INTRODUCCI�N VINO DE M�LAGA PASEO POR M�LAGA
SEMANA SANTA FERIA DE AGOSTO M�S SOBRE M�LAGA

� M�LAGA, CUANTO TE QUIERO !
(Diana Navarro)


 

Viva M�laga, la bella...
Viva M�laga, la bella...
Tierra de tanta alegr�a
que si a prueba me pusiera
por ella dar�a la vida,
que si a prueba me pusiera
por ella dar�a la vida.

Viva M�laga la bella
y vivan los verdiales
que cuando baila mi ni�a
hasta el mismo sol que sale
se va muriendo de envidia.

 

M�laga tiene tres cosas
sin punto de comparaci�n
su Parque siempre con rosas,
su bella Costa del Sol
y sus mujeres hermosas.


�Viva M�laga La Bella!

 

 

 

 

 

M�laga la bella le dicen, M�laga la bella la llaman y no hay m�s que venir a verla para comprobar la veracidad de estas palabras. La luz de M�laga es �nica y ha enamorado a muchos pintores que han intentado plasmarla en sus lienzos. Todo aquel que la visita se enamora de ella y no duda en volver de nuevo para disfrutar, no solo de la belleza que encierra sus calles, jardines, plazas o monumentos, sino tambi�n de la especial y expl�ndida hospitalidad y simpat�a que caracteriza a sus gentes.

M�laga, ciudad del Para�so. As� la llam� el poeta Vicente Aleixandre.

M�laga, fundada por los fenicios, yace a la orilla de las templadas y azules aguas del Mediterr�neo, ba�ada por el intenso y c�lido sol andaluz, con gracia y encanto. Su fama a nivel tur�stico le viene sobre todo por su Costa del Sol, no en vano se precia de tener uno de los m�s c�lidos y encantadores climas de la Pen�nsula Iberica, con tal numero de horas de sol durante todo el a�o, que ser� de extra�ar que su visita coincida con d�as nublados.

Sin embargo tambi�n encierra extraordinarias maravillas tanto en la capital como en la provincia, testimonio de una rica y antiqu�sima historia.

La ciudad se presenta alegre y acogedora, con numerosos jardines y la gracia andaluza de su arquitectura con reminiscencias �rabes. La provincia encierra tesoros en sus cuatro costados, como sus playas en la costa oriental y occidental, algunas extremadamente tur�sticas, otras con el encanto de pueblecitos pesqueros.

Sus monta�as descubren parajes naturales bell�simos y asombrosos, y sus pueblos algunos con restos arqueol�gicos antiquisimos, esconden extraordinarios y pintorescos paisajes. Probar su sabrosa gastronom�a y su delicioso vino de pasas es otro placer al que no se debiera rehusar, pues en M�laga, ciudad natal de Picasso, todo se disfruta.

 

 

 

 

 

EL VINO DE M�LAGA

Salvador Rueda
1.857 - 1.933
Poema a M�laga
"Tiene una copla y un vino
con que se canta y se sue�a,
la copla es la malague�a,
y el vino, un vino divino."

 

Menci�n especial se merece, por su calidad y sabor, el vino de M�laga.

El "M�laga" es un vino ligado hist�ricamente a las artes. Su singularidad y su noble ascendencia lo ha hecho objeto de numerosas referencias literarias.

Menciones escritas de los vinos producidos en el benigno clima malague�o existen desde el tiempo de los romanos , si bien es a partir de la presencia musulmana en la tierra del para�so, M�laga, o como tambi�n la llamaban sus poetas, corona de la luna, tesoro escondido o ciudad de la salud, cuando el vino resulta ser la inspiraci�n literaria de numerosos autores.

Pero no es s�lo la literatura la �nica disciplina art�stica en la que encontramos referencias al vino de M�laga. La m�sica y la pintura tambi�n descubren en nuestro vino razones como para elevarlo a la categor�a de arte.

El vino de M�laga, de un claro car�cter mediterr�neo, dulce y aterciopelado, va intimamente unido a la sabrosa y exquisita gastronom�a malague�a, entre la que destaca, dentro de su gran variedad, el sabroso y delicioso "pescaito frito".

Sin lugar a dudas, el "Pescaito" es la estrella de la cocina malague�a.

A todo lo largo de la costa, de una u otra manera, el pescado es el rey de la cocina. Frito es la forma m�s popular de comerlo, pero esa, por supuesto, no es la �nica forma de apreciar las delicadezas del mediterr�neo. Asadas a la orilla de la playa y de la forma peculiar y �nica de esta regi�n, las sardinas al espeto ; al horno con su salsa especial de ajo y especias, el rodaballo o el salmonete; a la parrilla, el pez espada o el rape y hervidas o la plancha, las gambas, cigalas, carabineros, y el resto de los mariscos de la zona.

Os aseguro que no hay nada m�s placentero que comerse un buen espeto de sardinas, unas almejas salteadas y unas gambas a la plancha, mojado todo ello con un buen vino de M�laga, en uno de los muchos chiringuitos que adornan las playas malague�as.

 

 

 

PASEO POR M�LAGA

Lo m�s interesante:

    Si deseamos conocer la ciudad podemos comenzar a recorrerla por su Alcazaba construida por los musulmanes en el siglo XI y que dicen que lleg� a tener m�s de cien torreones. Podemos visitar el Museo Arqueol�gico,  el Teatro Romano y la   Plaza de la Merced,  donde naci� el universal pintor Pablo Picasso.

La Alcazaba se levanta sobre una colina en la ciudad de M�laga. Originalmente fue una fortificaci�n que defend�a la ciudad de las incursiones de los piratas. M�s tarde, a mediados de siglo XI, fue reconstruido y convertido en un espl�ndido palacio moro. En el S.XIV, los mismos reyes que construyeron la Alhambra en Granada ampliaron la Alcazaba en M�laga. En 1931 fue declarada Monumento Nacional. Rodeada de pinos y palmeras, constituye una de las zonas m�s fascinantes de la ciudad.
La Plaza de la Merced es una de los principales puntos de encuentro de nuestra ciudad. La remodelaci�n y acondicionamiento de la misma. mediante m�ltiples actuaciones de arbolado, mobiliario urbano, kioscos, etc.,  ha supuesto la recuperaci�n de este enclave cultural y social de M�laga.

Un refrescante paseo nos daremos por los Jardines de la Alameda  y contemplaremos  el  puerto, tercero de Andaluc�a, el edificio en donde se sit�a el Ayuntamiento y la Plaza de Toros de la Malagueta.

    La construcci�n de la Catedral durante el siglo XVI no lleg� a finalizar, falt�ndole una de sus dos torres, a causa de que el dinero se emple� en una guerra sin fin. Su interior nos asombrar� por sus altas y anchas naves, sus capillas, las pinturas, etc. Desde la �nica torre construida podemos contemplar la ciudad.

Catedral de M�laga Panor�mica de los jardines de la Catedral
Plaza del Obispo, situada frente a una de las
fachadas laterales de la Catedral.

En Gibralfaro apreciaremos magn�ficas vistas al ser un mirador m�s alto.

Fue una vieja fortaleza �rabe.

La larga muralla de Gibralfaro guardaba en sus tiempos un faro, una mezquita y el alc�zar. Las invasiones napole�nicas y la Guerra Civil se encargaron, lamentablemente, de marcarla para siempre.

Hay que pasear sin prisas por M�laga, por sus jardines y plazas y visitar sus iglesias, como el Santuario de la Virgen de la Victoria;  pararse a contemplar torres, como la  de Santiago. Y bordear el Paseo Mar�timo  y  La Caleta, respirando mar.

Cualquier �poca del a�o es buena para visitar M�laga, por la bondad de su clima. Pero  destaca  la Semana Santa  por sus pasos procesionales, tan peculiares aqu� y la algarab�a de la fer�a de Agosto, �poca en la que M�laga y su provincia son visitadas por miles de personas que desean disfrutar del sol de las templadas aguas de sus playas.

 

 

 

SEMANA SANTA MALAGUE�A

 

La Semana Santa malague�a, declarada de Inter�s Tur�stico Nacional, es particularmente monumental y solemne. El ambiente, en esos d�as de primavera y primeros calores, est� cargado con gritos de "ol�" y olor a cera y nardo, mezclados con el sonido de tambores y cornetas que acompa�an los desfiles religiosos por el centro de la ciudad.

Durante la semana, las distintas cofrad�as hacen su estaci�n de penitencia acompa�ando a las im�genes del Cristo y la Virgen.

 

Los pasos donde van montadas son grandiosos, llegando a pesar hasta seis toneladas. Debido a su tama�o, se montan fuera de los templos, trasladando las im�genes el d�a de la procesi�n. Llevan varales externos y los hombres de trono (personas que transportan los pasos) caminan a la vista del p�blico. Uno de los momentos m�s emotivos es el del levantamiento a pulso de los tronos, que se repite en diversos lugares de la procesi�n. Los hombres de trono levantan el paso extendiendo los brazos y a continuaci�n mecen a las im�genes durante largos instantes.

Es f�cil escuchar a alg�n espont�neo cantar una saeta dirigida a alguna imagen, que se detiene para recoger esta oraci�n cantada. Cuando esto ocurre, el silencio y el recogimiento se hacen presentes en los corazones de todo aquel que la escucha y la siente.

 

 

FERIA DE AGOSTO

 

M�laga se prepara durante todo el a�o para recibir su feria de Agosto, una de las m�s concurridas y coloristas de Andaluc�a, y que transforma la ciudad entera por unos d�as. Los malague�os se esfuerzan en poner talento, entusiasmo, alegr�a, trabajo, coraz�n, y consiguen un magn�fico resultado. Estas fiestas tienen mucho que ver con esa cara de alegr�a que ofrece la ciudad.


La Feria de M�laga conmemora la incorporaci�n de la ciudad a la Corona de Castilla por los Reyes Cat�licos, quienes entraron en la ciudad el d�a 19 de agosto de 1487.
Actualmente la Feria de M�laga se celebra a lo largo de una semana y media, alrededor de la segunda quincena del mes de agosto, siempre en torno al d�a de la Victoria.
Las fiestas comienzan el viernes previo a este d�a (15 de agosto), fecha a partir de la cual se prolongan durante una semana y media (normalmente, ocupan dos fines de semana). Esta celebraci�n presenta una particularidad que la diferencia con respecto a otras, como la Feria de Abril de Sevilla o la de otras ciudades andaluzas, ya que sus actividades no se centran en un �nico emplazamiento, sino que se reparten entre el centro de la localidad durante el d�a y el Real por la noche, dos sitios distintos que marcan dos formas de vivir la feria.


La de d�a, en los alrededores de la c�ntrica calle Larios engalanada con miles de guirnaldas y cubierta con lonas para proteger a los visitantes del sol, se caracteriza por calles atestadas de gente y casetas en las que los visitantes saborean platos t�picos y disfrutan de vinos aut�ctonos; por una enorme variedad de espect�culos al aire libre o, ya en la zona m�s joven, por decenas de bares ‘abiertos al aire libre’, en los que se agolpan aut�nticas avalanchas de chicos y chicas que bailan sin cesar al ritmo de la m�sica y los vinos.
Durante el d�a, uno de los espect�culos m�s tradicionales es el desfile de miles de caballistas, ya sea montados en sus caballos o en carros o carrozas cuidadosamente ornamentados con motivos andaluces, muchos colores y muchas flores. Los animales suelen ser presentados con sus mejores galas.
Los m�s tradicionales, por otro lado, aprovechan la tarde para acudir a las celebraciones taurinas, en la plaza de toros de la ciudad, la Malagueta, y as� deleitarse con las faenas de los mejores matadores.
Aunque, como ya he comentado, el Real es el lugar de la feria de noche, durante el d�a, tambi�n, multitud de personas se concentran en sus calles y en las m�s de cien casetas repartidas por �l, bailando y degustando de forma gratuita, deliciosas tapas acompa�adas de un refrescante tinto de verano para aplacar el hambre y la sed.

Cuando la luna se adue�a de la ciudad, que de d�a vive la algarab�a con el coraz�n dividido entre el real y el centro, a malague�os y visitantes no les cabe duda de que el destino nocturno es s�lo uno: el Cortijo de Torres. Tras la lluvia de fuegos artificiales sobre la Alcazaba y el Puerto, se vive la primera noche de feria en el real y despu�s otras siete en las que nada hay que envidiar al sol de mediod�a, porque son casi medio mill�n de bombillas –435.000 exactamente– las que dan luz y color al Cortijo de Torres.

Aunque sea de noche, la luz es la protagonista en el real. �sta del s�bado, el alcalde apretar� un solo bot�n, el que dar� lugar al tradicional encendido del alumbrado. No s�lo habr� bombillas, porque a los proyectores de luz y los farolillos, se les unir�n dos impresionantes figuras. Una ser� la de una malague�a y la otra la de un biznaguero, ambas de tres metros de altura. Tambi�n van a brillar con luz propia, siendo gu�a en la distancia de todos aquellos que encaminen sus pasos al real. 
No cabe duda, la feria, sobre todo cuando cae la noche, brilla con luz propia. Fe de ello dar�n los vecinos de Alhaur�n y C�rtama desde donde se puede ver el resplandor del recinto e, incluso, los que suban a los montes a contemplar desde lo m�s alto una de las postales m�s bellas de M�laga: una feria iluminada. La noche es el momento de todos y de todo. De la mezcla entre lo tradicional y lo moderno. Por eso se confunde el olor de la biznaga malague�a con el del algod�n de az�car y el cante por buler�as con la canci�n del verano. Tambi�n se confunden las horas del reloj, que se suceden una tras otra, y llega un momento en el que ya no se sabe si es tarde o temprano, porque s�lo hay ganas de divertirse. �nicamente cuando el cielo empieza a clarear se sabe que son las seis de la ma�ana y que la cama espera para un descanso.

Traca final. Cuando la fiesta malague�a por excelencia empiece a dar sus �ltimos coletazos, sin que nadie se d� cuenta habr� llegado el lunes 25, y con �l, el final de la feria. Entonces, el real del Cortijo de Torres brillar� con m�s fuerza que nunca, con ese estallido de luz propio de las estrellas que se agotan. Porque el Ayuntamiento de M�laga ha preparado cientos de kilos de fuegos artificiales.
Entonces, un suspiro de a�oranza escapar� de alguna que otra boca; se acab� lo bueno. Pero quedar�n agradables recuerdos de largos paseos en buena compa��a por las calles del real, vueltas y m�s vueltas en los ‘carricoches’ y un regusto en el paladar a buen jam�n y vino dulce. Malague�os y for�neos empezar�n a so�ar con una feria de agosto en 2005 mejor que la que dejaron atr�s, aunque les parezca imposible.

Algo que hace que la feria de M�laga sea inolvidable para el visitante es porque , en ella, se siente un malague�o m�s. Si tradicionalmente M�laga se caracteriza por ser un crisol de culturas y nacionalidades, una ciudad que recibe con los brazos abiertos a todo aquel que quiera visitarla, es precisamente durante estos d�as cuando ese car�cter hospitalario se pone m�s de manifiesto.

M�LAGA ES UN CIUDAD DE TODOS Y PARA TODOS.

 

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