INTRODUCCIÓN
La investigación que aquí se presenta surge como
consecuencia de la unión de dos ideas. Por un lado, dos de los tres que
formamos el equipo de investigación, ya habíamos investigado, como
práctica de aprendizaje, sobre lo que les gusta a los chicos de las chicas
y a las chicas de los chicos. Nos guió el interés propio, porque
siendo jóvenes de 14-15 años, siempre andamos pensando en cómo
es la persona que nos gusta y cómo tenemos que ser nosotros para gustar
a la persona que nos interesa. ¿Por qué no investigarlo de forma
seria y rigurosa?. Por otro lado, otro del equipo había investigado, también
como práctica de aprendizaje, sobre diferencias generacionales en diferentes
aspectos como tolerancia hacia el consumo de drogas, tabaco o alcohol, edad que
se considera a una persona madura para viajar sin los padres, entre otros. El
profesor orientador nos reunió y nos propuso unir estas dos ideas y realizar
esta investigación que trata de averiguar los criterios que siguen los
jóvenes a la hora de elegir pareja y las diferencias que puede haber con
los criterios que aconsejan los padres y madres. Además, como estamos en
un centro educativo y podemos disponer de datos de chicos y chicas de diferentes
edades, pensamos también en averiguar si había variaciones en los
criterios con la edad y con el sexo.
El
interés que ha despertado nuestra investigación ha sido enorme como
lo demuestra el que muchos de los compañeros/as que han participado en
la investigación nos pedían que les diéramos los resultados
cuando termináramos la investigación. Pero no sólo entre
los compañeros, también entre sus padres y madres. Tenemos constancia,
tanto personal como de otros compañeros, de que a los padres y madres les
entró la vena aconsejadora y discutían acerca de cuál era
el mejor consejo para darnos e, incluso, sirvió para discutir entre ellos
sobre su propia relación. Ni que decir tiene que tanto interés nos
ha llenado de satisfacción, pero también de responsabilidad y fue
uno de los factores que nos impulsó a presentar el trabajo en formato WEB
para poder mandarlo a la red y que la gente pudiera ver los resultados en Internet.
El
planteamiento de los criterios a medir se ha realizado a partir de la formulación
directa de los criterios e hipótesis tal como se especifica en el siguiente
apartado, sin tener conciencia de ninguna teoría previa que la dirigiera,
simplemente pensando en aquellos criterios que considerábamos importantes,
que pudiera haber diferencias entre chicos y chicas o entre padres y madres o
que pudieran variar con la edad o generación. Sin embargo nuestro profesor
nos hizo ver que detrás de nuestras hipótesis tenía que haber
una "teoría" de la elección de pareja y quiso que reflexionáramos
sobre ella. Efectivamente, pudimos comprobar que todos del equipo, al formular
los criterios, estábamos pensando en que la persona elegida debía
tener una serie de características personales deseables, tanto físicas
como psicológicas y de conducta, y que la relación debía
cumplir también unos requisitos deseables como el de igualdad. Además,
para explicar las posibles diferencias en sexo, edad o generación, estábamos
considerando que las chicas darían más importancia a las características
psicológicas y los chicos a las físicas, que al aumentar la edad
las personas pensarían más en la relación para casarse y
menos para conocerse y que los padres y madres serían más realistas
y creerían menos en el "contigo, pan y cebolla".