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Astronomía de Aficionado

En esta sección se tratarán temas relacionados con la observación astronómica y la historia de la astronomía en Colombia y en el mundo. Yo practico las observaciones con cierta frecuencia, y como fruto de ello tengo algunas anotaciones y fotos que poco a poco colgaré en esta página. También pondré a disposición de los interesados algunos fragmentos y textos de autores clásicos de la astronomía, en diferentes épocas de la historia, desde la antigüedad cuando la astronomía y la astrología aún no estaban separadas, hasta la época moderna en que usamos los más sofisticados aparatos para escudriñar los secretos del cielo.

Observaciones astronómicas

La observación de los cielos ha sido una práctica común en las diferentes culturas de la humanidad, en todos los lugares de la geografía terrestre donde han construido sus asentamientos. Sin embargo la modernidad de nuestras ciudades impide con su iluminación encandilante, el acceso a las bondades de los cielos estrellados, o aún a la aparente inexpresividad de los cielos nubados. Mis primeros rudimentos de observación astronómica los aprendí en compañía de mi padre, en noches de luna llena, cuando salíamos por las carreteras aledañas a Popayán en su moto, con unos viejos binóculos ‘Tasco 7x35', o como en aquella ocasión en alguna madrugada de 1986, en que me despertó para mostrarme una gran cauda luminosa, como rayas dibujadas con tiza en un tablero de color azul muy oscuro: era el cometa Halley, imagen que ha quedado grabada en mi cabeza y que me predispuso irremediablemente a ser un aficionado a la Astronomía.

A través de los años descubrí otras fuentes de información como aquella hermosa enciclopedia –en la cual estudiaron mi padre y sus hermanas- llamada ‘El Tesoro de la Juventud', que ahora se encuentra en mi poder, y que cada vez que la abro para buscar algún tema de cultura general, de historia de la humanidad, algún experimento sencillo o un poeta antiguo, descubro que es un verdadero Tesoro, con miles de imágenes e historias fabulosas sobre la propia humanidad. Uno de sus capítulos está dedicado a la historia de la tierra, en el cual aparecen unas excelentes guías para la observación del cielo, las cuales poco a poco fui conociendo, a medida que las constelaciones se me presentaban a través del tiempo en su tránsito aparente por el firmamento. Poco a poco he podido conseguir algunos textos de mi interés sobre la historia de la astronomía en la humanidad, y particularmente en Colombia, con los cuales me divierto horas enteras, de apacible solaz.

Actualmente soy un modesto aficionado a la observación por instrumentos, y cuento con un par de buenos binóculos de amplio campo de visión, y un pequeño telescopio refractor acromático de 60 mm de diámetro y 900 mm de distancia focal, marca Konus, con montura ecuatorial, el cual conseguí gracias a una generosa donación de mi abuelita Esperanza, quien se empeñaba cariñosamente en regalarme ‘un televisor para que tenga algo que ver por las noches'. Valgan estas cortas líneas como agradecimiento.

Lo estrené cuando viví en Villa de Leyva (Boyacá), deleitándome en la apreciación del paso de los planetas sobre mi cabeza, buscando la columna de aire más pequeña para disminuir las interferencias atmosféricas; así descubrí para mis ojos las espectaculares manchas de Júpiter -el gran coloso- y los preciosos anillos de Saturno, en la época de mayor exposición angular hacia la tierra. Más adelante me trasladé a Bogotá, a un apartamento que cuenta con un pequeño patio en donde el campo de visión se reduce al pedazo de cielo que las paredes de las casas y un edificio contiguo lo permiten; pensé que la contaminación urbana de la metrópoli me impediría realizar observaciones nítidas y decidí aguzar mi visión y practicar ciertos ‘trucos' de observación; entonces me puse más juicioso a tomar nota de mis observaciones sobre la rotación de las lunas de Júpiter (Io, Calixto, Ganimede y Europa), o de la enigmática luna de Júpiter, Titán. Pude ver el polo sur de Marte con un luminoso casquete de hielo en su máximo acercamiento, entre otras maravillas como estrellas dobles, nebulosas y galaxias.

Bueno, Bogotá D.C. me ha regalado algunas noches muy hermosas, y quiero mostrar a los visitantes de esta sección algunas de las observaciones que he realizado; tengo una cámara digital pequeñita –parece de mentiras- que logré adaptar al telescopio y con ella pude hacer algunas tomas interesantes de cráteres de la luna. En el mercado existen dispositivos especiales llamados comercialmente CCD, los cuales han sido especialmente diseñados para la observación astronómica; sin embargo su consecución en Colombia aún resulta en cifras ‘astronómicas', por lo que he tenido que recurrir a las económicas soluciones del colombiano. Espero las disfruten.

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