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Luz de LunaConclusiónPor: Volk Kotenok |
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Yulia volvió hasta casi las cinco a la academia, luego de algunos análisis y hacer radiografías de su mano, concluyeron que por suerte no había fractura, pero tenía un corte grande en el dorso y sin duda alcanzaría casi el doble de su tamaño normal. Se sentía desolada, su futuro aún no empezaba a brillar cuando ya una nube negra se cernía sobre ella, el azul de sus ojos estaba circundado por un rojo intenso, quería llorar y no lo hacía, se mordía los labios, no quería decepcionar a su amada pelirroja....
Se sentó en el borde de cemento donde acostumbraba esperar a Lena, pasaron tan solo unos minutos cuando vio venir el auto verde, el profesor Rovalov estaba sentado al lado de ella, no decía nada, no había nada que decir, ninguna de sus palabras servirían de nada, ya la morena le había confiado su enojo por lo injusto de su suerte, tenía un oportunidad y ahora todo estaba en la basura.
La pelirroja bajó del auto y apenas alcanzó a cerrar la puerta, corrió hasta Yulia antes que esta se levantara... vio que tenía su brazo sostenido por un cabestrillo y su mano envuelta en unas gasas blancas, toda la resistencia de la morena se quebró cuando vio lágrimas en los ojos de su niña...
- ¿Qué te pasó mi amor? -preguntó apenas Lena.
- Me lastimé, ¡no podré tocar para la prueba!...
La pelirroja abrazó a la chica, lamentaba todo, que se hubiese lastimado, lamentaba que además de su mano... su corazón se encontrara hecho un ovillo dentro de su pecho... el profesor Rovalov explicó que no había fractura y dio instrucciones a Lena, todo lo que el médico había recomendado, hielo para desinflamar, las pastillas, cuidar la herida para que no se infectara, la pelirroja atendió a todo lo indicado, la morena ya había tomado su sitio en el auto, miraba por la ventana, a ningún sitio particular... el profesor insistió a Lena que animara a Yulia, él entendía muy bien lo que era perder una oportunidad de esas... sabía que era una de esas oportunidades que sólo suceden una vez en la vida.
La pelirroja condujo despacio, la morena permanecía viendo por la ventana, desde ese lado Lena miraba cómo las lágrimas corrían por su mejilla.
- Mi amor, yo estoy contigo –dijo- tu mano se recuperará, yo haré todo lo que sea necesario para que mejore pronto...
- No podré tocar... -respondió Yulia, mientras negaba con la cabeza decía- no tendré la oportunidad, si no es una cosa es otra...fui una estúpida al no cuidar más mis manos...
- No te insultes... el profesor Rovalov me dijo que fue un accidente, que de no ser por ti, el cubo le cae a la chica y quizá no hubiese sido una herida... eres muy noble, pensaste primero en los demás y luego en ti, esa es la Yulia que admiro y amo...
- La Yulia que permanecerá desempleada... -dijo y rió sobriamente la morena.
- Vamos a casa de mis padres... -dijo la pelinegra- será mejor que se enteren viéndome, si les llamas y se los dices por teléfono seguro que mamá irá hasta el apartamento para ver si no he muerto...
- Claro, pasemos llevando algo para cenar con ellos, ¿te parece?...
- Seguro, hace tiempo que no cenamos con ellos... mira que ahora lo haremos para celebrar...
- No seas sarcástica Yulia, sé que te sientes mal... y tienes todo el derecho de estar molesta, enojada... te comprendo, pero debemos seguir, tú y yo somos fuertes, si no es esta oportunidad será otra... -aquellas palabras sonaron un poco duras, sin embargo la morena sabía que la chica tenía razón y que si le hablaba de esa manera era por el amor que le tenía...
- Te amo Lena –dijo- vamos a casa.
Larissa estaba al borde de las lágrimas, de hecho cuando vio los ojos rojos de su hija al comentar lo de la oportunidad perdida lloró un poco... Oleg por su lado abrazó a su pequeña y le aconsejó que tomara las cosas con calma, era lo mejor que podía hacer, observaron el largo corte en la mano de Yulia y las suturas que habían sido hechas para curarle... ya estaba tomando un color muy cercano al púrpura y rojo en algunas áreas... ahora con el frío nocturno el dolor era aún mayor.
Al terminar la cena se sentaron todos en la sala, conversarían de todo, esa era la costumbre, Yulia se disculpó y salió de la habitación... -llamado de la naturaleza- dijo antes de cruzar por la puerta... un par de minutos más tarde llamó a su pelirroja desde el segundo nivel.
-¡Lena!... puedes venir un minuto?...
- Ahora voy -contestó Lena al levantarse del sofá dónde había estado sentada-... dime... -dijo cuando alcanzaba la última grada de las escaleras...
- Ayúdame...-dijo en tono suplicante, había podido desabrochar sus pantalones, pero no había podido hacerlo al contrario... -¡ah!. Para colmo inútil! ... -dijo cuando Lena terminó de ajustar su cinturón.
- No mi amor, inútil no, además tú sabes cuánto me gusta vestirte... y desvestirte... -dijo con una dulce sonrisa.
Volvieron al apartamento... era hora de descansar, Lena iría por la mañana al colegio y llevaría el reporte médico, Yulia no podría impartir clases hasta no recuperarse por completo. También iría a la universidad, hablaría con algunos de sus maestros, claro que no podría faltar, pero pedirá al del primer curso unos minutos para llegar tarde y pediría salir una hora más temprano en el trabajo... quizá más, si, llevaría trabajo a casa, pero podría estar con la morena si ésta la necesitaba.
Yulia se sentó al lado derecho de la cama, la pelirroja quitó su ropa, sus zapatos y acomodó sus pijamas...
- Al menos puedo decir que he tenido suerte en algo... -dijo la morena al tomar su sitio- ya que acostumbro dormir boca abajo podré abrazarte al dormir... como siempre lo hago... sonrió... creo que aunque doliera te abrazaría...
Lena dirigió una tierna sonrisa a su niña, fue hasta la cocina y volvió con un vaso con agua –toma- dijo dándole una pastilla color celeste que tenía en su mano, -son para quitar la inflamación y el dolor.
En la madrugada, la pelirroja sintió que el abrazo de Yulia la abandonaba, la pequeña salió de la cama y salió de la habitación... pensó quizá se dirigía al baño... en vano esperó, la morena no volvió, la pelirroja preocupada fue hasta el baño, quizá algo le pasaba. No estaba allí, salió de la habitación y la encontró acostada en el sofá grande, con sus pies sobre uno de los apoyabrazos...
- ¿Qué tienes mi amor?... -preguntó suavemente para no asustarla...
- Creo que todo esto es injusto, pero dejaré de quejarme, no me importa cual sea el resultado, el próximo lunes iré a esa prueba, quizá no pueda tocar nada, pero iré, porque esa oportunidad es mía...
- Así se habla mi vida -dijo antes de ir a la habitación, volvió con una sábana y se acomodó junto a su niña en el sofá, cuidando mucho de la mano de la morena, se abrazaron y durmieron el resto de la madrugada en ese sitio.
El miércoles por la mañana, luego de la partida de la pelirroja, llamaron a la puerta, la morena supuso que quizá su madre había llegado a verle, al abrir se encontró con Innesa.
- Señora -dijo un poco sorprendida.
- Lena no se encuentra...
- Lo sé, me llamó y me dijo del accidente que tuviste, he venido a hacerte compañía... y no me digas “señora”... llámame Innesa... -
Quiso abrazar a la morena, pero no pudo, tenía los brazos ocupados, Yulia trató de ayudarle con las flores y bolsas que llevaba.
- Deja, tú no puedes hacer esfuerzo... eso dijo Lena, yo puedo con esto- depositó sobre la mesa las bolsas, sacó frutas, dulces, un poco de carne y algunas revistas...-no sabía cuáles te gustaban- dijo al explicar lo variado de las publicaciones -pero creo que más de una si te gustará...
Yulia no se sentía incómoda, pero no sabía cómo reaccionar ante la presencia de la madre de su amada pecosa.
- Sé que estarás extrañada de verme, cuando Lena me llamó ayer por la tarde quise venir enseguida, pero creo que es mejor que lo haya hecho hoy, me gustaría poder hablar contigo sin que Lena esté, creo que puedo hablar contigo más libremente...es una pena que no puedas hacer la prueba para la sinfónica...
- La haré -interrumpió Yulia- quizá no logre nada, sé que no lo lograré si no puedo tocar, pero esa oportunidad es mía y tengo que tomarla, estoy resuelta a ello...
- Muy bien -dijo la madre admirando por completo la entereza de la pequeña de cabello revuelto- Lena ha hecho la mejor elección que jamás pudiera hacer, eres una chica con carácter y eso lleva lejos a las personas...
Pasaron buena parte de la mañana hablando en la salita.
- ¿Qué pensabas comer? -Preguntó la madre de la pelirroja.
- Ah... mi madre no tardará en traerme algo, me ofreció venir por mi para comer con ellos, pero prefiero comer aquí.
- ¿Por qué no llamas a tu madre?, yo cocinaré para ti...
La morena pensó en decir “no se moleste”, pero lo pensó mejor y agradeció, marcó hasta su casa y comunicó a su madre de las intenciones de Innesa, la madre un poco sorprendida preguntó: -¿estás segura?...-, -claro mamá- dijo Yulia- más tarde te veo...
Yulia explicó poco a poco el sitio de cada uno de los utensilios de esa cocina, algunos no los sabía muy bien.
- Es que Lena es quien más suele cocinar... a mi me cuesta un poco -dijo como disculpándose...
- ¿Lena cocina? -Preguntó la madre...
- Claro, delicioso. Mi madre le enseñó, pero es un talento natural... Lena es fantástica... -dijo Yulia mientras entrecerraba sus ojos un poco, casi al instante su cara se tornó un poco roja y bajó la mirada...
- No temas expresarte -dijo Innesa quien comprendió el rubor de la morena- sé que amas a mi hija y si tú eres su felicidad yo debo estar de acuerdo.
Innesa preparó algo con las cosas que llevó, las dos se sentaron a la mesa juntas, incluso, la madre de la pelirroja cortó unos trozos de carne que sabía la morena no podía partir, ambas se sinceraron mientras bebían un poco de vino rojo luego de las viandas, sentadas en la salita una comprendió lo profundo del amor de esa chica por su hija, comprendió cómo tenían organizada su vida, entendió que estaban unidas por un lazo irrompible...
La pequeña se sintió más cómoda cuando la mujer dijo que amaba a su hija por sobre todas las cosas y que aquel último año había sido una prueba dura, que al principio no había sabido distinguir que quien le preocupaba era ella misma y lo que la gente dijera, que luego comprendió que quien debía importarle era su hija, confió a la morena haber sido partícipe del intento de trampa hacía un tiempo, dijo que ella había forzado a la amiga de la pelirroja. Yulia comprendió mejor la actitud de Nadya, hubo disculpas y abrazos antes de la partida, ya todo estaba dicho, ya no habrían más malos entendidos.
Justo al salir, Lena abría la puerta... -¡Mamá! -Dijo sorprendida...
- Hola hija –dijo- mira, tú que llegas y yo que estoy por irme, he pasado casi todo el día aquí, sin duda tu padre debe pensar que me he fugado -rieron las tres. Lena se despidió de su madre y extrañadísima empezó a interrogar a su amada.
- ¿Qué pasó?...
- Nada -dijo Yulia en medio de una sonrisa- tu madre vino a hacerme compañía, trajo comida, flores y unas revistas... incluso cocinó para mí...
- Vaya -dijo la pelirroja quien aún no salía de su asombro- me sorprende... bueno no, mi madre es buena, pero creo que todo va muy bien y demasiado rápido...
- Hablamos de muchas cosas, bueno, mayormente sobre ti... le dije que te amo, ella bien lo sabe y dijo que no pudiste haber elegido mejor... -este comentario lo acompañó con un gesto de orgullo...
- Claro alfiler -dijo Lena mientras le abrazaba- no pude haber elegido mejor... terminó diciendo y besó sus labios.
Cuando Lena volvió a eso del medio día, el viernes, Larissa se estaba marchando de casa.
- Ya dejé algo hecho -dijo a Lena al saludarle- creo que la mano de Yulia va mejor, pero no sé si pueda tocar el lunes.
- No importa, pero está haciendo lo correcto, debe ser fuerte...
- Claro -dijo Larissa- ya veremos que pasa... les veo luego... -dijo y se marchó.
- Ya vine amor -dijo Lena dirigiéndose a la habitación-... encontró a Yulia tratando de amarrarse un pañuelo en la cabeza... -a ver, dame acá -dijo la pelirroja extendiendo sus manos, -¿tienes frío?... -preguntó...
- No, pero quiero ponerme ese pañuelo...
Se lo anudó y dio un beso mientras lo hacía... -pasé por la academia, hablé con el profesor Rovalov, dijo que llegará el domingo a las 9 de la mañana para que puedas usar un piano.
- Gracias -dijo Yulia- un poco de ensayo no me vendrá mal...
Ya lo habían acordado, la noche anterior, mientras Lena se encontraba recostada sobre Yulia acariciando sus cabellos, a la morena se le ocurrió que podría pedirle ese favor al profesor, que le dejara entrar al salón de piano y quizá pudiera ensayar, aún le dolía mucho su mano, aunque gracias a los cuidados de su niña ya no se encontraba tan inflamada y su aspecto era más normal...
- El domingo a las nueve... –dijo-... sabré que tan mal estoy...
Se sentaron a la mesa y comieron lo preparado por la madre de la morena, al terminar, mientras Lena lavaba los platos, comentó a su pequeña...
- Compré un libro, para que leamos las dos...
- mmm -dijo Yulia- ¿leer?...
- Compré uno de terror, creo que te gustará...
- ¿Terror?... -seguía dudando la pequeña-... bueno, habrá que darle una oportunidad -dijo retirando el pañuelo de su cabeza... sus cabellos quedaron apuntando al cielo...
- Claro, sólo termino de lavar los platos y empezamos con la lectura.
Acomodadas en el lecho, la pelirroja sentada, con su espalda recostada en las almohadas y las piernas extendidas, atrajo a su niña hasta sentarla en el medio de sus piernas, sus cabezas estaban casi a la misma altura, a veces los cabellos de la morena hacían cosquillas en el mentón de la pelirroja quien ladeaba su cabeza para leer el libro que tenía entre las manos...
- ¿Segura que este libro me gustará?, ¿” It “ ? -Preguntó Yulia- está muy grande...
- Te gustará... yo sé lo que te digo... empecemos...” El terror, que no terminaría por otros veintiocho años –si acaso terminó alguna vez-, comenzó, hasta donde lo sé o puedo decirlo, con un barco hecho de una hoja de diario que flotaba por una alcantarilla hinchada de lluvia....” -.
La voz de la pelirroja inundaba la habitación, la lectura no era una de las actividades favoritas de la morena... pero... esas palabras de los labios de su niña eran cautivadoras... la lectura les entretuvo, en algunas partes, cuando Lena necesitaba un respiro, la pelinegra continuaba, así llegó la noche... y el avance de la lectura fue impresionante...
- Bueno -dijo la pelirroja al tratar de levantarse- debo ir a hacer la cena...
- ¿No podemos ordenar algo por teléfono? -preguntó la morena- mira en los bolsillos de mis pantalones, allí hay un poco de dinero...
Lena sonrió... -¿y ahora qué?, ¿aficionada a la lectura?...
- Es que este libro está muy bueno, sigamos, cuando venga la comida comemos y después a leer, al cabo mañana es sábado y tengo mucha curiosidad por saber que le pasará al chico ese, el tartamudo...
Así lo hicieron, ordenaron comida china y mientras esperaban por ella continuaron la lectura... ahora ambas se encontraban boca abajo en la cama y con el libro en el suelo, Lena cambiaba las páginas y Yulia leía...
- Entiendo bien a ese niño gordito... -dijo al comentar la lectura-...
- ¿A Ben? -Preguntó Lena.
- Si, sé por qué está enamorado de Beberly...
- ¿Por qué?...
- Es que ella es una linda pelirroja... pero no tan linda como tú... -al decir esto Yulia atrajo a su niña con su mano izquierda- ...-te extraño tanto... -dijo en su oído al momento de besarle...
- Lo sé, yo también -dijo dándose la vuelta-... pero podemos lastimar tu mano.
- ¡Bah!, no me importa la mano, te quiero... -dijo y empezó a besar sus labios mientras quitaba unos rizos que enmarcaban su rostro...
- Sería menos complicado si te recuestas tú.. -dijo suavemente Lena antes de besar su mentón...
Obedientemente Yulia poco a poco, cuidando su mano, quedó bajo la pelirroja quien empezó a quitar su camiseta de botones. - Quiero verte... -dijo la morena con sus ojos brillantes, siempre cobraban aquel brillo que la pecosa sabía reconocer... ese brillo le hacía saber que era deseada... que ese azul quería poseerla y ella no opondría resistencia pues deseaba pertenecerle por completo...
La pelirroja hizo lo que su amor pidió, quitó su blusa y sostén... -eres tan bella- dijo la morena... mientras con sus manos recorría suavemente la curvatura de sus senos... dibujó lentamente los detalles de esa pecosa que tanto amaba... estaba la pelinegra completamente concentrada en lo que hacía, deslizó caricias delicadas y besos por el blanco y pecoso cuerpo de su niña... la puerta reclamó su atención...
- Debe ser la comida -comentó Lena quien se levantó y buscó algo para cubrirse... tomó la camisa que había tenido puesta la morena y salió abotonándosela... Yulia se levantó tras ella, con medio cuerpo desnudo.
La pelirroja abrió la puerta y se encontró con un joven de unos veinticinco años, con el uniforme del restaurante y con unas bolsas de papel en las manos, el joven rubio y de ojos oscuros se sorprendió al ver a la belleza que abrió la puerta, con aquella minúscula camiseta que hacía resaltar aún más sus atributos...
- De haber sabido lo bella que era la cliente hubiera venido más rápido... -dijo el hombre viendo a la pelirroja lascivamente...
- ¿Cuánto es? -preguntó Lena tratando de ignorar el comentario del muchacho...
- Depende... podría no ser nada... -dijo nuevamente el hombre sonriendo ya de modo que molestó a la pelirroja... Yulia escuchó la conversación y decidió intervenir... así como estaba, con su pecho desnudo caminó hasta el medio de la sala.
- ¡Lena!...¿ ya vino la comida?...
- Si -respondió la pelirroja- de acuerdo, te espero en la habitación... -. El hombre cambió el gesto inmediatamente, claro que vio a la otra chica medio desnuda... mencionó la cantidad, Lena sacó de sus bolsillos los rublos mencionados, el hombre recibió el dinero y empezó a buscar en su bolsillo el cambio...
- Quédese con él -dijo Lena justo antes de cerrar la puerta... sonrió y gritó desde allí-... ¡Yulia... eres terrible!...
La pelirroja volvió a la habitación llevando las bolsas... la morena estaba tumbada en la cama riendo.
- Supongo que se te quedó viendo con cara de... ¡por Dios!... ¡es lesbiana!...
- Claro que así pasó...¿qué creías?... hubieras visto la cara que puso cuando te vio allí a medio vestir y diciendo “te espero en la habitación”.
- Comamos en la mesa... -sugirió la pelirroja, tengo hambre y quiero comer... -sonrió
- Será mejor -dijo la morena- dudo que coma si nos llevamos esto a la cama...
Yulia sentó a la pelirroja en sus piernas... con las manos acariciando sus caderas recibió cada bocado que daba su niña, uno para la morena uno para ella, comida, besos y bebida fueron la maravillosa cena...
- ¿Volvemos a la cama para leer?... -preguntó la pelirroja sabiendo de antemano la respuesta...
- A leer no, pero claro que volvemos a la cama... -la morena tomó las manos de Lena y caminando de espaldas, para no perderla de vista, la llevó hasta la habitación, con un poco de esfuerzo por hacerlo con una mano Yulia retiró los botones de la camiseta que hasta un rato había llevado ella.
- Te amo pecosa... te amo Lena -decía mientras volvía a recorrerla con sus manos, Lena tenía fuertemente sujeta la cintura de su niña, levantó sus manos hasta llevarlas a sus cabellos, estaban muy cortos, no podía sujetarles, pero sujetó su rostro con ellas y besó sus labios con vehemencia...
- Mi diablillo de ojos azules... -dijo al dejar por unos instantes el beso-... te amo... -la pelirroja recostó a su morena en el lecho y retiró sus pantalones, completó la desnudez de la morena, besó su bronceada piel y empezó la desnudez propia... se amaron lentamente, despacio... sintiéndose a cada segundo, bebiendo la una de la otra... el amanecer les sorprendió amándose aún.
- Siempre deseo tenerte conmigo -dijo la morena.
- Ya lo noté, contestó la pelirroja, jamás me cansaré de amarte... pero habrá que descansar... -sonrió Lena
- Claro... respiraré por unas dos horas y volvemos a empezar... -sonrió ahora Yulia
Juntaron sus labios una vez más y se abrazaron para dormir... -mañana leeremos-... susurró Yulia... -pero en la sala y de día.
El domingo se levantaron temprano, ese día Yulia podría ensayar, Lena preparó algunos emparedados para llevar y comerlos allá, llevó refrescos y juntas fueron hasta la academia, el profesor Rovalov abrió el salón de piano.
- Son las diez, a las siete vuelvo para cerrar, si se marchan antes me llaman y entonces vendré... de acuerdo?...
- Gracias profesor -dijo Yulia extendiendo su mano izquierda-... pero estaremos aquí hasta las siete.
La pelirroja retiró la tela que cubría aún el piano, las tareas de remodelación aún no habían sido terminadas, Yulia sintió un escalofrío cuando vio el andamio del que había caído la cubeta aquella...
- Vamos mi amor, te acompañaré... -dijo la Lena al tomarle de la mano..
La morena ocupó su lugar, trató de mover los dedos de su mano derecha, lo logró, pero con mucho dolor... la pecosa vio el gesto en su rostro.
- ¿te duele mucho?...
- Un poco, pero creo que puedo tocar...
Empezó con las escalas, como de costumbre, no salieron como quería, no estaba totalmente mal, pero a veces era imposible alcanzar todas las teclas... siguió así, empezó el repertorio de clásicas... algunos errores involuntarios, su mano no le permitía tocar bien, las lágrimas asomaron en sus ojos, Lena observó el esfuerzo y cómo las lágrimas empezaban a salir... la pelirroja se levantó de donde estaba, -espera... -dijo a la morena, le empujó un poco a la orilla del banco y se sentó tras ella, poniendo una pierna a cada lado, abrazó su cintura y con su mentón en el delgado hombro de su niña, dijo: - toca para mi, sé que puedes hacerlo... -Yulia empezó entonces la interpretación de Luz de Luna, bien sabía que aquella melodía tenía que interpretarla con el corazón... cerró sus ojos y de memoria, sin leer en las partituras, interpretó la melodía.
- Casi perfecta -dijo la morena al terminar la interpretación... en efecto así había sido, un titubeo al principio fue el error, luego, mientras sentía a la pelirroja en su cintura, Luz de luna cobró vida de sus manos, las más dulces notas llenaron sus sentidos, el fondo musical de su gran amor sonó maravillosa con la acústica del salón, Yulia giró para encontrar los labios de su pecosa, les encontró, como siempre, dispuestos y deseándola... la pelirroja giró para acomodarse en las piernas de su terremoto, miró su rostro detenidamente al quedar frente a frente...
- Tú conoces todo de mí, aunque yo no te diga nada, sabes leer en mis ojos... conoces el lenguaje de mis suspiros... tú estás en cada uno de ellos... te conozco porque solamente soy un reflejo tuyo, porque cuando veo tus ojos y me veo allí...
- Entonces lo sé todo... todo... -Lena posó sus brazos en los hombros de su chica, la morena situó sus manos en las caderas de la pelirroja sus labios se acercaron poco a poco, con sus ojos enganchados, no querían perder ningún detalle, se acercaron tanto que aún, antes de cerrarlos pudieron ver el reflejo de ellos en los de la otra... el beso suave se inició, las blancas manos de Lena acariciaban los cortos cabellos de su amada, los suspiros aumentaron de intensidad al igual que el beso...
Yulia dirigió su mano izquierda al botón y la cremallera de los vaqueros de su niña, la pelirroja sacó desde atrás la sudadera de la morena, deslizó sus manos debajo de ella y acarició su espalda...
- ¿No se te hace interesante este sitio?... -preguntó la morena en medio de un jadeo...
- mmjmm... -dijo Lena a modo de afirmación...- ¿ qué estás pensando?... -completó... La morena sonrió pícaramente... - Muchas cosas... -dijo y empujó un poco a la chica hasta arrancar unos sonidos de las teclas que ahora eran oprimidas con su cuerpo... – shhh - dijo la pecosa... -vana a venir a vernos-, -no te preocupes... seguridad sabe que siempre suena extraño el salón de piano, además el profesor les dijo que estaríamos aquí.
La luz del medio día se colaba por los amplios ventanales del salón, la morena había descubierto casi todos los pianos, colocó todas las mantas blancas en una de las esquinas... sus abrigos completaron el sitio, Yulia tomó de la mano a Lena quien se encontraba sentada en el banco del piano, observando a su niña, se había acercado para ayudarle, quizá si la hubiese dejado no estaría sentada en ese momento... pero su pequeña no se lo permitió, -¡deja!, quiero hacerlo yo -dijo... siempre era así... quería prepararlo todo, atender a su amada por completo... se encaminaron hasta el sitio preparado, Yulia completó la tarea iniciada en el banco del piano, quitó por completo los pantalones de su niña y empezó a retirar la propia sudadera.
- Levanta los brazos... -dijo Lena quien recorrió la piel de su amada mientras deslizaba la prenda por su cuerpo, recostó a la pelinegra sobre las mantas y abrigos, besó su cuello... entregó sus besos al terremoto que podía poner a hervir su sangre y luego calmarla con besos... no había sitio más hermoso que el que se compartiera con aquella pelirroja, sus besos y dulzura al hacer el amor embriagaban los sentidos de la morena, amarla era delicioso... sentir su perfume... la suavidad de su piel... el calor de sus besos; el ensayo podría tomar lugar más tarde, su alma necesitaba sentir a su amada pecosa... quería verse en sus ojos cuando la sintiera, quería leer en ella lo que su alma gritaba... en un abrazo estrecho, Lena besaba los labios de su niña, mordisqueó su boca, te amo... – Yulia -dijo en su oído y deslizó sus besos a lo largo de su cuello, la piel de la chica se erizaba, con ambas manos acariciaba sus mejillas, el calor de sus pieles hacía desprender el suave perfume de cada una que se mezclaba hasta volverse uno solo.
La morena dibujaba en la espalda de la pecosa, siempre con un poco de temor al usar su mano derecha, aún dolía pero el contacto de su niña podía sanar todas sus heridas... sintió cada estación de la ruta que siguió la pelirroja, se detuvo en sus senos, pequeños, firmes y esperando por ella, sus suspiros aumentaron cuando los rojos cabellos hicieron cosquillas en su vientre... luego sus labios... suaves escribiendo su historia de amor con besos.
Mmmm, mmmm, era el suave sonido que salía de los labios de la morena, su niña sabía perfectamente dónde sentía... su corazón parecía que iba a saltar de su pecho en cualquier momento, pero bien sabía que no, que su corazón estaba en el mejor lugar, dentro de la pelirroja...las caricias de su niña habían acelerado su respiración, gemía con cada nuevo beso... las manos de su pecosa recorrían sus piernas, - eres mi vida Lena... -dijo entrecortadamente... enredó sus manos en los rizos rojos de la chica, allí estaba su pecosa, haciéndola sentir... llevándola a ese sitio en donde con sus ojos cerrados podía ver los verdigrís de su amada... más allá del placer físico, entregaba su alma, cada uno de sus pensamientos y suspiros a la única y definitiva dueña de su vida... ese ángel de cabellos rojos, ese ángel que lograba calmar su carácter...aquella niña-mujer por la que valía la pena cualquier esfuerzo y cualquier sacrificio... ahora mismo la pelirroja le hacía gemir apresuradamente... el delicioso calor de su vientre se extendió a todo su cuerpo y alcanzó el orgasmo con sus besos y caricias... -te amo mi vida, te amo...- repetía...atrajo a su niña hasta sus labios... besó por completo el amado rostro infantil... sus mejillas sonrosadas... sus labios dulces y suaves... sus párpados, su mentón... -eres mi cielo en esta tierra... -dijo a Lena, de verdad no sé que sería de mí si no te hubiese encontrado, hizo girar a su niña para quedar sobre ella.
- Cuida tu mano... -dijo al ver un gesto de dolor en su rostro-... ¿cómo te sientes?... -preguntó...
- Si me duele, pero estoy bien... si estoy contigo... estoy muy bien.
La pelirroja acarició la mejilla de la morena, -eres bella... tú siempre me lo dices, pero tú eres increíblemente bella... podría morir por tus ojos- Yulia bajó un poco la vista... -acéptalo... eres bella...-, -no tanto como tú...- afirmó y fundió sus labios con los de su amada pecosa, aquel beso húmedo y profundo... se fue transformando en uno suave... uno en el que se entregaba el corazón...la morena empezó el recorrido con sus labios del cuerpo de su amada, la devoción que imprimía en cada uno de esos besos era sentida por completo por la chica... Yulia sabía cómo amarla... sabía mecerla suavemente con sus caricias... sabía conducirla hasta el sitio en dónde su corazón parecía dejar de latir... los botones firmes en sus senos invitaron a la morena a ese paraíso, con sus manos y sus labios dibujó esas perfectas formas... los jadeos de la pelirroja le indicaban que estaba haciendo lo correcto, cada vez que sus manos les recorrían un nuevo suspiro llenaba sus sentidos, el perfume de la piel de su amada niña estaba impregnado en su piel misma... delicioso... embriagante... continuó la ruta iniciada, llevó las manos hasta la cintura de su niña y trazó un camino de besos hasta si ingle... gimió al contacto de sus labios. -si Yulia... si, así mi amor- fueron las palabras que pronunció cuando la sintió en ella, jamás había imaginado que el placer se pudiera sentir así, que aquello de lo que todos hablaban de verdad fuera tan fuerte, aquella tarde helada semejaba mucho a aquella vivida en Konakovo, ella misma mordió sus labios cuando la morena una de las manos de la morena continuó la tarea que habían empezado sus labios... no había necesidad de decirle que deseaba ser amada despacio... lentamente... que quería sentirla... la morena claro que leía su alma y comprendía perfectamente el lenguaje de su cuerpo, se dirigió a sus labios y acompañó con besos cada una de sus caricias...
Minúsculas gotas cubrieron sus cuerpos, la morena mordió los labios de su pelirroja al tiempo que ella apretó fuertemente un poco más abajo de las caderas, atrajo aún más cerca de su niña, quería fundirse con ella y no volver a ser dos cuerpos sino sólo uno... poco a poco los trazos hechos con su mano se hicieron más rápidos... la pelirroja emitió un gritito cuando alcanzó el orgasmo, echó hacia atrás su cabeza y mojó sus labios... Yulia se concentró en besar sus hombros y su cuello, te amo, decía entre beso y beso, con sus delgados brazos estrechó tan fuerte como pudo a su amada niña, no quiero dejarte ir nunca... nunca me iré... mañana, así llore del dolor tocaré para ti, ya no es la sinfónica... tocaré tan solo para mi amada y bella pelirroja.
Cuidando no ser observada por ninguna de las ventanas, Lena llevó hasta el sitio en donde hizo el amor con su niña, los emparedados y refrescos que llevó, vestidas con sus bragas y camisetas comieron poco más tarde del medio día... ninguna podía quitar la sonrisa de sus rostros, ambos bellos, frescos y enamorados.
El ensayo volvió, en efecto, duró hasta casi las siete, volvieron las mantas a los pianos, cada vez que entre a este salón...definitivamente sonreiré... espero que no puedan leerme el pensamiento... nunca podré olvidar el salón del piano... El profesor Rovalov volvió a eso de las siete, deseó suerte a la morena; en otra situación la suerte no tendría nada que ver, él sabía de su talento, pero ahora... con su mano lastimada la suerte no le vendría mal.
- Mi amor... vendré al medio día, te ayudaré con la ropa, te llevaré hasta el teatro... ¿a las tres dijiste?...
- Si, a las tres... -dijo la morena dirigiendo la mirada hacia el techo...
- Hablaré con Larissa.
- ¿Para qué?...
- No intentes hacer nada, descansa... tanto tus manos como tu alma... tienes que estar tranquila... le pediré que venga para asegurarse de que estés quieta...
- No te preocupes, no es necesario, pasaré la mañana en la cama, leyendo las partituras...
- mmm -dijo Lena- no me convences, pero te creeré... -dijo al alzar un poco el mentón de la morena para besar sus labios...
- Te amo mi vida, te veo más tarde -dijo y salió del apartamento.
- La morena empezó a levantar los platos de la mesa y empezó a lavarlos, escuchó la llave girar en la cerradura...
- ¿Qué haces mi amor?... ¿acaso me vas a mentir diciéndome que no me preocupe, que descansarás?...
- Lo siento, no quería que encontraras los platos sucios... -déjalos, yo lo haré cuando vuelva, se me hace tarde y casi olvido estos informes -dijo tomando las carpetas azules que estaban en el sofá pequeño... con ellas en la mano fue hasta su niña... -mi vida, descansa por favor, si me amas... descansa... posó su mano en la mejilla de la morena y dio un beso en si sien.
- Gracias Lena... -ya se estaba retirando y giró con un gesto de interrogación en el rostro...
- ¿Gracias?...
- Por amarme como me amas... por ser tan dulce, por preocuparte por mí que soy un desastre...
- Mi vida no me des las gracias... con amarme es suficiente... -sonrió coquetamente y dijo- te veo luego...
El día parecía eterno, leyó las partituras, se recostó en la cama... que ahora sin su niña era inmensa... así, viendo el techo de esa habitación hizo un balance de todo lo que había sucedido en su vida... cuando recién descubrió su atracción por las chicas jamás imaginó encontrar a alguien como la pelirroja, hizo el recuento de los errores cometidos, de aquellas que pasaron por su vida siendo tan sólo un nombre más en una lista, a veces se sorprendía pensando en que hubiera sido hermoso no tener pasado para ofrecer también su primera vez a esa mujer que amaba, aunque luego pensaba que de no haber conocido a esas chicas jamás hubiese peleado con Katia y pues... de Lena nada, sonrió imaginar una gran máquina que funcionaba a la perfección aunque no se le entendiera, todo estaba organizado para poner frente a una a la persona que es tu destino... ya sólo era cuestión de saberle reconocer... recordó el rubor que cubrió el cuerpo de su niña esa tarde... un escalofrío recorrió su cuerpo cuando en su mente vibraron aquellas palabras... “no vas a llevarme a la habitación de tus padres”... Habían tantas memorias hermosas, todas aquellas imágenes de la pelirroja durmiendo en su habitación en la casa de sus padres... inocente con sus cabellos regados en la almohada, sus labios sonrosados dispuestos al beso, su bello cuerpo desnudo enredado con el de ella, su guiño coqueto que brindaba justo antes de salir de la habitación... perfección era la única palabra que podía nombrar todo lo que encontraba en su pelirroja... ella era la mujer perfecta, el amor perfecto... errores, sin duda ambas los tenían, pero su amor era más fuerte y tomadas de la mano... nada era imposible...
- Ya volví amor... -la suave voz de Lena llegó hasta sus oídos, le vio entrar a la habitación.
- ..¿.ves?... descansando como prometí.
La cama estaba llena de papeles, las partituras estudiadas...
- Me daré un baño -dijo la morena.
- Está bien, cuando salgas ya tendré listo algo para comer... todo saldrá bien mi amor -decía la pelirroja a su niña mientras comían.
- Eso espero... por cierto, ¿me prestas tus guantes negros de lana?...
- Claro, pero te quedan un poco grandes- dijo la pecosa.
- No quiero causar lástima, si me ven la mano seguro que no dejarán que toque o estarán predispuestos... quiero que todo sea normal...
- Seguro, luego les busco.
La pelirroja ayudó a su niña con la ropa, vistió ropas negras, pantalones, camisa, abrigo, bufanda y los guantes de su amada, a las dos con quince minutos partieron del apartamento, Lena dejó a Yulia frente al Teatro, allí tendrían lugar las pruebas. Apenas eran seis personas quienes aspiraban a los puestos, Yulia confirmó su nombre en la lista que tenía en las manos el pequeño hombre calvo, sería la cuarta, así que tendría que esperar... salió unos minutos y volvió con un cigarrillo en sus labios, bien sabía que a Lena no le gustaba que fumara, su salud... -¿qué hago si te pasa algo?... era lo que decía siempre su niña, sin embargo ahora, para calmar la tensión bien sabía que su niña le entendería.
Siete personas integraban el jurado de selección, les fueron presentados a los aspirantes y la prueba comenzó... sólo otra mujer más y cuatro hombres eran quienes tendrían la oportunidad de ser escuchados, Yuri Terguekov fue el primero, la morena sabía de él, había formado parte de la orquesta de bellas artes, sin duda tenía grandes posibilidades, luego seguiría el maestro Gustav Ilich... el hombre era una leyenda en el mundo de la música clásica, seguiría Dimitri Ivanovich... a él no le conocía, el joven, casi tanto como ella, al parecer había obtenido la oportunidad por influencias, lo supo cuando el calvito le llamó y dijo “tu tío ya había dado tu nombre”... claro, Igor Ivanovich... el sub secretario de la Academia de música, ella seguiría a aquel muchacho, luego vendría Ivana Nicolaieva... la mujer iba en busca de su antiguo puesto, ella le había abandonado antes de su matrimonio, ahora divorciada pretendía volver a él... por último el candidato más fuerte Konstantín Lednev, quizá el más cotizado pianista moderno, lo único que no había hecho era tocar para la sinfónica de Moscú, esto era un reto personal... todos ellos grandes o con grandes influencias. Ella era apenas una chica desconocida que tenía una mano seriamente lastimada, pero ella poseía algo que ninguno de ellos tenía, ella no tocaría por ella, ella tocaría por su amor.
Vio salir una a uno con una sonrisa de satisfacción, estar en la pequeña habitación que era la de espera para ellos aumentaba aún más la tensión, podían escuchar las notas interpretadas... ella les escuchó, perfectas sin duda, aunque demasiado mecánicas para su gusto, al interpretar hay que poner el corazón, no se puede de otra manera. Yulia estaba fumando ya su cigarrillo número ocho para cuando su nombre fue dicho en voz alta, lo apagó en una de los ceniceros de pedestal del pequeño salón y se encaminó hasta donde le llamaron... saludó de mano a todos los presentes, algunos de ellos apretaron un poco más su mano derecha, no se quitó los guantes, no quería que le vieran, entregó la carpeta que contenía todos los datos solicitados, acreditaciones, currículum, copia de documentos legales y los dados por la academia... se dirigió hasta el piano, su mano dolía ahora un poco más luego de los apretones, hasta allí retiró sus guantes, colocó las partituras en su sitio y empezó a tocar...
Cada vez que una punzada de dolor lastimaba su mano, pensaba inmediatamente en su amada niña de ojos verdigrís, por ella tenía que lograrlo, interpretó los clásicos sin errores, llegó a la parte en que interpretaría lo que ellos solicitaran, algo más moderno, algunas piezas italianas.
- Ahora... -dijo el hombre que presidía el jurado- toca algo que tú quieras tocar, algo que haga resaltar tu talento...
Esta era su oportunidad, su melodía, la de las dos, Luz de Luna... las notas altas dolían bastante en su mano, el acompañamiento no era el problema, aún con dolor no titubeó ni una sola vez, una mujer de mediana edad integrante del jurado se levantó, encaminó sus pasos hasta la chica... estaba impresionada con la emoción que inundaba sus sentidos, esa interpretación iba más allá de lo perfecto... sublime era una palabra cercana a lo que les hacía sentir. La morena no leía las notas, su corazón guiaba sus manos y con sus ojos cerrados pensaba en su pelirroja... la mujer abrió aún más sus ojos al ver el corte y las suturas en la mano derecha de Yulia, vio además un par de lágrimas surcar sus mejillas, la mano aún estaba inflamada, ¿cómo podía esa chica tocar con semejante herida?... no dijo nada y volvió a su sitio, la pelinegra no se enteró de que había sido observada de cerca.
Su turno terminó, colocó los guantes en sus manos antes de levantarse, a punto de cruzar la puerta estaba cuando se topó de frente con Andrei... el chico con el que había tenido problemas... aquel que había molestado a su pelirroja, enfrentó sus ojos sin decir palabra...
- ¡hola! -dijo el muchacho al calvo que había recogido los nombres de los candidatos...-¿puedo hablar con “mi abuelo”?... -hizo énfasis en las dos últimas palabras y sonrió, estaba claro que sabía lo de la prueba que se llevaba a cabo, la morena vio como saludó a uno de los hombres del jurado, al mayor... se sintió desolada aunque no cambió su gesto. -ahora ese estúpido tiene la oportunidad de vengarse-... pensó... -seguro lo hará-... regresó al salón de espera, aún faltaban dos más... cuando el muchacho salió dirigió una mirada burlona a la chica ojiazul, disfrutó un poco al ver el enojo en sus ojos... salió de allí y la morena se sentó en el suelo y prendió fuego a su noveno cigarrillo.
Pocos minutos antes de dar las cinco, la pelirroja llegó hasta el sitio de la prueba, vio a lo lejos a su niña sentada en el suelo de un pequeño salón, estaba fumando, Yulia, quien tenía la vista clavada en el sus zapatos no se percató de la llegada de su amor, sólo al reconocer su calzado alzó la vista y sonrió débilmente...
- Lena -dijo muy suave...
- La pelirroja se agachó para quedar a su altura.
- ¿Cómo va todo?... -preguntó... aunque sabía que algo andaba mal, a aquellos ojos azules les hacía falta la chispa... estaban un poquito apagados, tristes.
Yulia dijo a su niña cuál había sido el orden de interpretación, mencionó lo que sabía de cada uno de los aspirantes...
- ¿Qué más?... –preguntó-... sé que algo pasa, aún no me lo has dicho todo...
- Andrei -dijo Yulia con un tono molesto- el abuelo del estúpido es parte del jurado...
Lena recordó hasta ese momento que claro, quien había logrado el apoyo económico del padre de la pelirroja para la sinfónica había sido precisamente Wasili, el abuelo de Andrei...
- ¿Qué sucedió?... –preguntó-...
- Vino y nos topamos justo al salir, seguro que habló con su abuelo para que olvide mi nombre y mi interpretación...¡ah!, ese desgraciado tiene ahora una oportunidad para vengarse.
En efecto, cuando Andrei saludó a su abuelo, automáticamente preguntó por la chica que acababa de salir.
- ¿Qué tal tocó esa muchacha?... -antes de que Wasili tuviera el tiempo de responder, la mujer que se había acercado hasta Yulia dijo: - ¡es estupenda!... domina la técnica pero además la emoción... aún faltan dos, pero esa chica sin duda tiene talento...
Andrei escuchó solamente los comentarios, haló a su abuelo hasta apartarlo un poco y le dijo:
- Dieduchka... esa es la muchacha...
- ¿Qué muchacha? -Dijo el hombre...
- La que está con Lena, la que me quitó a Lena, no dejes que pase esta prueba...
El abuelo del muchacho se le quedó viendo fijamente. - ¿Qué me estás pidiendo?... ¿quieres que deje de ser objetivo porque a ti se te antoja?... me das vergüenza muchacho, Lena jamás estuvo contigo, nadie te ha quitado nada, aunque ahora comprendo a esa muchacha, lo que acabas de hacer es bajo Andrei, pensaré que nunca lo dijiste, olvidaré esto, pero lárgate, hablaremos otro día...
El muchacho apenas dijo el motivo que lo había llevado hasta allí y salió, no había logrado más que el desprecio de su abuelo, pero al ver a la morena no pudo evitar sonreír, al menos le haría pasar un mal rato imaginando lo que él habría podido decir.
El joven que había antecedido a la morena en la prueba se acercó un poco a las chicas...
- ¡hola! –Sonrió- interpretaste hermoso.
- Gracias -respondió Yulia
- Déjame decirte que sin duda jamás escuché Luz de Luna de esa manera. Lena vio con agradecimiento los ojos azules de su amor, -tienes mucho talento... Dimitri Ivanovich... -dijo mientras extendía su mano.
- Yulia Volkova... Lena Katina... hola Dimitri.
- Llámenme Dima, así me llaman mis amigos...
- Claro... Dima, ¿tú eres sobrino del sub secretario de la academia?...
- Si, Igor es mi tío... no pudo evitar mirar fijamente las manos de las dos, se encontraban enlazadas, vio el corte en el dorso de la mano derecha de la chica de cabello oscuro.
- Me lastimé... -explicó Yulia.
- Lo siento, ¿te duele mucho?...
- Un poco, tú también tocaste bien... jamás podré hacerlo como tú...
- Dame un segundo amor -dijo Lena- ahora vuelvo... - Se levantó y salió de la habitación.
- ¿Amor?... -preguntó el muchacho.
- Si, Lena y yo somos pareja, vivimos juntas hace ya casi un año.
- Felicitaciones... es muy linda.
- Gracias, claro que es bella... casi tanto como lo es por dentro...
La pelirroja volvió trayendo un vaso de papel con agua, -toma, ya es hora... -la morena tragó la pastilla que llevó su niña, bebió el agua y se dispuso a esperar.
A eso de las seis, el hombre calvo volvió a llamar a cada uno en el orden en el que interpretaron, se les comunicó que ya no volverían a salir por esa habitación, así que si tenían pertenencias debían llevarlas de una buena vez con ellos... cuando llegó el turno de Dima, Yulia apagó su cigarrillo.
- Me iré fuera en cuanto te llamen -dijo Lena- supongo que saldrán por le puerta del vestuario, te esperaré allí...
- Si, cómo me gustaría que pudieras entrar conmigo, tomando mi mano.
- Sé que lo hiciste muy bien, la competencia será dura, pero recuerda que lo más importante es que te hayas cumplido a ti misma, los demás no importan...
La morena escuchó su nombre, besó brevemente los labios de su niña y cerró la puerta tras de sí.
- Señorita Volkova, -dijo el hombre que presidía el jurado- su interpretación ha sido notable, sin duda es una mujer con talento.
La morena no sabía dónde posar su mirada, las emociones le traicionaban, su futuro estaba en manos de siete desconocidos, bueno, seis y el abuelo del muchacho, sentada frente a ellos, en su mente la imagen de su amada pecosa con cara de decepción cruzó.
- Felicitaciones señorita Volkova usted ha sido elegida para ser la pianista titular de la sinfónica... -la morena no escuchó, su mente estaba en otro sitio- ¿señorita Volkova?... felicitaciones. -la mujer que había visto su mano se le acercó y esa cercanía sacó a la chica del estado hipnótico en que estaba. -¿ Si ?...-, -Felicidades...-.
La morena se levantó y se dirigió a estrechar las manos del jurado, todos ellos sujetaron ahora con más delicadeza...
- ¿Cuándo empiezo?... –preguntó.
- En cuanto su mano se recupere- dijo el abuelo de Andrei- venga mañana para formalizar la contratación...
Yulia no salía de su asombro, había obtenido el puesto, iba a tocar con la sinfónica de Moscú...
Con una bella sonrisa en el rostro salió por la puerta que le indicaron... afuera, su pelirroja estaba sentada junto a Dima, Lena se levantó, tan sólo al ver el brillo de sus ojos supo que había obtenido el puesto, se abrazaron tan fuerte como pudieron, la pelirroja alzó un poco a su morena.
- ¡Lo conseguí amor!, ¡lo conseguí...! -dijo antes de besar sus labios, quien sabe cuanto duraron en el beso, ambas tenían lágrimas en sus ojos, el esfuerzo de años de estudio estaban hoy dando sus frutos.
Dima no quiso interrumpir, él había sido seleccionado como el pianista suplente, también se encontraba feliz... al terminar las chicas el beso, el joven se les acercó.
- Felicidades Yulia, te lo mereces.
Los ojos de la morena brillaban intensamente - gracias Dima.
- Vamos -dijo el muchacho- les invito a celebrar.
Durante el trayecto hasta aquel pequeño bar del centro, Lena contó a la morena que Dima había sido seleccionado suplente, Yulia sonreía y besaba la mano de su amada, a veces se veía interrumpida en los besos cuando la pelirroja tenía que realizar algún cambio, pero volvía a iniciar la tarea.
- Te amo Lena –decía, su corazón apenas podía con la emoción, el muchacho era testigo de aquel amor desde el asiento trasero del auto verde...
En un principio los tres bebieron vodka, luego solamente la pelinegra y el chico lo hicieron, -debo conducir- dijo Lena cuando empezó a beber agua gaseosa, constantemente la pelirroja sintió los brazos de su niña, quizá si bebió unas cuantas copas de más, ¿pero cómo culparla?, ese era su momento, la pelirroja sabía que no había por qué preocuparse, mañana ayudaría a calmar su dolor de cabeza y malestar, pero por ahora ¿para qué molestarle?.
Cuando eran casi las tres de la mañana, abandonaron el lugar, Lena condujo hasta la dirección que había obtenido del muchacho, vio que cruzara la puerta y se dirigió hasta el apartamento... la morena descansaba en sus piernas, por esa razón condujo muy despacio, se veía tan linda, aún no dormía, a pesar de las emociones y el vodka, aún no se había rendido, iba murmurando palabras para su pequeña, inventó canciones para su amor... “si quisieras saber qué es la poesía, tan sólo tienes que ver tu rostro en el espejo, no hay nadie más afortunada que yo... amo a la mujer perfecta y ella me ama también... “ continuó así hasta el apartamento, Lena reía con cada nueva ocurrencia, le ayudó a bajar del auto, empezó a reír...
- Mira que ahora tienes que lidiar con una borracha... -dijo riendo un poco más fuerte.
- Te amo mi vida, te amo... -dijo alto, abrazó a su niña, aunque el estado en el que se encontraba casi hizo que perdieran el equilibrio.
- Vamos amor -dijo Lena luego del abrazo, besó sus labios brevemente- vamos a casa, es hora de descansar.
Subieron las escaleras y ya en la salita la pelirroja volvió nuevamente a los labios de su niña, aquel beso fue tan profundo que casi aclaró la mente de la morena.
- Te amo alfiler -dijo con unas lágrimas en sus ojos- sabía que lo lograrías.
- Si lo logré fue por ti, fuiste tú mi inspiración en esa prueba, eres tú mi motivo... todo lo que necesito, era hora de descansar.
La pelirroja desvistió a su niña quien ya había caído rendida ante el sueño, el cansancio y el alcohol, hacía frío, le puso los pantalones del pijama, las calcetas y una camiseta, ella vistió la camisa de los pijamas de la morena y sus bragas... abrazó a su ahora calmo terremoto y durmió...
El teléfono hizo dar un salto a la pelirroja, -¿ Si ?... -dijo en voz baja, no quería despertar a su niña.
- ¿Lena?... -la voz de Larissa llegó desde el otro lado de la línea.
- Buenos días Larissa –dijo.
- Ayer estuvimos llamando hasta tarde, pero nadie respondió, ¿todo está bien?...
- Si, todo está bien, Yulia obtuvo la plaza titular... -respondió aún bajito- volvimos tarde, celebramos el acontecimiento, disculpen si no llamamos, pero cuando nos dimos cuenta ya era muy tarde...
- ¿Yulia aún duerme verdad? -dijo Larissa quien supuso la clase de celebración...
- Si -dijo Lena- aún duerme, ¿quiere que le despierte?...
- No, deja, más tarde iremos a visitarles... luego de la comida...
- Les esperamos... -la madre de la morena colgó.
- ¿Qué hora será? -Se preguntó la chica, consultó su reloj que siempre dejaba en la mesa de noche, - vaya, las doce, con razón estaban preocupados...- miró a su niña, dormía. Aunque cuando despertara sin duda se sentiría terrible, hacía mucho tiempo que no bebía de esa manera ni esa cantidad.
-Hoy vas a padecer amor -dijo sonriendo, se levantó... se daría un baño y tendría preparado algo para cuando su amada se levantara, un poco de sopa no le vendría mal...
Mientras preparaba una sopa de pollo, el teléfono volvió a sonar, esta vez era su madre...
- Mi amor -dijo al escuchar la voz de su hija.
- Hola mamá!...
- Dime, ¿cómo le fue a Yulia con la prueba?... -Lena sintió profunda alegría al saber el motivo de la llamada de su madre, -tu padre y yo queremos saber.
- Obtuvo la plaza -dijo emocionada- lo consiguió, mamá, lo consiguió... -escuchó cómo su madre comentaba en voz alta a su padre... escuchó a lo lejos la voz de él, -¡qué bien!-, le escuchó exclamar, - ahora si, haremos esa cena especial... estábamos pensando con tu padre en preparar una cena para celebrar, ¿está bien?...
- Claro -respondió Lena- le diré a los padres de Yulia que nos acompañen.
- No -dijo la madre, la pelirroja pareció contrariada, sin embargo el comentario final de su madre le hizo sonreír, - ... dame su número telefónico, yo misma les invitaré...
La pecosa dio el número y se despidió de su madre.
Colocando el teléfono en su sitio estaba cuando vio la figura de su amada cruzar la puerta... venía frotándose los ojos.
- ¿amor?... me siento terrible.
- Lo sé mi vida, ven acá...
La morena obedeció y se dirigió hasta el sofá en dónde estaba su niña. - ¿Quieres un vodka?... -preguntó sabiendo el gesto que vería.
- ¡No!, quiero morirme... me está matando el dolor de cabeza...
- Ven, haré algo por ti...
Tomó su mano y le llevó hasta el baño, - la tina ya está lista... -dijo, - vamos a darte un baño...
Le hizo meterse a la tina, - ¿tú no te bañarás conmigo? -Dijo la morena haciendo un puchero.
- No, ya me bañé, ahora te bañaré a ti...
Sentada en el borde Lena lavó suavemente el cuerpo de su niña, ésta cerraba los ojos y sentía cómo el agua caliente relajaba sus sentidos y aliviaba su malestar...
- Mis padres nos invitaron a cenar hoy... quieren celebrar lo del trabajo...
- Claro, llamaré a mis padres para decirles que les veremos mañana...
- Pues no, mis padres también les invitaron, así que hoy en la noche iremos a casa de ellos...
- Está bien, aunque será raro...oye, a todo esto, ¿por qué no estás en la universidad?... seguro que no son las ocho de la mañana.
- Desde ayer pedí permiso en el trabajo, mañana pondré al día todo, ¡sabía que hoy sería un día especial...
Diciendo esto se acercó un poco hasta su niña para besarle, ocasión que aprovechó la morena, sujetó la cintura de su niña y la atrajo hasta meterla con ella a la tina... rieron mientras se besaban.
- Parece que ya recuperó sus fuerzas “señorita”...
- Claro -dijo Yulia mientras alzaba una de sus cejas- por ti... tengo fuerzas para todo...
El baño terminó, la pelinegra disfrutó enormemente ver a su niña quitar su ropa mojada y ver su bello cuerpo desnudo...
- Ven alfiler pervertido... –dijo. La morena rió... - Vi como me mirabas... bandida-. Se vistieron y se sentaron a la mesa...
- Bebe la sopa, te ayudará...
- Gracias amor, no hay nadie como tú...
- No te creas... como tú tampoco... -dijo Lena
- No, después de mí tiraron el molde... -dijo con cierto aire de orgullo...
- Claro, no había que cometer el mismo error dos veces... -ambas rieron en la mesa, las preocupaciones eran cosa del pasado, ahora sí, el futuro brillaba para ambas... al fin, la fortuna sonreía a las dos.
Después de la comida, la morena recibió la felicitación telefónica de sus padres, además de un regaño materno por beber.
- Mira que Lena te tiene paciencia, no abuses -le dijo Larissa.
- No te preocupes mamá, no volverá a ocurrir, me siento terrible, aunque ya Lena me dio sopa y unas aspirinas... -quedaron en verse en la noche, ellas pasarían para indicarles el camino a la casa de la pelirroja...
Lena buscaba que vestir esa noche... -quizá el vestido gris oscuro-... dijo Yulia- te ves espectacular en él. La pecosa sonrió.
- ¿Te das cuenta que casi es un año que no voy a casa?, que desde que salí aquel día no he vuelto, de verdad estoy emocionada...
- Pues si tú estás así, yo estoy nerviosa, yo sólo vi tu casa por fuera, jamás he entrado allí...
- Ven alfiler, buscaremos tu ropa, tú también te vas a ver bella esta noche.
Cuando pasaron por los padres de la morena, éstos se quedaron sin palabras, ambas estaban radiantes, Lena en el vestido gris a pedido de su chica y Yulia con un conjunto azul marino.
- ¡Que elegancia! -dijo la morena al ver a su padre vistiendo su mejor traje.
- Es una noche especial, mi hija, la pianista de la sinfónica de Moscú...
Cada par en su auto se dirigieron hasta aquella área de Moscú, la más elegante... el corazón de Lena palpitaba fuertemente... apretó la mano de su niña cuando vio, al doblar la esquina su casa, allí estaba el sitio que había abandonado para seguir a su corazón, ahora volvía con el amor de su mano.
Los cuatro estaban a las puertas de aquel palacio, Lena presionó el botón del intercomunicador.
- Soy Lena -dijo... antes de terminar el sonido eléctrico de la cerradura le indicó que podía abrir... Allí estaba todo, como le había dejado... incluso su auto estaba en el sitio acostumbrado en el estacionamiento...
Sus padres salieron al encuentro, Innesa no pudo evitar unas lágrimas... se abrazaron, Sergey felicitó a la morena por su logro, luego lo hizo la madre, entraron a la casa para conversar, poco a poco todos se sintieron cómodos.
Oleg y Sergey hablaban sobre algunas cosas, Larissa e Innesa de otras y los hermanos de la pelirroja les interrogaban a las dos acerca de la prueba de la sinfónica, antes de cenar, la pelirroja fue hasta la cocina llevando a la morena de la mano.
- Ven, quiero que conozcas a gente que aprecio.
Saludó con besos a todos aquellos que estaban empleados en su casa, -Katarina...- dijo abrazando a una mujer un poco mayor, -ella me conoce desde niña... -explicó a Yulia, la morena saludó con besos también...era hora de cenar... se despidieron de ellos y se encaminaron hasta el comedor. Todos en esa casa comentaron el regreso de la niña Elena, estaba tan linda, se le veía feliz... ellos claro que sabían que ahora vivía con una chica, le conocieron y les agradó enseguida, notaron el amor en aquellos ojos azules.
Cenaron los manjares, los padres de ambas hicieron la sobremesa en el salón de té, bebieron algunas copas, Yulia rechazó cortésmente... los padres de ella rieron... Oleg, como siempre hizo un comentario gracioso...
- Ya no más para ella, ayer tuvo suficiente...
- Mamá... ¿puedo ir a la que era mi habitación?... -preguntó Lena...
- Claro mi amor, esta casa es tuya... y tuya -dijo dirigiéndose a la morena...
- Ven -dijo iremos a la que fue mi habitación... un escalofrío llenó el cuerpo de la chica, volvía a aquel sitio que fue testigo de su amor oculto, aquel sitio que fue testigo de la decisión más importante de su vida, la más acertada decisión que hubiese tomado.
- Esta era mi habitación -dijo al momento de abrir la puerta. Yulia vio todo aquello, su ordenador, su preciosa cama, el escritorio, todos muebles finos y de buen gusto...
- ¿Dejaste todo esto por mí?... -dijo sin esperar respuesta la morena.
- Y lo volvería a hacer...-respondió con plena seguridad la chica de ojos verdigrís... -te amo Yulia, por encima de todo, te amo.
Los días pasaron volando, ya estaban por celebrar el año nuevo, Yulia ya se había recuperado de la herida de su mano derecha, tenían unos días para descansar, el cinco de enero la sinfónica viajaría a Estocolmo, abrazadas ante la chimenea de la cabaña en Konakovo, sitio al que habían ido para disfrutar de la calma, sus labios se juntaban.
- Soy completamente feliz alfiler...
- Yo también amor, no necesito nada más que a ti para ser feliz... ¿irías conmigo a Estocolmo?... -preguntó la morena.
- ¿no te traería problemas?...
- No lo creo, el director por lo general viaja con su esposa... ¿por qué no podrías ir tú conmigo?, ahora que tienes un descanso sería ideal, quizá en otra oportunidad no puedas viajar conmigo...
- Claro amor... iré contigo.
Ese año nuevo estuvieron de un sitio a otro, primero a la casa de los padres de la pelirroja, luego a donde los padres de la morena, pero a la media noche, estaban juntas, en su pequeño apartamento...
- Dicen -empezó la morena- que uno repite todo el año lo que hace a la media noche de la nochevieja.
- Si es así... que año el que tendremos –dijo- la pelirroja...
Se estaban amando, sus cuerpos desnudos estaban abrazados mientras se sentían una a la otra, al tiempo que las campanadas se escuchaban por toda la ciudad, la pelirroja alcanzaba el orgasmo de la mano de su niña de ojos azules... ella también escuchaba campanadas en su interior, aquel terremoto de ojos azules y aspecto de ángel la amaba, lo podía sentir en cada beso, en la entrega total de su amor...
Tenían juntas toda una vida para amarse... ambas lo habían prometido...aquel amor tan grande se veía reflejado en sus rostros, completamente feliz dijo a su morena:
- Quizá más adelante otro de mis sueños se haga realidad...
- ¿Cuál? -dijo la morena- ¿otro?...
- Si, el primero has sido tú, tú eres un sueño hecho realidad...
- ¿...y el otro sueño?...
- Unos pequeños pasitos por la casa...
- ¿Quieres ser madre? -Preguntó con gesto un poco triste la morena.
- Quizá, aunque ya tendremos tiempo de hablar de eso, aún somos muy jóvenes.
- ¿Estás hablando de inseminación? -Preguntó nuevamente Yulia.
- No lo creo, -respondió sincera- no podrá admitir a nadie entre las dos, aunque no conociera ni su nombre ni su rostro, no creo que pudiera... hay otras alternativas, pero para eso hay tiempo, tenemos toda una vida... -dijo al tiempo que besaba su cuello y trazaba un camino hacia el sur de su niña... Le amó con toda su alma, le sintió gemir y temblar al llegar a la cima... se abrazaron y recibieron el nuevo año una en los brazos de la otra...
Aunque para algunos ese puede ser el final de una historia, para ellas era tan solo el principio.
<<- Fin
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DE FANS PARA FANS Esta obra ha sido publicada bajo consentimiento de su autor y sin fines de lucro. Es una obra de ficción donde se protagoniza con personajes reales en situaciones ficticias. Toda semejanza con la realidad es pura coincidencia. Para cualquier aclaración ó duda: [email protected] |
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