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� M�LAGA, CUANTO TE QUIERO !
(Diana Navarro)
| Viva M�laga, la bella... Viva M�laga la bella
M�laga tiene tres
cosas
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M�laga la bella le dicen, M�laga la bella la llaman y no hay m�s que venir a verla para comprobar la veracidad de estas palabras. La luz de M�laga es �nica y ha enamorado a muchos pintores que han intentado plasmarla en sus lienzos. Todo aquel que la visita se enamora de ella y no duda en volver de nuevo para disfrutar, no solo de la belleza que encierra sus calles, jardines, plazas o monumentos, sino tambi�n de la especial y expl�ndida hospitalidad y simpat�a que caracteriza a sus gentes.
M�laga, ciudad del Para�so. As� la llam� el poeta Vicente Aleixandre.
M�laga, fundada por
los fenicios, yace a la orilla de las templadas y azules aguas del Mediterr�neo, ba�ada
por el intenso y c�lido sol andaluz, con gracia y encanto. Su fama a nivel tur�stico le
viene sobre todo por su Costa del Sol, no en vano se precia de tener uno de los m�s
c�lidos y encantadores climas de la Pen�nsula Iberica, con tal numero de horas de sol
durante todo el a�o, que ser� de extra�ar que su visita coincida con d�as nublados.

Sin embargo tambi�n encierra extraordinarias maravillas tanto en la capital como en la provincia, testimonio de una rica y antiqu�sima historia.
La ciudad se presenta
alegre y acogedora, con numerosos jardines y la gracia andaluza de su arquitectura con
reminiscencias �rabes. La provincia encierra tesoros en sus cuatro costados, como sus
playas en la costa oriental y occidental, algunas extremadamente tur�sticas, otras con el
encanto de pueblecitos pesqueros.
Sus monta�as descubren
parajes naturales bell�simos y asombrosos, y sus pueblos algunos con restos
arqueol�gicos antiquisimos, esconden extraordinarios y pintorescos paisajes. Probar su
sabrosa gastronom�a y su delicioso vino de pasas es otro placer al que no se debiera
rehusar, pues en M�laga, ciudad natal de Picasso, todo se disfruta.
EL VINO DE M�LAGA

| Salvador Rueda 1.857 - 1.933 Poema a M�laga |
| "Tiene una copla y un
vino con que se canta y se sue�a, la copla es la malague�a, y el vino, un vino divino." |
Menci�n especial se merece, por su calidad y sabor, el vino de M�laga.
El
"M�laga" es un vino ligado hist�ricamente a las artes. Su singularidad y su
noble ascendencia lo ha hecho objeto de numerosas referencias literarias.
Menciones escritas de los vinos producidos en el benigno clima malague�o existen desde el
tiempo de los romanos , si bien es a partir de la presencia musulmana en la tierra del
para�so, M�laga, o como tambi�n la llamaban sus poetas, corona de la luna, tesoro
escondido o ciudad de la salud, cuando el vino resulta ser la inspiraci�n literaria de
numerosos autores.
Pero no es s�lo la literatura la �nica disciplina art�stica en la que encontramos
referencias al vino de M�laga. La m�sica y la pintura tambi�n descubren en nuestro vino
razones como para elevarlo a la categor�a de arte.
El vino de M�laga, de un claro car�cter mediterr�neo, dulce y aterciopelado, va
intimamente unido a la sabrosa y exquisita gastronom�a malague�a, entre la que destaca,
dentro de su gran variedad, el sabroso y delicioso "pescaito frito".
Sin lugar a dudas, el "Pescaito" es la estrella de la cocina malague�a.
A todo lo largo de la costa, de una u otra manera, el pescado es el rey de la cocina. Frito es la forma m�s popular de comerlo, pero esa, por supuesto, no es la �nica forma de apreciar las delicadezas del mediterr�neo. Asadas a la orilla de la playa y de la forma peculiar y �nica de esta regi�n, las sardinas al espeto ; al horno con su salsa especial de ajo y especias, el rodaballo o el salmonete; a la parrilla, el pez espada o el rape y hervidas o la plancha, las gambas, cigalas, carabineros, y el resto de los mariscos de la zona.
Os aseguro que no hay nada m�s placentero que comerse un buen espeto de sardinas, unas almejas salteadas y unas gambas a la plancha, mojado todo ello con un buen vino de M�laga, en uno de los muchos chiringuitos que adornan las playas malague�as.
PASEO POR M�LAGA
Lo m�s interesante:
Si deseamos conocer la ciudad podemos comenzar a recorrerla por su Alcazaba construida por los musulmanes en el siglo XI y que dicen que lleg� a tener m�s de cien torreones. Podemos visitar el Museo Arqueol�gico, el Teatro Romano y la Plaza de la Merced, donde naci� el universal pintor Pablo Picasso.
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Un refrescante paseo nos daremos por los Jardines de la Alameda y contemplaremos el puerto, tercero de Andaluc�a, el edificio en donde se sit�a el Ayuntamiento y la Plaza de Toros de la Malagueta.
La construcci�n de la Catedral durante el siglo XVI no lleg� a finalizar, falt�ndole una de sus dos torres, a causa de que el dinero se emple� en una guerra sin fin. Su interior nos asombrar� por sus altas y anchas naves, sus capillas, las pinturas, etc. Desde la �nica torre construida podemos contemplar la ciudad.
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| Catedral de M�laga | Panor�mica de los jardines de la Catedral |
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| Plaza del Obispo, situada frente a una de
las fachadas laterales de la Catedral. |
En
Gibralfaro apreciaremos magn�ficas vistas al ser un mirador m�s alto.
Fue una vieja fortaleza �rabe.
La larga muralla de Gibralfaro guardaba en sus tiempos un faro, una mezquita y el alc�zar. Las invasiones napole�nicas y la Guerra Civil se encargaron, lamentablemente, de marcarla para siempre.
Hay que pasear sin prisas por M�laga, por sus jardines y plazas y visitar sus iglesias, como el Santuario de la Virgen de la Victoria; pararse a contemplar torres, como la de Santiago. Y bordear el Paseo Mar�timo y La Caleta, respirando mar.
Cualquier �poca del a�o es buena para visitar M�laga, por la bondad de su clima. Pero destaca la Semana Santa por sus pasos procesionales, tan peculiares aqu� y la algarab�a de la fer�a de Agosto, �poca en la que M�laga y su provincia son visitadas por miles de personas que desean disfrutar del sol de las templadas aguas de sus playas.
SEMANA SANTA MALAGUE�A

La Semana Santa malague�a, declarada de Inter�s Tur�stico Nacional, es
particularmente monumental y solemne. El ambiente, en esos d�as de primavera y primeros
calores, est� cargado con gritos de "ol�" y olor a cera y nardo, mezclados con
el sonido de tambores y cornetas que acompa�an los desfiles religiosos por el centro de
la ciudad.
Durante la semana, las distintas cofrad�as hacen su estaci�n de penitencia acompa�ando a las im�genes del Cristo y la Virgen.

Los pasos donde van montadas son grandiosos, llegando a pesar hasta seis toneladas. Debido a su tama�o, se montan fuera de los templos, trasladando las im�genes el d�a de la procesi�n. Llevan varales externos y los hombres de trono (personas que transportan los pasos) caminan a la vista del p�blico. Uno de los momentos m�s emotivos es el del levantamiento a pulso de los tronos, que se repite en diversos lugares de la procesi�n. Los hombres de trono levantan el paso extendiendo los brazos y a continuaci�n mecen a las im�genes durante largos instantes.
Es f�cil escuchar a alg�n espont�neo cantar una saeta dirigida a alguna imagen, que se detiene para recoger esta oraci�n cantada. Cuando esto ocurre, el silencio y el recogimiento se hacen presentes en los corazones de todo aquel que la escucha y la siente.
FERIA DE AGOSTO
M�laga
se prepara durante todo el a�o para recibir su feria de Agosto, una de las m�s
concurridas y coloristas de Andaluc�a, y que transforma la ciudad entera por unos d�as.
Los malague�os se esfuerzan en poner talento, entusiasmo, alegr�a, trabajo, coraz�n, y
consiguen un magn�fico resultado. Estas fiestas tienen mucho que ver con esa cara de
alegr�a que ofrece la ciudad.
La Feria de M�laga conmemora la incorporaci�n de la ciudad a la Corona de Castilla por
los Reyes Cat�licos, quienes entraron en la ciudad el d�a 19 de agosto de 1487.
Actualmente la Feria de M�laga se celebra a
lo largo de una semana y media, alrededor de la segunda quincena del mes de agosto,
siempre en torno al d�a de la Victoria.
Las fiestas comienzan el viernes previo a este d�a (15 de agosto), fecha a partir de la
cual se prolongan durante una semana y media (normalmente, ocupan dos fines de semana).
Esta celebraci�n presenta una particularidad que la diferencia con respecto a otras, como
la Feria de Abril de Sevilla o la de otras ciudades andaluzas, ya que sus actividades no
se centran en un �nico emplazamiento, sino que se reparten entre el centro de la
localidad durante el d�a y el Real por la noche, dos sitios distintos que marcan dos
formas de vivir la feria.
La de d�a, en
los alrededores de la c�ntrica calle Larios engalanada con miles de guirnaldas y cubierta
con lonas para proteger a los visitantes del sol, se caracteriza por calles atestadas de
gente y casetas en las que los visitantes saborean platos t�picos y disfrutan de vinos
aut�ctonos; por una enorme variedad de espect�culos al aire libre o, ya en la zona m�s
joven, por decenas de bares abiertos al aire libre, en los que se agolpan
aut�nticas avalanchas de chicos y chicas que bailan sin cesar al ritmo de la m�sica y
los vinos.
Durante el d�a, uno de los espect�culos
m�s tradicionales es el desfile de miles de caballistas, ya sea montados en sus caballos
o en carros o carrozas cuidadosamente ornamentados con motivos andaluces, muchos colores y
muchas flores. Los animales suelen ser presentados con sus mejores galas.
Los m�s tradicionales, por otro lado, aprovechan la tarde para acudir a las celebraciones
taurinas, en la plaza de toros de la ciudad, la Malagueta, y as� deleitarse con las
faenas de los mejores matadores.
Aunque, como ya he comentado, el Real es el lugar de la feria de noche, durante el d�a,
tambi�n, multitud de personas se concentran en sus calles y en las m�s de cien casetas
repartidas por �l, bailando y degustando de forma gratuita, deliciosas tapas acompa�adas
de un refrescante tinto de verano para aplacar el hambre y la sed.
Cuando
la luna se adue�a de la ciudad, que de d�a vive la algarab�a con el coraz�n dividido
entre el real y el centro, a malague�os y visitantes no les cabe duda de que el destino
nocturno es s�lo uno: el Cortijo de Torres. Tras la lluvia de fuegos artificiales sobre
la Alcazaba y el Puerto, se vive la primera noche de feria en el real y despu�s otras
siete en las que nada hay que envidiar al sol de mediod�a, porque son casi medio mill�n
de bombillas 435.000 exactamente las que dan luz y color al Cortijo de Torres.
Aunque sea de noche, la luz es la protagonista en el real. �sta del s�bado, el alcalde
apretar� un solo bot�n, el que dar� lugar al tradicional encendido del alumbrado. No
s�lo habr� bombillas, porque a los proyectores de luz y los farolillos, se les unir�n
dos impresionantes figuras. Una ser� la de una malague�a y la otra la de un biznaguero,
ambas de tres metros de altura. Tambi�n van a brillar con luz propia, siendo gu�a en la
distancia de todos aquellos que encaminen sus pasos al real.
No cabe duda, la feria, sobre todo cuando cae la noche, brilla con luz propia. Fe de ello
dar�n los vecinos de Alhaur�n y C�rtama desde donde se puede ver el resplandor del
recinto e, incluso, los que suban a los montes a contemplar desde lo m�s alto una de las
postales m�s bellas de M�laga: una feria iluminada. La noche es el momento de todos y de
todo. De la mezcla entre lo tradicional y lo moderno. Por eso se confunde el olor de la
biznaga malague�a con el del algod�n de az�car y el cante por buler�as con la canci�n
del verano. Tambi�n se confunden las horas del reloj, que se suceden una tras otra, y
llega un momento en el que ya no se sabe si es tarde o temprano, porque s�lo hay ganas de
divertirse. �nicamente cuando el cielo empieza a clarear se sabe que son las seis de la
ma�ana y que la cama espera para un descanso.
Traca final. Cuando la fiesta
malague�a por excelencia empiece a dar sus �ltimos coletazos, sin que nadie se d�
cuenta habr� llegado el lunes 25, y con �l, el final de la feria. Entonces, el real del
Cortijo de Torres brillar� con m�s fuerza que nunca, con ese estallido de luz propio de
las estrellas que se agotan. Porque el Ayuntamiento de M�laga ha preparado cientos de
kilos de fuegos artificiales.
Entonces, un suspiro de a�oranza escapar� de alguna que otra boca; se acab� lo bueno.
Pero quedar�n agradables recuerdos de largos paseos en buena compa��a por las calles
del real, vueltas y m�s vueltas en los carricoches y un regusto en el paladar
a buen jam�n y vino dulce. Malague�os y for�neos empezar�n a so�ar con una feria de
agosto en 2005 mejor que la que dejaron atr�s, aunque les parezca imposible.
Algo que hace que la feria de M�laga sea inolvidable para el visitante es porque , en
ella, se siente un malague�o m�s. Si tradicionalmente M�laga se caracteriza por ser un
crisol de culturas y nacionalidades, una ciudad que recibe con los brazos abiertos a todo
aquel que quiera visitarla, es precisamente durante estos d�as cuando ese car�cter
hospitalario se pone m�s de manifiesto.
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M�LAGA ES UN CIUDAD DE TODOS Y PARA TODOS. |