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Luz de LunaCuarta PartePor: Volk Kotenok |
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La cortina estaba corrida a medias, algunos rayos de luz de las lámparas de la ciudad iluminaban con una delgada franja el rostro moreno de aquella bella chica, aún faltaba para que el sol saliera, en esa época del año las noches empezaban a hacerse más largas, la pelirroja se despertó, abrió los ojos y vio junto a ella al ángel que amaba, desde la primer noche juntas sus cuerpos se entendían perfectamente para acomodarse en el lecho, vio el rostro de su amada girado hacia ella, estaba boca abajo, su brazo derecho estaba bajo la delgada almohada, su brazo izquierdo la sujetaba, como invariablemente sucedía, esta vez cruzaba por encima de su pecho y una de sus piernas estaba en medio de las de ella, a alguna hora de la noche o madrugada, la morena adoptaba esa posición, siempre empezaban en un abrazo que luego terminaba de esta manera al amanecer, no había dicha más grande que sentirse amarrada a aquel delgado cuerpo, ese abrazo era protector y posesivo, amaba eso, sabía que junto a Yulia no había que temer, sabía que jamás podría estar con nadie, esa chica la poseía por completo; y no por la fuerza, la poseía porque ella entregaba todo, porque amaba con todo lo que era.
En medio de estos pensamientos, Lena escuchó la voz de su amada.
- ¿me estás viendo?... -dijo la morena antes de abrir los ojos...
- Si, pero ¿cómo sabes que te estoy viendo?...
- No se, siento algo y entonces sé que me miras...
Lena se acomodó sobre su niña, dio un suave beso en sus labios y mientras acariciaba sus cabellos preguntó:
- Cómo hiciste para que mi padre hablara conmigo?.
- Nada, fue él quien me buscó, se disculpó... hace como una semana estaba a la llegando a la academia cuando llegó... así que sólo vi la oportunidad de que asistiera a la celebración de tu cumpleaños.
- Hoy hablaremos, le citado en el apartamento, a las seis, para que hablemos mientras ¿quizá tú visites a tus padres?...
- Hiciste bien, creo que es mejor que conversen solos, pero ¿estará bien en el apartamento? -Preguntó la morena.
- Seguro -respondió la chica- quiero que vea el sitio donde soy feliz, quiero que me conozca en mi trocito de cielo.
Sonrió, aún en la penumbra Yulia quedó deslumbrada por aquella hermosa sonrisa, se alzó un poco para poder besar los labios de su amada pelirroja...
- mmm, mmm,mmm, has de tener algo en esos labios... -dijo Yulia.
- ¿por qué? -sonrió Lena...
- Son irresistibles...-volvió a decir justo antes del beso...beso que fue aumentando su intensidad, la pelirroja sintió como el cuerpo tibio de la morena aumentaba unos grados más... al igual que el suyo, sintió cómo las manos de la chica de cabello revuelto se deslizaban dentro de ella, la pelirroja sintió su cuerpo inundado de calor, besó aún con más vehemencia a su morena... hasta morder sus labios, esto encendió aún más la chispa de la pelinegra, quién ahora aceleraba el ritmo de sus manos, la pelirroja apretaba su cuerpo contra ella, quería sentirla en su piel, así como la sentía en su vida... completamente, entre el beso y las caricias giraron en enredándose en las sábanas.
Yulia se posesionó de la figura de la pelirroja, sus lenguas se acariciaban, sus sabores se confundían hasta ser sólo uno, Lena volvió a morder los labios de la morena, no la dejaba escapar, hasta el momento en que de su boca los gemidos empezaron a salir inundando el ambiente, entonces Yulia deslizó sus besos a lo largo del pecoso cuerpo que amaba, encorvada sobre ella hizo lento el camino, la piel de Lena se erizaba al contacto de sus labios, la morena podía sentir en sus manos el deseo de la chica que amaba, así que se dirigió al sitio reservado únicamente para ella, aquel sitio en el que solamente ella había podido plasmar amor, la única que alguna vez le había conocido...allí estaba, su sabor era maravilloso, esa era ella sintiéndola con todo su ser, sintiéndola en ella, besó suavemente y disfrutó de los pequeños tirones de cabello que le profería la pelirroja, le gustaba sentir cómo la pelirroja se apretaba contra ella para sentirla totalmente, entre sus manos y sus labios la chica de mirar verdigrís alcanzó la cima, más de una vez, cuántas veces podía volar en una noche... no lo sabía, bastaba con que las delgadas manos de su amada la rozaran, bastaba ver esa chispa en sus ojos para que la propia chispa se encendiera... bastaba con escucharla sonreír para que su cuerpo la reclamara y su corazón diera un vuelco dentro de su pecho.
Poco más tarde, aún en la cama...Lena escuchó el llamado en la puerta, se levantó sigilosamente para n despertarla apartando la mano de la morena que sujetaba su cintura, tomó una bata de baño y se la puso, giró para ver a su chica quien dormía plácidamente y regresó para correr la sábana, ahora al menos estaba cubierta de la cintura hacia sus pies, su morena espalda quedó desnuda... –ahora-... dijo cuando llamaron a la puerta nuevamente...
-¿si?- dijo antes de abrir.
-Servicio a la habitación- fue la respuesta de una voz masculina.
Abrió la puerta y se encontró con un enorme arreglo de rosas blancas, dos camareros llevaban una carretilla con el desayuno y las flores. Yulia se despertó y contempló la escena desde la cama, apenas con un ojo, se sintió enormemente feliz al ver la cara de sorpresa de su amada niña, los chicos entraron y mientras uno dispuso las viandas en la mesa, el otro colocó las flores allí dónde había estado la botella de champagne, ninguno de los muchachos dijo nada, sólo observaron las ropas tiradas por el suelo, a la morena en la cama a medio tapar y la cara de felicidad de la pelirroja.
- Feliz Cumpleaños señorita... -dijeron antes de salir... Lena sonrió agradecida e hizo el ademán de buscar su bolso para dar una propina a los muchachos.
- No -dijeron al unísono- ya la señorita Volkova nos dio una propina... -cerraron la puerta tras de sí y se marcharon.
Lena buscó las rosas, tomó la tarjeta que estaba allí, su nombre escrito con la caligrafía de su morena, “Lena” decía al frente y luego al abrirla “sonríe, que si tu lo haces yo lo haré... te amo pecosa” “Tu alfiler”... Yulia sabía bien que esas palabras robarían una sonrisa a los labios de su niña, le vio sonreír desde su sitio... vio como Lena abrazaba la tarjeta y se inclinaba para sentir el aroma de las flores.
La pelirroja dirigió su atención a las viandas... frutas frescas, jugos y panqués con tocino... tomó un plato y colocó trozos de peras, manzanas y uvas, se encaminó nuevamente hasta el lecho y corrió la sábana, observó con devoción la desnudez de Yulia, la morena empezó a reír.
- ¡Ja! Y tú que decías que no tenías nada que ver...
Lena dejó el plato en la mesita de noche y abrazó a su chica... - No es que mire mucho- dijo en medio de una carcajada- es que como es tan poco hay que verlo bastantes veces...- se hicieron cosquillas una a la otra y rieron, desayunaron en la cama, una daba a la otra bocado a bocado... se metieron a la tina y disfrutaron de un baño lento y lleno de detalles, Yulia enjabonó la espalda de su chica, la pelirroja dio un masaje a los hombros de la morena, dejarían la habitación hasta las dos, así que había que disfrutarla.
A las seis el llamado a la puerta sobresaltó a Yulia.
- Debe ser tu padre- dijo en un susurro.
- Seguro- contestó la pelirroja.
- Debí haberme ido antes.
- No, quiero que te vea aunque sea unos minutos...
Yulia abrió la puerta y saludó extendiendo una mano al padre de su chica... –pase- le dijo indicándole la salita...
Lena recibió a su padre con un beso -hola papá- dijo. Sergey se sentó y observó el lugar y aunque trató de no ser obvio no lo logró, tanto Yulia como Lena se percataron de ello.
- Bueno -dijo la morena- yo les dejo, hasta luego Lena...la pelirroja dijo -Yulia, espera un segundo- se levantó de donde había estado y se acercó hasta la morena quien estaba abriendo la puerta... bajó un poco la voz...
- Tú no te despides así de mí, ¿hasta luego Lena?...
- Lo sé -dijo Yulia- pero es que está tu padre y pues no me pareció buena idea...
- Nada -dijo la pelirroja- si mi padre me va a aceptar es por completo y real, no tengo que cambiar nada de lo que hago...- tomó el rostro de la pelinegra con su mano izquierda y besó sus labios...
- Hasta luego amor -dijo Yulia antes de salir- mucho gusto señor Katin, queda en su casa.
Aquel hombre observó la escena desde el asiento, vio cómo hablaban bajo y su hija daba un beso a la chica... en los labios.
- ¿Quieres tomar algo papá?... preguntó.
- Si tuvieras algo fuerte por favor... -dijo el hombre.
Lena llevó una botella de vodka y una de vino, sirvió a su padre un poco en un vaso y ella se sirvió una copa de vino.
- Papá, de verdad te agradezco por darnos una oportunidad, sé que esto ha sido doloroso para ti, pero sinceramente amo a Yulia, es la persona con quien deseo pasar el resto de mi vida...
- Hija, interrumpió el padre, lamento mucho no haberte apoyado, debí hacerlo, ante todo eres mi hija y eso no lo cambia nada, aún me cuesta hacerme a la idea y no pretendo entrometerme, pero ayúdame a entender, ¿por qué una chica?, ¿por qué no un muchacho?,....¿Por qué Yulia? ...
- Papá, nunca te dije, pero jamás me sentí atraída por los chicos.
- ¿Por qué Yulia?...
- Ah, pues es todo, son tantas cosas, cuando veo sus ojos sé que veo verdad, me miro en ellos y me siento amada...
Sergey jamás había escuchado hablar a su hija con esa convicción, le notaba más madura, más adulta... pero también infinitamente más feliz
-...cuando escucho su voz decir que me ama –continuó- sé que puedo confiar y me hace sentir cosas que jamás había sentido y cuando me toca... cuando me toca -dijo con un suspiro- siento... la vida.
La pelirroja pensó que se sentiría un poco incómoda si debía responder alguna cosa a su padre, algo como lo que le había preguntado, pero no, cuando habló de lo que sentía por su pelinegra su corazón sólo latió por la morena, su imagen no la abandonó ni un segundo y su risa llenó sus sentidos.
El padre de la pelirroja bebió un sorbo del vaso con el vodka, por unos instantes observó algunas fotografías que estaban en una pequeña mesa junto al sofá donde estaba sentado, allí estaba la historia de la pelirroja, esos últimos once meses su hija había hecho su vida de adulta, vivía con otra persona y al parecer se amaban, las fotos hablaban de esos detalles. Estaba aquella foto que tomó la morena una mañana, Lena dormida con sus cabellos rojos regados sobre la almohada, sus labios entreabiertos y su espalda desnuda, estaba aquella otra que había tomado el padre de la chica de ojos de cielo, ambas persiguiéndose con las brochas llenas de pintura de cuando pintaron el apartamento... pero había una, una que resumía todo, ésta fue captada por la Larissa, en ella estaba Lena sentada en una de las piedras a la orilla del río, si, en Konakovo, la pelinegra estaba frente a ella, casi arrodillada, con sus manos entre las de ella y claramente se podía ver que el mundo se había detenido, sus miradas estaban enganchadas y una sonrisa se dibujaba en sus bellos rostros.
- Y tú, ¿qué pasó?, ¿dónde está la entrenadora?... dijo el padre de Yulia al verla entrar sola a la casa.
- Chistoso -dijo antes de abrazarle y besar sus mejillas- está en casa, llegó su padre y creo que es buena idea que hablen a solas...
- Por cierto -dijo Larissa al entrar a la sala y abrazar a su hija- ¿cómo lograste que... cambiara?...
- No hice nada, él me buscó.
Yulia nunca lo supo, pero fueron totalmente sus acciones las que habían cambiado la perspectiva del padre de su amor, él comprendió luego de muchas pruebas que esa chica amaba a su hija con todo su corazón y que estaba dispuesta a todo por ella.
- Me alegro mucho por Lena, esa chica es tan dulce que apenas puedo comprender cómo es que había tardado tanto en hablar con ella -dijo Oleg, mientras abrazaba a su hija por el cuello-, ni yo que tengo este terremoto hice tanto problema...
Yulia se soltó de su padre para hacerle cosquillas, pero terminó perdiendo la batalla, Oleg la tenía arrinconada riendo como una chiquilla.
- Lamento que escucharme te incomode, pero tú me pediste la verdad -la pelirroja habló suavemente pero no estaba dispuesta a callar sus sentimientos por la chica que poseía su corazón.
- No es que me moleste o incomode, sólo que es extraño, pero me he hecho la promesa de entenderte, te amo Lena, eres mi hija y he lamentado profundamente el no apoyarte en esto.
Padre e hija se abrazaron, Lena lloró un poquito, su corazón estaba rebosante de emoción, había recuperado casi a toda su familia, aún faltaba su madre, pero al menos éste era un buen principio.
Yulia volvió y encontró a su chica en la calle despidiéndose de su padre.
- Que le vaya bien -dijo la morena al dirigir su mano para despedir al hombre...
Sergey tomó la mano y dirigió unas cuantas palabras a la morena... -no sé cómo agradecerte todo lo que has hecho por mi hija- las palabras de aquel hombre desubicaron un momento a Yulia- sé todo lo que hiciste por su operación, dijo en un tono más bajo para que Lena no escuchara, y sé que no dijiste nada acerca de la vez en que fui un canalla y pretendí comprarte... gracias... -dijo al fin y abrazó a la chica, ésta correspondió al abrazo y le dijo:
- No he hecho más de lo que ella misma hubiese hecho por mí, señor... yo la amo y no hay nada que no hiciera por ella.
Los días posteriores a la visita del padre fueron tranquilos, las chicas se sentían enormemente felices, a un mes de distancia se encontraba la fecha del primer aniversario, celebrarían a solas, ellas dos, la fecha que marcaba el inicio de su historia de amor, aquel día al lado del camino a Konakovo, aquello que había parecido mala suerte para la pelirroja fue el motivo para conocerse.
El diez de octubre, Yulia recibió una noticia que paralizó su corazón, ese viernes luego de terminar de tocar el piano en el hotel, el gerente le llamó al privado, tenían que hablar...
- Yulia, tengo que hablar contigo.
Piotr Petrovich, el gerente, siempre había sido muy afín a la pelinegra, él fue quien dio el voto decisivo en la audición de la chica, su interpretación le había impresionado sobremanera y luego al hablar con ella su carácter decidido y seguro habían hecho el resto, supo que serían amigos desde que ella le dijo claramente que necesitaba el empleo porque su chica se había marchado de casa y que ahora tendría más gastos, esa sinceridad le ganó en ese momento...
- No quisiera decirte esto, pero, aquí mismo tengo tu cheque, a partir de mañana ya no se requerirán tus servicios. -
Ese fue un balde de agua fría... apenas hacía unos días había hablado con Lena de que a pesar de todo pues no podían quejarse, no les iba mal para ser dos chicas tan jóvenes...
- p..pero por qué?, ¿qué hice?...
- Nada Yulia, nada, pero el sobrino de uno de los accionistas necesita un empleo y pues... toca el piano... ah ... lamento no poder hacer nada, es una decisión de arriba.
- Deja, sé que no es cosa tuya, te agradezco todo lo que has hecho por mi... -Yulia tomó una actitud indiferente, era su mecanismo de defensa ante tal atropello.
- Al menos, continuó Piotr, he conseguido que el cheque éste sea el doble de lo que corresponde, era lo menos que podía hacer...
La morena recibió el documento y sin ver la cifra lo guardó en el bolsillo izquierdo de la chaqueta...
- Hasta mañana Piotr.
- Hasta mañana que será la última noche...
Yulia se encaminó por el estacionamiento hasta el auto... llevaba lágrimas en sus ojos, ¿por qué las cosas eran tan difíciles a veces?, ¿por qué ahora que todo empezaba a marchar bien?...condujo despacio, no quería llegar a casa con malas noticias, no quería preocupar a la pelirroja, su niña no tenía por qué pasar esas penas, pero las pasaba por estar con ella, ah!, cómo deseó que el dinero no fuera un problema, pero sabía que los deseos son solamente eso, deseos.
- ¡Hola mi amor! -Fue el saludo que recibió la morena al abrir la puerta del apartamento, allí estaba, su preciosa niña esperándola como cada noche que tocaba lo hacía, tenía puesta la camisa de los pijamas de Yulia, braguitas y calcetas... su sonrisa de niña era cautivante...
- Hola amor -dijo en voz baja Yulia... Parecía perrito apaleado, el azul de sus ojos estaba enmarcado por un tono rojizo... se miraba... más pequeña... Lena se levantó y preguntó...
- ¿Qué pasó preciosa?... ¿pasó algo malo?...
Yulia levantó la mirada y enfrentando la verdigrís de su amor le dijo:
- Desde mañana ya no tengo empleo en el hotel...no sé que voy a hacer, empuñó sus manos y dio un golpe a la mesa, ¿por qué tiene que ser así? -Dijo con una nota más alta en su voz....
La pelirroja abrazó fuerte a su chica y dando un suave beso en sus labios habló con seguridad...
- Lo resolveremos, tú y yo sabremos resolverlo... buscaremos empleo, otro, sé que saldremos de esta... no sé como exactamente pero saldremos.
Lena observaba a Yulia mientras ésta aparentaba dormir, sabía muy bien que si había estado silenciosa durante la noche era porque estaba muy preocupada, esa pequeña había tomado completa la carga económica, la pelirroja colaboraba con lo que podía, pero no era mucho, bien sabía que el perder ese empleo significaba que no había dinero para pagar el apartamento, sabiendo que no era un buen momento para hablar, solamente abrazó el cuerpo de su chica y la apretó contra ella, sintió cómo la pequeña Yulia se acurrucaba contra ella, su chica era fuerte, pero ahora la necesitaba más que nunca, necesitaba su apoyo y comprensión.
Yulia tocó por última vez en el hotel, se despidió de los asiduos, sus fans, como ella les llamaba, interpretó para cerrar esa noche la pieza escrita para Lena... “Elena, bella Elena”... tomó sus cosas, se despidió de aquellos que habían sido sus amigos y se marchó a casa... la pelirroja la esperaba, al llegar, quitó sus ropas y puso los pijamas, gustaba de hacer eso, vestir y desvestir a su amada... tomó el resto de la botella de vino que había tomado con su padre y sirvió dos copas...
- Mi amor... saldremos bien... tú y yo estamos juntas... nada puede salir mal, es tan sólo un pequeño contratiempo... brindó con ella y se fueron a la cama.
Yulia no tuvo más remedio que contar a sus padres lo de la pérdida del empleo, su rostro delataba que algo pasaba, ese domingo llegaron como usualmente lo hacían, iban con la ropa para lavarla allí, el fin de semana anterior Yulia había hecho el trabajo, ahora lo haría la pelirroja, Larissa sabía muy bien que si preguntaba algo a su pequeña ésta le respondería a modo de no preocuparla, pero quería saber en realidad cómo estaban las cosas, aprovechando que la morena hablaba con su padre y le consultaba algunas cosas, Larissa acompañó a Lena en la tarea de lavado...
- hija, ¿tienen para pagar el apartamento?.. -la pelirroja respondió con la verdad...
- Por este mes no habrá problema, dieron a Yulia un cheque que cubrirá los gastos del resto del mes y quizá parte del próximo, pero no se preocupe, lo resolveremos.
- Sabes que pueden contar con nosotros... -dijo la madre, Lena sonrió.
- Lo sabemos, gracias...
La morena hablaba con su padre... -aún no sé que hacer, llamé ya a algunas amistades para que me avisen si saben de algún empleo, mañana empezaré a buscar algo... aunque no es tan fácil ganarte la vida tocando el piano...
- Yo te ayudaré en lo que pueda... -dijo el hombre.
- Gracias papá, pero no podré aceptarlo, ayúdame con tu apoyo, esto debo resolverlo yo... -abrazó a su padre y decidió ir con Lena para ayudarle con la ropa.
La morena se detuvo en la puerta de la pequeña habitación que albergaba la lavadora y los cestos dónde depositaban la ropa lavada, Lena se encontraba sola, Larissa había ido a la cocina para traer té, ya iba de vuelta cuando encontró a su hija en el marco de la puerta, absorta en esa visión... no dijo nada, sólo observó cómo la pelirroja tomaba con devoción una de las camisas de Yulia, ambas vieron cómo se la llevaba hasta la nariz para sentir el perfume de su morena, vieron cómo la sujetó contra su pecho antes de introducirla a la lavadora... Larissa vio los ojos de su pequeña al punto de las lágrimas...
- ¿por qué tenemos que tener problemas mamá? -Dijo Yulia sin ver a su madre...
- Siempre los hay hija, siempre los hay...
Lena escuchó las voces de ellas y se giró, no se percató de que había sido observada, terminó de poner las prendas en el aparato y tomó el té con ellas.
El mismo lunes, Lena habló con el profesor Gruzcov, él había sido quien logró colocarla en el pequeño trabajo de la biblioteca, quizá él podría ahora ayudarla a conseguir otro empleo, el hombre sentía una simpatía singular por su alumna, es chica era muy inteligente y él pues, sabía admirar esa cualidad, le veía como a una hija, cómo a la hija que no tenía...
Quizá hubiese algo, hacía unos días la facultad había lamentado la perdida prematura de un colaborador en el área de psicología infantil, el joven había tenido un accidente terrible durante el verano y no pudo recuperarse, hacía apenas un mes que había fallecido...
- Lena, sé que te falta aún para cerrar la carrera, pero creo que podrías colaborar con nosotros en el departamento-, una sonrisa se dibujó en el rostro de la pelirroja.
- ¿Lo cree usted posible?..
- Pues yo te propondré en la junta del departamento mañana por la tarde, si todos lo aprueban pues estarías dentro, serías parte del departamento de investigación de psicología infantil, es un buen salario...
El hombre se despidió de su alumna, sabía que nada estaba seguro pero él haría lo posible.
La pelirroja prefirió no comentar nada a su amor, para no crear expectativas que quizá más adelante no se vieran realizadas y provocaran frustración, además no quería agregar más carga emocional al ya tenso estado de la morena. Yulia por su parte, hizo algunas averiguaciones en la academia, sabía que allí llegaban algunas propuestas de trabajo, así que era el mejor lugar para empezar la búsqueda de un nuevo empleo.
El martes por la noche, mientras cenaban en el apartamento, el teléfono timbró, Yulia supuso que serían sus padres seguramente querían saber si había encontrado algo, ella se levantó para contestar...
- ¿diga?... si, un momento... Lena, es para ti, es el profesor Gruzcov...
Los ojos verdigrís se abrieron un poco más, sabía que si el profesor la llamaba era para darle alguna noticia, Yulia no entendió la expresión en la cara de su niña y el por qué de la llamada del hombre, él nunca antes había llamado...
- ¿Si?... -dijo la pelirroja- hola profesor Gruzcov, ¿en qué puedo servirle?...
- ¡ah si!... ¡gracias profesor!, ¡muchas gracias!.-
Yulia vio la emoción de la pelirroja. -¿Qué pasó?- Preguntó sin sonido, el gesto con la mano de Lena le indicó que esperara...
- Si profesor, mañana a las 8:00... claro, allí estaré...-la pecosa colgó el teléfono, abrazó a Yulia fuertemente y empezó a reír y llorar al mismo tiempo. La morena seguía sin entender, ¿a dónde iría a las ocho?, ¿Qué le habían dicho que estaba tan feliz?...
- ¿Qué pasó amor?... -dijo cuando la pelirroja le soltó un poco...
- ¡Tengo un empleo!, el profesor Gruzcov me propuso para la plaza vacante en el departamento de psicología infantil y tengo el sitio!!!... -Lena saltaba, abrazaba y besaba a la pelinegra-...te dije, todo se iba a arreglar...
Yulia sintió verdadera alegría al saber que Lena había obtenido un empleo mejor, sin embargo, ella debía conseguir el propio, dentro de ella estaba la idea de que era su responsabilidad la manutención de las dos, ahora podía sentirse más tranquila, ya encontraría el empleo propio, por el momento, su chica podría resolver los problemas financieros...
- ¿a dónde irás mañana a las 8? -Preguntó Yulia...
- Iremos amor, tú y yo iremos a la reapertura del departamento y mi presentación como parte de él, no es una fiesta propiamente, pero habrá varios invitados, gente que patrocina las investigaciones, algunos reporteros y otros investigadores, pero yo seré sin duda la más feliz mañana, pues iré contigo de la mano...la pelirroja haló a Yulia para besarle, fue un beso tranquilo, de alivio, sintió cómo la tensión de la morena había descendido, lo supo cuando su beso se prolongó un poco más y se sintió recorrida, sintió cómo la morena buscaba con desesperación su piel, esa noche hicieron el amor despacio, lentamente, imprimiendo en cada beso y cada caricia toda la pasión que sentían una por la otra, se enredaron en las sábanas para sentirse, para amarse totalmente.
Yulia contó a sus padres lo del nuevo empleo de Lena, ambos le felicitaron por teléfono, Lena por su lado comentó a su padre lo del empleo, pero no dijo aún que Yulia había perdido el del hotel... Sergey se sintió orgulloso de su pequeña, lograba tanto, era sin duda una chica maravillosa, decidida y segura, ahora que estaba con Yulia habían salido a flote varias de sus cualidades.
Ambas se arreglaron para ir por la noche a la reapertura del departamento... todos los catedráticos sabían la historia de aquel par que ahora llegaba, Lena vistió un traje de pantalón y chaqueta de color gris, una blusa color vino que combinaba perfectamente y sus zapatos oscuros, Yulia vistió pantalones azules y una blusa de cuello alto gris oscuro, el abrigo hacía juego, se veían perfectas...
La ceremonia de reapertura fue corta y emotiva, recordaron al joven fallecido y brindaron en su memoria, al presentar a la nueva investigadora del departamento, los aplausos no se hicieron esperar, sobre todo por parte de los maestros que sabían que la pelirroja era una mujer capaz e idónea para el puesto. Sobra decir que ella fue el cetro de atención esa noche, algunos de los hombres jóvenes que asistieron esa noche, dirigieron tanto miradas como palabras a la chica; mientras Yulia conversaba con uno de los profesores de Lena un joven se acercó a la pelirroja, le hizo un par de preguntas a las que ella contestó amablemente... Se sintió observada, era Yulia, Lena se encaminó hasta dónde su chica, tomó un par de las copas que ofrecían y le dio una a la morena, se sonrieron una a la otra y bebieron el vino que en ellas estaba, el chico que había estado hablando con Lena se acercó un poco, se reunió con tres o cuatro jóvenes más y hablaron un poco alto acerca de lo bella que era la nueva investigadora, dirigieron miradas un poco lascivas, eran hijos de quienes con su dinero hacían funcionar el departamento, la pelirroja notó el silencio de la morena, ella les reconocía bien y sabía respetarlos, ya conocía sus silencios preocupados, como el de la noche en que la condujo hasta la clínica con sus ojos anegados en lágrimas, los tiernos, cómo cuando se sorprendía siendo observada con devoción por la morena en medio de alguna tarea cotidiana; sabía muy bien de sus silencios de deseo... aquellos que a veces la asaltaban en mitad de la noche y se encontraba siendo amada y besada en las sombras, éste era uno nuevo, pero sabía muy bien de qué se trataba, vio en sus ojos azules una leve chispa de celos.
Bien sabía que la morena nunca le haría algún reclamo, pues como habían conversado un día, reclamaría si viera en ella una actitud de interés hacia otra persona, pero si el interés era externo pues ella no podría hacer nada, aunque no podría evitar molestarse un poco, no con la pelirroja, pero sin duda la situación no le sería para nada agradable.
Lena supo que ese era un buen momento para demostrarle cuánto la amaba, tomó su mano más fuerte y la atrajo hacia sí, besó suave y largamente sus labios, los chicos de los comentarios callaron, algunos dirigieron su mirada a otro sitio, otros observaron atónitos como las manos de la morena sujetaban el rostro de Lena y poco a poco detenía su cabello entre sus dedos... vieron cómo la pelirroja se amarraba a la cintura de la delgada chica, les vieron separarse del beso breves instantes para volverlo a empezar.
Las chicas abandonaron el lugar, ya era tarde y había que dormir, era tan sólo una excusa para volver a casa, Yulia estaba feliz, Lena le demostraba cuanto la amaba y le daba su lugar, maravillosa era una palabra que quedaba corta para nombrar las cualidades de su amada, sonrió durante todo el trayecto de vuelta a casa, Lena llevaba su mano en la pierna de Yulia, poco a poco fue moviéndola del sitio habitual hasta alcanzar uno que hizo a Yulia dar un pequeño salto dentro del auto, allí estaba, la chispa que nunca les abandonaba. Esa noche Yulia llevó hasta la cama unas cerezas... estaba muy imaginativa, dijo que jugarían “Cerezas con premio”.. colocó algunas de las frutillas en sitios estratégicos de la blanca geografía de su chica, y comió una a una mientras lamía el sitio que era el premio...más tarde se invirtieron los papeles, cada una comió del cuerpo de la otra, volvieron a ser una.
La mañana las sorprendió, se les estaba haciendo tarde, ambas tomaron el baño juntas.
- Dios, aún tengo un poco de miel de las cerezas... -dijo la pelirroja al observar una leve mancha rosada en su vientre...
- Te prometo que hoy por la noche hago mejor mi trabajo -rió la morena al tiempo que robaba un beso a su amor, se vistieron apresuradamente, Lena retiró las sábanas de la cama y colocó otras...
- Nos comerán las hormigas... -dijo a Yulia mientras hacía el cambio.
- No si yo te como primero... -replicó la pelinegra-... de esta noche no pasas... volvieron a reír...
Yulia había vuelto a la normalidad, ya la preocupación por lo del empleo no era tal, su actitud volvía a ser la misma... la desenfadada y alegra Yulia.
En la academia Yulia se dio a la tarea de preguntar con todos acerca de alguna propuesta de trabajo, amigos, maestros, todos, verificó todos los días la cartelera de anuncios que se encontraba en el amplio pasillo que se recortaba periódicamente por las puertas de cada salón... nada. Había pasado ya más de una semana desde que su único trabajo era el del colegio, podía respirar tranquila por las cuentas de la casa, pero en su interior se sentía inútil, ella ya había tomado como propio el papel de proveedora de la casa, según ella esa era una responsabilidad que le correspondía... se sentía incómoda por llegar a casa y ver que su pelirroja aún no había llegado, ahora volvía hasta las cinco... no le molestaba su éxito, no, se sentía orgullosa de que su amada niña al fin fuera recompensada por el esfuerzo y la perseverancia en todo lo que hacía, su pelirroja merecía eso y más, pero lamentaba enormemente el perder preciosos momentos con ella.
Lena observaba a la morena mientras cenaban, estaba callada, sabía muy bien que el no tener un empleo le preocupaba.
- Espera... -dijo levantándose de la mesa-... tengo algo que te gustará... -la pelirroja fue hasta el pequeño frigorífico y sacó un trozo grande de pastel-... crema batida y fresas... -dijo en un tono melodioso- tu favorito...
Yulia sonrió débilmente... -gracias amor... pero no tengo mucha hambre...- Lena no quiso forzar nada.
Comprendía muy bien el carácter de su amor, sus ojitos azules estaban tristes.
- Mañana... cuando tengas hambre comerás... -dijo sonriendo y dando un beso en la bronceada mejilla...- la pelirroja confiaba en que Yulia se desahogara con ella o que pronto saliera de ese estado de abstracción en el que llevaba ya varios días... quizá debiera hablar con ella, pero por otro lado no quería hacer sentir peor a su amor, decidió esperar unos días para observar cómo evolucionaban las cosas, era mejor dar tiempo, tampoco había que hacer escándalo, su niña pasaba por una crisis y pues también podía apoyarla dándole su espacio y respetando sus silencios.
- Ya vine amor... -dijo Yulia al abrir la puerta, no escuchó respuesta, que extraño, los jueves Lena volvía casi a las tres de la universidad, ese era el único día en que no se quedaba en el departamento de psicología infantil, o cómo ella le llamaba, el mini psiquiátrico, se dirigió a la habitación, empezó a mudar sus ropas, necesitaba sacar sus piernas de los vaqueros, estaba por congelarse, por un afortunado incidente se había mojado las ropas en la facultad, en realidad le habían metido a una de las fuentes de la entrada por haber obtenido nota perfecta en una de las materias y como era costumbre entre estudiantes... nota perfecta significaba chapuzón, logró saltar a tiempo y sólo los zapatos y los pantalones se empaparon.
Se quitó la ropa despacio y mientras buscaba otra que ponerse encontró el disfraz de conejo... sonrió, una idea pasó por su cabeza, sin más se puso el disfraz y se dirigió a la sala a esperar que su amor regresara... se recostó en el sofá cuando el sonido del teléfono le hizo dar un salto...
- ¿diga?...
- Mi amor... -escuchó decir a la suave voz al otro lado del teléfono...
- Lena, ¿dónde estás?... -dijo sin dar tiempo a la pelirroja hablar-... pensé que ya estarías en casa...
- Lo siento, es que aún estoy en la universidad, Nadya me prestó su teléfono para llamarte, estoy revisando algunos documentos, cambiaron mi día de descanso para los viernes, así que llegaré hasta las cinco...
- Pero aún faltan dos horas -dijo en tono suplicante la morena.
- Lo sé mi amor, lo sé, pero haré todo lo posible para terminar el trabajo lo más rápido que pueda... -. Lena lamentaba tanto escuchar a su amada niña con ese tono triste, sabía que en estos días la necesitaba más que nunca...
- ¿sabes? -dijo la morena- te estoy esperando... hoy soy conejo...
La pelirroja rió, si le hubieran visto se habrían percatado muy bien del calor que invadió su cuerpo, su rostro sin duda estaba teñido de carmesí.
- ya llegaré conejo... y cenaré conejo...
- ¿y no quieres merendar conejo?... -dijo la morena
-... mi vida... -empezó nuevamente la pelirroja
- no te preocupes –interrumpió- anda, tómate tu tiempo... yo te espero... te amo pecosa...
- Hasta pronto alfiler... -dijo la pelirroja antes de oprimir el botoncito rojo del teléfono, sintió el impulso de salir corriendo a casa, luego pensó el llamar otra vez, no, era mejor terminar con lo que estaba haciendo para irse pronto...
Terminó en menos de las dos horas señaladas, salió y encontró a Nadya en la cafetería, allí estaría hasta pasadas las seis, pues siempre se quedaba hasta tarde para estar con su novio.
- Ya, gracias Nadya -dijo Lena al devolver el aparato- adiós, les veo mañana chicos... -iba apurada, apenas se despidieron cuando ella ya iba por la puerta, se dirigió hasta el estacionamiento para conducir hasta los brazos de su amor.
Subió las gradas despacio, no eran muchas, apenas era la siguiente planta, quizá 10 ó 12 escalones metió la llave en la cerradura, ¿por qué cada vez que sabía que Yulia le esperaba su corazón quería adelantársele?, rió por un breve momento y abrió... un nudo se formó en su garganta, que imagen más tierna... allí estaba la pequeña chica morena, con el disfraz de conejo, recostada en el sofá con el pequeño Vlad durmiendo sobre su pecho.
Trató de no hacer ruido, allí estaba su amada niña, durmiendo con aquel chico tan parecido a ella, sería lindo poder llegar a casa y encontrarse con una personita que abrazara con sus manitas su cuello, una personita que tuviera los mismo ojos azules que Yulia... era un sueño, sin duda no era posible... quizá, pero no por ahora, pero igual esa fantasía le hizo sentir el corazón rebosante de dicha.
Se dirigió hasta la habitación caminando de puntillas, tomó una cobija y volvió a la salita, despacio la colocó sobre el par, Yulia se movió un poco, pero continuó con los ojos cerrados... Lena se sentó en el sofá pequeño, se quedó allí, observando esa bella escena... apenas pasaron unos minutos y Yulia abrió los ojos.
- hola -dijo dibujando con sus labios la palabra, la pelirroja se levantó para luego hincarse junto al sofá.
- Hola mi vida -dijo en un susurro- ¿cómo estás?...
- Tatiana me pidió el favor de cuidar al grillo este, claro que acepté... -dijo también en tono bajo la morena.
- Supongo que se sorprendería de encontrarte vestida de conejo -dijo Lena. Una hermosa sonrisa se dibujó en aquel rostro... sus ojos azules parecían brillar aún un poco más... rió.
- Tatiana me dijo: ni me cuentes, que con tu sonrisa me basta... y me dejo a la pulga...
La pelirroja rió, Tatiana sabía de qué se trataba todo eso...
Lena levantó al chico de encima de Yulia, le alzó sin despertarle, Yulia se incorporó y extendió los brazos para llevar ella al niño...
- Deja, yo lo llevo -dijo...
La pelirroja accedió y ambas caminaron hasta la habitación, acomodaron al pequeño en su cama...
- ven -dijo la pelirroja extendiendo su mano a la morena, Yulia sujetó su mano y volvieron a la salita.
- Ven acá conejo... -dijo a su pequeña al atraerla a ella hasta el sofá, Yulia volvió a la posición en que la encontró la pelirroja, sólo que esta vez era ella misma quien ocupaba el lugar del niño...
- Tenemos mala suerte conejo... -dijo riendo.
- ¿Por qué? -Preguntó Yulia.
- Porque aunque tengo ganas de merendar no se puede, allí está Vlad y pues... aún está muy chico para aprender...- La pelirroja sonrió, sus ojos formaron dos rallitas que hacían ver esa expresión hermosa...
- ¡ja!... -dijo la morena- el bicho es inocente igual no se enteraría de nada... -sonrió y pellizcó suavemente las caderas de Lena... se fundieron en un beso suave, no se dejarían llevar, pero la complicidad de estar en la sala sin hacer ruido hacía de ese momento un muy especial.
- ¿Cómo te fue el día de hoy? -Preguntó Yulia a su pelirroja.
- Muchos documentos que revisar, bastante del trabajo del chico que murió quedó inconcluso... hay muchos datos que se deben evaluar, clasificar, en fin, mucho que hacer...
Yulia admiraba en la pelirroja esa pasión por su carrera, sin duda tendría éxito con lo que se propusiera....
- Amor -dijo la morena- creo que mejor voy y me quito el disfraz, ya pasé un rato divertido mientras miraba la sonrisa de Tatiana... -las chicas se levantaron, Lena sacó de uno de los cajones unos pantalones holgados y una camiseta para su morena, le mudó la ropa... como siempre que podía, le encantaba hacerlo.
- Parece mentira -dijo Yulia esa tarde de viernes en que Lena pasó por ella a la academia.
- ¿Qué parece mentira? -Dijo la pelirroja mientras abrochaba su cinturón ahora desde el asiento del acompañante...
- Que no encuentre trabajo, no es posible... -el tono que había adoptado la morena era uno de enfado, Lena comprendía bien, así que trató de distraerla...
- A veces tenemos que esperar por algo muy bueno, ve mi ejemplo... esperé 18 años por ti...
Yulia esbozó una sonrisa, ese comentario había calmado un poco el enojo que llevaba dentro.
- ¿Adivina? -Dijo la pelirroja.
- ¿Nos quedaremos sin combustible?... -bromeó Yulia...
- No.
- Ya sé, perderé el trabajo en el colegio también...
Lena dirigió una mirada a su pequeña.
- Lo siento, no me hagas caso, es que tuve un día muy malo...dime, ¿qué adivino?...
La pelirroja volvió a su actitud anterior, aunque ese comentario le preocupó...
- Iremos al cine...-anunció- ¿recuerdas aquella película que dijiste querías ver?...
- ¿cuál?....
- Aquella, la del vídeo que no debes ver porque si le ves mueres en una semana...
- Ah, si, ya recuerdo... pero... por qué mejor no nos vamos al apartamento, estoy cansada...
- Un momento Yulia, ¿dime qué te pasa?...
- Nada... -fue la respuesta de la morena, nada me pasa- sólo estoy cansada...
- Está bien, vamos a casa, descansas y luego hablamos, te amo y lo sabes... descansarás y hablaremos...
La morena condujo en silencio hasta el apartamento...sabía que había llegado la hora de hablar, había agradecido el espacio que le brindaba Lena al no comentar nada sobre su estado de ánimo, pero también sabía que había que enfrentar la situación pues ésta no era justa para su pelirroja.
Al bajar del auto, Lena tomó la mano de su amada, fuertemente la sujetó y caminó con ella hasta la puerta, usó su copia de la llave y abrió, se encaminó hasta la habitación y corrió las cortinas.
- Ven mi amor... -dijo a la morena... Quitó su abrigo e hizo lo mismo con el de ella- vamos a descansar un rato... después hablaremos, si así lo quieres...
- Está bien, más tarde hablaremos... -eran para entonces las cuatro y minutos, Lena abrazó a Yulia y trató de transmitir en ese abrazo todo el amor que sentía, le apoyaría... pero tenía que ser Yulia quien hablara, así debía ser.
Durmieron por unas dos horas, Yulia se sintió deliciosamente cómoda, los brazos de su amada eran todo lo que necesitaba para que su corazón y preocupaciones se calmaran. Lena fue la primera en despertar, su pequeño demonio de ojos azules dormía sujetando su cintura, su rostro estaba en calma, dulce, Yulia era para ella todo eso y mucho más, Yulia siempre sabía que la suavidad le gustaba, pero a la vez sabía adivinar algunos otros de sus deseos, amarla no era complicado, amaba todo lo que ella era y hacía... ahora debía hablar con ella de lo que sentía, la pelirroja comprendía muy bien a la morena, ese era su carácter, Yulia también podía ser fuerte y decidida, nunca dudaba en lo que debía hacer.
La morena abrió los ojos, aquellos ojos verdigrís que amaba estaban fijos en los de ella...
- ¿Quieres hablar? -Preguntó la pelirroja...la morena aún no respondía... -sé perfectamente qué te pasa...- continuó Lena- pero creo que debes aprender a compartir tus preocupaciones conmigo... sé que somos jóvenes, pero no somos unas niñas... prometimos decirnos siempre la verdad, no?...
La pelinegra asintió con la cabeza, Lena prosiguió... ya hace varios días que te acuestas y apenas me das un beso de buenas noches... no es que me moleste sólo dormir a tu lado, tú bien sabes cuánto disfruto de tu compañía, sé que tienes tantas ganas de mi, como yo las tengo de ti... pero sé que con la preocupación que tienes en tu cabeza no estás para nada.
- Es que no quiero preocuparte...-empezó Yulia.
- Sé lo que estás pasando, pero aprende a compartir también tus problemas...
- Lo sé... es que el no tener trabajo, el no poder ayudar con el dinero... esa es mi responsabilidad... -dijo la morena apretando al tiempo las manos
- ... responsabilidad que tú sola te impusiste... -dijo Lena- ¿recuerdas que somos una pareja?... eso implica que es igual para ambas...
- Lo sé, pero es que me siento mal, impotente... no quiero ser una carga para ti.... -respondió Yulia...
La pelirroja posó una de sus manos en la mejilla de la morena y la acarició suavemente... -tú no eres una carga para mi -dijo y besó sus labios-... así como sé que yo tampoco lo he sido a pesar de que durante casi un año has sido tú quien ganó el dinero que pagó todo en esta casa... tú has trabajado duro... y con amor me has dado todo lo que ha estado a tu alcance, incluso has sacrificado tus intereses y has hecho grandes sacrificios... cada vez que comí, que me puse ropa nueva, esos zapatos que están junto a la cama, me los diste con amor y así, con amor los recibí, porque perfectamente sé que no soy una carga, sé que me amas... no seas injusta conmigo, déjame hacer algo por ti, deja que yo también comparta contigo lo que puedo y quiero darte con amor...
La pelirroja tenía razón, pero no podía evitar sentirse mal, aunque ahora también se sentía incómoda por haber sido injusta, ciertamente ella había dado todo a su amor porque quería hacerlo, Lena también quería corresponder...
Yulia se sentó en la cama, la pelirroja hizo lo mismo -mi amor- empezó la morena- lamento haber actuado de modo tan infantil- Lena tomó sus manos- perfectamente sé que somos pareja, dos... y a la vez una, que tanto tú como yo tenemos los mismos derechos y responsabilidades, disculpa el que no te haya hecho mi confidente de preocupaciones, pero no he querido preocuparte. La pelirroja sonrió -ya se-dijo Yulia- tú has sabido desde el principio de que se ha tratado mi cambio de humor, te prometo que no volverá a pasar, aunque no puedo prometerte dejar de sentirme incómoda por no tener trabajo... por no poder aportar más... tú conoces mi carácter..
Lena escuchó atentamente, si hubiese hablado Yulia no habría dicho todo eso... cuando la morena finalizó de hablar, Lena la atrajo hacia sí, le abrazó fuertemente y dijo en su oído...
- Mi vida, siempre estaré a tu lado, te amo... eres lo más hermoso que pudo haberme sucedido, sé que encontrarás un trabajo aún mejor que el del hotel... sólo espera...
Lena empezaba a retroceder para tomar su anterior postura, Yulia le impidió la retirada, sujetó con más fuerza la cintura de su pelirroja, la recostó nuevamente en la cama y sobre ella besaba apasionadamente sus labios...no pronunció palabra, no hacía falta, las caricias hechas a los cabellos de la pelirroja eran un mejor lenguaje, Lena sujetaba las caderas de su morena, la apretaba contra sí, tal y como lo había dicho, querer tenerse una a la otra era parte del amor que compartían, ¿cómo no querer tenerse?, ¿Cómo no desearse? si una era a quien la otra amaba, si sus corazones bailaban al unísono cuando unían sus manos al atardecer, si su vida no encontraba más felicidad que la felicidad de la otra... amarse así, físicamente era el complemento del profundo amor que se tenían, sentir sus suaves y tibias pieles, sentirse con sus manos, con sus labios, con todo su cuerpo...sin prisas... despacio...
La morena pasó poco a poco la barrera de los botones de la blusa de su amada niña, cubrió sus hombros con suaves besos... el sujetador de la pelirroja terminó a un lado del lecho... Yulia encorvada besaba y acariciaba aquellos senos suaves y redondos que la volvían loca, eran botones de rosa... para ella sola, Lena podía leer perfectamente los ojos de su amor, allí estaba escrito el amor, el deseo, la entrega...llevó sus manos hasta los oscuros cabellos de su chica y le atrajo para besarle, la morena volvió a sus labios, no había mejor vino que el sabor de su pecosa niña.
Lena también quería sentirla, sacó despacio la camisa que estaba dentro de los vaqueros de su alfiler, maniobró perfectamente con los botones también, la morena se levantó un poco para ayudar a su amada en el rito de la desnudez, Lena retiró el sujetador de su chica y la atrajo nuevamente, sintió cómo sus corazones acompasaron su paso que poco a poco se aceleraba, sentía lo tibio de su piel, en medio de sus besos la pelirroja acariciaba la espalda de su niña, llevó sus manos hasta la parte baja, las introdujo dentro de los vaqueros un poquito, esa prenda ya empezaba a estorbar... giró sobre Yulia y quitó sus pantalones con algo de impaciencia y empezó a quitar los propios, la deseaba tanto, la morena le interrumpió y terminó la tarea, se volvieron a enredar en la cama, -te amo...- decía Yulia entre beso y caricia...-yo también te amo mi amor...- respondía sincera la pelirroja, por alguna razón que ninguna conocía, aún su desnudez era incompleta...su deseo iba en aumento, la morena empezó a trazar un camino dirigido al sur de su niña, dibujó despacio su cintura, sujetó sus caderas y volvió a su cuello, -no sabes cuánto te amo Lena, no sabes cuánto...- dijo lo más claro que su entrecortada respiración se lo permitió, al tiempo que retiraba las bragas de su niña.
La pelirroja sólo emitió un gemido cuando sintió a su amada morena dentro de ella, echó su cabeza atrás, sensuales jadeos llenaron todos los espacios, llenaron los poros de piel de la morena, llenaron sus sentidos, la melodía más dulce que jamás había escuchado era la voz de su amada pelirroja nombrándola, -Yulia.... siiii, te amo Yulia-, Lena jugaba con los cabellos de la morena, mientras la besaba, suspiraba con cada trazo hecho dentro de ella, su amada morena sabía cómo interpretar la mejor sinfonía en ella, deslizó una de sus manos hasta la cintura de la pelinegra, descendió un poco más y dentro de sus bragas acarició suavemente la curvatura de su derriere, no pudo evitar apretarle con fuerza cuando la chica de cabello revuelto aceleró un poco el ritmo, suaves exclamaciones fueron la antesala a un placer intenso.
Yulia sintió cómo sus labios eran suavemente mordidos, con la mano libre atrajo a Lena para sentirla más cerca, sus jadeos se ahogaban en su cuello, sintió su piel erizarse cuando sentía los besos de su pelirroja recorrer su mentón... Yulia quería sentirla por completo, fue marcando con besos el camino hasta el centro de placer de su amada niña... besó suavemente su ingle... los jadeos de la pelirroja alcanzaron una nota más alta, sintió cómo era suavemente acariciada por la boca de la morena, cerró sus ojos y se dispuso a sentir con todo su ser todo aquello que le provocaba ese ángel de ojos azules, vibraba con cada una de sus caricias, era suave y dulce, le conocía perfectamente... conocía el camino que le hacía volar y lo recorría con ella... ahora... si, allí estaba otra vez, el delicioso calor que la envolvía, el calor llamado Yulia, volaba de la mano de su amor... ahogó sus gritos de placer mordiendo la sábana que haló con una de sus manos... prefería hacerlo así... no quería correr el riesgo de que les echaran del edificio... era mejor mantener su amor y placer en esas cuatro paredes y no hacer partícipe al resto de inquilinos...
El corazón de Lena poco a poco regresó a la calma, los delgados dedos de la morena seguían enredándose en los rojos rizos de su niña...
- Tú me calmas... -dijo con voz suave-... eres tú todo lo que yo necesito...
La pelirroja sonreía... -y tú me quitas la calma... -dijo sonriendo un poco más-...creo que hemos arreglado las cosas... ¿verdad mi amor?...
- Si, tú arreglas todo... tu sonrisa es la solución a todos mis problemas...
La morena abrazó a su amada niña y decidieron levantarse... -tengo hambre-... dijo Yulia...
La calefacción funcionaba bien, su padre se había equivocado cuando predijo que fallaría...en bragas y camiseta ambas fueron a la cocina, prepararon algo sencillo, Yulia apoyó su mentón en el hombro de la pelirroja mientras ésta partía unas patatas ... amarró su cintura con las manos y no le abandonó ni un segundo... luego los papeles se invirtieron mientras era Yulia quien preparaba unos trozos de pollo para revolverlos con la ensalada.
- Hoy por la tarde iré a una entrevista de trabajo... -comentó Yulia la mañana de aquel jueves.
-... ¿a qué hora? -Preguntó Lena mientras acomodaba su blusa dentro de los vaqueros...
- Como a las cinco... -contestó Yulia desde el baño antes de empezar a cepillarse los dientes.
- Entonces volveré pronto para que te lleves el auto -respondió Lena mientras se arreglaba el cabello al espejo desde atrás de la morena.
- Vale mi amor... -dijo Yulia-... a ver si tengo suerte...
- Sé que la tendrás... -respondió y besó los revueltos cabellos de su amada.
Yulia volvió tan pronto como pudo y tomó una ducha, sacó prendas sobrias y las vistió, debía causar una buena impresión, enfundó sus delicadas manos en los guantes y esperó el regreso de su amada pelirroja... Lena hizo la ruta desde la universidad al apartamento lo más rápido que pudo, quería que Yulia llegara temprano a la cita, el tráfico le atrasó un poco, apenas un beso rápido fue la despedida, faltaban apenas 15 minutos para las cinco.
Ya eran las ocho y Lena no tenía noticias de Yulia, -¿dónde estará?... -se preguntaba, había preparado una deliciosa cena, ya fuera para celebrar un nuevo empleo o para tratar de alegrar el mal rato si no lo obtenía.
Pensó en llamar a Oleg, pero aún no era tan tarde, además, no quería preocuparles... cuando estaban por dar las nueve estaba al borde de las lágrimas, algo debía haberle pasado a Yulia, ni una llamada ni nada, cada vez que decidía salir a buscarle pensaba que quizá llamaría y no la encontraría, no sabía que hacer... su corazón se agitaba fuertemente dentro de su pecho, era la primera vez que se sentía así de preocupada por su morena, no, no podía pasarle nada, sin aquellos ojos azules no había nada que valiera la pena.
Faltando 15 minutos para las diez, el teléfono sonó... -¿Lena? -Dijo débilmente Yulia desde el otra lado...
- ¿Dónde has estado metida mi amor?- Preguntó la pelirroja preocupada y llorando un poco, su corazón dio un respiro, allí estaba, su niña...
- Estoy en un problema...
- ¿qué pasó? -Preguntó en tono preocupado la pelirroja.
- Ven y te explico.
-¿Pero dónde estás?...
- En la estación de policía que está cerca del planetario... ¿puedes traer dinero y venir? -Preguntó la morena casi con vergüenza -te prometo que te lo devuelvo -dijo antes de que Lena pudiera responder algo.
- Enseguida voy -dijo y terminó la llamada oprimiendo con el dedo para colgar y empezar a llamar a algún taxi.
Bien abrigada llegó Lena casi a las 10:30 a la estación de policía, vio a Yulia sentada un una rústica banca de madera frente a un mostrador detrás del cual se encontraba un policía que parecía un oso polar, grande, gordo y blanco, con una gran barba y bigotes...
- ¿Qué pasó? -Preguntó la pelirroja al tiempo que tomaba las manos de su niña.
- Casi nada -dijo molesta- ese imbécil -empezó diciendo en un tono más bajo mientras señalaba con el mentón a un hombre sentado en una banca similar al otro lado de la habitación- golpeó el auto...
- Pero ¿por qué estás tú aquí?... -dijo Lena quien sabía que la explicación tendría como parte de la respuesta que el carácter de su amado terremoto le había llevado hasta ese lugar.
- Verás, la entrevista terminó a eso de las 6:30... nada, el trabajo le tiene desde ayer alguien más y me hicieron perder el tiempo inútilmente, al salir allí, estaba el estúpido ese -continuó y volvió a señalar al hombre- discutiendo con su mujer, la pobre mujer estaba llorando y él la tomaba del brazo por la fuerza, no pude resistirme y le grité... ”así serás valiente cobarde, con una pobre mujer”... “métete con uno de tu tamaño”...y pues, el hombre se molestó, lo bueno es que soltó a su mujer quien corrió, y empezó a discutir conmigo.
- ¿Te hizo algo? -Preguntó la pelirroja...
- No, de palabras no pasamos, pero fue fuerte, al final decidimos retirarnos, tanto él como yo estábamos estacionados en el mismo sitio, cuando di marcha atrás para salir, él también hizo lo mismo y golpeó el auto... entonces salimos y empezamos a discutir de nuevo hasta que llegó la policía... me han tenido sentada aquí hasta que hace un rato, pude llamarte, hemos llegado a un arreglo, él paga los daños de nuestro auto y yo pago lo de él... -esto último lo dijo la morena bajando su rostro-... ¡gran ayuda soy! -dijo con la vista clavada en el suelo-... no gano dinero y ahora tengo que pedirte... pero prometo que te lo pagaré...
- Ay Yulia... -dijo la pelirroja mientras tomaba suavemente su mentó y le levantaba para verle a los ojos-... mi querida Yulia -dijo halándola para abrazarla-... arreglemos esto y salgamos de aquí...
Desde ese momento la pelirroja habló con el policía y con el hombre del problema, Yulia sólo dirigía miradas de enojo al hombre... el tipo hacía lo mismo... cuando uno de los hijos del hombre llegó con el dinero para pagar, ambos, Yulia y el tipo firmaron un documento, sus respectivos permisos para conducir les fueron devueltos y se retiraron...
- Lo siento Lena -dijo Yulia.
-... no lo lamentes más, sólo controla tu carácter... podrías lastimarte y no quiero que te pase nada.
- Conduce tú, no estoy de humor -dijo Yulia dando las llaves a su niña.
- Claro, respondió la pelirroja al tiempo que tomaba las llaves.
Cuán comprensiva era su niña, esos gestos, su manera de enfrentar las cosas le demostraban cuánto la amaba, Lena condujo despacio...
- A dónde vamos -preguntó la morena al ver que le pelirroja se dirigía en dirección contraria al apartamento...
- Debes tener hambre mi amor...
- Si, mucha... -dijo Yulia- pues te llevo a comer...
- Además me premias... eres maravillosa Lena, eres maravillosa...
Fueron a un modesto café italiano que atendía hasta tarde, ninguna de las dos había comido, la cena se quedó en casa, igual, podrían comerla al otro día, si llevaba a Yulia y notaba que Lena había preparado algo especial se sentiría mal, ya había pasado un mal rato ese día, ¿para qué otro?... comieron pasta y bebieron té, luego partieron a casa para descansar luego de un día tan particular... ya eran las doce cuando llegaron... apenas unas horas para dormir y luego otro día duro de trabajo y estudio.
- Hoy sales temprano -comentó la morena mientras desayunaban.
- Si, -respondió la pelirroja- ¿quisieras acompañarme a visitar a mi padre a su oficina?...
- Claro, lo que tú quieras... debo permanecer más tiempo contigo... sino terminaré un día de estos en la cárcel...-rió de la ocurrencia-... no, mejor no, ¿y si me violan? -Dijo con un gesto chistoso la morena...
- Ah, no, -dijo aún más divertida Lena- ese derecho es solamente mío... -rieron ambas-... mira, que se nos hace tarde -dijo Lena consultando el reloj de su muñeca- vamos... casi presidiaria, vas a llegar tarde al colegio...
Se despidieron como de costumbre en el estacionamiento de l a escuela, acordaron que Yulia llegaría a la Universidad para reunirse con ella e ir a la oficina de Sergey, si su amada niña se lo pidiera hasta iría con la madre de ésta.
- Señor Katin, su hija está aquí. -fue el anuncio hecho por la secretaria del padre de la pelirroja.
- Hazla pasar...
- Dice que pasen...
- Gracias Tasha -dijo la pelirroja dirigiendo una sonrisa... de la mano de la morena entró a la oficina de su padre...
- ¡Papá! -Exclamó al tiempo que se lanzó a sus brazos...- deseaba verte...
- Yo también cariño... -dijo el hombre al besar sus mejillas-... hola Yulia -dijo al abrazar a la morena.
- ¿Cómo ha estado?...
- Bien... bastante mejor desde que recuperé a mi hija...
- Nunca me perdiste... siempre he estado allí...
- Vamos, les invito a comer... -dijo el hombre mientras posaba las manos sobre el escritorio...
- Claro -dijo la pelirroja al ver la cara de aprobación de la morena.
- Está bien, ¿qué quieren comer?... ¿oriental?... -dijo el hombre sabiendo que su niña adoraba esos platillos, la sonrisa en su rostro fue la afirmación, salieron los tres, Lena iba en el medio de los dos, tomando a cada quien con una mano...
Tasha les vio salir y se despidió de ellos. Sergey condujo delante y las chicas fueron atrás en el auto, llegaron hasta un lujoso restaurante “Kioto”... se podía leer en letras con trazos orientales... tomaron una mesa y de dispusieron a comer...
- Yulia, ¿hoy no trabajas? -Preguntó Sergey, pues siendo viernes debería estar por salir...
- No -respondió Yulia- ya no tengo ese trabajo. - Lena tomó la mano de su niña.
- está buscando otro, pero está difícil, sé que pronto le encontrará...
- lo siento -dijo el padre de la pelirroja- me gustaría poder ayudar en algo...
- No se preocupe -dijo la morena rápidamente- pronto encontraré otro empleo.
- Saben que pueden contar conmigo, para lo que sea, claro que respetaré las decisiones que tomen...
- Gracias papá -dijo la pelirroja- si te necesitamos no dudaremos en hablar contigo....
Olvidaron el tema del trabajo de Yulia y hablaron del nuevo puesto de Lena en la facultad...
- Al fin se dieron cuenta de su capacidad... -dijo la morena.
- Te felicito mi amor -dijo el padre-... me haces sentir tan orgulloso-. Hizo un gesto Sergey, como si hubiese olvidado algo...
- ¿Ocurre algo papá?....
- Nada, es que no llamé a casa para avisar que no llegaría a cenar, es que siempre me esperan... -dijo a modo de explicación para la morena-... llamaré para que coman y no esperen más... disculpen...
Sergey marcó a su casa desde el teléfono que sacó del bolsillo del saco... -Elizabetha, comuníqueme con la señora por favor... hola, no me esperen para cenar.... no, no es el trabajo, estoy cenando con Lena y Yulia...si, le diré... hasta pronto...
- “si le diré?”... -dijo Lena...
- Tu madre me pidió que te dijera que espera que ya estés recuperada... y que te felicita por lo del trabajo...
- ¿Crees que ya todo está bien?...
- No lo sé, pero creo que las cosas están tomando por el rumbo correcto al fin.
El corazón de Innesa saltó cuando escuchó que estaba con su pequeña y la otra... ¿por qué no podía aceptarles?... su amada niña estaba bien tenía un trabajo que era un reconocimiento a sus esfuerzos, ella era una necia, pero aún no podía imaginarse ver a su hija con Yulia, su mente no lograba borrar aquella imagen de la morena y su niña, era un dilema... su hija, la amaba, pero y la otra muchacha... ¿acaso no la amaba ella también?... tenía que hacer algo, sintió envidia de su esposo, él podía disfrutar de la compañía y confianza de su hija, ¿por qué ella no?.
Las chicas se despidieron de Sergey... se condujeron al apartamento...
- ¿No crees que tu padres se molestó cuando rechacé su ayuda?...
- No lo creo, él entiende perfectamente que tú y yo queremos ser independientes, que no queremos que estén en el medio.
- Pero igual, fue muy amable y yo fui un poco ruda... le dije que no...
- Bueno, pero como le contestamos que si le necesitamos hablamos con él...
- Pues si... tienes razón.
No era muy tarde... pero estaban cansadas, el fin de semana les cargaría de energía...estaban ya a primeros de noviembre...dentro unos días... el siete se cumpliría un año de que el par se había entregado el corazón con miradas... hacía un año... que se habían vuelto una en una helada tarde... en la ruta a Konakovo.
Al entrar al apartamento sintieron el intenso frío, para esos días ya el Moskova (el río que atravesaba la ciudad) estaba completamente congelado, sin duda ese invierno sería terrible... Yulia frotó sus manos y accionó el interruptor.
- Vaya, qué frío... -dijo al dirigirse hasta el aparato de la calefacción... no funcionó...
- ¿Qué pasa Yulia?...
- Ah, lo que nos faltaba, el maldito aparato no funciona...
- Ay no, nos vamos a congelar...
- Mañana veremos, llamaré a mi padre, quizá él pueda hacer algo, mientras tanto... vodka, té y bastantes cobijas...
Con los gruesos abrigos puestos empezaron a arreglárselas, Lena puso agua en la estufa para preparar té, buscó una botella de vodka que habían llevado sus hermanos la última vez, por su parte Yulia sacó las sábanas y las cobijas más gruesas que encontró, sacó la ropa de dormir y conectó la plancha, al menos podría ponerla tibia para colocársela... Lena llegó a la habitación con el té y el vodka, bebieron ambas cosas y se colocaron la ropa que estaba tibia, se arroparon y se abrazaron, juntas el frío apenas se sentía, era maravilloso poder abrazarse para quitarse el frío, era maravilloso abrazarse porque se amaban.
Al amanecer, ambas estaban completamente amarradas en un abrazo, pasaron la noche bien, sólo durante un momento en el que Yulia al moverse había destapado un poco sus piernas, la pelirroja le sintió temblar y la arropó para calmarla, Lena despertó primero, como era usual, se abrigó perfectamente y calentó más agua, preparó un poco de chocolate con leche y volvió a la cama con el par de tazas, Yulia casi había despertado, aún sostenía una lucha con el sueño...
- Toma mi amor...será mejor que veamos qué podemos hacer con la calefacción...
Bebieron el chocolate, se abrigaron bien y se dirigieron a la casa de los padres de la morena...
- uy, ¿qué les picó?, en sábado y tan temprano -dijo Oleg al abrir la puerta...
- Papá, la calefacción no funciona... desde anoche...
- Pobres -dijo Larissa quien ya estaba saludándoles.
- Usamos todo lo que teníamos para cubrirnos -dijo la morena-
- Debieron venirse, podían haber pasado la noche aquí, bueno, ya pasó.
- ¿Papá?, ¿podrías ayudarme a arreglarla?...
- Claro, pero primero a desayunar y luego el trabajo...
Comieron sentadas cómodamente... tibias en aquella casa...
- Te dije que te iba a dar problemas... -recordó el padre...
- Si y vaya si los dio...-Lena y Larissa se quedaron en casa mientras Oleg y Yulia fueron por un amigo del padre que sabía de esos aparatos, para el medio día ya estaba arreglado, Yulia pagó con el poco dinero que había cobrado en el colegio, volvieron a casa con la buena nueva...
- Ya está -dijo Yulia al entrar- ahora volvió a ser un apartamento, ya no es más un frigorífico...
- Creo que dentro del frigorífico estaba más tibio -bromeó Lena.
- Lástima que no cupiéramos -dijo la morena...
Pasaron hasta poco después del almuerzo en esa casa... tenían cosas que arreglar en su propio hogar y ahora que ya estaba tibio... pues podrían hacerlas.
A media tarde, el teléfono sonó.
- ¡Hola papá! -Exclamó la pelirroja- ah, claro, un segundo... -Lena con un gesto de sorpresa dijo a su amada...
- Quiere hablar contigo...
- ¿Si?... -dijo Yulia también extrañada ante tan inusual petición-... diga... si.... claro... ¿la sinfónica de Moscú?... oh... ¡seguro!... si, dígame cuándo... gracias... si, así será mejor... se lo agradezco igual... si, gracias... adiós señor Katín...
Lena sentía una enorme curiosidad... -¿qué te dijo?-... preguntó...
- Me dijo que dentro de un par de semanas habrá pruebas para seleccionar a un nuevo pianista y un suplente para la sinfónica... tu padre me dijo que él pertenece...
- a una asociación que provee de fondos a la orquesta... -concluyó Lena-... lo había olvidado...
- El hecho es que muy poca gente sabe de esto, sólo algunos respetados músicos y un par de chicos con influencias... tu padre me ofreció recomendarme y luego me preguntó si prefería llegar sin su influencia, dije que era mejor, pero tengo la fecha y él me dará el nombre de la persona con quien debo hablar para conseguir una oportunidad...
- Eso es maravilloso -dijo Lena saltando a los brazos de su amada.
Yulia perdió un poco el equilibrio, que suerte que estaban junto al sofá, cayeron al sitio y rieron mientras besaban sus labios...
- Si te dan la oportunidad sin duda te seleccionan, eres maravillosa con el piano, tienes un increíble talento...
Yulia sonrió... -lo dices porque me amas...
- No, Lo digo porque es verdad... aunque es cierto...
- ¿Qué?...
- Te amo alfiler, te amo... -exclamó Lena y volvió a besar sus labios....- ahora a cuidar tus bellas manos... tienes que estar perfecta para cuando sea la prueba...
- Ah, yo creí que tendría que estar perfecta para el aniversario... cuidando mis manos... -dijo Yulia con una pícara sonrisa en el rostro...
- Para todo eso... estás perfecta -dijo Lena mientras daba una nalgada a su niña... -¡ay!... dijo dando un pequeño salto... -me las pagarás-.... advirtió la morena antes de lanzarse a hacer cosquillas a su niña...
Esa noche fueron temprano a la cama, se arroparon y soñaron una con la otra... así, abrazadas... siendo un solo corazón, un solo cuerpo, una sola persona... una sola alma.
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DE FANS PARA FANS Esta obra ha sido publicada bajo consentimiento de su autor y sin fines de lucro. Es una obra de ficción donde se protagoniza con personajes reales en situaciones ficticias. Toda semejanza con la realidad es pura coincidencia. Para cualquier aclaración ó duda: [email protected] |
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