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Luz de LunaQuinta PartePor: Volk Kotenok |
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Lena estaba preparando algo para la cena de ese jueves, Yulia partía unos cuantos tomates para una ensalada, observaba a la pelirroja.
- Amor... -dijo desde la silla dónde estaba.
- Dime... -contestó dándose la vuelta para verle de frente...
- ¿Si?...
- Te amo... -dijo la morena.
La pelirroja bajó un poco su mirada y sonrió -lo sé... sé que me amas, lo puedo sentir..-.
La pelinegra se levantó y tomó sus manos -Lena, no sé qué sería de mi vida si no fueras tú mi vida entera... amo todo de ti, cada detalle, todo, la manera en que tomas el bolígrafo con el que escribes, cómo me ves cuando me equivoco en algo... tu sonrisa... tus opiniones... tu forma de hacer el amor, el color de tu pelo, el olor de tu piel... -Yulia no dejaba de mencionar todos los detalles que amaba de su niña.
Lena entrecerraba sus ojos complacida, la morena le sorprendía cada día un poco más... esta declarada devoción hizo saltar unas lágrimas emocionadas de sus ojos verdigrís...
- Yo también te amo alfiler -dijo la pelirroja al tiempo que abrazaba la cintura de su amada, vio directamente a sus ojos- desde que estoy contigo... vivo en el cielo y puedo verlo en tus ojos, amo cada parte de ti, desde tu sentido del humor hasta tu carácter... que a veces te mete en problemas... amo cerrar los ojos y sentir tus manos por mi piel, amo tu pelo revuelto por las mañanas, amo tus silencios...
Se acercó despacio y rozó su nariz con la de la morena, con sus ojos cerrados recorrió ese rostro que amaba, hasta llegar a los dulces labios que bebían su alma... lentamente se fundieron en un beso largo y húmedo, suave... delicioso...
- Mañana será un año que mi vida cambió -dijo Yulia al terminar el beso...
- Si -dijo Lena- - Dime... ¿qué fue lo primero que pasó por tu cabeza cuando me viste a la orilla de la carretera?...
Yulia sonrió un poco. - Sinceramente pensé que eras otra niña mimada que había olvidado ponerle combustible al auto, que sencillamente no sabías que eso se debía hacer...
Lena rió, - pensaste que era una chica tonta...
- Casi, aunque aún no sé por qué me detuve, nunca lo había hecho. Pero cuando bajé del auto y me pude ver en tus ojos... allí mismo me enamoré de ti... aunque te seré sincera, nunca imaginé que podrías verme como me ves ahora...
- ¿no te entiendo?... es que tú tan bella, tan lejana a mi, ese día recuerdo que te dije que tú y yo estábamos como de la tierra a la luna...- La pelirroja sonrió.
- A ver -comenzó Yulia mientras acariciaba los rizos rojos de su amada- ¿qué pensaste tú?...
- Me alegré muchísimo de que alguien parara, ya me estaba preocupando y...
- ¿ y ?.
- Cuando me diste la mano para saludar... me puse muy nerviosa... quedé prendada de tus bellos ojos azules...esa noche, luego de que me dejaste en casa... apenas dormí, pensaba sólo en ti...
Las chicas cenaron viéndose a los ojos, Yulia sorprendería mañana a su pelirroja, Lena por su lado también había preparado algo para sorprender a su amado terremoto de ojos azules, bebieron un poco de vino que había quedado en la botella, ya era un año, casi, un año en el cual no habían faltado los problemas, pero su amor era firme, además, los problemas eran externos, ellas no tenían motivo para pelear, se amaban, se respetaban y se tenían confianza, la vida no había sido del todo justa, pero estar juntas era lo más valioso que tenían.
Al despertar Lena notó que Yulia se había levantado ya, no sabía qué esperar, su amada morena era totalmente inesperada en cuanto a esas celebraciones, no sabía si ahora tendría otro disfraz, quizá le saltara al salir de la habitación... -en fin- sonrió al levantarse y se dispuso a ir al baño y esperar cualquier cosa...la sorpresa de ella tendría lugar por la noche.
Fue hasta el baño y aún no pasaba nada, quizá cuando volviera a la habitación... la pelirroja no escuchaba ningún ruido, decidió ir hasta la cocina pues como era viernes aún debían ir a la universidad, colegio y academia, cuando asomó por la puerta... vio como la sala estaba llena de rosas blancas... la morena estaba sentada en el sofá, ya estaba vestida, parecía un chico esperando a su pareja para la fiesta, se había vestido de negro, una camisa blanca, su abrigo y bufanda... sostenía en sus manos doce rosas rojas de tallo largo..., sus cabellos estaban revueltos, así a propósito, no pronunció palabra, solamente dibujó una sonrisa en su rostro al ver la expresión de su amada niña de cabello rojo...
- Amor... -dijo Lena al acercarse.
La morena se levantó y empezó dando cada una de las rosas al tiempo que nombraba los meses:
- ...noviembre... el mes en que conocí a la mujer que posee mi vida, diciembre... tú y yo, nos volvimos una, nuestro primer año nuevo, enero... el sueño de mi vida... tú y yo... nadie más... febrero, amarnos bajo nuestro techo...el primero de mis mejores cumpleaños... marzo... obtuviste un trabajo, abril, intentaron separarnos, pero nos demostramos que somos más fuertes que eso, mayo... el séptimo mes, cabalístico, te vi dormir casi todas las noches pensando en lo afortunada que soy... junio... el inicio de un gran verano... julio... me dedicaste aquella medalla que te premiaba a ti, delante de todos dijiste que me amabas, agosto... recuerdas... junto al río... septiembre, comprendí que jamás podría volver a estar sin ti, conseguimos el bebé... la pelirroja sonrió.
- el bebé -dijo... y posó su mano en el vientre, aquella cicatriz.
-... octubre, el cumpleaños de mi amor... no puedo darte mucho, pero puedo darme entera... -dijo tomando la mano que quedaba libre, y le besó suave y delicadamente... Lena tomó la mano de la morena y la posó en su mejilla. Yulia sintió que se humedecía... vio a los ojos de su chica... estaba llorando... besó sus labios y secó con ellos las lágrimas...
- Te amo Yulia, te amo... no tienes que darme más de lo que me has dado, todo lo que yo quiero lo encuentro en tus ojos al amanecer.
Yulia preparó el desayuno esa mañana, se esmeró y no permitió que Lena hiciera nada, -tú siempre cocinas para mí- dijo la morena, -yo apenas ayudo en ese campo...-. Se marcharon para cumplir cada quien con sus respectivas obligaciones, se reunirían de nuevo a las tres, Lena había dicho que irían a patinar... y luego le tendría una sorpresa... lo que la pelirroja no sabía era que ella misma iba a ser la sorprendida.
- Señor Katín, a las 7 en el apartamento, si, Lena no sabe nada- Yulia colgó el teléfono en la cabina y empezó una nueva llamada. - mamá, llega a las 6:30, prepara todo y nosotras llegaremos a eso de las 7:15, el padre de Lena llegará...-colgó. La morena posó su mano en el bolsillo del abrigo, aquel pequeño bultito le sacó una sonrisa, -mi amor, hoy te probaré cuánto te amo...- la chica que esperaba en la fila para llamar, sonrió ante el comentario de la morena, Yulia hablaba en voz alta aún creyendo no hacerlo, sacó el paquetito y lo puso en sus pantalones... el saco se lo podría quitar en cualquier momento, pero los pantalones... esos definitivamente se los quitaría en casa.
Sergey no sabía de qué se trataba todo eso, hacía cuatro días había recibido una llamada de la morena solicitando su presencia el siete en el apartamento, dijo querer dar una sorpresa a Lena, así que ella no estaba enterada de nada, pero... luego, el día siguiente la llamada que recibió fue la de la pelirroja, -papá... quiero que estés conmigo, el siete, no te puedo adelantar nada, pero quiero que estés, Yulia no sabe nada, así que... ya sabes, sorpresa...-. El sorprendido era él, ¿qué se traían entre manos las chicas?, ¿qué sorpresa era la que las dos se querían dar y ninguna sabía, y qué iba a hacer él en el medio de la sorpresa?... no pudo negarse, a ninguna de las dos, claro, cuando preguntó el motivo, apenas le respondieron que celebrarían un año de conocerse, el hombre recordó aquel momento, recordó haber ofrecido dinero a la chica y el gesto de preocupación de su hija ante la muchacha morena.
Yulia esperaba sentada cerca del estacionamiento cuando vio venir el auto verde, su amada niña venía por ella, la morena se acercó al auto... abrió la puerta de donde descendió su diosa de cabello rojo, siempre se saludaban con un beso en los labios, un leve roce, esta vez no, Yulia atrajo a su chica y la apretó contra ella, besó sus labios como si llevara años sin hacerlo... con una de sus manos sujetó el cabello suelto de su amada para que no se interpusiera en el beso, Lena estrechó sus manos alrededor de la cintura de su niña, se quedaron un par de minutos en su paraíso privado.
- Te amo preciosa -dijo Yulia al terminar el beso.
- ¿Qué te pasa?... -dijo Lena, ya no tenía problema en corresponder a los cariños de su pelinegra, últimamente le estaba sorprendiendo.
- No me pasa nada... mi amor, sólo quiero decirte que te amo...
Lena dio las llaves a Yulia tal y como lo acostumbraban, la morena abrió la puerta del acompañante y la cerró cuando su niña se acomodó, caminó por el frente del auto... viendo hacia su niña y sonrió... abrió luego su puerta y tomó su sitio...recién la noche anterior había nevado, ya en el parque Gorki el pequeño lago estaba congelado, se calzaron los patines que habían metido en el auto desde la mañana... tomadas de la mano la tarde fue cayendo, el frío se hizo más intenso, Lena sacó de entre las cosas una botella de vodka y sirvió dos vasos, brindaron por ese año maravilloso, brindaron por ese mágico día en que se conocieron, Lena tosió un poco, aún no se acostumbraba al fuerte sabor del vodka, rieron cuando Yulia recordó el té del camino y cómo la pelirroja casi se ahoga cuando lo bebió.
Sergey volvió pronto de su oficina, comunicó que no cenaría esa noche en casa, Innesa preguntó a su marido el motivo, - debo ir con Lena, quiere dar una sorpresa a Yulia... hoy cumplen un año de conocerse...-
- Ah, ya es un año -comentó la madre de la pelirroja.
- Si, ya es un año... así que iré con ellas...
- ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?- preguntó sin ánimo de pelear, genuinamente quería saber cómo enfrentaba su esposo la situación...
- Lena es mi hija... nuestra hija, nuestra obligación es apoyarla, ella no es mala por amar a Yulia, además, esa chica ama verdaderamente a Lena, ha hecho todo lo que ha podido por que nada les falte, creo que hemos sido injustos, si vieras a los padres de Yulia, ellos les tratan como si las dos fueran sus hijas... no es fácil, pero definitivamente es más fácil que perder a mi hija.
Sergey se preparó para la sorpresa, él mismo iba a sorprenderse, decidió llevar un par de regalos, salió temprano y buscó unos abrigos, le gustaron unos de piel bastante costosos, pero era invierno y ansiaba tanto poder hacer más por su hija, sabía que debía darles su espacio, respetar su relación y que ahora ellas eran una pareja...
Fue recibido por los padres de Yulia, les reconoció pues les había visto en la fiesta de cumpleaños de su hija... en aquel pequeño apartamento apenas cabían, allí estaba Nadya y su novio Ilya, Víctor, Tatiana y Vlad, los hermanos de la pelirroja, los padres de la morena y él...
- ¿Qué se traen las chicas entre manos?- preguntó a Oleg, mientras se sentaban a la mesa y se servían un par de vasos con vodka- esas dos están loquitas... -dijo Oleg bromista como siempre-... las dos están organizando algo y ninguna de la otra lo sabe, aún no sé que será, Yulia sólo nos pidió estar aquí, pidió a Larissa que cocinara algo, luego Lena hizo una petición parecida, y pues, no sé qué va a pasar, pero ellas dos se van a sorprender más...-. Ambos padres brindaron.
- Me alegro mucho de que haya arreglado las cosas con Lena, su hija es fantástica.
Sergey sonrió- he aprendido tarde, pero lo he hecho, además, su hija es estupenda, ella ha contribuido en gran parte a que yo abriera los ojos, sé de los sacrificios que ha hecho por Lena... le agradezco que la ame como la ama.
La tarde se había despedido. -será mejor que nos vayamos, nos vamos a congelar -dijo Lena.
- Ssí, tienes razón -asintió Yulia- la última vuelta -dijo Yulia tomando la mano de su niña, empezó a patinar un poco más rápido, se detuvo repentinamente y alzó a su niña, no fue mucho tiempo, pero al irla descendiendo se amarraron en un abrazo en el medio del lago congelado sus corazones se sintieron completos, eran una sola... y así seguirían siendo, un solo corazón.
Se condujeron al apartamento, Yulia sonreía pues sabía que su amada pelirroja comprobaría hoy su amor, Lena iba pensando en la expresión del rostro de su morena cuando viera lo que había preparado..
Las dos fingiendo sorpresa preguntaron al unísono...
- ¿Qué hacen tus padres aquí?.
- ¿Qué hace tu padre aquí?...- rieron...
- Nada -dijo Yulia
- Quizá vinieron por casualidad completó Lena, se tomaron de la mano y se encaminaron hasta el apartamento... al abrir la puerta tanto una como la otra y todos los invitados gritaron:
- ¡¡Sorpresa!!..-Yulia quiso ver la expresión de sorpresa en la cara de Lena, la pelirroja hizo lo mismo...
- ¿No te sorprende?- Preguntó lo morena.
- ¿No estás sorprendida? -preguntó Lena.
Los padres de Yulia empezaron a reír... Oleg dijo en voz alta... -las dos organizaron la sorpresa, pero ninguna lo sabía...-. Ambas cerraron los ojos y moviendo la cabeza empezaron a reír...
- Es una cena -dijo Yulia.
- Si, es una cena -dijo Lena- con la gente que nos quiere...
Comieron como pudieron, algunos en la mesa, otros repartidos en los sofás, todos felicitaban al par por el tiempo que llevaban compartido, les felicitaron por amarse como se amaban.
- Tengo un regalo para ti... -dijo Yulia luego de la cena.
- Yo también quiero darte algo -dijo la pelirroja.
- Primero tú... -dijo le morena cediendo.
- No, tú primero... por qué no las dos, tú me lo das y yo te lo doy...
La mencionada sorpresa era más para ellas dos que para los invitados... Yulia apretó con su mano el paquetito que traía en la bolsa de sus pantalones.
- Mi amor -empezó diciendo la pelirroja- con todo mi corazón... -Lena sacó una pequeña cajita cubierta con terciopelo azul... Yulia sonrió... sacó de su bolsillo el paquetito, una cajita similar, pero forrada en terciopelo rojo...
- Esto es para ti...
Todos en el apartamento supieron de qué se trataba, las dos chicas abrieron al mismo tiempo sus respectivos presentes, cada una encontró una argolla de oro, Yulia había hecho grabar en la que entregó a su pelirroja, “sólo puedo ser tuya... Yulia”, la morena leyó en el suyo... “entera para ti... Lena”... tanto los ojos de una como de la otra se llenaron de lágrimas.
- ¿Puedo hablar primero? -Preguntó la morena...
- Claro mi amor, habla primero...
- Perfectamente bien sé que mucha gente no ve con buenos ojos que parejas como las que conformamos Lena y yo sean reconocidas como tal, para algunos de ustedes aún es un poco difícil- dijo la morena viendo un poco al padre de Lena- pero luchan contra lo establecido por el amor que nos tienen, sé que lo que pretendo no mejorará en nada todo esto que he dicho, pero quiero hacer un compromiso con Lena y quiero que ustedes sean testigos de la promesa que haré y pretendo cumplir, especialmente con usted, señor Katín, porque sé que la felicidad de Lena es la suya... así como la mía...- Yulia tomó las manos de Lena y viendo fijamente sus ojos verdigrís- aquí, frente a nuestros padres, parientes y amigos quiero agradecerte por cada momento que hemos compartido, por todo el amor y comprensión, por respetar mis ideas, por hacerme ver mis errores, por amarme, te prometo que haré todo lo que yo pueda para hacerte feliz, prometo que te amaré cada día más y que no dejaré de hacerlo, prometo cuidarte del mismo modo que tú lo haces conmigo, sonreír y llorar contigo si hace falta, ser sólo de ti, porque solamente puedo ser tuya.
La pelirroja visiblemente emocionada abrazó a la morena y susurró en su oído, -eres un sueño, me haces tan feliz...- lloró un poco y sollozando empezó a decir:
- Sabes que te amo y que estamos tan unidas que hasta llegamos a pensar lo mismo- todos sonrieron un poco- cuando hablé con tus padres noté una sonrisa, debí saber que habías planeado algo... yo también he querido decirte ante todos que te amo, a tus padres... porque te aman, a nuestros amigos... porque son quienes ven nuestro día a día, a mi familia... porque quiero reconocerte ante ellos... tal y como dice la argollita, que representa la unión, soy entera para ti, lo he sido siempre, y hace un año tomé conciencia de ello, fui tuya desde antes, porque sé que te amaba antes de conocerte, cuando te vi por primera vez, supe que solamente podía pertenecer a esos ojos azules que pueden leer mi alma, Yulia prometo aquí, frente a quienes amamos y nos aman, que te haré feliz, tanto como tú me haces feliz, que estaré siempre contigo, que te apoyaré y te diré cuando estés equivocada, prometo que cuidaré de ti como tú me cuidas, prometo reír y llorar contigo, tomar tu mano y hacer de ahora en adelante un solo destino... porque te amo.
La pelirroja atrajo a la morena, sus ojitos azules estaban llenos de lágrimas, cuando Lena posó su mano en la mejilla derecha de su niña, ya no fue posible contener las lágrimas, grandes líneas se trazaron a lo largo de las bronceadas mejillas...aún saldas supieron dulces, Lena besó suavemente sus labios y le abrazó tan fuerte como pudo, Yulia correspondió... el beso suave terminó con un abrazo estrecho y a ojos cerrados.
Los invitados no pudieron evitar algunas lágrimas, el mismo Sergey sintió su corazón lleno de dicha al comprobar que su hija era amada sinceramente y que ese amor le llenaba de felicidad... los abrazos no se hicieron esperar, tanto la pelirroja como la morena fueron felicitadas, sus amigos y parientes entregaron algunos presentes que habían llevado, sabían que era un aniversario de haberse conocido, pero hasta ahora supieron que además era el día que señalaba el compromiso de las dos a pertenecerse, a amarse por siempre.
Yulia fue hasta la habitación y volvió con un par de botellas de champagne, unos golpes en la puerta reclamaron la atención de la madre de la morena, quizá era un invitado retrasado, al abrir la puerta se encontró con una mujer pelirroja, jamás le había visto pero no hacía falta, sabía quien era, ese cabello y la blanca piel eran la identificación de la madre de Lena.
- Buenas noches -saludó Innesa con voz suave, Larissa saludó y preguntó en qué podía servirle. -quiero ver a mi hija... Elena.
Ya para ese momento, la pelirroja había prestado atención a la puerta, vio a su madre allí hablando con Larissa y se acercó...
- ¡Mamá! -dijo emocionada, el amor pudo más.. sus ojos verdigrís se llenaron de lágrimas al igual que su madre, ambas se abrazaron... entrecortadamente la madre dijo a su hija: -mi amor, perdóname, te amo y eso es lo que debe importarme...- ambas, madre e hija lloraron durante unos minutos. El corazón de la morena se encontraba feliz, su amada por fin había recuperado a su familia, al fin su amor era completamente feliz...
Nadya y su novio se despidieron al igual que los vecinos quienes ya llevaban en brazos al pequeño Vlad, era mejor dejar solamente a la familia, incluso, los hermanos de Lena prefirieron marcharse y dejar que su madre hablara cómodamente con Lena...
Los padres de Yulia empezaban a despedirse cuando Innesa les detuvo, - Deseo hablar con ustedes también- dijo en tono de súplica, quería hacer las cosas bien.
–Yulia- dijo acercándose a la chica delgada.
- Diga...
- Quiero que me disculpes...no, que me perdones por haberte tratado como lo hice, no tenía derecho de hacerlo, dame la oportunidad de conocerte... de apreciar las cualidades que desde un principio Lena ha podido ver en ti y que al parecer Sergey ya ha descubierto...
Yulia bajó la mirada, era difícil decir algo, cómo responder a la madre de su amada niña.
- Usted tenía sus razones para odiarme, no la culpo -dijo la morena- usted ama a Lena, es totalmente comprensible...
Innesa se acercó hasta Yulia y le abrazó, la chica correspondió al abrazo, Sergey, Lena y los padres de Yulia observaron en completo silencio...
- Gracias a ustedes, por tratar a Lena como una propia hija, por hacer todo lo que yo he dejado de hacer...
- Nosotros- agregó un tono bajo Sergey- olvidamos nuestro deber de padres... -el hombre prosiguió el discurso empezado por su esposa...- debimos apoyar a Lena desde el principio, si la gente de fuera iba a ser dura con ellas nosotros debimos haber sido quienes le comprendieran...
La plática llegó hasta poco más allá de las once de la noche, los padres de ambas comprendieron que era mejor dejarlas solas, Innesa se enteró de las promesas hechas por las chicas... abrazó a ambas antes de retirarse con su esposo.
- Las quiero a las dos, te conoceré más Yulia, también tú serás mi hija...
- Gracias mamá -dijo la pelirroja al abrazar y besar a su madre... -soy completamente feliz... espero que vuelvas pronto...
- Y yo espero que vayas a casa... se te extraña tanto...
Besó a su padre al igual que la morena... se retiraron y dejaron a aquel par en el pequeño apartamento... el sitio más bello para estar... el paraíso en una calle estrecha de un barrio obrero de Moscú.
- Te amo pecosa... -dijo Yulia al tomar la mano de su niña para ir a descansar.
- Soy tuya alfiler, lo sabes... claro que lo sé, soy feliz por ello, hoy... soy completamente feliz.
- Lo sé, sé que eres feliz porque me amas y el que mi madre haya venido hoy y comprenda.. el que haya recuperado a mi familia te hace feliz, porque yo lo soy...
- Hace un año mi amor, hace un año... me perdí en tus ojos y tus rizos rojos...
-¡ja! -Sonrió Lena- hasta poeta te ha vuelto el amor...
- ¿Sabes?... tienes razón... escribí algo para ti, algo por ese año en que todo cambió y se volvió perfecto... ven...
Se condujeron hasta la habitación, la morena sentó a su niña al borde de la cama y agachó frente a ella, apoyó uno de sus brazos en las piernas de Lena, sacó del bolsillo trasero de su pantalón una hoja de papel doblada en cuatro... la extendió y leyó con la voz un tanto quebrada..
- “la helada tarde de aquel día, de nuestro encuentro fue testigo... mi corazón encontró su camino, eres desde entonces mi alegría. Azar, suerte, no sé... destino, antes de ti mi vida estaba vacía, eres desde entonces mi alegría, cambié tanto desde que estoy contigo. Por nada del mundo el hoy cambiaría, vivir sin ti ya no es posible... desde que te conocí soy más sensible... eres desde entonces mi alegría. Te doy mis manos y junto a ellas mi vida, sin duda mereces más, pero soy tuya... problemas habrán pero no quien destruya, este amor que nació aquel día... pues eres desde entonces... mi alegría”
- ...sé que no es bueno - dijo Yulia- lo mío es la música... no me defiendo bien con las letras...
La pelirroja levantó a la morena tomándola de las manos, -esto es lo que pienso de lo que escribiste... -dijo la pelirroja antes de besar los labios de su amada... suavemente deslizó su lengua para sentir la dulce humedad de su niña... el beso suave poco a poco se transformó en un beso lleno de pasión y de deseo... exploraron sus bocas, Yulia llevó sus manos hasta los cabellos de la pelirroja, siempre lo hacía, le encantaba el perfume que desprendía de ellos, ese perfume que le acompañaba durante el día entero... si niña, su amor... Lena posó sus manos en la cintura de la morena y la atrajo contra sí...
-Te amo Yulia... tú me das fuerza, contigo al lado sé que no hay imposibles...
Recorrió con las yemas de los dedos la piel de su niña, aquel lunar que tenía un poco más abajo del cuello.
-Ven acá...- dijo al llevarla hasta la cama, se quitó la bufanda que llevaba suelta y vendó con ella los ojos de Yulia...
- Ahora solamente vas a sentir... -rió al tiempo que retiraba los botones de la blusa de su amada, la morena intentó llevar sus manos hasta el cuerpo de su pecosa, ésta no se lo permitió.
- mm mm –dijo- nada de tocar, sólo sentir...
Descubrió despacio el delgado cuerpo de Yulia, besó su bronceada piel... suavemente la acomodó en el lecho y trazó senderos de besos por aquella geografía que amaba, dibujó cada uno de sus accidentes, sus montañas... pequeñas pero dispuestas y deseándola... mordisqueó los botoncitos que estaban allí firmes y con el calor del deseo posesionados de ellos... la morena sujetaba con fuerza la sábana que no retiraron, deseaba tanto poder sentir a su pecosa... no sabía que venía, solamente se estremecía cuando sentía nuevamente los labios de su amante recorrerla... un nuevo sitio, una nueva caricia...
Lena se alejó... supo que estaba liberando a su cuerpo de las ropas al escuchar la cremallera de sus pantalones... sintió la piel de su amada pelirroja fundirse con la de ella, sintió cómo sus cabellos le acariciaban el pecho al sentirla besar su cuello, Yulia intentó nuevamente buscar con sus manos a su amada, Lena sujetó con sus manos las de la morena y no se lo permitió...
- Espera... aún no...
Recorrió su delgada cintura, besó el vientre de la morena y siguió la ruta que la morena deseaba y ella misma quería, Yulia gemía con cada beso, la oscuridad obligada en la que estaba la excitaba, no sabía que esperar... y allí estaba su niña, amándola por completo, haciéndola sentir, vibrando con cada caricia, con sus manos y su boca estaba llevando a la pelinegra a sitios insospechados, jamás ninguna chica le había amado como la pelirroja, jamás ninguna mujer le había podido brindar tanto placer... ese era el amor, volar de la mano de su pecosa... de esa mujer... la que le pertenecía así como ella se daba... completa...
Yulia empezó a gemir, -si Lena, así- decía entrecortadamente, no pudo más y retiró la bufanda de sus ojos y atrajo a la pelirroja hasta sus labios -te amo preciosa, eres a quien necesito para ser yo...- la morena giró para quedar sobre la chica que amaba, la estrechó fuertemente entre sus brazos, aún delgados la fuerza de su amor hacía sentir completamente segura a la chica... besaba el cuello de su pecosa amada, se aferró fuertemente a su cuerpo... besó su boca como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo, con sus dientes sujetó el labio inferior de la pelirroja para no permitirle escapar, era un dolor dulce, esa morena la amaba y la quería para ella...
Descendió aquel camino conocido y deseado, hizo salir jadeos de la boca de la pelirroja cuando con su lengua acarició sus senos, sus hermosos y dulces senos... notó como la piel de Lena se erizaba con sus besos, la excitación se apoderó de sus cuerpos, Yulia llegó hasta el sitio que le esperaba, con sus juguetonas manos hizo vibrar a Lena, la pelirroja la sentía por todo su cuerpo, le haló un poco por los cabellos para besarle, la morena llegó hasta ellos, el mejor sabor lo bebía de allí, el dulce sabor de su niña, el ritmo se incrementó y Lena ahogaba sus gemidos en los labios de la pelinegra, esta vez Yulia si sintió como se trazaban unas líneas en su espalda, ese pequeño dolor coincidió con el grito de placer de su niña, los espasmos de su cuerpo le indicaban que estaba volando... su corazón se llenaba de felicidad cuando veía el gesto de la pelirroja, cuando sabía por la expresión de sus ojos que la estaba sintiendo, que ahora eran una sola.
Yulia apretó fuertemente a Lena mientras temblaba... -te amo... Yulia, eres mi vida-... el corazón de la morena también se encontraba acelerado, ambas sentían cómo palpitaban estruendosamente dentro de sus pechos...
- llevamos un año juntas... y deseo que sean miles... -susurraba Yulia al oído de la pelirroja, acariciaba sus rojos cabellos y se perdía en el verdigrís de su mirada... Lena sonreía al ver su reflejo en los azules de su morena.
- Eres bella... -dijo la pelirroja- me amas y te amo... este año ha sido toda una aventura que volvería a repetir sin ninguna duda, estar contigo es mi destino... ser de ti... acompañarnos por el resto de nuestras vidas... -sonrió y dijo a su morena-... espera un segundo, ahora vuelvo... se levantó y caminó fuera de la habitación.
La pelinegra observó aquel espectáculo apoyando su rostro en una de sus manos, que bella era aquella chica, vio su cuerpo desnudo, la blanca piel salpicada de pecas, sus formas bellas... vio saltar sus rizos luego de guiñar un ojo antes de cruzar por la puerta... volvió a los pocos segundos... asomó la cabeza por el marco de la puerta, de lado sonrió maliciosamente... -se me antojó helado... -dijo a la morena.
- ¡En invierno!... -rió Yulia.
- Si, y me lo quiero comer ahora -respondió levantando una de sus cejas coquetamente... volvió al lecho llevando un tarro con helado de vainilla, con una pequeña cuchara sacó un poco y lo llevó a la boca de la morena...
- mmm, mmmm, rico -
Lena tomó un poco y lo saboreó, con sus labios fríos besó el cuello de su niña, la morena dio un saltito...
- ahora sientes frío -dijo Lena-... espera... tomó otro poco con la cuchara y lo puso en el pecho de Yulia, la pelinegra empezó a reír, el helado le estaba haciendo cosquillas... entonces Lena dirigió sus labios hasta el sitio y empezó a retirarlo con su lengua, Yulia cerraba sus ojos, gemía con cada contacto... primero algo frío... luego el placer de sentir las caricias delicadas de su amada, le estaba llenando de calor, de una urgencia de tenerla por completo, el cuerpo de la chica de ojos azules fue cubierto de helado y besos, la pelirroja retiró despacio el dulce para llegar hasta donde su niña quería que llegara, hasta el sitio que le hacía temblar...
Lena estaba en ella, brindándole amor y placer... sabía que la morena la deseaba, podía sentirla con sus labios... con sus dedos enredados en los cabellos rojos de su amada niña Yulia era transportada a otro mundo, sólo podía pronunciar el nombre de su pelirroja, afirmar porque lo que sentía por su cuerpo también lo sentía en su alma... la pelirroja había aprendido a conocerla, sabía cómo hacerla sentir, la morena apretaba sus caderas contra su niña, quería sentirla por completo... el ritmo y el calor se incrementaron, la morena echó su cabeza hacia atrás y formó un arco con su cuerpo... alcanzó el orgasmo aferrada a su pelirroja...
- te amo Lena... -dijo casi sin aliento-... se abrazaron fuertemente y así, enlazadas en ese abrazo durmieron...
Desde hacía un año eran una sola, le felicidad era completa, Lena había recuperado a su familia, tenía un empleo en el cual se apreciaban sus talentos, Yulia iba a tener una oportunidad para ingresar a la sinfónica de Moscú, era talentosa, no era posible que ese talento pasara desapercibido, estaban juntas, se amaban, tenían amigos que las apreciaban y cada mañana podían; una en los ojos de la otra, ver que la vida sonreía, que el sol brillaba más... abrazadas podrían enfrentar al mundo, ya lo habían hecho y su amor había ganado.
Despertaron hasta bien entrada la mañana, no había nada que hacer, era sábado y podrían disfrutar del descanso y de la soledad que era su perfecta compañera. La pelirroja se levantó mientras su morena aún dormía, hacía un poco de frío así que buscó una frazada para agregarla a la que ya cubría a su chica...su bello rostro estaba de lado sobre la delgada almohada que acostumbraba, sus cabellos ya habían crecido un poco más.
- Ya necesitas un corte... -dijo en voz baja.
- Quizá hoy por la tarde... -fue hasta el baño y observó su rostro, no podía quitar esa sonrisa que tan bien sabía colocar la pelinegra... se sabía bella y lo comprobaba cada día al ver la devoción de aquellos ojos azules que tanto amaba.
A media ducha con sus ojos cerrados para quitar el enjuague del cabello estaba cuando las manos de su morena sujetaron su cintura y sintió sus suaves labios besarle el cuello...
- ¿Nos duchamos juntas?... -preguntó...
- Claro -respondió Lena mientras tomaba la esponja para lavar el cuerpo de su niña-...
- El día 17 será la prueba para la sinfónica... me gustaría mucho que estuvieras conmigo -comentó Yulia.
- ¿A qué hora es?.
- A las 3:00 de la tarde.
- mmm, sabes que debo trabajar hasta las cinco, pediré una hora para salir más temprano y llegar... ¿de acuerdo?...
- Claro, así cuando digan el resultado tú estarás conmigo.
- Si mi amor, estaré contigo.
El baño terminó y optaron por vestir prendas cómodas, se abrigaron y fueron hasta la abarrotería para comprar unas cuantas cosas para el apartamento y el diario, había que enterarse de cómo marchaba el país... Lena leyó el periódico para las dos, así lo acostumbraban, la pelirroja leía y muchas veces comentaban por bastante rato las situaciones locales y mundiales, su amor jamás podría caer en la rutina, ellas compartían muchos intereses y cada día descubrían nuevas situaciones que hacían de su amor uno bastante singular...
Por la tarde la pelirroja sugirió salir para que la morena se cortara el cabello.
- Te gusta que lo lleve corto... -afirmó Yulia.
- Claro amor, hace resaltar aún más tus bellos ojos...
- ¿Por qué no me lo cortas tú?... dijo la morena mientras buscaba unas tijeras entres las cosas de la gaveta del mueble de la sala...
- Pero no sé si podré...
- No es tan difícil, tú solo corta un poco de cada lado y ya...
Yulia se sentó en una silla del comedor, se puso una toalla en los hombros y sonriendo dijo... -bueno señorita... a cortar-... Lena empezó con la tarea, un poco aquí, un poco allá, al cabo de unos minutos había cortado ya el cabello, quizá se le pasó un poco la mano.
- Creo que corté mucho... -dijo disculpándose.
- No, está perfecto, de ahora en adelante sólo tú me cortarás el cabello.
Yulia pensó que en efecto estaba un poco corto, pero el placer de sentir los dedos de la pelirroja enredados en sus cabellos no tenían comparación, así se cortara el cabello cada semana, quería disfrutar de esa atención más de su amada chica.
El lunes por la mañana, luego de un tranquilo fin de semana, se levantaron temprano para iniciar bien la semana, a tan sólo siete días estaba la prueba para la sinfónica, Yulia ya había llamado y le esperaban para ella, serían apenas seis candidatos, sólo lo más selecto del mundo de la música y ella tendría su oportunidad, decidió que ensayaría hasta tarde, así que Lena podría pasar por ella luego de terminar en la universidad, una semana no era mucho, pero la morena confiaba en que podría presentarse y hacer una estupenda interpretación.
Había que repasar los clásicos, además si le dejaban libertad Luz de Luna era su opción, muy bien sabía que la interpretaba como pocos, sabía que podía impresionar a cualquiera con su talento... -así que a practicar- dijo Lena al despedirse con un beso en el estacionamiento del colegio, todo el día lo pasó pensando en su niña y en transmitirle sus buenos deseos, le vería a las cinco, había que motivarla y hacerla sentir bien, Yulia feliz era invencible, así lo pensaba la pelirroja, por lo tanto hacerla feliz era su tarea.
Al medio día, la morena en lugar de tomar el receso para ir a comer decidió dedicar esa hora para practicar, se dirigió al salón de piano que estaba a medio remodelar, entre los andamios estaban los pianos cubiertos, descubrió uno de ellos, su favorito, tomó su puesto en el banco y colocó las partituras al frente, sin ningún error interpretó más de diez de las piezas obligadas en una presentación sinfónica, el embriagante sonido sacado del piano por las manos de la morena atrajo la atención de varios de los estudiantes, poco a poco el salón vacío hacía algunos minutos albergaba ya a más de una docena de espectadores, siendo todos ellos estudiantes de música, sabían apreciar el talento y le identificaron enseguida.
Cuando por fin, la pelinegra concluyó su práctica, pues debía volver a sus clases regulares, su recién formado auditorio aplaudió eufórico, incluso, el maestro Rovalov se unió al grupo.
- Felicidades señorita Volkova, usted es un orgullo para esta academia.
La morena se ruborizó, su intención no era armar ese pequeño espectáculo, pero ya estaba hecho, agradeció a cada uno de ellos y se dispuso a abandonar el salón, la concurrencia hizo lo mismo. Sólo que por un descuido una de las chicas que había observado la interpretación empujó un poco uno de los andamios, esto hizo caer una cubeta e instantáneamente parte del andamio se desarmó... Yulia empujó a la chica que había provocado el accidente, justo antes de que la cubeta que contenía herramienta cayera sobre ella, con tan mala suerte que a quien golpeó fue a ella misma, su mano derecha recibió el impacto total del objeto, un grito salió de sus labios.
Enseguida el profesor Rovalov hizo llamar a un médico, había sangre en su mano y se estaba inflamando, quizá la tuviera fracturada, la morena tenía los ojos a punto de las lágrimas, no sólo por el dolor, no, su oportunidad para tocar en la sinfónica dependía del estado de su mano. -¡Qué he hecho para que pase todo esto!- dijo en un tono fuerte, la chica que provocó el accidente estaba llorando, en realidad lamentaba haber provocado tanto daño por una estupidez...
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DE FANS PARA FANS Esta obra ha sido publicada bajo consentimiento de su autor y sin fines de lucro. Es una obra de ficción donde se protagoniza con personajes reales en situaciones ficticias. Toda semejanza con la realidad es pura coincidencia. Para cualquier aclaración ó duda: [email protected] |
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