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Historia de la Diabetes 1

El t�rmino griego  Diabetes, que significa: "Fluir a trav�s de un Sif�n"

(Debido al exceso de orina ocasionado por la enfermedad),

fue acu�ado por primera vez en el 163 de nuestra era, por Areteo (130-200), un m�dico de Capadocia,

famoso por sus m�todos terap�uticos, quien escribi� dos obras divididas en 10 libros,

describiendo las causas y s�ntomas de las enfermedades agudas y cr�nicas, y sus curaciones.

Areteo dice as� en su obra: "La diabetes es una afecci�n extra�a que funde la carne y las extremidades en la orina.

Los pacientes nunca cesan de orinar. Todos sufren n�useas, inquietud y una sed quemante...

Y en un plazo no muy largo expiran..."

 

El t�rmino latino Mellitus, que significa: "Sabor a Miel"

(Debido al dulzor de la orina, cuando se hac�a el diagn�stico catando la misma),

fue acu�ado por primera vez en el 1674, por Thomas Willis (1621-1675), un medico ingl�s,

famoso en realidad, por su c�lebre "Cerebri Anatome" (el mejor tratado de anatom�a del cerebro realizado hasta le fecha).

Willis dice as� en su obra: "...antiguamente esta enfermedad era bastante rara pero en nuestros d�as,

la buena vida y la afici�n por el vino hacen que encontremos casos a menudo..."         

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sobre la Etimolog�a

Areteo de Capadocia      Thomas Willis

Alrededor del a�o 1553 a.C., en Egipto, se describe por primera vez la Diabetes Mellitus. Qued� plasmada en el papiro que Georg Moritz Ebers, compr� en 1862 en Tebas, hoy Luxor. El mismo, tiene 20.25 metros de longitud y 30 cm. de anchura. Est� escrito en 108 columnas de entre 20 y 22 l�neas cada una (Falta la numeraci�n de la 28 y 29, por lo que el papiro finaliza en la columna 110).

As� encontramos en el papiro, los s�ntomas de la diabetes como: "...enfermos que adelgazan, tienen hambre y sed contin�a as� como tambi�n orinan mucho.", y una receta contra la poliuria que doscientos a�os despu�s repiten en el papiro Hearst.

 

Sobre las m�rgenes del INDO (India), los compendios m�dicos (Samhita) de Sushruta (siglo V a.C.) y Charaka (�poca de Cristo), textos b�sicos del Ayur-Veda (Ciencia de la Vida) se refieren a la diabetes de una manera m�s espec�fica. Seg�n la medicina ayurv�dica, en el cuerpo hay cinco grandes elementos, cada uno con su �dosha� (forma activa y productos de desecho). Los desequilibrios y disfunciones causan las correspondientes enfermedades y en el caso de las �Prameha� (trastornos urinarios persistentes), estos se clasifican en 20 tipos de los cuales uno tiene que ver con diabetes: Madhumeha. As�, Sushruta, descubre el sabor dulce de la orina que atra�a a los insectos y a las hormigas. La orina de miel, asociada con la sed, debilitamiento muscular, somnolencia, dificultad para respirar, (o sea, la cl�nica de la descompensaci�n y la acidosis). Sushruta, encontraba la enfermedad en los obesos y ricos grandes consumidoras de dulce y arroz. Charaka refina este trabajo en 6 AD.

 

Trescientos a�os despu�s, a tr�ves de  una herencia cultural de China y Jap�n, Tihang-Thong-King,  relaciona el encuentro de orina dulce con estos pacientes, y nombra la diabetes como �Enfermedad de la Sed�.

 

En los primeros a�os de la era Cristiana, durante el Imperio Romano, tambi�n se menciona la diabetes. El m�dico griego Aulo Cornelio Celso (30 a.C.- 50 d.C.) habla de la excesiva profusi�n de orina, situaci�n frente a la cual caben dos posturas, dependiendo de que la orina fuera fluida o densa. ��En el primer caso, superando la cantidad de l�quido expulsado a la ingerida y sigui�ndose un adelgazamiento general con peligro para la vida, ser� necesario hacer fricciones y ejercicios, sobre todo al sol o delante del fuego; ba�os breves y alimentaci�n astringente como el vino, ser�n medidas a tomar junto con el mantenimiento del vientre libre mediante enemas y purga con leche. En el segundo caso, con orinas densas, el ejercicio deber�a ser m�s intenso, las fricciones m�s en�rgicas, los ba�os m�s largos y la dieta alimenticia a base de comidas tiernas�. Desde un punto de vista general, Celso concluye as�: �Sea en una u otra eventualidad, hay que abstenerse absolutamente de ingerir sustancias diur�ticas� Aun cuando sus recomendaciones pr�cticas hoy nos resulten ciertamente curiosas, tienen la virtud de recordarnos que la preocupaci�n por la diabetes ha acompa�ado a la Humanidad, al menos durante los pasados veinte siglos.

Celso fue el primer autor m�dico cuya obra fue impresa en caracteres m�viles (1478) tras el invento de Gutenberg.

 

Aulo Cornelio Celso                          Claudio Galeno

 

Antes del cumplir el primer siglo de la era Cristiana, Areteo de Capadocia, no solo us� el t�rmino apropiadamente, sino que sus manifestaciones en torno a la enfermedad son de una gran extensi�n y en ellas se advierte una buena l�gica. En su obra: �Sobre las causas y signos de las enfermedades agudas o cr�nicas�, leemos: �La enfermedad llamada diabetes es muy rara y para muchos sorprendente. En esta afecci�n, que como la hidropes�a est� generada por una causa fr�a y h�meda, las carnes y las partes s�lidas del cuerpo se funden transform�ndose en orina [...] la orina no pasa solamente a intervalos, sino que, como si todos los conductos estuviesen completamente relajados, es expulsada de continuo [...] una vez manifiesta, al enfermo no le queda mucho tiempo de vida [...]. Los enfermos padecen una sed intolerable, pero los l�quidos que ingieren son siempre inferiores a la cantidad de orina que emiten; la raz�n es que dejan pasar una cantidad prodigiosa y no existe ning�n medio para impedirles beber y orinar a continuaci�n.�

Areteo fue el m�ximo cl�nico y nos�grafo de su �poca y parece ser que tuvo relaci�n con Diosc�rides.

 

Por el a�o 167, el m�dico Romano Claudio Galeno (130-201),  con cuyo nombre son identificados popularmente los m�dicos a lo largo de la historia, supo de la diabetes, pero le extra�� su escasa frecuencia. Su descripci�n es tan aguda como bella: �Me parece que los ri�ones tambi�n est�n afectados en esa enfermedad que unos llaman hidropes�a en orina, otros diarrea de orina, otros diabetes y otros dipsak�s. Es una enfermedad que se produce muy rara vez; yo, al menos, la he visto hasta ahora dos veces. Los afectados ten�an una sed desmedida y por ello beb�an abundantemente, orinando enseguida lo que hab�an bebido [...]�.

Galeno fue nombrado hacia el 177, m�dico personal del emperador Marco Aurelio, como lo ser�a tambi�n de C�modo y Septimio Severo.

 

Por el a�o 350, el M�dico Griego Hip�crates (Tasos 460 a.C. - Larisa 375 a.C.) ya alude a la poliuria en uno de los c�lebres aforismos redactado de la siguiente manera: �Si  la orina es acuosa o m�s abundante de lo que deber�a ser, significa que el paciente no sigue las indicaciones y bebe m�s de lo necesario, o que no puede absorber las bebidas.�, aunque no est� claro si intu�a la relaci�n del s�ntoma con la enfermedad.

Galeno, fue llamado por Arist�teles ��el m�s grande, divino e inventor de todo bien�.

 

En el a�o 547, el m�dico Bizantino Aecio de Amida (500 - 570), menciona en su obra una enfermedad que, como Galeno, identific� que resid�a su causa en los ri�ones y se caracterizaba como hambre insaciable. Su tratamiento variaba: en su fase inicial recomendaba una sangr�a general; para fases posteriores, em�ticos y favorecimiento de la secreci�n cut�nea, esto es, introduciendo al enfermo en un tonel hasta la cabeza, la cual se refrescaba con una corriente de aire mientras el cuerpo era calentado. Por lo que respecta a la alimentaci�n recomend� las carnes m�s nutritivas (cerdo), huevos, leche y verduras refrescantes; como bebida, el vino.

Aecio recopil� numerosos escritos, formando una obra de diecis�is �discursos� ordenados en cuatro �libros�, habitualmente llamada Tetrabiblon. La terap�utica general, la diet�tica y las enfermedades de los distintos �rganos forman su contenido.

 

Aecio de Amina                     Alejandro de Tralles

 

En el a�o 543, cuando la dieta y poco m�s era cuanto pod�a recetarse para atajar la enfermedad, el M�dico Bizantino Alejandro de Tralles (525 � 605), recomendaba comidas muy dispares, como la achicoria y la lechuga, el pescado y la carne (pezu�a y hocico de buey, particularmente), y prohib�a o desaconsejaba los alimentos salados y agrios. Las bebidas deb�an tomarse en gran cantidad.

Su m�s importante obra, varias veces editada en el Renacimiento, es un conjunto de once libros acerca de la patolog�a y la terap�utica de las enfermedades internas; con un cap�tulo dedicado a la diabetes, demostrando gran inter�s por la alimentaci�n.

 

Por el a�o 670, el m�dico bizantino Pablo de Egina (625 � 690), en un breve cap�tulo de su obra, aludi� a la diabetes en la misma l�nea que sus predecesores, proponiendo una dieta a base de alimentos muy nutritivos, como mermelada de miel de membrillo, mel�n, vino rosado o infusi�n de cebada. Tambi�n indic� las sangr�as al principio de la enfermedad y los em�ticos o las sudoraciones abundantes m�s tarde.

Pablo, escribi� una �obra recordatoria� en siete vol�menes: Hyp�mnema o �Memor�ndum�. En el sexto de ellos trata de la cirug�a, lo cual le vali� ser considerado como �el padre� de esta rama, adem�s de gozar de gran fama como obstetra. En pleno siglo XIX (1845-1847) fue traducido al ingl�s.

 

Pablo de Egina                    Avicena

 

Ya para el a�o 1025, el m�dico �rabe Ab� 'Ali al-Husayn bn 'Abd Allah Ibn Sin� al-Q�n�ni, inmortalizado como Avicena (980 - 1037), y representante de la filosof�a aristot�lica, llev� la Medicina a su punto m�s alto mediante su principal obra popularizada como Canon medicinae. All�, describi� la gangrena y la impotencia en los diab�ticos, e hizo hincapi� en el sabor dulce de las orinas (orinas melosas). Fue se�alada tambi�n con el termino �rabe Aldulab, que defin�a un instrumento destinado al riego y utilizado en la agricultura �rabe (por la Poliuria). El origen de la diabetes, seg�n Avicena, estar�a en el h�gado, pues los ri�ones absorber�an desde dicho �rgano una cantidad de l�quidos que luego no podr�an retener. Entre los muy diferentes s�ntomas que atribu�a a esta enfermedad estar�an la polifagia, la forunculosis, la tisis o la impotencia sexual. Las orinas dejar�an depositado un residuo parecido a la miel, lo cual, probablemente, le llev� a intuir la presencia de az�car en la orina.

 

De la Cr�nica de la conquista de Am�rica, nos llegan relatos de "...soldados que sin estar en campa�a y en pleno descanso f�sico, mor�an de sed y en sue�o profundo, habiendo perdido la conciencia en forma progresiva� (Probablemente estos hombres j�venes o maduros presentaron una acidosis diab�tica). En cuanto a los conquistados, estudios recientes de antropolog�a gen�tica descartan la diabetes tipo 2 como frecuente, ya que com�an estos ind�genas una dieta rica en fibra y en general llevaban una vida f�sicamente activa, adem�s de que en muchos sitios se trataba de combatir la endogamia, promoviendo las uniones entre hombres y mujeres de tribus diferentes.

 

Por el a�o 1537, el m�dico Suizo Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim (Paracelso) (1491-1541) escribi� que la orina de los diab�ticos conten�a una sustancia anormal que quedaba como residuo de color blanco al evaporar la orina, creyendo que se trataba de sal y atribuyendo la diabetes a una deposici�n de esta sobre los ri�ones causando la poliuria y la sed de estos enfermos.

 

Paracelso                  Fran�ois Fernel

 

En el a�o 1554, el m�dico franc�s Fran�ois Fernel (Clermont 1487 - 1558), de su observaci�n de las orinas, expuso sus conclusiones. En el caso de la diabetes, aumentaban en cantidad considerable adquiriendo un tinte p�lido, aunque pod�an ser del todo incoloras. Identific� la sede de la enfermedad en los ri�ones y as� la poliuria estar�a provocada por una �oclusi�n de los ri�ones y ur�teres� o bien por una �falta de calor y vitalidad en el est�mago, que permite pasar as� las bebidas sin modificaciones�. Las personas obesas pasaban en poco tiempo a un grado considerable de delgadez� Para su tratamiento aconsej� un amplio abanico: sangr�as, purgas, emolientes t�picos sobre los ri�ones, dieta a base de carne gorda cocida con lechuga, verdolaga y vinagre, bebidas fr�as, tisanas de cebada y de manzana y leche.

Fernel opuso a las opiniones dominantes sus propios conocimientos y experiencias que llegar�a a plasmar en su obra titulada Medicina (1554), incidiendo notablemente en la reforma de la Medicina de comienzos del siglo XVI. Compendi� todo el conocimiento m�dico de su tiempo, lo elabor� de forma sistem�tica y lo present� de manera atractiva y f�cilmente comprensible. Goz� de tal aprecio que lleg� a ser m�dico personal del rey Enrique II.

 

Ya por 1627, el m�dico Jean Baptiste Van Helmont (1577 - 1644), el representante m�s destacado de la yatroqu�mica (qu�mica m�dica), fue el primero en averiguar el peso espec�fico de la orina en relaci�n con el del agua. Defendi� la teor�a de que los fermentos (enzimas) jugaban un importante papel en los procesos fisiol�gicos, adelant�ndose en siglos a las teor�as actuales.

Enfrent�ndose a la concepci�n gal�nica de la enfermedad, se neg� a utilizar sangr�as y purgantes al no aceptar su eficacia, empleando preparados qu�micos como medicamentos.

 

     Jean Baptiste Van Helmont

 

En el a�o 1650, el Dramaturgo y actor frances, Jean-Baptiste Poquelin (Moli�re - Par�s, 1622 - Paris , 1673) menciona la diabetes en su obra de teatro Le M�decin Volant.

 

En el a�o 1674, el m�dico ingl�s Thomas Willis (Great Bedwin 1621 � Londres 1675), tiene el m�rito de haber se�alado por primera vez el signo patognom�nico de la diabetes: La presencia de az�car en la orina. Cuenta en su obra Pharmaceutice rationalis, de ese a�o, que hab�a catado la orina de sus pacientes diab�ticos y hab�a apreciado un sabor dulce como la miel: la orina estaba extraordinariamente dulce, como si contuviese az�car o miel. La diabetes ser�a una enfermedad de la sangre y no de los ri�ones y el paso acelerado de bebidas y un flujo abundante de orina conllevar�a sed irreprimible y fiebre continua, pero las orinas eran completamente diferentes de los l�quidos absorbidos. Inst� a los pacientes aparentemente curados a no cejar en su mantenimiento y continuarlo sin descanso. Willis estableci� una divisi�n de la diabetes en dos variedades: mellitus (o diabetes anglicus) e insipidus. Pese a sus aportaciones, no se produjeron avances definitivos en la comprensi�n definitiva de esta enfermedad.

 

En 1686, el m�dico alem�n, J. C. Von Brunner (1653-1727) sugiri� que exist�a alguna correlaci�n entre el metabolismo de las grasas y de los carbohidratos con el p�ncreas.

 

En 1763, el m�dico franc�s Fran�ois Boissier de Lacroix Sauvages (Alais 1706 - 1767), en su gran obra titulada Nosolog�a Met�dica, de ese a�o, define a la Diabetes como el ��fluir de las bebidas a trav�s de las orinas, acompa�ado de una sed ardiente, la licuefacci�n del cuerpo, una fiebre moderada, anorexia, polidipsia y un copioso flujo de orina viol�cea que est� cubierta de aceite.�

 

Fran�ois Boissier de Lacroix Sauvages                     William Cullen

 

Por 1775, el m�dico ingl�s William Cullen (1712 - Glasgow 1790), emiti� importantes observa-ciones sobre la diabetes: ��el paciente tiene una sed notable y por ello ingiere gran cantidad de l�quidos, aunque �sta es inferior a la eliminada por la orina, cuyo aspecto es claro, pero, a veces, en ciertas condiciones particulares de iluminaci�n, aparece un ligero matiz verde amarillento que la asemejaba a la disoluci�n de la miel en una gran cantidad de agua.� Cullen distingui� dos variedades de diabetes: una �azucarada� y otra, casi excepcional, �ins�pida�. Pese a que observ� numerosos casos de diabetes, de los cuales coment� sus signos (polidipsia, astenia...), no lleg� a encontrar una causa precisa: �No puedo asignar ninguna caracter�stica constante en la mayor parte de los casos que he tenido la ventura de observar�, llegar� a decir.

 

En 1776, Mathew Dobson (1745-1784), m�dico ingl�s de Liverpool, hizo por primera vez estudios en grupos de pacientes, y public� un art�culo llamado �Experiments and observations on the urine in diabetes�,  en el cual relata  sus experiencias,  y viene a demostrar  que el sabor dulce de la orina de los enfermos diab�ticos se debe a la presencia de az�car, y describi� los s�ntomas de la diabetes. Seg�n Dobson, la presencia de az�car en las orinas se deb�a a un defecto de asimilaci�n del quilo: el az�car del quilo se acumular�a en la sangre y luego saldr�a con la orina. As�, pues, admit�a el pasaje por la sangre de az�car de origen alimenticio, pues, no en vano, hab�a comprobado el sabor dulce del suero de los diab�ticos, o sea, el az�car exist�a en la sangre de estos pacientes no se formaba en los ri�ones.

 

Mathew Dobson                    John Rollo

 

En 1788, Thomas Cawley afirma sin confirmar, que la diabetes mellitus ten�a su origen en el p�ncreas, " por ejemplo por la formaci�n de un c�lculo".

 

Para finales de siglo, el medico escoc�s, y cirujano de la Marina brit�nica John Rollo public� sus observaciones sobre dos casos diab�ticos (An account of two cases of diabetes mellitus), describiendo muchos de los s�ntomas y el olor a acetona (que confundi� con olor a manzana) y proponiendo una dieta pobre en hidratos de carbono y rica en carne, con complementos a base de antimonio, opio y digital. Con esta dieta anor�tica (para Rollo la diabetes era una enfermedad del est�mago, originada por alteraciones morbosas de las capacidades normales de asimilaci�n y digesti�n), har�an posible su curaci�n. La materia azucarada que aparece en la orina se forma en el est�mago, derivada de las sustancias vegetales; prescindiendo de ellas, la materia azucarada desaparecer�a en tres d�as, pues no se formar�a az�car en el est�mago, no siendo absorbido y luego eliminado por la orina.

Otra contribuci�n de Rollo fue una prueba de laboratorio destinada a demostrar la presencia de az�car en sangre. Despu�s de haber expuesto a la misma temperatura dos muestras de sangre (una de un diab�tico y otra de un sujeto normal), en la superficie de la primera, tras dos d�as, aparec�a una sustancia gaseosa que se secaba y se volv�a resinosa, as� la sangre del diab�tico permanec�a incorrupta durante dos semanas, mientras que la de la otra persona presentaba signos de putrefacci�n al cuarto d�a. Rollo concluy� que en todo el organismo estaba difundida la materia azucarada, siendo su presencia en sangre menor que en la orina.

 

Para 1800, otro m�dico escoc�s, llamado Francis Home (1719-1813), estudi� concienzudamente algunos hechos que nos pueden parecer elementales, pero que demuestran gran intuici�n: pes� la orina de los enfermos diab�ticos y comprob� que la cantidad emitida no superaba la de los l�quidos ingeridos. Tambi�n estudi� las variaciones horarias de la cantidad de orina eliminada. Haciendo an�lisis cuantitativos, pes� el az�car obtenido: de un enfermo obtuvo una onza de az�car por litro de orina; de otro, algo m�s, una onza y media. Adem�s, confirm� la propiedad de fermentaci�n de aquella orina a la que se a�ad�a levadura y demostr� que perd�a su sabor dulce. A sus pacientes enfermos, el doctor Francis Home los trat� principalmente con una dieta a base de carne.

 

Francis Home                    Peter Frank

 

En 1815, el qu�mico franc�s Michel Eug�ne Chevreul (1786-1889), identifica la sustancia que hab�a reconocido Dobson, como Glucosa.

 

Para 1820, el m�dico austr�aco Johann Peter Frank (Rodalben 19 de marzo de 1745 - Viena 24 de abril de 1821), escribi� algunas consideraciones importantes sobre la diabetes Despu�s de describir con exactitud la enfermedad, distingui� la diabetes sacarina o �verdadera� de la ins�pida o �falsa�, pero discute la �disenter�a urinaria�; es decir, el pase de bebidas no elaboradas a trav�s de los ri�ones. Diferenci� las formas agudas de las cr�nicas, reconoci� una �diabetes insidiosa�, con orina azucarada pero sin poliuria, y una �diabetes intermitente�. La fermentaci�n alcoh�lica del az�car urinario, que obtuvo a�adiendo un poco de levadura, sirvi� desde entonces como prueba para el diagn�stico de la enfermedad. Propuso como hip�tesis que la diabetes depender�a de la �debilidad general� y que podr�a curarse con fricciones de mercurio, dulce del suero de los diab�ticos, o sea, el az�car exist�a en la sangre de estos pacientes no se formaba en los ri�ones.

Frank, que acu�� el lema �la miseria es la madre de la enfermedad�, es considerado como el fundador de la Higiene como ciencia. Su gran obra System einer vollsttindigen medizinischen Polizei, en seis vol�menes y otros tantos suplementarios, es considerada la obra m�s importante sobre sanidad p�blica.

 

En 1840, el m�dico ingl�s William Prout (1785-1850) se ocup� ampliamente del estudio de la orina: su peso espec�fico, cantidad diaria y componentes minerales del sedimento urinario. Fue autor de un libro titulado An inquiry into the nature and treatment of diabetes, y describi� el coma diab�tico por primera vez. Consider� la diabetes como una dispepsia debida a un defecto de actividad del est�mago que acarrear�a la mala digesti�n de los az�cares. Sobre su pron�stico dej� dicho que era una especie de indigesti�n que lleva a la muerte, a menos que la Medicina intervenga para detener su camino funesto. Para Prout, la glucosuria ser�a un s�ntoma patognom�nico de la diabetes y no la poliuria, que podr�a ser secundaria, pues el volumen de orina emitido no era superior a los l�quidos ingeridos.

A Prout, se deben aportaciones tan interesantes como el hallazgo del �cido clorh�drico libre en el jugo g�strico de los conejos y, en otro campo, la hip�tesis de que todos los elementos estar�an formados por agrupaciones de �tomos de hidr�geno (1815). Tan buen m�dico como excelente qu�mico, investig� adem�s los alimentos en sus sustancias nutritivas, dividi�ndolos en sacarina, oleosa y albuminosa (1824) lo que se aproxima mucho a nuestra clasificaci�n en gl�cidos, l�pidos y alb�minas.

 

William Prout                    Claude Bernard

 

En 1848, el fisiologo frances Claude Bernard (Saint-Julien 12 de julio de 1813-Par�s 10 de febrero de 1878), dedicado desde 1843 en adelante, al estudio de la diabetes, del metabolismo y de los �rganos que est�n en la base de la enfermedad, descubre la funci�n glucog�nica del h�gado, al observar que el az�car que aparece en la orina de los diab�ticos hab�a estado almacenado en el h�gado en forma de gluc�geno. Tambi�n demostr� que el sistema nervioso central estaba implicado en el control de la glucosa al inducir una glucemia transitoria en un conejo consciente estimulando la m�dula. En 1849 y 1850 dos de sus trabajos, De l' origine du sucre dans l'�conomie animale y Sur une nouvelle fonction du foie, afirmaron c�mo uno de los protagonistas del metabolismo animal era el az�car. Un a�o antes de su muerte apareci� su libro Le�ons sur la diabete et la glycog�nie animale, donde aparecen frases tan reveladoras como �sta: �la presencia de glucosa en la sangre no depende de la alimentaci�n; es un fen�meno normal y constante del organismo humano.� A partir de sus descubrimientos, la diabetes se presentar� como un trastorno de la nutrici�n, siendo el h�gado la sede y el responsable de la enfermedad, pero su causa primera estar�a en el sistema nervioso central. Tambi�n realiz� numerosos experimentos con el p�ncreas desarrollando el modelo de ligadura del conducto pancre�tico y aunque el no lleg� a atribuir a este �rgano un papel endocrino, permiti� a otros demostrar que con esta t�cnica se induc�a la degeneraci�n del p�ncreas exocrino manteniendo intacta la funci�n endocrina.

La variedad y la importancia de los descubrimientos y los conceptos fisiol�gicos que a �l se deben, y sobre todo su obra Introducci�n al estudio de la Medicina experimental (1865) constituye a la vez un canon met�dico e intelectual del experimento fisiol�gico y una fecund�sima pauta para convertir el saber cient�fico en saber m�dico.

 

En 1869, durante sus tiempos de estudiante, el hist�logo alem�n Paul Langerhans (1847-1888) realiza su descubrimiento mas conocido: las c�lulas insulares del p�ncreas.  Entre el verano de 1867 y el oto�o de 1868 realiz� investigaciones sobre la estructura del p�ncreas, tema de su tesis de doctorado que present� al a�o siguiente bajo el t�tulo de: "Beitr�ge zur mikros-kopichen Anatomie der Bauchspeicheldruse". En su experimentaci�n utiliz� sobre todo conejos a los que inyectaba un colorante (azul de Prusia) en el conducto pancre�tico para visualizar las ramificaciones  y  la estructura del sistema excretor.  As� descubri� las c�lulas glandulares que secretan las enzimas digestivas pancre�ticas. Distingui� varios tipos celulares, entre �stos unas c�lulas peque�as, poligonales, sin gr�nulos, que ten�an el aspecto de manchas diseminadas en el interior del par�nquima. Las describi� con estas palabras: "...c�lulas peque�as, de contenido pr�cticamente homog�neo y de forma poligonal, con n�cleo redondeado sin nucleolo y unidas siempre de dos en dos o formando peque�os grupos". Langerhans admiti� que ignoraba la funci�n de estas c�lulas.

 

Paul Langerhans                     Adolf Kussmaul

 

En 1871, el fisi�logo alem�n Friedrich T. Von Frerichs (Aurich 1819-1885), destaca en su celebre monograf�a de estudios sobre la diabetes: �ber den Diabetes. Lo relativo al coma diab�tico, cuya patogenia, frente a las hip�tesis simplistas de car�cter qu�mico o nervioso, interpret� como el resultado de una compleja serie de procesos metab�licos, de los cuales solamente se conoc�an entonces los productos terminales (acetona y �cido ac�tico).

 

En 1874, el m�dico alem�n Adolf Kussmaul (Graben el 22 de febrero de 1822- Heidelberg 28 de mayo 1902) describe en el art�culo Para el conocimiento de la diabetes mellitus, el coma diab�tico como consecuencia de una disfunci�n metab�lica. Adem�s del t�pico olor a acetona en el aliento, aparece una "gran respiraci�n" que Kussmaul describe por vez primera y que por ello recibe su nombre. Dice as�: �Se aprecia hasta en las partes m�s bajas del pulm�n una respiraci�n vesicular; y todo indica un gran ahogo, como en la angustia final en la que el enfermo gime como si se pudiese o�r el tremendo esfuerzo de los movimientos respiratorios, que pueden apreciarse por el fuerte ruido producido por el gran caudal de aire que al inspirar y al espirar produce al pasar por la laringe�.

Kussmaul hizo numerosas observaciones de m�rito en Medicina interna y neurolog�a. Por ejemplo, ser�a el primero en describir la polineuritis infecciosa aguda (1859), la periarteritis nudosa (1866), la tetania g�strica (1872), el pulso parad�jico (1873) y en explorar el es�fago y est�mago con la ayuda de un endoscopio r�gido.

 

En 1870, el m�dico franc�s Bouchardt, constat� que el racionamiento y el ejercicio forzoso provocados por el sitio de Par�s conllevaban la desaparici�n de la glucosuria (o presencia de cantidades excesivas de az�car en la orina) de algunos de sus pacientes diab�ticos. As� comenz� a recomendar comer lo menos posible, y con el fin de que hicieran ejercicio les dec�a �g�nense el pan con el sudor de su frente�. Este franc�s tambi�n introdujo el t�rmino �acidosis� y correlacion� la glucosuria con la hiperglucemia.

 

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