¿Deberían existir más Unidades Policiales de Operaciones Especiales?

Cualquiera estará de acuerdo en que la posibilidad de que surjan incidentes que, aun por improbables, puedan resultar de extremado peligro para la vida e integridad física de los ciudadanos, así como para la de las personas encargadas de su protección, alcanza ya a cualquier núcleo urbano o rural de todo el mundo y España no va a ser la excepción. Esta posibilidad ya se ha materializado desgraciadamente en muchas ocasiones en nuestro país, con trágico resultado para aquellos policías, de cualquiera de los Cuerpos existentes que acudieron en primer lugar a la escena de crisis.
Hay casos en los que uno no puede más que pensar que realmente existe la suerte, y que no pudo haber forma alguna de evitar el resultado. Pero en la mayoría de ellos, y tras conocer más datos, y más "cercanos" que los meramente aportados por los medios de comunicación, no cabe más que concluir que el equipo de protección de los policías y su preparación táctica fue, en ocasiones, poco más que paupérrima, y en otras (la mayoría), inexistente.
La configuración, despliegue, funciones y operatividad de las diferentes Policías Locales existentes en España es de lo más heterogéneo, convirtiéndose muchas disposiciones de la L.O. 2/86, de 13 de marzo de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en simple papel mojado. Podemos encontrar Municipios en los que sus funciones se reducen prácticamente a la regulación del tráfico urbano y a la vigilancia del cumplimiento de Ordenanzas y otros reglamentos. Podemos ver otros en los que, sin embargo, la Policía Local, bien por una potenciación sin cortapisas por parte de sus responsables políticos, bien por la falta de medios personales y materiales de las Fuerzas de Seguridad del Estado y Autonómicas o por ambos factores, ha tomado claro protagonismo, llegando al cuasi-monopolio en materia de Seguridad Ciudadana. Y los hay que se encuentran entre "Pinto y Marmolejo", en una situación intermedia, co-participando, podríamos decir al 50% en la materia con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad estatales y autonómicas.
En Estados Unidos, país violento por excelencia, se impuso ya hace años un slogan entre las Fuerzas del Orden, que impera incluso en aquellas pequeñas poblaciones en las que los disparos más cercanos en el tiempo datan de finales del Siglo XIX: "Cuando el ciudadano tiene problemas llama a la Policía; cuando la Policía tiene problemas llama al SWAT". Aquí, como en otros muchos lugares, al igual que en los Estados Unidos, cuando el ciudadano tiene problemas también llama a la Policía, pero cuando la Policía se encuentra con problemas ¿a quién llama?. Debemos ser realistas y ser conscientes de que las Unidades Especiales Policiales existentes en España no siempre tienen (por no decir casi nunca, en la inmensa mayoría de ocasiones que pudieran presentarse) la capacidad real de ser activadas, trasladadas, desplegadas y entrar en acción en un tiempo ciclo adecuado, bien por distancia geográfica, bien por la disposición de sus elementos, quedando por lo tanto las unidades ordinarias (generalmente de radio-patrullas -091,092,062, etc.), que son las primeras en llegar al punto de crisis, a merced de los elementos, su preparación y medios ¿?. Ahí es nada.
Ahora bien, si deseable sería que Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil dispusieran de esta posibilidad, es más que manifiesto que el Estado difícilmente se permitirá dotar a todas sus Comisarías, Comandancias y Puestos, de personal especialmente formado y de medios materiales para afrontar esos supuestos excepcionales, dado que ello le supondría un coste inaceptable, teniendo ya que realizar un esfuerzo considerable para mantener sus dotaciones ordinarias con medios personales y materiales en condiciones, en algunos casos, lamentables. Para encarar dichos supuestos es para lo que surgen sus Grupos Especiales de Intervención, si bien éstos han quedado circunscritos a unas pocas grandes capitales.
Evidentemente, existe una miríada de núcleos de población urbanos y rurales que quedan al margen de esta inmediata posibilidad de protección especial, e incluso en muchos casos, sin ni siquiera de la ordinaria. No es en absoluto una crítica al Estado, ya que ninguno sobre la faz de la tierra (quizás, salvo Andorra y pocos más) podría permitirse dicho lujo. El contenido de las Arcas Públicas es muy limitado y tiene que atender a demasiados apartados.
Es por ello que ante esta imposibilidad del Estado de ofrecer tal protección a ciudadanos y Fuerzas del Orden, debe considerarse la posibilidad de que otras Administraciones lo hagan. Posiblemente, algunas Autonomías puedan tomar las riendas en este sentido, pero todavía son muy pocas las que han considerado esta posibilidad. ¿Es descabellado pensar que los Municipios, aun dentro de ese carácter colaborador del Estado que la Ley les confiere en materia de Seguridad Ciudadana, aporte su granito de arena en beneficio de sus ciudadanos y policías que velan por su seguridad, dotando a un cierto número de éstos últimos de un equipamiento y formación específicos?. Por supuesto que el tiempo juega a favor de la Policía, y en aquellos supuestos en el que éste lo permitiera, la única misión de estos policías sería la de contención de la situación hasta que las Unidades "Mayores" especializadas llegaran al lugar para hacerse cargo de la misma, contando éstas a partir de ese momento con un apoyo eficaz en las tareas coadyuvantes, que pueden ser no poco decisivas para un resultado feliz.
Aquí queda esta reflexión y dejo todas las puertas abiertas para que cada uno apoye o critique esta opción en el Foro.
