CONSTRUCCI�N SOCIAL DE LA REALIDAD.

     La vida cotidiana se le presenta al individuo como una realidad palpable, sin cuestionamientos de ning�n tipo. Como principio psicol�gico, la realidad va siendo construida a lo largo de la interacci�n social de los hombres. Va siendo objetivada a trav�s del lenguaje, de la interacci�n verbal de los hombres. En este sentido, cuando el ni�o nace, no se puede decir que "piensa" en el sentido humano y social de la palabra. Cuando comienza a tener conocimiento sobre el lenguaje, es cuando comienza a construir, a partir de la interacci�n con los dem�s, su mundo personal. Este mundo se crea, como toda construcci�n psicol�gica, a partir de la interacci�n del sujeto con el ambiente. Es decir, que es tan importante el ambiente como el sujeto en la construcci�n de dicha subjetividad verbal (S�ve, 1980).
La conciencia es siempre intencional, siempre apunta o se dirige a objetos. La conciencia es capaz de moverse en diferentes esferas de la realidad. Dicho de otra forma, tengo conciencia de que el mundo consiste en realidades m�ltiples. Cuando paso de una realidad a otra, experimento en esa transici�n una especie de impacto. Sin embargo, este impacto es mediado por mecanismos que nos permiten adaptarnos inmediatamente a �ste. Es decir, que existe una tendencia a interpretar el mundo de acuerdo con nuestras expectativas. Por ejemplo, cuando nuestra pareja no se comporta de acuerdo a lo que esperamos, se tiende a pensar que no est� ocurriendo nada y que todo est� bien. Esto mismo ocurre cuando reflexionamos acerca de lo que nos est� ocurriendo (Berger y Luckmann, 1995).
La realidad de la vida cotidiana se me presenta adem�s, como un mundo intersubjetivo, un mundo que comparto con otros. Esta intersubjetividad establece una se�alada diferencia entre la vida cotidiana y otras realidades de las que tengo conciencia.
El conocimiento del sentido com�n es el que comparto con otros en las rutinas normales y autoevidentes de la vida cotidiana. La realidad de la vida cotidiana se da por establecida como realidad. No requiere verificaciones adicionales sobre su sola presencia y m�s all� de ella. Siguiendo el mismo razonamiento, se tiende a tener la actitud de que nada malo est� ocurriendo en nuestro mundo. De esta manera, se logra una auto-adaptaci�n a nuestra propia forma de pensar. Esto significa que nos adaptamos a nuestra propia forma de pensar con la finalidad de no estar en una continua autocr�tica de nuestras actitudes y visi�n de la vida. As�, nuestra propia forma de pensar se constituye en un mundo �nico, irreemplazable, personal y definitivo. Cualquier aspecto del ambiente que vaya en contra de esto es descartado, no tomado en cuenta, modificado o eliminado para que se adapte a nuestra personal forma de pensar. Esta es una adaptaci�n del ambiente a nuestra propia forma de pensar con la finalidad de no entrar en constante contradicci�n. Permite que el sujeto vaya viviendo su vida sin sobresaltos y continuas reflexiones que le ocasionar�an muchos problemas. Quien est� excesivamente reflexionando sobre su propia forma de pensar, jam�s tiene tranquilidad, ni puede disfrutar de la vida.
La realidad de la vida cotidiana busca integrar el sector problem�tico dentro de lo que ya no es problem�tico. El conocimiento del sentido com�n contiene una diversidad de instrucciones acerca de c�mo proceder acerca de esto (Berger y Luckmann, 1995).
T�picamente yo deformo, por lo tanto, la realidad en cuanto empiezo a usar el lenguaje com�n para interpretarlas, vale decir, "traduzco" las experiencias que no son cotidianas volvi�ndolas a la suprema realidad de la vida cotidiana.
La temporalidad es una propiedad intr�nseca de la conciencia. El torrente del lenguaje est� siempre ordenado temporalmente. Es posible distinguir niveles diferentes de esta temporalidad que se da intrasubjetivamente. En caso de sentirme "desorientado", por cualquier motivo, siento una necesidad casi instintiva de "reorientarme" dentro de la estructura temporal de la vida cotidiana. Miro mi reloj y trato de recordar en qu� d�a estoy. Con solo esos actos, vuelvo a ingresar en la realidad de la vida cotidiana.
Mi pasado est� a mi alcance en mi memoria con una plenitud que nunca podr� alcanzar en la reconstrucci�n de su pasado, por mucho que me hable de �l. Pero este "mejor conocimiento" de m� mismo requiere reflexi�n. No se me presenta directamente. El otro, en cambio, s� se presenta directamente en la situaci�n "cara a cara". Por eso es que es m�s inmediato y m�s f�cil de interpretar. En este sentido, por lo tanto, como una forma m�s f�cil de interpretar mi propia realidad, lo hago a trav�s del reflejo que me proporcionan los dem�s. Es decir, que si tengo problemas de autoestima, espero que los dem�s cubran esta necesidad a trav�s de su comportamiento. Cuando esto no ocurre, el sujeto trata por todos los medios de que esto ocurra y se irrita mucho cuando no lo consigue, que es casi siempre. Esto causa serios problemas de adaptaci�n psicol�gica.
Una posibilidad que muy pocas personas consiguen, es la de no utilizar el reflejo de los dem�s, sino que dicho reflejo se da a trav�s de uno mismo. Es decir, que el adulto puede ser capaz de ser emocionalmente autosuficiente a partir de su propia experiencia. Sin embargo esto es poco probable en una sociedad como la nuestra, debido a que constantemente impulsa hacia la dependencia emocional. Critica y le tiene l�stima a la gente que est� sola. En cambio, impulsa e incorpora a las personas que tienen una familia y dependen de ella. Por lo tanto, lo normal es que un ni�o o ni�a vivan dentro del seno familiar (con una dependencia emocional total); y luego, al crecer, se impulsa al adolescente para que busque una pareja, se case y forme otra familia (con una dependencia emocional total igualmente). Los papeles que va desempe�ando en este trance son varios. De hijo, de novio, de marido, de padre, de t�o, de hermano, de abuelo, etc�tera. Pero la dependencia emocional se conserva siempre igual y va pasando de una persona a otra en el tr�nsito de la vida. La alternativa consistir�a en que el sujeto disminuya a un nivel manejable esta dependencia emocional y deje de reflejarse tanto en los dem�s para depender m�s de s� mismo. Uno de los objetivos de la psicoterapia es este, ya que el sujeto
Por lo tanto, el sujeto va construyendo su mundo a trav�s del discurso que se va planteando a s� mismo (Wittgenstein, 1997). Este discurso casi nunca es consciente en el sentido de que pueda explicarlo verbalmente y con claridad. Dicho discurso se lo va diciendo continuamente el sujeto sin conocerlo a fondo. De esta forma, existen dos discursos; el discurso socialmente impuesto que determina sus metas, su forma de pensar, su autoconcepto, sus planes de vida; y el otro discurso, que no necesariamente conoce el sujeto, un discurso relativamente inconsciente construido a partir de la interacci�n �ntima con las personas significativas de su comunidad. �ste �ltimo discurso es el que el sujeto va a seguir en el transcurso de su vida y no el primero (Harr�, Clark y DeCarlo, 1989).
Cuando existe coherencia entre el primero y el segundo discurso, entonces no hay problema porque el sujeto se enfrasca en metas perfectamente claras y con los medios planteados por �l mismo. Pero esto ocurre con muy poca frecuencia. En general, vamos cumpliendo con un plan que desconocemos, por lo que se siente mucho desconcierto cuando la incoherencia entre ambos es muy grande.
Por ejemplo, el sujeto quiere terminar una carrera profesional, trabajar, casarse, formar una familia, ganar dinero. �ste es el discurso socialmente impuesto, el que tiene inmediatamente en la conciencia y que los dem�s continuamente le repiten y se repite a s� mismo como si fuera propio. Sin embargo, y siguiendo con el ejemplo, tal vez el sujeto, a trav�s de la interacci�n con las personas significativas de su ambiente desde que era peque�o, ha generado un discurso completamente diferente, dirigido hacia el fracaso, el sufrimiento, el desconcierto. Es altamente probable que, a pesar de que intente seguir el primer discurso, termine siguiendo el segundo. Cuando se encuentra sumido en circunstancias que finalmente fue �l mismo quien eligi�, no sabe el camino que ha tomado para llegar hasta ah�. Tampoco se explica el por qu� de su propio comportamiento. No entiende las razones de por qu� se comporta en la forma en que lo hace, la forma en que elige las circunstancias de su propia vida. Entonces surgen explicaciones de tipo m�gico, se le echa la culpa a los dem�s, se considera v�ctima de las circunstancias. O se echa la culpa a s� mismo en forma excesiva, gener�ndose grandes problemas que hacen que surja un c�rculo vicioso que hunde al sujeto cada vez m�s.
S i g u i e n t e
A t r � s
Hosted by www.Geocities.ws

1