Corporación
Nacional Folklórica y Cultural Oreste Plath
Bolitas
No hay tal vez juego
que entusiasme o seduzca más a los niños, hasta una edad
determinada.
Éste consiste en
hacerlas correr y chocar entre sí. Con ellas se realizan variados
juegos que reciben distintos nombres.
Bolitas las hay de barro,
de piedra y de composición de cristal y se las designan con diversos
nombres. Las de vidrio, cristal, culebretas o líneas de colores,
se denominan bolos, bolones, polca, estrellita u ojito de gato.
Tiro, tirito, es el nombre
que le da el niño a su bolita preferida; chilindrina es la bolita
muy pequeña; tiroco y macuco es la bolita de mayor dimensión;
palomo es la bolita de mármol; la puntera es la que hace quemás.
Con las bolitas se realizan
los juegos de la hachita y cuarta, la troya, al hoyo, los tres hoyitos,
la capital, la capitula, el pique, al picar, la picada, la rumita, al montón,
al leoncito, al choclón y la ratonera.
Descripción de tres
juegos: la capitula, el choclón y la ratonera.
La capitula se juega en
un terreno de suelo parejo y no muy duro que permita demarcar un cuadrado
de dos metros por dos. Luego, tomando como punto de partida la mitad de
un lado y teniendo como eje el punto cero de cada ángulo, se trazan
sendos arcos que cierran los ángulos; uniendo los puntos de cruce
o de intersección de los arcos y las dos diagonales imaginarias
que unen los ángulos opuestos, se traza otro cuadrado más
pequeño. Se tiene pues, ocho puntos, y se debe hacer en cada uno
de ellos el correspondiente hoyo que aloje holgadamente una bolita. Termina
la demarcación con una circunferencia central que también
tiene un hoyo al centro. Esta área viene siendo la plaza principal
del juego y se adueña de ella el primero de los jugadores que aloje
su bolita en el hoyo. El objetivo del juego es ganar sucesivamente todas
las posiciones lo que se facilita siendo dueño del poder central
(el cual permite el acceso a todos los sectores). Para quitar una posición
tomada por el contrincante, es necesario dar directamente en el hoyo, mientras
que el defensor sólo requiere caer dentro de su circunferencia o
área para repeler al intruso.
El choclón se juega
abriendo en el suelo un hoyuelo del tamaño de un puño y tirando
para meter en él 4, 8 ó 16 bolitas, suministradas por mitad
entre los jugadores. Si el que tira acierta a echar pares adentro del hoyuelo
gana y recoge en consecuencia todas las bolitas, de adentro y de afuera;
en el caso contrario pierde.
En América el juego
de bolitas choclón se conoce con distintos nombres: Colombia, chócolo;
Costa Rica, chócola, chicla, cholla, chocolón; México,
chollito; Perú, choclón; Salvador, chocolón.
La ratonera, se juega con
una caja de zapatos a la cual se le hacen pequeños agujeros semejando
cuevas de ratones. Se realiza entre el dueño de la ratonera y el
contrincante. Quien logra introducir y dejar más bolitas dentro
de la ratonera, gana.
Es interesante ver las formas
existentes para disparar las bolitas. Entre las varias que hay, una consiste
en poner la bolita sobre el índice e impulsarla con el pulgar; en
otra, se deja en el suelo para que el lateral del pulgar dispare el golpe.
Expresiones corrientes en
el juego son: amallarse, se amalla cuando deja de jugar, después
de haber ganado; cada uno tira para su raya, cuando no se juega entre compañeros;
chundir o chundido, se está muy chundido, cuando se ha perdido todas
las bolitas que se tenía para jugar; hacha, hachazo, hachita, cabe,
chorte, es el golpe que da una bolita a otra.
Para malear la puntería,
como para traer mala suerte, los niños chilenos realizan toda suerte
de morisquetas y dicen fórmulas.
Cuando un niño va
a tirar la suya para pegarle a la del contrario que está en el suelo,
éste dice la siguiente fórmula:
Marullo para el diablo
pasando varias veces la mano
a alguna altura sobre su bolita, lo que es suficiente para impedir que
le pegue con la otra.
Otra fórmula de impedimento
es hacer pilatos:
Por aquí pasó
Pilatos
haciendo mil garabatos.
Esta rimilla se dice para
hacer perder el tino en cualquier juego de habilidad. Los niños
de Guadalcanal, por allá por el año 1891, según Micrófilo
repetían:
Por aquí pasó
Pilato
haciendo mil garabatos,
con la capita verde,
pierde, Barverde.
VARIANTES DEL JUEGO DE BOLITAS
Un niño toma un puñado
de bolitas en la mano y pregunta: ¿pares o nones? al otro con quien
juega. Éste contesta y, si acierta, gana todas las bolitas que el
primer jugador tiene en la mano, pero si yerra, debe pagar un número
igual de bolitas o alguna cosa convenida previamente.
Con las bolitas, en Chiloé,
se efectúa un juego de adivinación, como el llamado por puño,
por duro, que consiste en que el jugador tiene en la mano cerrada, un cierto
número de bolitas y pregunta:
—¿Por puño?
Se le responde:
—Por duro.
—¿Por cuántas?
—Por tres o cuatro.
El que adivina recibe todas
las bolitas que hay en la mano del preguntador.
Las bolitas es un juego
de temporada que hace las delicias del preguntador.
Origen. Las canicas de barro,
loza, vidrio y ágata, eran conocidas en la antigüedad. Valerio
Serra y Boldú (1875-1938), estudioso español de destacada
capacidad, en su obra Folklore infantil, escribió: Son infinitos
los juegos que derivan de las bolitas.
Denominación.
Argentina, bolitas, canicas
Costa Rica, canicas
Cuba, bola
Chile, bolitas, bochitas
Ecuador, bola
El Salvador: chibolas
Guatemala: canicas, cinco
México, catota (interior),
canicas
Perú, bola, canicas
Puerto Rico, bola
República Dominicana
bola
Uruguay, bolita
Venezuela, metras.
Alemania, Eine kline ball.
España, bolas, pitos
(Zaragoza), collotes (Palma de Mayorca)
Francia, petite boule
Inglaterra, marbles
Clases de canicas, están
los ponches, los ágatas, los tréboles, las agüitas,
los colorines y las bombachas
Dispersión. En América
se practica en la mayoría de los países.
Comentario. En Chile no se
encuentran antecedentes coloniales, por lo que se cree que se popularizaron
en los años republicanos. En el siglo XIX ya se juega a la hachita,
la troya, los tres hoyitos, la capital. Maximiano Flores (1891), integrante
de la primera Sociedad de Folklore Chileno, fundada en Santiago de Chile
por el año 1909, por el Dr. en Filosofía don
Rodolfo Lenz (1863-1938),
filólogo y lingüista alemán radicado en Chile desde
1890, presentó a la institución en su sesión del 4
de septiembre de 1938 y del 6 de noviembre de 1910, su trabajo sobre el
Juego de bolitas en Chile, en el cual consignó lo que él
había practicado o de los que sabía como testigo ocular.
En la bibliografía
de esos años, en Chile y en América no se encontraba alusión
alguna al juego de las bolitas, pero Flores informa que, en España,
el P. Santo Hernández, de la Compañia de Jesús, había
hecho, con fines preceptivos, una descripción de juegos parecidos,
en el tomo XXIX de la Biblioteca Perla (Madrid, Calleja, página
177 y sgtes.).
La población infantil
chilena requiere una gran cantidad de canicas de vidrio. En la Navidad
de 1981, una sola firma importó de México, treinta y dos
toneladas de canicas, suficientes para repletar tres camiones de diez toneladas
de capacidad cada uno.
En el arte, también
aparece el escritor y xilógrafo chileno Carlos Hermosilla, es autor
del grabado El niño de las bolitas.
Texto del libro Origen y
folclor de los juegos en Chile. Oreste Plath. Editorial Grijalbo. Santiago
de Chile 1998.
BIBLIOGRAFÍA
Chiloé y los chilotes.
Francisco J. Cavada.
Días geniales y lúdricos.
Rodrigo Caro.
Diccionario etimolójico
de las voces chilenas derivadas de lenguas indíjenas americanas.
Dr. Rodolfo Lenz.
El juego de la ‘capitula’.
Zalomon.
Folklore infantil. Valerio
Serra y Boldú.
Historia de la literatura
infantil chilena. Manuel Peña Muñoz.
Juego de bolitas. Maximiano
Flores.
Los juegos en el folklore
de Catamarca. Carlos Villafuerte.
Manual de folklore venezolano.
Isabel Aretz.
Repertorio folklórico
de Chiloé. Galvarino Ampuero.
Un capítulo del folk-lore
guadalcanalense. Micrófilo.
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