| Andaluces de Ja�n,
aceituneros altivos,
decidme en el alma:� Qui�n,
qui�n levant� esos olivos?
No los levant� la nada,
ni el dinero, ni el se�or,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unido al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Lev�ntate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alz� una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Ja�n,
aceituneros altivos,
decidme en el alma:�Qui�n,
amamant� los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueci� en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepult� en la pobreza,
que os pisote� la frente,
que os redujo la cabeza.
�rboles que vuestro af�n
consagr� al centro del d�a,
eran principio de un pan
que s�lo el otro com�a.
�Cu�ntos siglos de aceitunas,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos.
Andaluces de Ja�n,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma:�De qui�n,
de qui�n son estos olivos?
Ja�n, lev�ntate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas |




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Precioso poema de
Miguel Hern�ndez que refleja de una forma algo desgarrada, las reivindicaciones de todo
un pueblo que quiere ser due�o de la tierra que trabaja.
Es imposible hablar de Ja�n y no hacerlo de sus
olivos y de sus aceituneros altivos. Por algo Jaen es el primer productor mundial de
aceite.
Pero esta provincia, adem�s de sus grandes extensiones de olivares, cuenta con unos
Parques Naturales maravillosos y ha sabido conservar muy bien sus monumentos.
As� pues, quien visite esta provincia no debe perderse la Ruta de los Castillos,
fortalezas de gran inter�s hist�rico y art�stico, levantadas a consecuencia de los
avatares sufridos durante la Reconquista de la Pen�nsula Ib�rica, cuando los ataques de
los moros del reino de Granada eran muy numerosos.
No
obstante, de esta ruta no voy a hablar aunque es muy interesante desde todos los aspectos.
Si quer�is saber mas de estos castillos y su historia, arriba os dejo un enlace muy
interesante que os llevar� a conocerlos con detalle.
Si voy a hacerlo, en cambio, de la Catedral de Ja�n, un monumento de gran belleza y de
gran inter�s hist�rico.
Tambi�n daremos una vuelta por los principales festejos jienenses y por supuesto, por sus
principales parques Naturales: Cazorla, Segura y las Villas o el de Sierra And�jar.
Tambi�n hay que hacer menci�n y destacar por su extraordinaria belleza el Parque Natural
de Despe�aperros y el de Sierra M�gina.

JA�N Y SU CATEDRAL
Haciendo un poco de
Historia, comenzar� diciendo que se levant� esta catedral sobre la mezquita principal,
ya en tiempos de Fernando III el Santo, y se dedic� a la Asunci�n de la Virgen.
Siendo Obispo D. Nicol�s de Biedma, se derrib� la mezquita y
se construy� en el mismo lugar un templo que perdur� alrededor de un siglo, pues el
Obispo D. Lu�s Osorio y posteriormente D. Alonso Su�rez, acometen su demolici�n y nueva
construcci�n que fue proyectada en estilo g�tico.
Sin embargo, siendo Obispo el Cardenal Esteban Gabriel Merino, natural de Santiesteban del
Puerto ,coet�neo de los mejores artistas italianos del "quinientos", se
acometi� la definitiva construcci�n de la actual catedral, dirigida principalemente por
D. Andr�s de Vandelvira, en el m�s puro estilo renacentista. Es una obra realizada con
el fin de hacer un santuario al Santo Rostro.
Destaca la catedral desde cualquier lugar donde se la mire, desde dentro
o fuera de la ciudad y se engrandece la vista por los paisajes que circundan a Ja�n y que
hay que verlos personalmente para poder apreciarlos en toda su belleza.
Los interiores son de una belleza y armon�a dignas de ser destacadas. Sus luces naturales
y que transmiten las expl�ndidas vidrieras, el silencio imperante, la gran cantidad de
arte que contiene...,todo ello es una especie de "medicina" con la que se
obtiene un relax y una paz, hoy dif�ciles de conseguir en lugar alguno.
Si ya es hermosa con la luz de d�a, igual lo es por la
noche, cuando las luces la iluminan. Denota ello que la belleza del monumento tiene
infinitos matices a lo largo de las veinticuatro horas de cada d�a y seg�n la
sensibilidad del espectador.
Esta joya del renacimiento espa�ol, necesita tiempo para verla con detalle ( hay un museo
interior) y apreciar los espacios y la armon�a que en conjunto contiene el que es "
el primer monumento provincial", el que fue un "patr�n", para muchas de
las catedrales edificadas por los espa�oles en Am�rica, dato bastante desconocido. |

| FIESTAS DE JA�N
En J�en, al igual que
en el resto de la geograf�a andaluza, se celebran m�ltiples y variados festejos y como
tambi�n es com�n en las dem�s provincias andaluzas, lo religioso y lo mundano se dan un
fuerte abrazo en todas estas celebraciones.
El calendario de fiestas jienenses, por tanto, es muy amplio, no hay mes del a�o que no
cuente con algun evento festivo, eventos que en su mayor�a, tienen su origen muy atr�s
en el tiempo, muchas desde la Edad Media.
Por citar algunas tenemos las Ferias de San Lucas y la de la Virgen de la Capilla; las
verbenas de verano, tan t�picas en todo el territorio andaluz, como la de San Juan, Santa
Catalina, el Cristo del Arroz, etc; Fiestas primaverales como la Semana Santa, el Corpus,
Las Cruces de Mayo; la fiesta de Los Santos en Oto�o, etc.
Tambi�n en invierno hay festejos, ya he mencionado que no hay un mes del a�o que no
cuente con una o mas de estas fiestas. En esta estaci�n se desarrollan las propias de
Navidad, la Inmaculada, Carnaval y las fiestas de San Ant�n.
Como ser�a demasiado extenso hablar de todas, voy a hablar un poco de
esta �ltima, no porque sea mejor o peor que las dem�s. Todas estas celebraciones tienen
su encanto y especiales caracter�sticas, sino porque al documentarme sobre todas ellas,
es la que me ha resultado m�s desconocida y la que quiz�s ha despertado, por ello, m�s
mi inter�s.
FIESTA DE SAN ANT�N
Sin duda, San Ant�n es
una de las fiestas m�s propias, m�s particulares del calendario jiennense. Ritual de
fuego, con todas las connotaciones propias de la fiesta campesina, la noche de San Ant�n
se ha adaptado al ambiente urbano, acomod�ndose a los espacios abiertos, plazas,
ensanches y solares que la ciudad va enclavando en su paisaje.
De los or�genes de la fiesta
tenemos ya constancia en las Cr�nicas del Condestable Iranzo. D. Miguel, en la noche del
16 de enero, la v�spera de la celebraci�n, enviaba cuatro hachas de vela que ard�an
ante el altar del santo toda la noche y el d�a 17 completo. Una cofrad�a de ballesteros,
de aquellos que combat�an a los moros, se manten�a bajo la advocaci�n del santo.
Lo cierto es que es un santo que ha contado a lo largo de los a�os con la simpat�a y la
devoci�n de los jiennenses. Vivi� Antonio el Ermita�o durante las �ltimas d�cadas del
siglo III en la ciudad de Tebaida, en lo parte alta del valle del Nilo. Sus andanzas
tuvieron que hacerse muy populares en la Edad Media. La iconograf�a lo representa vestido
con un sayal y acompa�a de un cerdo, lo que puede significar varias cosas: al diablo
vencido por el propio santo y condenado a seguirlo bajo esa forma; tambi�n podr�a
simbolizar a los animales que el santo protege como patr�n; pero tambi�n a los cerdos
que los frailes antonianos pose�an para sustentar a los enfermos, a los que colgaban del
cuello una campanilla con la cruz en forma de tau para reconocerlos y que los fieles se
encargaban de cebar.
Pero desde luego, la festividad de San Ant�n, tiene m�s de profano que de religiosa.
Tradicionalmente, al atardecer se encend�an lumbres en las huertas, cortijos y caser�as
y en el monte, en todos aquellos lugares en los que hab�a ganado y animales dom�sticos.
Es posible que en estas hogueras tuvieran connotaciones m�gicas, que se esperara de ellas
ahuyentar las enfermedades y plagas de los animales: "En San Ant�n, las gallinas
pon" dice el refr�n.
Durante los d�as previos, los vecinos, y muy
especialmente los ni�os, salen a los campos cercanos y buscan en las casas materiales que
le sirvan de combustible:" y el que no haya dado que se le muera el gato".
Desde la hoguera, y en lo alto de un m�stil, se sit�a un mu�eco de trapo, una especie
de espantap�jaros que se confecciona con ropas viejas y se rellena de paja. El ocasiones
la cabeza se confecciona con una calabaza hueca y pies y manos se rellenan de mistos,
pi�as roseteras, petardos, que explosionan ruidosamente al prenderse. �Qu� representa?
Tal vez el triunfo sobre el diablo y su expulsi�n. La figura del mal que desaparece en un
mar de fuego.
Es en San Ant�n cuando se canta y baila el melench�n,
posiblemente el baile m�s propio de Ja�n. A medio camino entre juego y el baile,
el melench�n se baila en la plaza, junto o alrededor del fuego.
Es tradicional tambi�n, que esa noche todos coman, entre vino y vino y al calor de la
hoguera, las rosetas, palomitas de ma�z saladas o endulzadas. Aquellos que van de una
lumbre a otra suelen llevar su bolsa llena de rosetas y hasta en los bares se ofrece esa
noche como una tapa m�s.
La fiesta, como sucede con todo lo que est� vivo, ha ido
transform�ndose con los a�os. No obstante, frente a otras celebraciones populares que se
han debilitado con el paso del tiempo hasta casi desaparecer, San Ant�n se ha ido
revitalizando y adaptando al paisaje urbano de una ciudad que muta y crece, pero sin
perder su arraigo ni sus peculiares tradiciones. |

| PARQUES
NATURALES
Ja�n no solo cuenta
con sus grandes superficies de olivar, sino que tambi�n posee la mayor extensi�n de
espacios protegidos del territorio nacional, siendo adem�s el Parque Natural de Cazorla,
Segura y las Villas, el mayor de Espa�a .Sus cuatro parques naturales y el resto del
conjunto de serran�as que bordean casi la totalidad de la provincia, forman un
maravilloso espacio natural al que es dif�cil resistirse a visitar y que en algunos
casos, no conocen ni los propios habitantes de la provincia.
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Parque Natural de
Cazorla, Segura y las Villas. El m�s veterano y extenso de los Parques Naturales de la
provincia, posiblemente tambi�n el m�s conocido, presenta una orograf�a y red h�drica
apropiada para el desarrollo de las m�s variadas modalidades deportivas. Tal vez por su
mayor desarrollo de explotaci�n tur�stica, son tambi�n abundantes las empresas de
deporte de aventura que ofrecen sus servicios a los aficionados. |
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Parque Natural de Sierra M�gina. Situado al este de la provincia de Ja�n,
Sierra M�gina es un parque que encierra grandes valores paisaj�sticos y etnogr�ficos.
Sus monta�as lo califican como un espacio de gran potencial para el desarrollo de
actividades de aventura y en el que de forma m�s que incipiente han aparecido empresas
especializadas |
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Parque
Natural de Sierra de And�jar. En el noroeste de la provincia de Ja�n, ocupando 60.800
hect�reas, se encuentra el Parque Natural Sierra de And�jar, representante de un sistema
t�pico de nuestra tierra y h�bitat de especies mediterr�neas muy interesantes que, como
el lince y el lobo, encuentran en este entorno uno de sus �ltimos reductos donde habitar.
Uno de los puntos provilegiados del Parque es el Cerro del Cabezo, cumbre del espacio
protegido, desde donde puede observarse una impresionante vista de la Sierra, engalanada
en primavera para recibir a los millares de peregrinos y visitantes que acuden al
santuario de la Virgen de la Cabeza, ubicado en esta zona, para celebrar la romer�a y
disfrutar de esta belleza natural. |
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Parque Natural de
Despe�aperros. Sierra
Morena separa la meseta castellana de Andaluc�a. Durante siglos, el paso natural entre
ambos territorios ha sido Despe�aperros. A sus cuevas, cortados y gargantas hay que
a�adir, sin lugar a duda, su enorme riqueza ambiental y paisaj�stica.
Cuentan las historias que cuando los Cien Mil Hijos de San Luis pasaron por
Despe�aperros camino de C�diz, al contemplar el campo de Ja�n presentaron armas de
forma espont�nea. Seguramente la historia no es cierta. Pero, si decidis entrar en Ja�n
por Despe�aperros, en primavera y a mediados del mes de mayo, ver�is un espect�culo
poco frecuente: la floraci�n, en el verdor del olivo, de una diminuta florecilla blanca,
(bastante desconocida salvo por los aficionados a resolver crucigramas), que se llama
"rapa". La flor, si fructifica, se convertir� en la aceituna, que dar� lugar a
uno de los l�quidos mas preciados para la salud y la alimentaci�n: el aceite, nombre del
que todos se han apropiado para dar importancia a cualquier grasa. Ha entrado en la
provincia de Ja�n, bastante desconocida, "cenicienta" y con bastantes t�picos
sobre ella debidos al desconocimiento, cosa que ocurre con numerosos lugares de nuestra
tierra. |
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