. . . . . . . : : : : D I S T R I T O -:- T A U R I J A : : : : . . . . . . .

 
 
 


EDSEL: MONOLOGO DE UN MUERTO

EL  siguiente cuento es escrito como una simple referencia de lo que es el amor, la locura y la pasión, los personajes existen o existieron como es el caso de Edsel mi amigo que murió en Pizana hijo de un gran profesor ELISEO GENOVEZ

 

Una neblina de recuerdos obnubilaba su mente lacerada por el aguardiente y entre aquellas hojarascas de temores de no querer afrontar sus conflictos, llegaron a separarse su razón de su cerebro. Y al recorrer sus entusiasmos descendía, hasta las profundidades de sus melancolías.

  Al vernos después de muchos años nos abrazamos, con tiránica bestialidad, arremolinados en torno a nuestros días que pasamos juntos en el colegio Jorge Chávez de Taurija.

  "Vamos a sentarnos en algún lugar y así relatarte el por qué estoy así, en medio de mi locura y mendicidad cubiertos con mis harapos que son todo mi tesoro. Es que solamente así puedo reflejar el dolor de mi espíritu, y puedo ver la hipocresía de la gente, el desprecio, la compasión, la indiferencia y su lástima. Solo tú mi loco amigo parece que no te has fijado en como estoy y no me has hecho ninguna pregunta del por qué de esta mi situación. Veo que no has cambiado eres el mismo simplón, alegre y tronao, como tus ancestros los Acuñas. Leí tus folletos de cuentos y poesías no lo haces mal tampoco pienses que vas a ganar algún premio por tus simplonerías."

   Compramos un trago y nos sentamos en un rincón de aquel bar del jirón Quilca, mi espíritu cabalgaba atribulado en reflexiones agobiadoras excitado por el alcohol; soy de poco libar, pero en esta ocasión al ver frente a mí, al mejor amigo, y al mejor alumno de la promoción, ahora bestializado por los efectos del trago y la demencia, bebí con ahínco hasta sentir que la congoja humedecía mis ojos. Me sentí pusilánime, incapaz de hacerle las preguntas que se agolpaban a mi mente: ¿Qué has hecho de tu vida...? De tu don de sabiduría que hoy lo inmolas a las pasiones del trago...? Qué de tus días de ansias de triunfar...? Qué de tus celebridades, cuando recibías los honores y distinciones en el colegio por el esfuerzo que ponías en tus estudios...?. Todo quería decirlo, pero mi silencio era mas fuerte, solo atine a preguntarle. ¿Qué pasó con Yola..?

   Edsel levantó su copa y me dijo: ¡Salud...! Tus silencio alborota mis pesares. Quiero que sepas que el amor que me unió a Yolanda, fue desatado por las garras del hastío, de la mentira, y de la traición, es cierto que saciamos nuestras pasiones, encerrándonos en mundos de placeres incontables veces. Creíamos amarnos; pero de nada valía, porque nuestras almas jamás se pertenecieron. Me alejé de ella o ella hizo que me alejara de su lado, empujando mi amor  a las fauces del abismo  que nos abre el destino a los corazones desengañados y antes de volver a amar a mujer alguna me dediqué a trotar por el mundo de los placeres. Me volví un ser dominador y jamás suplicaba favores a nadie, mi espíritu estaba infestado por la deshonra, el rencor odioso, que es como una escoria que nos corroe por dentro. Así vivía rodeado por pantanos en donde la inmundicia dejaba flotar su lama, reflejando insomnes conjuros de venganza. Traté de encontrar el amor en los brazos de muchas mujeres, a quienes las embaucaba con mi verbo florido, hasta hacerlas caer rendidas y luego dejarlas; porque como tu sabes que en el colegio era un gran actor y así las mentía y les fingía. Mis caminos me llevaban siempre a la disconformidad, trataba de resarcirme anheloso de salir de la perversión; pero donde ponía la semilla de mi esperanza, solo encontraba surcos baldíos, adornados por flores de la ilusión y marchitados por el fuego del desencanto. Al mentir y al fingir de gran amante  me engañaba a mi mismo; vivía la quimera de la sublimidad de mi ego, buscaba el camino del bienestar  y del amor dejando en mis pasos mi juventud marchitada , ni aun así  pude reconocer mi derrota .Mi corazón se endureció como una roca, vi llorar a mujeres enamoradas; morir las ilusiones  de mujeres  humildes; borrarme de su vida a mujeres liberales; a las de clase culta dejarme sentado en el estrado de mi ignorancia; y a aquellas de solvencia económica  tirarme como un trasto usado en algún recodo de sus vidas...Jamás me imaginé mi vida de casado después de lo que pasé con Yolanada. ¿Quién se atrevería a someterse a mi delirio violento ?. A mis amantes de turno las injuriaba, después de poseerlas
las veía como vulgares hembras; es que e l recuerdo de Yolanda me convirtió en un ser calamitoso y desalmado, que en mi corazón, solo reinaba el encono venenoso del ardid vengativo.....

Calló mi amigo Edsel como haciendo una pausa a su monólogo. La noche parecía interminable y entre trago y trago me dejé llevar por los pabellones atónicos del silencio, y así prisionero en barrotes marásmicos del alcohol, veía a mi amigo Edsel, morir entre la soledad y la neblina de la pena. Ebrio como estaba le dije: Canta hermano una de esas canciones que solo tu sabías entonar en las noches que íbamos a las serenatas con Pablito y Manglio. después de escanciar su copa empezó:

 

..........después de escanciar su copa.
      Son tristes las horas,
desde que me dejastes amor
insomnios continuos paso,
en ellos mis sufrimientos,
vuelan
hacia a ti, ingrata mujer
porque robaste mi querer.
  Pero algún dia sabrás lo que es el amor
entonces sabrás que hay penas,
martirios y sufrimientos
al fin comprenderás,
que así como tú
un hombre sufrió por tu amor
  Al fin comprenderás..........................

 

No pudo terminar la canción, su voz se quebró en un gemido y el llanto empezó a fluir cual gotas de rocío, al ser mecidas por el viento las hojas donde se posan.

   Y levantando nuevamente su copa dijo: "Discúlpame, si me ves llorar no es por la debilidad de mi alma, ni por la flaqueza de mi espíritu; es por el rencor que le  tengo a mi vida. Lloro por mis sueños truncados, por mis ilusiones desvanecidas. Por mis mentiras de vivir idealizado en mundos de gloria. Lloro por lo que no pude ser, y  que jamás lo seré y en el parangón de la vida me veo misérrimo en comparación contigo y los demás de la promoción. Lloro por haber dejado en mi camino, tantas cosas y haber defraudado a  mucha gente que puso sus esperanzas en mi persona. También lloro por haber dejado a la compañera que no supe valorar en ese momento, por todo eso lloro. Porque en mi locura dejé escapar el aroma del incienso que pudo haber aromado mis años de soledad. La conocí en uno de los recodos de mi zigzagueante sendero. Se llamaba Norma, a quien lo vi esfumarse en la neblina de mi tedio. Ella era honesta, sencilla, leal y por el temor al que dirán, contagiado por el prejuicio que primaban en mis oscuras irrealidades, la dejé, así como la encontré. Ella se entregó en mis brazos, solamente con la esperanza de que mi amor patrocinara el rumbo que buscaba hacia los cielos de la felicidad. Su nobleza hizo que mi corazón se liberara del peso de la inquietud que me martirizaba como ardientes saetas, y el aroma de su amor, cual mensaje  de sementeras florecientes, abrió  el alcázar de oro de mi pecho, dejando entrar a la aurora, dando vida a mi desfalleciente esperanza y de todo mi angustiante y triste pasado solo quedarían cicatrices profundas, cual troncos que llevan grabados en su corteza nombres de amantes. El lazo que me unía lo desató mi orgullo quimérico`, porque a mi alma no le permitía que perteneciera a nadie. Norma, recibía el calor de mi sangre, sentía mi respiración en su vida; pero yo estaba tan lejos de ella, envenenado por el furor neforio de mi egoísmo, hundido sin remedio en el fango; solo buscando saciar mi venganza. Norma pudo haber sido el paliativo de mi pena, compañera en mi soledad; ella también era una semilla en el viento, ofrendado por desconocidos Dioses  a terrenos inconmensurables y al inmolarse a mis deseos
comprometió su juventud y sus ilusiones, su carácter apasionado me  embriagaba y aun así no podía pertenecerlo, a pesar de mi paupérrima situación, ella siguió conmigo, sin ningún interés alguno, me pedía con toda su nobleza solo el amparo de mi amor y en aquel delirio de amantes me decía muy queda:

"Edsel, la desgracia no puede vencernos a nosotros que somos dos, que tenemos la fuerza de nuestro amor". Y al escucharlo hablar así, un leve airecito de regocijo encaminaba a mi alma al agradecimiento, ascendiendo por dilatados campos de la creación y de la redención; mas la estulticia invadió mi cerebro y a parar a las fauces del alcohol, tratando de olvidarla, me sumergí por los lupanares llenos de escoria, por los fangos del bajo placer adentrándome en su jungla. Ahí vivía como un aullante lobo, famélico, ambulante y adusto, sin presente ni futuro...Por todo eso ha dejado caer mis lágrimas, mi amigo loquito, es el despertar de mi alma de su lecho ensombrecido por la tristeza. Es la fuente de mis desdichas que alimenta mis ojos y que solo así mi corazón lleno de musgo, alivia sus lamentables penas.....................

     Se enjugó las lágrimas y sacando una carta de su bolsillo me dijo: guárdalo, y me preguntó: ¿Y tu que has hecho de tu vida?. Yo...? le dije, después que salimos del colegio, me fui a la selva, en donde perdí también los mejores años de mi vida y fui prisionero de sus embrujos a pesar de sus tardes angustiosas, cual cárcel que encierra soledades, no podía desenredarme de sus bejucos misteriosos. pero mi hermana fue a sacarme de allí rompiendo el maleficio de sus ramajes que habían enraizado en mi ser. Aquí conocí a mi compañera con la que tengo dos hijos y a quienes trato de hacerles felices y ser feliz a la medida que me sea posible.

    Nos levantamos tratando de caminar serenos, pero el efecto del trago y el humo que allí reinaba, hacía que al chocar con las mesas y sillas los derribáramos al piso. Sentía un olor penetrante a cera quemada, hasta que me di cuenta que en todas las mesas se alumbraban con velas, y en mi torpeza  alcohólica hice lo posible de recoger una vela del piso y lo eché a mi bolsillo.

    Salimos a la calle abrazados, humedecía las calles. Al llegar a la esquina entre Quilca y Wilson nos despedimos, y fue ahí que lo sentí a Edsel, las manos heladas que apretaba las mías, un leve escalofrío recorrió mi cuerpo, como si hubiese tocado a la misma muerte..............

    La algarabía y el bullicio de mis hijos disputándose sus juguetes hizo que me despertara y al abrir mis ojos vi el rostro entre preocupada y sonriente de Elena, quien llamó a mis hijos, diciéndoles .Ya despertó su papá.

     Acudieron, y entre los tres me fusilaron con sus preguntas ¿Qué  te ha pasado...? ¿Dónde estabas...? ¿Qué has hecho...?
    Yo solo atiné a preguntar. ¿Qué día es hoy...?. Domingo...! me contestaron  en coro.

    Había salido el día viernes a comprar unos libros por el jirón Quilca y por casualidad me encontré con m amigo, Edsel, después de muchos años, él era uno de los mejores amigos que tuvimos los de la promoción, y que siempre nos ayudaba en todo, vivía según lo que me dijo en cualquier sitio era un indigente, enfundado en viejos harapos, con el pelo desgreñado, y borracho envuelto en las neblinas de la locura.

    Me levante de mi cama, eché de menos mi dinero y estaba completo y en el bolsillo de mi pantalón que recogí de al salir de aquel bar. Acudí por el mismo lugar durante quince días, y no encontraba la cantina donde estaba con mi amigo esa noche, traté de indagar si alguna persona conocía el bar o si habían visto a un indigente con tales características, y nadie supo darme razón. Alguien murmuró: Otro loco más buscando el bar de los muertos. Me fui a los Olivos a la casa  de mi primo Teiler preguntar si sabía algo de EDSEL, y me dijo: Ese patita hace siete años que ha muerto. Grande fue mi sorpresa..! Le dije si hace quince días que estaba tomando con él. Y riéndose me dijo: Tú  ya esta alocándote igual que tus tíos que murieron así. Edsel también a muerto loco, él perdió la razón en Taurija, de allí Melendes Saldaña y Juan Genovez lo trajeron y lo internaron el Hospital Larco Herrera; pero se escapó y al año lo encontraron en una calle cerca a la Plaza San Martìn y de allí se lo llevaron a Trujillo a que se cure porque pensaron que era brujería y no pudieron sanarlo y murió.

     Esa misma noche me fui a Chimbote, y mi amigo Melendes fue el que me llevó hasta el cementerio de Mampuesto de Trujillo, allí estaba su tumba abandonada y con una cruz rota un brazo en donde se podía leer su nombre... quise encender la vela que llevaba en mi bolsillo, luego me arrepentí para tenerlo como vestigio de lo que me pasó aquella noche de un día viernes primero de agosto.

   
He tratado muchas veces en mi delirio descifrar el misterioso encuentro en aquel lugar con mi amigo Edsel, ya muerto. No se si estoy cuerdo o ya loco estoy escribiendo estas líneas que me llevarán por el mundo de la fascinación, el delirio de le demencia y la locura por donde caminaron mis antepasados. Pero si así fuera mi destino, dejo la vela que recogí del piso aquella noche y una carta que me dió Edsel de su amada, están en un estante de mi biblioteca junto con mis libros y mis recuerdos.......
   


fin

AUTOR: ABNER VIERA

 
 
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