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Patrick Hernández y su megahit que nació para ser recordado

Fue autor de la última canción de la era disco que tuvo resonancia en todo el planeta y para poco después anunció su retiro. Hace más de cuatro décadas de eso pero "Born To Be Alive" sigue presente en la memoria de muchos cincuentones y otros que descubren una tonada tan pegajosa que ya no sale de la mente. Patrick Hernández, un booorn con acento francés

NOVIEMBRE, 2021. Muchos asiduos a las discos cuando los setenta llegaban a su fin aún recuerdan cómo los primeros acordes de una canción levantaban de sus asientos a la gente y los enviaba, casi hipnotizados, a la pista de baile. El tema, por supuesto, era "Born To Be Alive" (Nacido para estar vivo) el cual después  brincó de esos centros de entretenimiento a la radio y duplicó su irresistible seducción en las listas de por lo menos cincuenta países, México incluido, donde ese "born... born... born..." se convirtió en el segundo número uno de la década cantado en inglés que llegó a la cima de las listas (el primero fue "Rock Your Baby" de George McRae y el tercero "More More More" de la Andrea True Connection).

Y, naturalmente, tenemos la historia análoga a uno de los one hit wonders más recordados de la historia: ¿realmente Madonna colaboró en los coros, como se ha especulado, fue una de las bailarinas o, simplemente, ella y el autor de la canción nunca se conocieron en persona?

En aquellos años cuando no había internet ni redes sociales y las noticias corrían mucho más despacio, de cualquier modo los rumores enloquecieron: el autor del tema, un tal Patrick Hernández, o bien era un mexicano emigrado a Europa o un español protegido de Giorgio Moroder, un advenedizo o, simplemente, ese no era su nombre verdadero. Pero poco a poco las cosas se fueron aclarando, máxime cuando el "Born to be Alive" se convirtió en el hit disco más importante del año, y cómo no iba  ser así si se trata de un tema cuya tonada se pegaba como chicle desde la primera vez que alguien la escuchaba.

Luego se supo que sí, ese era su nombre real, un músico nacido en París, hijo de un español emigrado en los años de la guerra civil y que tocaba la guitarra con maestría (su madre era una italiana con ancestros austriacos). Parte de la confusión inicial se debió a que Francia no es muy proclive a proporcionar figuras del pop como ocurre con Gran Bretaña, Suecia e incluso su vecina Holanda (de donde surgieron Shocking Blue hasta la George Baker Selection). Sin embargo ya había antecedentes: meses antes, unos músicos se sesión llamados Voyage lograron que su tema "Scottish Machine" se convirtiera en el himno semioficial del Mundial Argentina 78. ¿Y cómo olvidar el "Je T'aime Moi Non Plus" de Serge Gainsburg y, naturalmente, la genial destreza de Jean Michel Jarre?

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En un principio, Hernández era una especie de bohemio que a ratos quería convertirse en el Dylan francés, luego en Johnny Halliday, llamado El Elvis Galo, o simplemente, ser un compositor conocido más allá de las limitadas listas de música gala. Pero en eso llegó la música disco que invadió a toda Europa y dio otro subproducto, de nombre eurodisco, y todo cambió.

"Recuerdo que los primeros bocetos de esa canción comenzaron a salir con una guitarra sonaban mucho a estilo flamenco, algo totalmente normal dado que yo he escuchado esa música toda mi vida", refirió Hernández en una entrevista hace años. "Pero entonces el furor era la película Fiebre de Sábado y toda la música disco fuimos agregándole esos elementos a la canción, desde trompetas y violines eléctricos hasta tener el producto terminado".

La letra de la canción refleja lo que Hernández sentía en ese momento: "La idea principal es que llegamos a este mundo a hacer que las cosas sucedan, no van llegar por sí solas a nuestra puerta. Ese es el mensaje de 'Born To Be Alive': si a tu cabeza llega una idea, algo que quieres conseguir, no te quedes sentado, enfrentar retos es lo que nos mantiene vivos..."

El sencillo salió a la venta en mayo de 1979 y de inmediato se convirtió en la más tocada en las discos. Para finales de ese año, Hernández ya podía considerarse un millonario. Pero a diferencia de otros artistas quienes sufren una presión aplastante cuando llega el momento de presentar su segundo hit pues tiene que ser no solo igual sino mejor que el primero, Hernández lanzó el siguiente sencillo que tuvo menor éxito --además de no tener esencia discotequera en absoluto-- y se hundió rápidamente. Entonces, recordó en la entrevista, tomó una decisión:

"No exagero al decir que las ganancias de esa canción me habían dado lo suficiente para vivir bien el resto de mi vida. Siempre he sido buen administrador por lo que decidí poner un alto a mi carrera e invertir las ganancias en otra cosa; los meses anteriores y posteriores al lanzamiento de esa canción fueron muy estresantes; no tenía sentido alguno en seguir prolongando esa situación".

Seguro de su decisión, Hernández anunció que no habría otro álbum a los ejecutivos de su disquera: "Me vieron como su estuviera loco, pero además yo sentía que la música disco sería una moda pasajera. Luego de arreglar varias cláusulas de mi contrato quedé libre", refirió Hernández, no sin antes asegurarse el ingreso de las regalías que produjera el "Born To Be Alive" en el futuro.

Hernández refirió en otra ocasión que ese paso fue el correcto: aparte que, efectivamente, a los pocos meses la música disco comenzó a hundirse y muchos de su exponentes sufrieron una "quema" irreparable. "Cada día recibo por lo menos mil dólares en regalías porque esa canción se ejecuta en un programa de TV, en la radio, en una película..." Ingresos que le representan por lo menos un cuarto de millón de dólares anuales por un trabajo realizado hace cuatro décadas.

Por otro lado, en efecto, Madonna fue la principal bailarina de Hernández durante sus presentaciones en vivo. La muchacha había llegado a Francia procedente de Estados Unidos y luego acompañó a Hernández por una gira en ese país. Cuando le comunicaron que el cantante había interrumpido su carrera, la entonces llamada Madonna Ciccione se estableció en Nueva York para iniciar una trayectoria independiente. En 1982 lanzó su primer single que la convirtió en figura internacional. Y aunque es muy posible que sin el retiro de Hernández jamás hubiéramos sabido de Madonna, el cantante respondió: "No lo creo... ella estaba destinada a destacar por su cuenta".

El retiro no significa que Hernández haya dejado los escenarios. Con frecuencia se sigue presentando aunque ha tenido que bajar el ritmo (ya tiene más de 70 años). "Me da gusto que esta canción siga teniendo un gran efecto entre la gente y que se mantenga esa conexión con el público", refirió Hernández, a quien por cierto jamás preocupó la opinión de la crítica sobre el fenomenal éxito del "Born To Be Alive": "Lo que pasa es que la canción salió de Francia, un mercado del cual esos críticos nunca se preocupan. y los tomó totalmente por sorpresa; lo más que atinaron a decir fue 'no me gusta'.. No olvidemos que lo mismo hicieron cuando surgió Abba".

O como refiere el locutor e historiador musical Ricardo Acosta L.: "Decenas de grupos, cantantes y compositores se retiran y al poco tiempo nadie se acuerda de ellos. ¿Alguien sabe qué pasó con Lobo, con Corey Hart, con Terence Trent D'Arby, con Hootie and the Blowfish? En cambio si tu dices "!boooornnnn!" frente a un grupo de cuarentones y cincuentones de inmediato recordarán la rola y a Patrick Hernández, la química sigue siendo instantánea". Con todo, Acosta le pone un pero a todo el asunto: "El video promocional de 'Born To Be Alive' es malísimo, insípido, una mediocridad total pues no refleja en absoluto la letra, algo de lo que se le pudo haber sacado muchísimo provecho. Pero por lo demás, se trata de una rola que será recordada muchísimo tiempo".

 

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