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NOMBRE: Alemanes
AUTOR: Tino
EMAIL: ???
FECHA: 2000
PARSER: Inform
SOPORTE: PC
DISPONIBILIDAD: Freeware
URL: Área de descargas del CAAD
TIPO: II Guerra Mundial
"Después de un largo periodo encarcelado en una
prisión militar alemana, conseguí escapar, y ha llegado el momento
de vengar este sufrimiento. Me llamo Ted, soy un comando británico
especialmente entrenado y con un perfecto conocimiento de la lengua
alemana. El mando británico me ha dado órdenes de apropiarme, si
son ciertos los rumores, de unos planos de un arma secreta que van
a construir los alemanes y que puede llegar a ser decisiva en el
transcurso de la guerra. Se ha asegurado por Inteligencia que en
un pueblo italiano llamado Vincenzzo se guardan estos planos del
proyecto. Mi deber es robarlos y entregarlos al jefe de la resistencia
local."
Tras varios días caminando por los campos italianos
llegué a mi destino; Vincenzzo era un pueblo tranquilo y pintoresco
hasta que se incrementó la presencia de nazis en él, lo cual no
hizo sino confirmar nuestras sospechas de que algo gordo se escondía
en este perdido rincón. A pesar de la belleza del pueblo, mi férreo
entrenamiento me hizo no desviarme de mi misión y tras unos cortos
paseos decidí dirigirme a la iglesia, mi único punto de apoyo para
iniciar mis pesquisas debido a la simpatía que los sacerdotes solían
procesar por la resistencia a la barbarie nazi.
Entré en la capilla e inicié la conversación con el párroco. Tras
insistir varias veces me enteré del terrible secuestro de la hija
del sastre local, según los rumores, el jefe de la resistencia local
que yo buscaba. Tras esto fui al altar de la iglesia dónde encontré
unas velas y, dentro de un armario, un frasco de cloroformo. Como
vi que el cura estaba a favor de nuestra causa, pensé que no le
importaría que "tomara prestados" estos objetos.
Al salir de la iglesia, me invadió la sed, así que
dirigí mis pasos hacia el bar, pensando que al mismo tiempo, podría
sonsacarle algo al camarero; por tanto, pedí una cerveza y abordé
la conversación con un tema intrascendente: le hablé sobre el pueblo.
Por lo que me dijo, deduje que no era amigo de los alemanes pero
no confiaba en mí plenamente...¿cómo convencerle de que yo estaba
de su parte? Al fin, se me ocurrió enseñarle el número de preso
tatuado en mi brazo, prueba irrevocable de que los nazis no me caían
muy simpáticos precisamente. Al instante, su trato cambió y tras
preguntarle por Pietro, el jefe de la resistencia local que buscaba,
me confirmó que era el sastre. Así que salí del bar, me encaminé
a la sastrería y abordé al encargado; por supuesto al principio
lo negó todo e incluso al decirle que era un comando británico se
mostraba reticente a colaborar. Decidí hacerle reaccionar exponiendo
el problema en toda su crudeza y le dije que sabía lo de su hija.
Evidentemente, el pobre hombre había sufrido mucho por culpa de
esta maldita guerra y puso sobre todo lo demás la liberación de
su hija. Comprendí entonces que no lograría ayuda de él mientras
que no tuviera esperanza en nada y decidí colaborar en el rescate.
Le pregunté sobre ello y me enteré de que la captora de su hija
era una oficial nazi llamada Olga muy aficionada a empinar el codo
en el bar del pueblo. Mi única opción era ir al bar cuando ella
estuviera allí e intentar conseguir información.
Hacia allí me encaminé sin ningún plan claro en
el cerebro; "ya improvisaré algo" me dije. Efectivamente, cuando
llegué, Olga estaba allí y se revolvía en su asiento, haciendo evidentes
sus ganas de ir al baño. En ese momento una idea cruzó por mi mente
y esbocé una sonrisa; me dirigí al baño de señoras mientras ella
aún estuviera en su mesa, moviendo sus piernas rítmicamente y una
vez dentro, eché el cloroformo en la cisterna. Salí y esperé a que
ella entrara; cuando juzgué que el cloroformo había echo su efecto,
forcé la puerta y, en efecto, allí estaba Olga, dormida como un
tronco. La registré y descubrí un bloc con información sobre el
emplazamiento de la prisión de la hija de Pietro y una llave con
pinta de ser importante. No podía llevármela sin levantar sospechas
pero podía hacerme un molde quemando las velas con el mechero y
poniendo la cera derretida en la llave. Tras obtener un molde perfecto,
hice "mutis por el foro" y volví a la satrería.
Saludé a Pietro, le comenté lo que había descubierto
y le pedí que me consiguiera una copia del molde. Además, me dio
un uniforme de oficial alemán y unos papeles de identificación falsificados
que usé para entrar en el cuartel nazi. Una vez dentro, abrí la
puerta de la comandancia con la llave recién conseguida y tras cruzarla
me encontré con una caja de seguridad. "Ja, cajas de seguridad a
mí" pensé y aprovechando mis profundos conocimientos de política
alemana la abrí y...
KRAC
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