yo haré de ti una desolación.
15 Como tú te
alegraste cuando la heredad de la casa de Israel era una desolación, yo te
trataré a ti de la misma manera. Serás una desolación, montaña de Seír, así
como Edom entero, y se sabrá que yo soy Yahveh.
1 Y tú, hijo de
hombre, profetiza sobre los montes de Israel. Dirás: Montes de Israel,
escuchad la palabra de Yahveh.
2 Así dice el
Señor Yahveh: Porque el enemigo ha dicho contra vosotros: «¡Ja, ja, estas
alturas eternas han pasado a ser posesión nuestra!»,
3 por eso,
profetiza. Dirás: Así dice el Señor Yahveh: Porque habéis sido asolados y se
os ha codiciado por todas partes hasta pasar a ser posesión de las otras
naciones, porque habéis sido el blanco de la habladuría y de la difamación
de la gente,
4 por eso,
escuchad, montes de Israel, la palabra del Señor Yahveh. Así dice el Señor
Yahveh a los montes, a las colinas, a los barrancos y a los valles, a las
ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas que han sido entregadas al
pillaje y a la irrisión del resto de las naciones circunvecinas.
5 Por eso, así
dice el Señor Yahveh: Sí, en el ardor de mis celos voy a hablar contra las
otras naciones y contra Edom entero, que, con alegría en el corazón y
desprecio en el alma, se han atribuido mi tierra en posesión para entregar
su pasto al pillaje.
6 Por ello,
profetiza sobre la tierra de Israel. Dirás a los montes y a las colinas, a
los barrancos y a los valles: Así dice el Señor Yahveh: Ved que hablo en mis
celos y mi furor: Porque habéis sufrido el ultraje de las naciones,
7 por eso, así
dice el Señor Yahveh: Juro mano en alto que las naciones que os rodean
cargarán con sus propios ultrajes.
8 Y vosotros,
montes de Israel, vais a echar vuestras ramas y a producir vuestros frutos
para mi pueblo Israel, porque está a punto de volver.
9 Sí, heme aquí
por vosotros, a vosotros me vuelvo, vais a ser cultivados y sembrados.
10 Yo
multiplicaré sobre vosotros los hombres, la casa de Israel entera. Las
ciudades serán habitadas y las ruinas reconstruidas.
11 Multiplicaré
en vosotros hombres y bestias, y serán numerosos y fecundos. Os repoblaré
como antaño, mejoraré vuestra condición precedente, y sabréis que yo soy
Yahveh.
12 Haré que
circulen por vosotros los hombres, mi pueblo Israel. Tomarán posesión de ti,
y tu serás su heredad, y no volverás a privarles de sus hijos.
13 Así dice el
Señor Yahveh: Porque se ha dicho de ti que devoras a los hombres y que has
privado a tu nación de hijos,
14 por eso, ya no
devorarás más hombres, ni volverás a privar de hijos a tu nación, oráculo
del Señor Yahveh.
15 No consentiré
que vuelvas a oír el ultraje de las naciones, no sufrirás más los insultos
de los pueblos, y no volverás a privar de hijos a tu nación, oráculo del
Señor Yahveh.
16 La palabra de
Yahveh me fue dirigida en estos términos:
17 Hijo de
hombre, los de la casa de Israel que habitaban en su tierra, la contaminaron
con su conducta y sus obras; como la impureza de una menstruante era su
conducta ante mí.
18 Entonces yo
derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían vertido en su tierra
y por las basuras con las que la habían contaminado.
19 Los dispersé
entre las naciones y fueron esparcidos por los países. Los juzgué según su
conducta y sus obras.
20 Y en las
naciones donde llegaron, profanaron mi santo nombre, haciendo que se dijera
a propósito de ellos: «Son el pueblo de Yahveh, y han tenido que salir de su
tierra.»
21 Pero yo he
tenido consideración a mi santo nombre que la casa de Israel profanó entre
las naciones adonde había ido.
22 Por eso, di a
la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: No hago esto por consideración
a vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, que vosotros habéis
profanado entre las naciones adonde fuisteis.
23 Yo santificaré
mi gran nombre profanado entre las naciones, profanado allí por vosotros. Y
las naciones sabrán que yo soy Yahveh - oráculo del Señor Yahveh - cuando
yo, por medio de vosotros, manifieste mi santidad a la vista de ellos.
24 Os tomaré de
entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro
suelo.
25 Os rociaré con
agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas
vuestras basuras os purificaré.
26 Y os daré un
corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
27 Infundiré mi
espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y
observéis y practiquéis mis normas.
28 Habitaréis la
tierra que yo di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré
vuestro Dios.
29 Os salvaré de
todas vuestras impurezas, llamaré al trigo y lo multiplicaré y no os
someteré más al hambre.
30 Multiplicaré
los frutos de los árboles y los productos de los campos, para que no sufráis
más el oprobio del hambre entre las naciones.
31 Entonces os
acordaréis de vuestra mala conducta y de vuestras acciones que no eran
buenas, y sentiréis asco de vosotros mismos por vuestras culpas y vuestras
abominaciones.
32 No hago esto
por vosotros - oráculo del Señor Yahveh - sabedlo bien. Avergonzaos y
confundíos de vuestra conducta, casa de Israel.
33 Así dice el
Señor Yahveh: El día que yo os purifique de todas vuestras culpas, repoblaré
las ciudades y las ruinas serán reconstruidas;
34 la tierra
devastada será cultivada, después de haber sido una desolación a los ojos de
todos los transeúntes.
35 Y se dirá:
«Esta tierra, hasta ahora devastada, se ha hecho como jardín de Edén, y las
ciudades en ruinas, devastadas y demolidas, están de nuevo fortificadas y
habitadas.»
36 Y las naciones
que quedan a vuestro alrededor sabrán que yo, Yahveh, he reconstruido lo que
estaba demolido y he replantado lo que estaba devastado. Yo, Yahveh, lo digo
y lo hago.
37 Así dice el
Señor Yahveh: Me dejaré todavía buscar por la casa de Israel, para hacer por
ellos esto: multiplicarlos como un rebaño humano,
38 como un rebaño
de reses consagradas, como el rebaño reunido en Jerusalén, en las fiestas
solemnes. Así se llenarán de un rebaño humano vuestras ciudades en ruinas, y
se sabrá que yo soy Yahveh.
1 La mano de
Yahveh fue sobre mí y, por su espíritu, Yahveh me sacó y me puso en medio de
la vega, la cual estaba llena de huesos.
2 Me hizo pasar
por entre ellos en todas las direcciones. Los huesos eran muy numerosos por
el suelo de la vega, y estaban completamente secos.
3 Me dijo: «Hijo
de hombre, ¿podrán vivir estos huesos?» Yo dije: «Señor Yahveh, tú lo
sabes.»
4 Entonces me
dijo: «Profetiza sobre estos huesos. Les dirás: Huesos secos, escuchad la
palabra de Yahveh.
5 Así dice el
Señor Yahveh a estos huesos: He aquí que yo voy a hacer entrar el espíritu
en vosotros, y viviréis.
6 Os cubriré de
nervios, haré crecer sobre vosotros la carne, os cubriré de piel, os
infundiré espíritu y viviréis; y sabréis que yo soy Yahveh.»
7 Yo profeticé
como se me había ordenado, y mientras yo profetizaba se produjo un ruido.
Hubo un estremecimiento, y los huesos se juntaron unos con otros.
8 Miré y vi que
estaban recubiertos de nervios, la carne salía y la piel se extendía por
encima, pero no había espíritu en ellos.
9 El me dijo:
«Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre. Dirás al espíritu: Así
dice el Señor Yahveh: Ven, espíritu, de los cuatro vientos, y sopla sobre
estos muertos para que vivan.»
10 Yo profeticé
como se me había ordenado, y el espíritu entró en ellos; revivieron y se
incorporaron sobre sus pies: era un enorme, inmenso ejército.
11 Entonces me
dijo: «Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos andan
diciendo: Se han secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra
esperanza, todo ha acabado para nosotros.
12 Por eso,
profetiza. Les dirás: Así dice el Señor Yahveh: He aquí que yo abro vuestras
tumbas; os haré salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo
al suelo de Israel.
13 Sabréis que yo
soy Yahveh cuando abra vuestras tumbas y os haga salir de vuestras tumbas,
pueblo mío.
14 Infundiré mi
espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis
que yo, Yahveh, lo digo y lo haga, oráculo de Yahveh.»
15 La palabra de
Yahveh me fue dirigida en estos términos:
16 Y tú, hijo de
hombre, toma un leño y escribe en él: «Judá y los israelitas que están con
él.» Toma luego otro leño y escribe en él: «José, leño de Efraím, y toda la
casa de Israel que está con él.»
17 Júntalos el
uno con el otro de suerte que formen un solo leño, que sean una sola cosa en
tu mano.
18 Y cuando los
hijos de tu pueblo te digan: «¿No nos explicarás qué es eso que tienes
ahí?»,
19 les dirás: Así
dice el Señor Yahveh: He aquí que voy a tomar el leño de José (que está en
la mano de Efraím) y las tribus de Israel que están con él, los pondré junto
al leño de Judá, haré de todo un solo leño, y serán una sola cosa en mi
mano.
20 Los leños en
los cuales hayas escrito tenlos en tu mano, ante sus ojos,
21 y diles: Así
dice el Señor Yahveh: He aquí que yo recojo a los hijos de Israel de entre
las naciones a las que marcharon. Los congregaré de todas partes para
conducirlos a su suelo.
22 Haré de ellos
una sola nación en esta tierra, en los montes de Israel, y un solo rey será
el rey de todos ellos; no volverán a formar dos naciones, ni volverán a
estar divididos en dos reinos.
23 No se
contaminarán más con sus basuras, con sus monstruos y con todos sus
crímenes. Los salvaré de las infidelidades por las que pecaron, los
purificaré, y serán mi pueblo y yo seré su Dios.
24 Mi siervo
David reinará sobre ellos, y será para todos ellos el único pastor;
obedecerán mis normas, observarán mis preceptos y los pondrán en práctica.
25 Habitarán en
la tierra que yo di a mi siervo Jacob, donde habitaron vuestros padres. Allí
habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos, para siempre, y mi
siervo David será su príncipe eternamente.
26 Concluiré con
ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los
estableceré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para
siempre.
27 Mi morada
estará junto a ellos, seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
28 Y sabrán las
naciones que yo soy Yahveh, que santifico a Israel, cuando mi santuario esté
en medio de ellos para siempre.
1 La palabra de
Yahveh me fue dirigida en estos términos:
2 Hijo de hombre,
vuelve tu rostro hacia Gog, en el país de Magog, príncipe supremo de Mesek y
Túbal, y profetiza contra él.
3 Dirás: Así dice
el Señor Yahveh: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe supremo de Mesek y
Túbal.
4 Yo te haré dar
media vuelta, te pondré garfios en las quijadas, y te haré salir con todo tu
ejército, caballos y caballeros, todos bien equipados, inmensa asamblea,
todos con escudos y paveses, y diestros en el manejo de la espada.
5 Persia, Kus y
Put están con ellos, todos con escudo y yelmo.
6 Gómer, con
todas sus huestes, Bet Togarmá, en el extremo norte, con todas sus huestes,
pueblos numerosos, están contigo.
7 Disponte y
prepárate, tú y toda tu asamblea concentrada en torno a ti, y ponte a mi
servicio.
8 Al cabo de
muchos días, recibirás órdenes. Después de muchos años, vendrás hacia la
tierra cuyos habitantes escaparon a la espada y fueron congregados de entre
una multitud de pueblos en los montes de Israel, que habían sido un desierto
permanente. Desde que fueron separados de los otros pueblos, habitan todos
en seguridad.
9 Tú subirás,
avanzarás como un huracán, como un nubarrón que cubrirá la tierra, tú y
todas tus huestes, y los numerosos pueblos que están contigo.
10 Así dice el
Señor Yahveh: Aquel día te vendrán al corazón proyectos y concebirás
perversos planes.
11 Dirás: «Voy a
subir contra una tierra abierta, marcharé contra gente tranquila que habita
en seguridad. Habitan todos en ciudades sin murallas, sin cerrojos ni
puertas.»
12 Irás a
saquear, a hacer botín, a poner tu mano sobre ruinas repobladas, en un
pueblo congregado de entre las naciones, entregado a reponer el ganado y la
hacienda, que habita en el centro de la tierra.»
13 Sabá, Dedán,
los mercaderes de Tarsis y todos sus leoncillos te dirán: «¿A saquear has
venido? ¿Para hacer botín has concentrado tu asamblea? ¿Para llevarte el oro
y la plata, para apoderarte de ganados y haciendas, para hacer un gran
botín?»
14 Por eso,
profetiza, hijo de hombre. Dirás a Gog: Así dice el Señor Yahveh: ¿No es
verdad que aquel día, cuando mi pueblo Israel viva en seguridad, te pondrás
en movimiento?
15 Vendrás de tu
lugar, del extremo norte, tú y pueblos numerosos contigo, todos montados a
caballo, enorme asamblea, ejército innumerable.
16 Subirás contra
mi pueblo Israel como un nublado que recubre la tierra. Será al fin de los
días; yo te haré venir entonces contra mi tierra para que las naciones me
conozcan, cuando yo manifieste mi santidad a sus ojos, a costa tuya, Gog.
17 Así dice el
Señor Yahveh: Tú eres aquel de quien yo hablé antaño, por medio de mis
siervos los profetas de Israel, que profetizaron en aquel tiempo, durante
años, que yo te haría venir contra ellos.
18 Aquel día,
cuando Gog avance contra el suelo de Israel - oráculo del Señor Yahveh -
estallará mi furor. En mi cólera,
19 en mis celos,
en el ardor de mi furia lo digo: Sí, aquel día habrá un gran terremoto en el
suelo de Israel.
20 Temblarán
entonces ante mí los peces del mar y los pájaros del cielo, las bestias del
campo y todos los reptiles que serpean por el suelo, y todos los hombres de
sobre la haz de la tierra. Se desplomarán los montes, caerán las rocas,
todas las murallas caerán por tierra.
21 Convocaré
contra él toda clase de terrores, oráculo del Señor Yahveh. Volverán la
espada unos contra otros.
22 Le castigaré
con la peste y la sangre, haré caer una lluvia torrencial, granizos, fuego y
azufre, sobre él, sobre sus huestes y sobre los numerosos pueblos que van
con él.
23 Manifestaré mi
grandeza y mi santidad, me daré a conocer a los ojos de numerosas naciones y
sabrán que yo soy Yahveh.
1 Y tú, hijo de
hombre, profetiza contra Gog. Dirás: Así dice el Señor Yahveh: Aquí estoy
contra ti, Gog, príncipe supremo de Mések y Túbal.
2 Yo te haré dar
media vuelta, te conduciré, te haré subir desde el extremo norte y te guiaré
a los montes de Israel.
3 Romperé tu arco
en tu mano izquierda y haré caer tus flechas de tu mano derecha.
4 En los montes
de Israel caerás tú, tus huestes y los pueblos que van contigo. Te he
entregado como pasto a toda clase de aves de rapiña y a las fieras del
campo.
5 En la haz del
campo caerás, porque he hablado yo, oráculo del Señor Yahveh.
6 Mandaré fuego
sobre Magog y sobre los que viven seguros en las islas, y sabrán que yo soy
Yahveh.
7 Manifestaré mi
santo nombre en medio de mi pueblo Israel, no dejaré que vuelva a ser
profanado mi santo nombre, y las naciones sabrán que yo soy Yahveh, santo en
Israel.
8 He aquí que
todo esto llega y se va a realizar - oráculo del Señor Yahveh -: éste es el
día que yo he anunciado.
9 Entonces los
habitantes de las ciudades de Israel saldrán a quemar y a entregar a las
llamas las armas, paveses y escudos, arcos y flechas, mazas y lanzas. Harán
fuego con ello durante siete años.
10 No irán ya a
buscar leña en el campo, ni la recogerán en el bosque, porque harán el fuego
con las armas. Saquearán a sus saqueadores y harán botín de sus
depredadores, oráculo del Señor Yahveh.
11 Aquel día, yo
daré a Gog como sepulcro en Israel un lugar famoso, el valle de los Oberim,
al este del mar, el que corta el paso a los viajeros: allí será enterrado
Gog con toda su multitud, y se le llamará valle de Hamón Gog.
12 La casa de
Israel los enterrará para purificar la tierra, durante siete meses.
13 Todo el pueblo
de la tierra será movilizado para enterrarlos, y ello les dará renombre el
día que yo manifieste mi gloria, oráculo del Señor Yahveh.
14 Luego se
escogerán hombres que recorran constantemente el país y entierren a los que
hayan quedado por el suelo, para purificarlo. Al cabo de siete meses
empezarán su búsqueda.
15 Cuando, al
recorrer el país, alguno de ellos vea huesos humanos, pondrá al lado una
señal hasta que los sepultureros los entierren en el valle de Hamón Gog,
16 (Hamoná es
también el nombre de una ciudad) y purifiquen así la tierra.
17 En cuanto a
ti, hijo de hombre, así dice el Señor Yahveh: Di a los pájaros de todas
clases y a todas las fieras del campo: Congregaos, venid, reuníos de todas
partes para el sacrificio que yo os ofrezco, un gran sacrificio sobre los
montes de Israel; comeréis carne y beberéis sangre.
18 Carne de
héroes comeréis, sangre de príncipes de la tierra beberéis. Todos son
carneros, corderos, machos cabríos, pingües toros de Basán.
19 Comeréis grasa
hasta la saciedad y beberéis sangre hasta la embriaguez, en este sacrificio
que yo os brindo.
20 Os hartaréis a
mi mesa de caballos y caballeros, de héroes y de toda clase de guerreros,
oráculo del Señor Yahveh.
21 Así
manifestaré yo mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán el
juicio que voy a ejecutar y la mano que pondré sobre ellos.
22 Y la casa de
Israel sabrá desde ese día en adelante que yo soy Yahveh su Dios.
23 Y sabrán las
naciones que la casa de Israel fue deportada por sus culpas, que, por
haberme sido infieles, yo les oculté mi rostro y los entregué en manos de
sus enemigos, y cayeron todos a espada.
24 Los traté como
lo merecían sus impurezas y sus crímenes, y les oculté mi rostro.
25 Por eso, así
dice el Señor Yahveh: Ahora voy a hacer volver a los cautivos de Jacob, me
compadeceré de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo
nombre.
26 Ellos
olvidarán su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra mí,
cuando vivan seguros en su país, sin que nadie los inquiete.
27 Cuando yo los
haga volver de entre los pueblos y los recoja de los países de sus enemigos,
manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de numerosas naciones,
28 y sabrán que
yo soy Yahveh su Dios, cuando, después de haberlos llevado al cautiverio
entre las naciones, los reúna en su suelo sin dejar allí a ninguno de ellos.
29 No les
ocultaré más mi rostro, porque derramaré mi Espíritu sobre la casa de
Israel, oráculo del Señor Yahveh.
1 El año
veinticinco de nuestra cautividad, al comienzo del año, el día diez del mes,
catorce años después de la caída de la ciudad, el mismo día, la mano de
Yahveh fue sobre mí, y me llevó allá.
2 En visiones
divinas, me llevó a la tierra de Israel, y me posó sobre un monte muy alto,
en cuya cima parecía que estaba edificada una ciudad, al mediodía.
3 Me llevó allá,
y he aquí que había allí un hombre de aspecto semejante al del bronce. Tenía
en la mano una cuerda de lino y una vara de medir, y estaba de pie en el
pórtico.
4 El hombre me
dijo: «Hijo de hombre, mira bien, escucha atentamente y presta atención a
todo lo que te voy a mostrar, porque has sido traído aquí para que yo te lo
muestre. Comunica a la casa de Israel todo lo que vas a ver.»
5 Y he aquí que
por el exterior de la Casa había un muro, todo alrededor. La vara de medir
que el hombre tenía en la mano era de seis codos de codo y palmo. Midió el
espesor de la construcción: una vara, y su altura: una vara.
6 Vino luego al
pórtico que miraba a oriente, subió sus gradas y midió el umbral del
pórtico: una vara de profundidad.
7 La lonja: una
vara de largo por una vara de ancho; la pilastra entre las lonjas: cinco
codos; el umbral del pórtico por el lado del vestíbulo del pórtico, hacia el
interior: una vara.
9 Midió el
vestíbulo del pórtico: ocho codos; su pilastra: dos codos; el vestíbulo del
pórtico estaba situado hacia el interior.
10 Las lonjas del
pórtico oriental eran tres por cada lado, todas ellas de la misma dimensión;
las pilastras tenían también las mismas dimensiones por cada lado.
11 Midió la
anchura del vano del pórtico: diez codos, y la longitud del pórtico: trece
codos.
12 Había un
parapeto delante de las lonjas; cada parapeto tenía un codo por ambos lados.
Y la lonja tenía seis codos por cada lado.
13 Midió el
pórtico desde el fondo de una lonja hasta el fondo de la otra; anchura:
veinticinco codos de una entrada a la otra.
14 Midió el
vestíbulo: veinte codos; el atrio giraba todo alrededor del pórtico.
15 Desde la
fachada del pórtico donde estaba la entrada, hasta el fondo del vestíbulo
interior del pórtico, había cincuenta codos.
16 Había ventanas
enrejadas sobre las lonjas y sobre sus pilastras, hacia el interior del
pórtico, todo alrededor, e igualmente el vestíbulo tenía, por el interior,
ventanas todo alrededor; y sobre las pilastras había palmeras.
17 Me llevó al
atrio exterior, y he aquí que allí había salas y un enlosado tirado
alrededor del atrio: treinta salas daban a este enlosado.
18 El enlosado
que flanqueaba los pórticos correspondía a la profundidad de los mismos:
esto es el enlosado inferior.
19 Midió la
anchura del atrio, desde la fachada del pórtico inferior hasta la fachada
del atrio interior, por fuera: cien codos (a oriente y al norte).
20 Midió después
la longitud y la anchura del pórtico que daba al norte del atrio exterior.
21 Sus lonjas
eran tres por cada lado; sus pilastras y vestíbulos tenían las mismas
dimensiones que los del primer pórtico: cincuenta codos de largo y
veinticinco de ancho.
22 Sus ventanas,
su vestíbulo y sus palmeras tenían las mismas dimensiones que las del
pórtico que daba a oriente. Se subía a él por siete gradas y su vestíbulo
estaba situado hacia el interior.
23 Había un
pórtico en el atrio interior, frente al pórtico septentrional, lo mismo que
en el pórtico oriental. Midió la distancia de un pórtico a otro: cien codos.
24 Me condujo
luego hacia el lado del mediodía: había allí un pórtico en dirección del
mediodía; midió sus lonjas, sus pilastras y su vestíbulo: tenían las mismas
dimensiones.
25 Tenía, lo
mismo que su vestíbulo, ventanas todo alrededor, iguales que las otras
ventanas; dimensiones: cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho;
26 su escalera
tenía siete gradas; su vestíbulo estaba situado hacia el interior, y tenía
palmeras, una a cada lado, sobre sus pilastras.
27 El atrio
interior tenía también un pórtico hacia el mediodía; midió la distancia de
un pórtico a otro, en dirección del mediodía: cien codos.
28 Luego me llevó
al atrio, por el pórtico meridional; midió el pórtico meridional: tenía las
mismas dimensiones.
29 Sus lonjas,
pilastras y vestíbulo tenían estas mismas dimensiones. Lo mismo que su
vestíbulo, tenía ventanas todo alrededor; dimensiones: cincuenta codos de
largo y veinticinco de ancho.
30 Y el perímetro
del vestíbulo: veinticinco codos de largo y cinco de ancho.
31 Su vestíbulo
daba al atrio exterior. Había palmeras sobre sus pilastras y su escalera
tenía ocho gradas.
32 Me llevó al
pórtico interior, hacia oriente, y midió el pórtico:
33 tenía las
mismas dimensiones. Sus lonjas, pilastras y vestíbulo tenían estas mismas
dimensiones. Tenía, así como su vestíbulo, ventanas alrededor. Dimensiones:
cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho.
34 Su vestíbulo
daba al atrio exterior. Había palmeras sobre sus pilastras, a cada lado, y
su escalera tenía ocho gradas.
35 Me llevó luego
al pórtico septentrional y lo midió: tenía las mismas dimensiones:
36 tenía
alrededor, sus lonjas, sus pilastras, su vestíbulo y sus ventanas.
Dimensiones: cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho.
37 Su vestíbulo
daba al atrio exterior. Había palmeras sobre sus pilastras, a cada lado, y
su escalera tenía ocho gradas.
38 Había una sala
cuya entrada estaba en el vestíbulo del pórtico. Allí se lavaba el
holocausto.
39 Y en el
vestíbulo del pórtico había, a cada lado, dos mesas para inmolar sobre ellas
el holocausto, el sacrificio por el pecado y el sacrificio de expiación.
40 Por el lado
exterior de quien sube hacia la entrada del pórtico, al norte, había dos
mesas, y al otro lado, hacia el vestíbulo del pórtico, dos mesas.
41 Cuatro mesas a
un lado y cuatro mesas al otro lado del pórtico, o sea ocho mesas sobre las
que se hacía la inmolación.
42 Además cuatro
mesas para el holocausto, de piedra de sillería, de codo y medio de largo,
codo y medio de ancho y un codo de alto, sobre las cuales se colocaban los
instrumentos con los que se inmolaba el holocausto y el sacrificio.
43 Las ranuras,
de un palmo de anchura, estaban dispuestas en el interior, todo en torno.
Sobre estas mesas se ponía la carne de las ofrendas.
44 Me llevó al
atrio interior; había allí, en el atrio interior, dos salas, una al lado del
pórtico septentrional, con su fachada al mediodía, y la otra al lado del
pórtico meridional, con su fachada al norte.
45 Me dijo: «Esta
sala que mira al mediodía está destinada a los sacerdotes que cumplen el
ministerio de la Casa.
46 Y la sala que
mira al norte está destinada a los sacerdotes que cumplen el ministerio del
altar. Son los hijos de Sadoq, los que, entre los hijos de Leví, se acercan
a Yahveh para servirle.»
47 Midió el
atrio. Tenía cien codos de largo y cien codos de ancho, o sea un cuadrado, y
el altar estaba delante de la Casa.
48 Me llevó al
Vestíbulo de la Casa y midió las pilastras del Vestíbulo: cinco codos por
cada lado; luego la anchura del pórtico: catorce codos; y las paredes
laterales del pórtico: tres codos por cada lado.
49 La longitud
del Vestíbulo era de veinte codos y su anchura de doce codos. Se subía a él
por diez gradas, y tenía columnas junto a las pilastras, una a cada lado.
1 Me llevó dentro
del Santo y midió sus pilastras: seis codos de ancho por un lado y seis
codos de ancho por el otro.
2 Anchura de la
entrada: diez codos. Las paredes laterales de la entrada: cinco codos de
ancho por un lado y cinco por el otro. Midió su longitud: cuarenta codos; y
su anchura: veinte codos.
3 Penetró en el
interior y midió la pilastra de la entrada: dos codos; después la entrada:
seis codos; y las paredes laterales de la entrada: siete codos.
4 Midió su
longitud: veinte codos; y su anchura: veinte codos delante del Santo; y me
dijo: «Esto es el Santo de los Santos.»
5 Midió el muro
de la Casa: seis codos; y la anchura de la parte lateral: cuatro codos, todo
alrededor de la Casa.
6 Las celdas
laterales estaban superpuestas en tres pisos de treinta celdas cada uno. Se
habían dispuesto en el muro de la Casa salientes para estribar las celdas
por todo el ámbito: así las celdas no estribaban en el muro de la Casa.
7 La anchura de
las celdas aumentaba a medida que se subía, ensanchamiento que se lograba, a
costa del muro, según se subía, y todo alrededor de la Casa; por eso el
interior se ensanchaba por arriba. Del piso inferior se subía al del medio,
y de éste al superior.
8 Y vi que la
Casa tenía un talud todo alrededor. Era la base de las celdas laterales, de
una vara entera de seis codos.
9 El espesor del
muro de las celdas laterales, por el exterior, era de cinco codos; quedaba
un pasadizo entre las celdas laterales de la Casa.
10 Entre las
salas había una anchura de veinte codos, por todo el ámbito de la Casa.
11 Y las celdas
laterales tenían dos entradas sobre el pasadizo, una hacia el norte y otra
hacia el mediodía. La anchura del pasadizo era de cinco codos todo
alrededor.
12 El edificio
que bordeaba el patio por el lado occidental tenía setenta codos de anchura;
y la pared de este edificio tenía un espesor de cinco codos, todo alrededor,
con una longitud de noventa codos.
13 Midió la Casa:
su longitud era de cien codos. El patio más el edifico y sus muros tenían
una longitud de cien codos.
14 Anchura de la
fachada de la Casa más el patio hasta oriente: cien codos.
15 Midió la
longitud del edificio a lo largo del patio que tenía detrás, y sus galerías
a cada lado: cien codos. El interior del Santo y los vestíbulos del atrio,
16 los umbrales,
las ventanas enrejadas, las galerías de los tres lados, alrededor, frente al
umbral, estaban recubiertos de madera por todo el ámbito, desde el suelo
hasta las ventanas, y las ventanas estaban guarnecidas de un enrejado.
17 Desde la
entrada hasta el interior de la Casa, y por fuera, así como en todo el
ámbito del muro, por fuera y por dentro,
18 había
representado querubines y palmeras, una palmera entre querubín y querubín;
cada querubín tenía dos caras:
19 una cara de
hombre vuelta hacia la palmera de un lado y una cara de león hacia la
palmera del otro lado; así por todo el ámbito de la Casa.
20 Desde el suelo
hasta encima de la entrada estaban representados los querubines y las
palmeras en el muro.
21 El jambaje del
Santo era cuadrado. Delante del Santuario se veía algo como
22 un altar de
madera de tres codos de alto, dos codos de largo y dos de ancho. Sus
ángulos, su base y sus lados eran de madera. El hombre me dijo: «Esta es la
mesa que está delante de Yahveh.»
23 El Santo tenía
una puerta doble, y el Santuario una puerta doble.
24 Eran puertas
de dos hojas movibles, dos hojas en una puerta y dos en la otra.
25 Y por encima
(sobre las puertas del Santo), había representados querubines y palmeras
como los representados en los muros. Sobre la fachada del Vestíbulo, por el
exterior, había un arquitrabe de madera.
26 Ventanas
enrejadas y palmeras había a ambos lados, en las paredes laterales del
Vestíbulo, las celdas laterales de la Casa y los arquitrabes.
1 Luego me hizo
salir al atrio exterior, hacia el norte, y me llevó a las salas situadas
cara al patio, es decir frente al edificio, al norte.
2 La longitud era
de cien codos, hacia el norte, y la anchura de cincuenta codos.
3 Frente a los
pórticos del atrio interior, y frente al enlosado del atrio exterior, había
una galería a lo largo de la galería triple,
4 y, por delante
de las salas, un corredor de diez codos de ancho hacia el interior, y cien
codos de largo; sus puertas daban al norte.
5 Las salas
superiores eran estrechas, porque las galerías les comían parte de su
espacio, más estrechas que las de abajo y las del medio del edificio,
6 porque estaban
divididas en tres pisos y no tenían columnas como el atrio. Por eso, se iban
estrechando con relación a las de abajo y las del medio (a partir del
suelo).
7 Y el muro
exterior, paralelo a las salas, en dirección al atrio exterior, frente a las
salas, tenía cincuenta codos de longitud.
8 Pues la
longitud de las salas que daban al atrio exterior era de cincuenta codos,
mientras que las que miraban al Santo tenían cien codos.
9 Por debajo de
las salas había una entrada del lado de oriente, que daba acceso desde el
atrio exterior.
10 A todo lo
largo del muro del atrio, en dirección del mediodía, cara al patio y al
edificio, había salas.
11 Un corredor
pasaba por delante de ellas, como en las salas situadas en dirección norte;
tenían igual longitud e igual anchura; iguales salidas, igual disposición y
entradas iguales.
12 Por debajo de
las salas orientadas al mediodía había una entrada al comienzo de cada
corredor, frente al muro situado hacia oriente, según se entra.
13 El me dijo:
«Las salas del norte y las salas del mediodía que miran al patio son las
salas del Santuario, donde los sacerdotes que se acercan a Yahveh comerán
las cosas sacratísimas. Allí depositarán las cosas sacratísimas, la
oblación, el sacrificio por el pecado y el sacrificio de expiación, porque
es un lugar santo.
14 Y cuando los
sacerdotes entren allí, no saldrán del santuario al atrio exterior sin haber
dejado allí sus vestiduras litúrgicas, porque estas vestiduras son santas;
para acercarse a los lugares destinados al pueblo se pondrán otras ropas.»
15 Cuando acabó
de medir el interior de la Casa, me hizo salir en dirección al pórtico que
mira a oriente y midió todo el ámbito.
16 Midió el lado
oriental con su vara de medir: quinientos codos de perímetro, con la vara de
medir.
17 Luego midió el
lado norte con la vara de medir: quinientos codos de perímetro.
18 Después midió
el lado sur con la vara de medir: quinientos codos
19 de perímetro.
Por el lado occidental midió con la vara de medir: quinientos codos.
20 Midió por fin
por los cuatro lados el muro que lo cercaba, todo alrededor: longitud,
quinientos; anchura, quinientos; para separar lo sagrado de lo profano.
1 Me condujo
luego hacia el pórtico, el pórtico que miraba a oriente,
2 y he aquí que
la gloria del Dios de Israel llegaba de la parte de oriente, con un ruido
como el ruido de muchas aguas, y la tierra resplandecía de su gloria.
3 Esta visión era
como la que yo había visto cuando vine para la destrucción de la ciudad, y
también como lo que había visto junto al río Kebar. Entonces caí rostro en
tierra.
4 La gloria de
Yahveh entró en la Casa por el pórtico que mira a oriente.
5 El espíritu me
levantó y me introdujo en el atrio interior, y he aquí que la gloria de
Yahveh llenaba la Casa.
6 Y oí que
alguien me hablaba desde la Casa, mientras el hombre permanecía en pie junto
a mí.
7 Me dijo: Hijo
de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde se posa la planta de
mis pies. Aquí habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre; y la
casa de Israel, así como sus reyes, no contaminarán más mi santo nombre con
sus prostituciones y con los cadáveres de sus reyes,
8 poniendo su
umbral junto a mi umbral y sus jambas junto a mis jambas, con un muro común
entre ellos y yo. Ellos contaminaron mi santo nombre con las abominaciones
que cometieron; por eso los he devorado en mi cólera.
9 De ahora en
adelante alejarán de mí sus prostituciones y los cadáveres de sus reyes, y
yo habitaré en medio de ellos para siempre.
10 «Y tú, hijo de
hombre, describe este Templo a la casa de Israel, para que queden
avergonzados de sus culpas y tomen nota de su plano.
11 Se avergüenzan
de toda su conducta, enséñales la forma del Templo y su plano, sus salidas y
entradas, su forma y todas sus disposiciones, toda su forma y todas sus
leyes. Pon todo esto por escrito ante sus ojos, para que guarden con
exactitud todas sus leyes y disposiciones, y las pongan en práctica.
12 Este es el
fuero del Templo: En la cumbre del monte, todo el territorio en su ámbito es
santísimo. (Tal es el fuero del Templo.)»
13 Y estas son
las dimensiones del altar en codos de codo y palmo: su cavidad, un codo por
un codo de ancha. El reborde junto a la ranura, todo alrededor, un palmo. Y
está la altura del altar:
14 desde la
cavidad del suelo hasta el zócalo inferior, dos codos por un codo de ancho;
desde el zócalo pequeño hasta el grande, cuatro codos por un codo de ancho.
15 El fóculo
tenía cuatro codos, y por encima del fóculo había cuatro cuernos.
16 El fóculo
medía doce codos de largo por doce codos de ancho: era cuadrado por sus
cuatro lados.
17 Y el zócalo:
catorce codos de largo por catorce de ancho: un cuadrado. El reborde todo
alrededor: medio codo; y la cavidad, todo alrededor: un codo. Las gradas
estaban vueltas hacia oriente.
18 Y me dijo:
Hijo de hombre, así dice el Señor Yahveh: Estas son las disposiciones del
altar el día en que sea erigido para ofrecer en él el holocausto y derramar
la sangre.
19 A los
sacerdotes levitas - los de la descendencia de Sadoq que se acercan a mí
para servirme, oráculo del Señor Yahveh - les darás un novillo en sacrificio
por el pecado.
20 Tomarás su
sangre, y rociarás los cuatro cuernos, los cuatro ángulos del zócalo y el
reborde todo alrededor. Así quitarás el pecado y harás expiación por él.
21 Luego tomarás
el novillo del sacrificio por el pecado: se le quemará en una dependencia de
la Casa, fuera del Santuario.
22 El segundo
día, ofrecerás un macho cabrío sin defecto en sacrificio por el pecado y se
quitará el pecado del altar como se hizo con el novillo.
23 Cuando hayas
acabado de quitar el pecado, ofrecerás un novillo sin defecto y un carnero
del rebaño sin defecto.
24 Los ofrecerás
delante de Yahveh, y los sacerdotes les echarán sal y los ofrecerán en
holocausto a Yahveh.
25 Durante siete
días ofrecerás el macho cabrío del sacrificio por el pecado, cada día; se
hará también el sacrificio del novillo y del carnero sin defecto tomado del
rebaño.
26 Así, durante
siete días se hará la expiación del altar, se le purificará y se le
consagrará.
27 Pasados estos
días, desde el octavo en adelante, los sacerdotes ofrecerán sobre el altar
vuestros holocaustos y vuestros sacrificios de comunión. Y yo os seré
propicio, oráculo del Señor Yahveh.
1 Me volvió
después hacia el pórtico exterior del santuario, que miraba a oriente.
Estaba cerrado.
2 Y Yahveh me
dijo: Este pórtico permanecerá cerrado. No se le abrirá, y nadie pasará por
él, porque por él ha pasado Yahveh, el Dios de Israel. Quedará, pues,
cerrado.
3 Pero el
príncipe sí podrá sentarse en él para tomar su comida en presencia de
Yahveh. Entrará por el vestíbulo del pórtico y por el mismo saldrá.
4 Luego me llevó
por el pórtico septentrional hacia la fachada de la Casa; miré, y he aquí
que la gloria de Yahveh llenaba la Casa de Yahveh, y caí rostro en tierra.
5 Yahveh me dijo:
Hijo de hombre, presta atención, mira bien y escucha con cuidado lo que te
voy a decir acerca de todas las disposiciones de la Casa de Yahveh y de
todas sus leyes. Te fijarás bien en lo que respecta a la admisión en la Casa
y a la exclusión del santuario.
6 Y dirás a esta
casa de rebeldía, la casa de Israel: Así dice el Señor Yahveh: Ya pasan de
la raya todas vuestras abominaciones, casa de Israel,
7 que habéis
cometido introduciendo extranjeros incircuncisos de corazón y de cuerpo para
que estuvieran en mi santuario y profanaran mi Casa, cuando me ofrecíais mi
alimento, grasa y sangre; así habéis roto mi alianza con todas vuestras
abominaciones.
8 En lugar de
atender al ministerio de mis cosas santas, habéis encargado a otros el
ejercicio de mi ministerio en mi Santuario, en lugar vuestro.
9 Así dice el
Señor Yahveh: Ningún extranjero, incircunciso de corazón y de cuerpo,
entrará en mi santuario, ninguno de los extranjeros que viven en medio de
los israelitas.
10 En cuanto a
los levitas, que me abandonaron cuando Israel se descarriaba lejos de mí
para ir en pos de sus basuras, soportarán el peso de sus culpas.
11 Serán en mi
Santuario los encargados de la guardia de las puertas de la Casa y ministros
del servicio de la Casa. Ellos inmolarán el holocausto y el sacrificio por
el pueblo, y estarán a su disposición para servirle.
12 Por haberse
puesto a su servicio delante de sus basuras y haber sido para la casa de
Israel ocasión de culpa, por eso, yo levanto la mano contra ellos - oráculo
del Señor Yahveh - y soportarán el peso de su culpa.
13 No se
acercarán más a mí para ejercer ante mí el sacerdocio ni para tocar mis
cosas santas y las cosas sacratísimas: soportarán el peso de su ignominia y
de las abominaciones que cometieron.
14 Les encargaré
de ejercer el ministerio en la Casa, en lo que atañe a su servicio y a todo
lo que allí se hace.
15 Pero los
sacerdotes levitas, hijos de Sadoq, que cumplieron mi ministerio en el
santuario cuando los israelitas se descarriaban lejos de mí, ellos sí se
acercarán a mí para servirme, y estarán en mi presencia para ofrecerme la
grasa y la sangre, oráculo del Señor Yahveh.
16 Ellos entrarán
en mi Santuario y se acercarán a mi mesa para servirme; ellos cumplirán mi
ministerio.
17 Cuando entren
por los pórticos del atrio interior, llevarán hábitos de lino; no irán
vestidos de lana cuando oficien en los pórticos del atrio interior, y en la
Casa.
18 Llevarán en la
cabeza turbantes de lino, y fajas de lino a los riñones; no se ceñirán nada
que transpire el sudor.
19 Cuando salgan
al atrio exterior, donde el pueblo, se quitarán las vestiduras con que hayan
oficiado, las dejarán en las salas del Santo, y se pondrán otras ropas, con
el fin de no santificar al pueblo con sus vestiduras.
20 No se raparán
la cabeza, ni dejarán crecer libremente su cabellera, sino que se cortarán
cuidadosamente el pelo.
21 Ningún
sacerdote beberá vino el día que tenga que entrar en el atrio interior.
22 No tomarán por
esposa ni una viuda ni una mujer repudiada, sino una virgen de la raza de
Israel; una viuda sólo en el caso de que sea viuda de un sacerdote.
23 Enseñarán a mi
pueblo a distinguir lo sagrado de lo profano y le harán saber la diferencia
entre lo puro y lo impuro.
24 En los pleitos
serán ellos los jueces; juzgarán conforme a mi derecho; observarán en todas
mis fiestas mis leyes y preceptos, y santificarán mis sábados.
25 No se
acercarán a un muerto, para no contaminarse, pero por un padre, una madre,
un hijo, una hija, un hermano, o una hermana no casada podrán contaminarse.
26 Después de
haberse purificado, se contará una semana,
27 y luego, el
día en que entre en el Santo, en el atrio interior para oficiar en el Santo,
ofrecerá su sacrificio por el pecado, oráculo del Señor Yahveh.
28 No tendrán
heredad alguna: yo seré su heredad. No les daréis propiedad en Israel: yo
seré su propiedad particular.
29 Ellos comerán
la oblación, el sacrificio por el pecado y el sacrificio de expiación. Todo
lo que sea consagrado al anatema en Israel será para ellos.
30 Lo mejor de
todas vuestras primicias y de toda clase de ofrendas reservadas que
ofrezcáis, será para los sacerdotes; y lo mejor de vuestras moliendas, se lo
daréis a los sacerdotes, para que la bendición repose sobre vuestra casa.
31 Los sacerdotes
no comerán carne de ningún ave ni bestia muerta o desgarrada.
1 Cuando os
repartáis por sorteo esta tierra en heredad, reservaréis como ofrenda para
Yahveh un recinto sagrado de la tierra, de una longitud de veinticinco mil
codos por una anchura de veinte mil. Será sagrado en toda su extensión.
2 De aquí se
tomará para el santuario un cuadrado de quinientos codos por quinientos,
alrededor del cual habrá un margen de cincuenta codos.
3 También de su
área medirás una longitud de veinticinco mil codos por una anchura de diez
mil: aquí estará el santuario, el Santo de los Santos.
4 Será el recinto
sagrado de la tierra, destinado a los sacerdotes, que ejercen el ministerio
del santuario y que se acercan a Yahveh para servirle. Para ellos será este
lugar, para que construyan sus casas y como lugar sagrado para el santuario.
5 Un terreno de
veinticinco mil codos de largo por diez mil de ancho será reservado a los
levitas, servidores de la Casa, en propiedad, con ciudades para vivir.
6 Y como
propiedad de la ciudad fijaréis un terreno de cinco mil codos de ancho por
veinticinco mil de largo, junto a la parte reservada del santuario: esto
será para toda la casa de Israel.
7 Al príncipe le
tocará, a ambos lados del recinto de la parte reservada para el santuario y
de la propiedad de la ciudad, a lo largo de la parte reservada para el
santuario y de la propiedad de la ciudad, por el lado occidental hacia
occidente, y por el oriental hacia oriente, una longitud igual a cada una de
las partes, desde la frontera occidental hasta la frontera oriental
8 de la tierra.
Esto será su propiedad en Israel. Así mis príncipes no oprimirán más a mi
pueblo: dejarán la tierra a la casa de Israel, a sus tribus.
9 Así dice el
Señor Yahveh: Ya es demasiado, príncipes de Israel. Desistid de la opresión
y de la violencia, practicad el derecho y la justicia, liberad a mi pueblo
de vuestros impuestos, oráculo del Señor Yahveh.
10 Usad balanzas
justas, una arroba justa, una medida justa.
11 La arroba y la
medida sean iguales, de suerte que la medida contenga un décimo de carga y
la arroba un décimo de carga. A partir de la carga serán fijadas las
medidas.
12 El siclo será
de veinte óbolos. Veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos harán
una mina.
13 Esta es la
ofrenda que reservaréis: un sexto de arroba por cada carga de trigo y un
sexto de arroba por cada carga de cebada.
14 Regla para el
aceite, para la medida de aceite: una medida de aceite por cada diez
medidas, es decir, por un tonel de diez medidas, o de una carga, pues diez
medidas hacen una carga.
15 Se reservará
una oveja por cada rebaño de doscientas de las praderas de Israel, para la
oblación, el holocausto y el sacrificio de comunión, como expiación por
ellos, oráculo del Señor Yahveh.
16 Todo el pueblo
de la tierra contribuirá a esta ofrenda reservada para el príncipe de
Israel.
17 El príncipe se
encargará de los holocaustos, de la oblación y de la libación en las
fiestas, novilunios y sábados, en todas las solemnidades de la casa de
Israel. El proveerá lo necesario para el sacrificio por el pecado, para la
oblación, el holocausto y los sacrificios de comunión, para la expiación de
la casa de Israel.
18 Así dice el
Señor Yahveh: El primer mes, el día uno del mes, tomarás un novillo sin
defecto, para quitar el pecado del santuario.
19 El sacerdote
tomará la sangre de la víctima por el pecado y la pondrá en las jambas del
pórtico de la Casa, en los cuatro ángulos del zócalo del altar, y en las
jambas de los pórticos del atrio interior.
20 Lo mismo harás
el día siete del mes, en favor de todo aquel que haya pecado por
inadvertencia o irreflexión. Así haréis la expiación de la Casa.
21 El día catorce
del primer mes será para vosotros la fiesta de la Pascua. Durante siete días
se comerá el pan sin levadura.
22 Aquel día, el
príncipe ofrecerá por sí mismo y por todo el pueblo de la tierra un novillo
en sacrificio por el pecado.
23 Durante los
siete días de la fiesta, ofrecerá en holocausto a Yahveh siete novillos y
siete carneros sin defecto, cada uno de los siete días, y en sacrificio por
el pecado, un macho cabrío cada día.
24 Como oblación,
ofrecerá una medida por novillo y una medida por carnero, y de aceite un
sextario por medida.
25 El día quince
del séptimo mes, en la fiesta, hará lo mismo durante siete días, ofreciendo
el sacrificio por el pecado, el holocausto, la oblación y el aceite.
1 Así dice el
Señor Yahveh: El pórtico del atrio interior que mira a oriente estará
cerrado los seis días laborables. El sábado se le abrirá, así como el día
del novilunio;
2 y el príncipe
entrará desde el exterior por el vestíbulo del pórtico y se quedará de pie
junto a las jambas del pórtico. Entonces los sacerdotes ofrecerán su
holocausto y su sacrificio de comunión. El se postrará en el umbral del
pórtico, luego saldrá, y no se cerrará el pórtico hasta la tarde.
3 El pueblo de la
tierra se postrará ante Yahveh a la entrada de este pórtico, los sábados y
los días de novilunio.
4 El holocausto
que el príncipe ofrecerá a Yahveh el sábado, será de seis corderos sin
defecto y de un carnero sin defecto;
5 y como oblación
una medida por carnero; por los corderos, una oblación que queda a
discreción, y de aceite un sextario por medida.
6 En el día del
novilunio: un novillo sin defecto, seis corderos y un carnero sin defecto.
7 Y hará oblación
de una medida por novillo y de una medida por carnero; por los corderos, lo
que pueda, y de aceite un sextario por medida.
8 Cuando el
príncipe entre, entrará por el vestíbulo del pórtico y por el mismo saldrá.
9 Y cuando el
pueblo de la tierra venga ante Yahveh en las solemnidades, los que entren
por el pórtico septentrional para postrarse, saldrán por el pórtico
meridional, y los que entren por el pórtico meridional saldrán por el
pórtico septentrional. Nadie volverá a salir por el pórtico por donde entró,
sino que saldrá por el de enfrente.
10 Y el príncipe
irá en medio de ellos; entrará como ellos y saldrá como ellos.
11 En las fiestas
y solemnidades, la oblación será de una medida por novillo, de una medida
por carnero, por los corderos a discreción, y de aceite, un sextario por
medida.
12 Cuando el
príncipe ofrezca un holocausto voluntario o un sacrificio de comunión
voluntario a Yahveh, se le abrirá el pórtico que mira a oriente, ofrecerá su
holocausto y su sacrificio de comunión, de la misma manera que el día de
sábado, saldrá luego, y el pórtico se cerrará en cuanto haya salido.
13 Ofrecerás cada
día en holocausto a Yahveh un cordero de un año sin defecto: lo ofrecerás
cada mañana.
14 Ofrecerás
además cada mañana, como oblación, un sexto de medida, y de aceite, un
tercio de sextario, para amasar la flor de harina. Esto es la oblación a
Yahveh, decreto eterno, fijo para siempre.
15 Se ofrecerá el
cordero, la oblación y el aceite, cada mañana, como holocausto perpetuo.
16 Así dice el
Señor Yahveh: Si el príncipe hace un regalo a alguno de sus hijos, tomándolo
de su heredad, el regalo pertenecerá a sus hijos, será su propiedad por
derecho de herencia.
17 Pero si hace
de su heredad un regalo a uno de sus siervos, pertenecerá a éste sólo hasta
el año de la liberación, luego retornará al príncipe. Solamente a sus hijos
podrá pasar su heredad.
18 El príncipe no
tomará nada de la heredad del pueblo despojándole de su propiedad; sólo de
su propiedad particular legará partes a sus hijos, para que nadie de mi
pueblo sea privado de su propiedad.
19 Luego me
llevó, por la entrada que estaba al lado del pórtico, a las salas del Santo
reservadas a los sacerdotes, las que miraban al norte. Allí, en la
extremidad occidental, había un espacio.
20 Me dijo: «Este
es el lugar donde los sacerdotes cocerán las víctimas de los sacrificios de
expiación y de los sacrificios por el pecado, y donde cocerán la oblación, a
fin de que no se saque nada al atrio exterior y se ve santifique así al
pueblo.»
21 Me sacó luego
al atrio exterior y me hizo pasar junto a los cuatro ángulos del atrio; en
cada uno de los ángulos del atrio había un patio:
22 esto es, en
los cuatro ángulos del atrio, cuatro pequeños patios de cuarenta codos de
longitud y treinta de anchura, los cuatro de las mismas dimensiones.
23 Una tapia
cercaba los cuatro, y en la parte baja de la tapia había levantados unos
fogones, todo alrededor.
24 Y me dijo:
«Estos son los fogones donde los servidores de la Casa cocerán los
sacrificios del pueblo.»
1 Me llevó a la
entrada de la Casa, y he aquí que debajo del umbral de la Casa salía agua,
en dirección a oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia oriente.
El agua bajaba de debajo del lado derecho de la Casa, al sur del altar.
2 Luego me hizo
salir por el pórtico septentrional y dar la vuelta por el exterior, hasta el
pórtico exterior que miraba hacia oriente, y he aquí que el agua fluía del
lado derecho.
3 El hombre salió
hacia oriente con la cuerda que tenía en la mano, midió mil codos y me hizo
atravesar el agua: me llegaba hasta los tobillos.
4 Midió otros mil
codos y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta las rodillas. Midió mil
más y me hizo atravesar el agua: me llegaba hasta la cintura.
5 Midió otros
mil: era ya un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido
hasta hacerse un agua de pasar a nado, un torrente que no se podía
atravesar.
6 Entonces me
dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?» Me condujo, y luego me hizo volver a la
orilla del torrente.
7 Y a volver vi
que a la orilla del torrente había gran cantidad de árboles, a ambos lados.
8 Me dijo: «Esta
agua sale hacia la región oriental, baja a la Arabá, desemboca en el mar, en
el agua hedionda, y el agua queda saneada.
9 Por dondequiera
que pase el torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Los peces
serán muy abundantes, porque allí donde penetra esta agua lo sanea todo, y
la vida prospera en todas partes adonde llega el torrente.
10 A sus orillas
vendrán los pescadores; desde Engadí hasta Eneglayim se tenderán redes. Los
peces serán de la misma especie que los peces del mar Grande, y muy
numerosos.
11 Pero sus
marismas y sus lagunas no serán saneadas, serán abandonadas a la sal.
12 A orillas del
torrente, a una y otra margen, crecerán toda clase de árboles frutales cuyo
follaje no se marchitará y cuyos frutos no se agotarán: producirán todos los
meses frutos nuevos, porque esta agua viene del santuario. Sus frutos
servirán de alimento, y sus hojas de medicina.»
13 Así dice el
Señor Yahveh: Esta es la frontera de la tierra que os repartiréis entre las
doce tribus de Israel, dando a José dos partes.
14 Recibiréis
cada uno por igual vuestra parte, porque yo juré, mano en alto, dársela a
vuestros padres, y esta tierra os pertenecerá en heredad.
15 Esta es la
frontera de la tierra: lado septentrional: desde el mar Grande, el camino de
Jetlón hasta la Entrada de Jamat, Sedad,
16 Berotá,
Sibráyim, que está entre el territorio de Damasco y el de Jamar, Jaser
Hattikón hacia el territorio del Jaurán;
17 la frontera
correrá desde el mar hasta Jasar Enán, quedando al norte el territorio de
Damasco, así como el territorio de Jamat. Este, el lado septentrional.
18 Lado oriental:
entre el Jaurán y Damasco, entre Galaad y la tierra de Israel, el Jordán
servirá de frontera hacia el mar oriental, hasta Tamar: Este, el lado
oriental.
19 Lado
meridional, al sur: desde Tamar hasta las aguas de Meribá de Cadés, hacia el
torrente, hasta el mar Grande. Este, el lado meridional, al sur.
20 Lado
occidental: el mar Grande será la frontera hasta enfrente de la Entrada de
Jamat. Este, el lado occidental.
21 Os repartiréis
esta tierra, según las tribus de Israel.
22 Os la
repartiréis como heredad para vosotros y para los forasteros que residan con
vosotros y que hayan engendrado hijos entre vosotros, porque los
consideraréis como al israelita nativo. Con vosotros participarán en la
suerte de la heredad, en medio de las tribus de Israel.
23 En la tribu
donde resida el forastero, allí le daréis su heredad, oráculo del Señor
Yahveh.
1 Y estos son los
nombres de las tribus. Desde el extremo norte, a lo largo del camino de
Jetlón, hacia la Entrada de Jamat, Jasar Enán, quedando al norte el
territorio de Damasco, a lo largo de Jamat: será para él desde el lado
oriental hasta el lado occidental: Dan, una parte.
2 Limitando con
Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Aser, una parte.
3 Limitando con
Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Neftalí, una parte.
4 Limitando con
Neftalí, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Manasés, una
parte.
5 Limitando con
Manasés, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Efraím, una parte.
6 Limitando con
Efraím, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Rubén, una parte.
7 Limitando con
Rubén, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Judá, una parte.
8 Limitando con
Judá, desde el lado oriental hasta el lado occidental, estará la ofrenda
sagrada que reservaréis, de veinticinco mil codos de ancha, y de larga como
cada una de las otras partes desde el lado oriental hasta el lado
occidental. Y en medio estará el santuario.
9 La ofrenda
sagrada que reservaréis para Yahveh tendrá veinticinco mil codos de longitud
y diez mil de anchura.
10 A ellos, a los
sacerdotes, pertenecerá la ofrenda santa reservada: veinticinco mil codos al
norte, diez mil codos de anchura al oeste, diez mil codos de anchura al
este, y veinticinco mil codos de longitud al sur; y el santuario de Yahveh
estará en el medio;
11 a los
sacerdotes consagrados, aquellos de entre los hijos de Sadoq que cumplieron
mi ministerio, y que no se descarriaron al descarriarse los israelitas, como
se descarriaron los levitas,
12 a ellos les
corresponderá una parte de la tierra reservada como ofrenda sacratísima,
junto al territorio de los levitas.
13 Los levitas, a
semejanza del territorio de los sacerdotes, tendrán un territorio de
veinticinco mil codos de largo y diez mil de ancho - longitud total,
veinticinco mil, y anchura, diez mil.
14 No podrán
vender ni cambiar ni ceder nada de esta parte de la tierra, porque está
consagrada a Yahveh.
15 Los cinco mil
codos de anchura que quedan a lo largo de los veinticinco mil, serán un
terreno profano para la ciudad, para viviendas y pastizales. La ciudad
quedará en medio.
16 Y estas serán
sus dimensiones: por el lado norte, cuatro mil quinientos codos; por el lado
sur, cuatro mil quinientos codos; por el lado este, cuatro mil quinientos
codos; por el lado oeste, cuatro mil quinientos codos.
17 Y los
pastizales de la ciudad se extenderán hacia el norte doscientos cincuenta
codos, hacia el sur doscientos cincuenta, hacia el este doscientos cincuenta
y hacia el oeste doscientos cincuenta.
18 Quedará una
extensión, a lo largo de la ofrenda santa reservada, de diez mil codos hacia
oriente y diez mil hacia occidente, a lo largo de la ofrenda santa
reservada: sus productos servirán para la alimentación de los trabajadores
de la ciudad.
19 Los
trabajadores que trabajen en la ciudad serán tomados de todas las tribus de
Israel.
20 El total de la
ofrenda reservada será de veinticinco mil codos por veinticinco mil.
Reservaréis un cuarto de la ofrenda santa reservada para la propiedad de la
ciudad.
21 Lo que quede
será para el príncipe, a uno y otro lado de la ofrenda santa reservada y de
la propiedad de la ciudad, a lo largo de los veinticinco mil codos al este,
hasta la frontera oriental, y al oeste a lo largo de los veinticinco mil
codos hasta la frontera occidental, para el príncipe, en correspondencia a
las demás partes; y en el medio estará la ofrenda santa res reservada y el
santuario de la Casa.
22 Así, desde la
propiedad de los levitas y la propiedad de la ciudad que están en medio de
la parte del príncipe, entre la frontera de Judá y la de Benjamín,
pertenecerá al príncipe.
23 Y las demás
tribus: desde el lado oriental hasta el lado occidental: Benjamín, una
parte.
24 Limitando con
Benjamín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Simeón, una
parte.
25 Limitando con
Simeón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Isacar, una parte.
26 Limitando con
Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Zabulón, una parte.
27 Limitando con
Zabulón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Gad, una parte.
28 Y limitando
con Gad, por el lado meridional, al sur, la frontera correrá desde Tamar
hacia las aguas de Meribá de Cadés, el torrente, hasta el mar Grande.
29 Tal es la
tierra que repartiréis en heredad entre las tribus de Israel y tales serán
sus partes, oráculo del Señor Yahveh.
30 Y estas son
las salidas de la ciudad: por el lado norte, se medirán cuatro mil
quinientos codos.
31 Las puertas de
la ciudad llevarán los nombres de las tribus de Israel. Al norte tres
puertas: la puerta de Rubén, la puerta de Judá y la puerta de Leví.
32 Por el lado
oriental, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de José, la
puerta de Benjamín y la puerta de Dan.
33 Por el lado
meridional, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de Simeón,
la puerta de Isacar y la puerta de Zabulón.
34 Por el lado
occidental, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de Gad, la
puerta de Aser y la puerta de Neftalí.
35 El perímetro
total será de dieciocho mil codos. Y en adelante el nombre de la ciudad
será: «Yahveh está allí.»