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Cuando la música disco mató al crítico prejuiciado

Furiosos por negarse a abordar temas políticos o sociales en sus letras, los críticos bombardearon a este género hasta que terminaron por hundirlo.  Pero a cuatro décadas de su auge, los artistas disco han demostrado que, si bien había mucho oportunismo flotando en el ambiente, quienes encabezaban el desfile eran tan válidos como talentosos

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NOVIEMBRE, 2014. Desde aquel día en que Steve Dahl, un DJ de Chicago, realizó una quema de acetatos de música disco a mitad de un juego de beisbol, se marcó el estigma y posterior caída final de un género que ya llevaba por lo menos sus buenos siete años dando lata. A partir de entonces todo fueron malas noticias: las discos comenzaron a cerrar, las firmas echaron a los artistas de este género como si fueran unos apestados (bueno, las disqueras que no quebraron), la radio le cerró sus puertas y de pronto la frase "disco sucks" pasó a ser un hecho, más que una opinión.

Algunos críticos e historiadores de la música han puesto como fecha del epitafio de la música disco el día en que se anunciaron los primeros casos de sida, esto es, a principios de 1982, una manera simbólica de decir que la fiesta había acabado mal. Para otros se dio con propuestas discotheque cada vez peores, entre ellas grupos como Lime ("Your Love"), Laverde ("Strut Woman"), o cuando Lipps Inc., los mismos del "Funky Town", se pasaron al lado francamente pop con "Designer Music". Otros críticos, como David Fricke, lo atribuyen al auge del MTV y, específicamente, al Thriller de Michael Jackson. Otros más, como el inglés Jon Pareless, se llegaron a preguntar "no sabemos exactamente la razón por la cual la música disco se extinguió. Lo importante es que ya se extinguió".

Incluso muchos de sus mismos exponentes abjuraron del género: Por mucho tiempo Rod Stewart
evitó interpretar su "Da Ya Think I'm Sexy" en vivo, aunque hay quienes dicen que también tiene que ver que las regalías de esa canción son donadas a la Unicef; los Bee Gees también menospreciaron sus temas discotequeros por varios años.

Sin embargo a inicios de los noventa las disqueras "de catálogo", entre ellas Rhino y Priority, descubrieron que la venta de colecciones de música disco se habían incrementado como no se veía desde fines de los setenta. La explicación era sencilla: al iniciar esa década el panorama de la música era desolador, por un lado con Mariah Carey y por el otro a Vanilla Ice, con una caratata de rapperos que habían utilizado muchos samples discotequeros en su música como lo venían haciendo desde 1980 con el "Rapper's Delight" de The Sugarhill Gang, basado en el riff del "Good Times" de Chic.

El mensaje era obvio: al igual que a principios de los setenta, cuando se convirtió en moda mundial, la gente quería divertirse otra vez, agobiada por los discos de rock con letras entre conceptistas y deprimentes.

Con este regreso y su insospechada reivindicación --inevitablemente comparado con un panorama cada vez peor de la música pop contemporánea-- lo discotheque dejó en claro que tenía tanta calidad como otros géneros surgidos los últimos 30 años y que sus exponentes habían cometido muchos pecados que los críticos veían como virtudes en sus músicos favoritos. Como ejemplo, los Rolling Stones habían coqueteado abiertamente con el género al grabar "Miss You", lo que provocó gran indignación, no tanto hacia el grupo de Mick Jagger, sino hacia el género. Otro caso fue el de Rod Stewart: Su "Da Ya Think" no podía estar más alejado en la inspiración del escocés que en 1971 grabara Every Picture Tells a Story, o que Walter Muphy lanzara a ritmo disco "A Fifth of Beethoven" cuando muchos grupos sesenteros, Beatles incluidos, igualmente habían hecho migas con los clásicos. 

El punto no es para comparar a Murphy, sin duda un efectivo oportunista, con "A Whiter Shade of Pale" (Una Pálida Sombra) de Procol Harum, sino para recalcar un prejuicio, y uno asombroso, además: la música disco había sido creada por la población negra del mismo modo que surgieron otros géneros como el jazz, el twist, el soul y una barbaridad más, ya ni digamos el rock and roll, pero a ninguno de ellos se le demonizó tanto como ocurrió con la música disco. ¿Qué había ocurrido?

La respuesta la tiene Jesse Walker, de la página electrónica reason.com: "Si en vez de haber grabado la línea "Nena, te amaré una sola vez más", Barry White hubiera cantado "La guerra es una porquería" o "Démosle juicio político a Nixon", seguramente hoy se le tendría considerado entre los grandes de la música. El mayor pecado de lo disco fue su espíritu hedonista muy alejado del mensaje político o contestatario que los críticos suelen apreciar más que la música misma".

Al respecto dijo hace años Harry Kasey, cofundador de la KC and the Sunshine Band: "Nunca pretendimos ser Bob Dylan ni Bruce Springsteen ni escribir letras de canciones como ellos, nuestro objetivo era que la gente fuera a la pista a bailar y a olvidarse de sus problemas cotidianos. Nos sorprendió enormemente que se nos criticara fuertemente por ello".

Pero al final el género parece haber ganado la partida: los revivals, las giras de muchos de estos intérpretes discotheque, han dejado en claro que su calidad es indiscutible al punto que resulta inexplicable que en su tiempo la crítica se haya ensañado tanto con un género que tenía bastante calidad. Y algo curioso: en sus presentaciones en vivo se percibe más claramente la influencia en la música disco de gente como Smokey Robinson, James Brown, David Bowie y hasta The Velvet Underground".

Barry White, fallecido en el 2004, presentía que la reivindicación habría de llegar: "Aun el crítico más prejuiciado quiere experimentar con la sensualidad una vez que oscurece, y entonces escucharán nuestra música con otros oídos".

 

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4 opiniones

andres_malestra escribe 17.11.14

¿Por qué los críticos odiaban a la música disco? ¿Quizá porque fue una moda donde casi todos los artistas eran negros (Barry White, Sylvester, Gloria Gaynor, Donna Summer) o latinos (Patrick Hernández, Gonzales y Celi Bee quien pese al nombrecito es de Puerto Rico)? ¿Quizá porque artistas blancos como Rod Stewart, los Rolling Stones y los Bee Gees también le entraron a la música disco? ¿Quizá porque en ese momento el 90% de los artistas de rock eran blancos? Según mi teoría, cuando los críticos de rock se dieron cuenta de esa metida de pata se pusieron a apoyar al rap, música realmente mala y vulgar a manera de limpiar sus conciencias.

juan_carvajal_moreno escribe 11.11.14

Ahh que memorias, con ganas de regresar a esos tiempos tan padres los de la música disco, Silver Convention, Village People, Santa Esmeralda, Patrick Hernández, Sylvester, Donna Summer y mis favoritos de siempre, los Bee Gees. Yo era un niño cuando estaba de moda toda esa música pero años después comencé a apreciarla y a disfrutarla. Mi hijo Ariel nació en 1998 pero prefiere mil veces a estos artistas que a mediocridades vulgares como Lady Ga Ga y Miley Cyrus. Gracias al Internet hoy podemos revivir todas aquellas canciones con videos y estaciones de radio especializadas en música disco, born to be alive!!!

luisfabian75 escribe 10.11.14

Aunque a mí me tocó la colita de lo que fue la música disco, me pregunto en qué momento mandamos al carajo la tranquilidad que se vivía en el país cuando esa música estaba de moda, cuando podías ir a las discotheques sin ningún temor y podías salir de ahí a las 3 de la mañana e irte caminando a tu casa sin temor a que te asaltaran. Qué padres tiempos aquellos, me duele que ya se fueron y nunca van a regresar

belton.situs escribe 09.11.14

Fiebre del 2 con Fito Girón ¿cómo olvidarlo? Mi primo participó en uno de los concursos de baile y es algo que ya le está contando a sus nietos pues ya es abuelo de una niña de 5 años y le cuenta cómo salió en un programa de TV en 1978. Qué tiempos aquellos que recordamos con tanta nostalgia!!

 

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