| Asentada en las marismas,
entre el Tinto y el Odiel,
est� cargada de historia
y ella misma historia es.
No es grande, ni quiz�s bonita
pero algo tiene que tener,
ser�n sus gentes tan buenas,
que tanto se hacen querer,
ser� el alto del Conquero,
viendo el sol al atardecer.
Ella, se�ores, es Huelva,
mi querida Huelva es.
Huelva, ciudad marinera,
la puerta de Espa�a,
crisol de tantas culturas
que han forjado su ser.
Fuiste la antigua Tartessos,
romana fuiste tambi�n
y cuna del descubrimiento
mi Huelva marinera, es.
En el Conquero me siento
a ver el atardecer
cuando el sol ti�e de rojo
las marismas del Odiel.
Por los choqueros de Huelva
la Virgen de la Cinta es adorada,
que en la ladera de un cabezo
tiene su humilde morada.
Tiene Huelva dos Hermandades
que en llegando Pentecost�s
a los caminos se lanzan
a buscar la bendicion
de esa Paloma Blanca
que es Reina de las marismas
de Andaluc�a y Espa�a.
Juan J. Cano |


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| Orilla de las Tres
Calaberas", como la denominara Machado, Huelva se muestra desde lo alto de El
Conquero, como una luminosa ciudad abrazada por el Atl�ntico, en la confluencia de los
r�os Tinto y Odiel, mostrandolas marismas del segundo y los profundos recuerdos de un
pasado minero.
Fue la antigua Onuba de los Tartesos
y los fenicios, cuna del fandango, "hermana" de Ibero�merica y sabio lugar
donde unas y otras civilizciones dejaron sus huellas
Su clima ,de tipo mar�timo, dulce y suave, con inviernos poco frios y veranos suavizados
por la brisa( disfruta de 300 d�as de sol al a�o, aproximadamente), hace de ella un
lugar perfecto para ser visitado en cualquier �poca del a�o.
Hablar de Huelva es hablar de mar, de pesca, de playas y como no, de El
Rocio, esa aldea almonte�a donde se lleva a cabo la romer�a m�s concurrida de las que
se celebran en el mundo. No obstante, a pesar de todo, Huelva se muestra discreta,
inadvertida, guardando sus mejores secretos para todo aquel que desee
"sumergirse" en sus entra�as. |

| PLAYAS
DE HUELVA
Una de las cosas que mas gustan y llaman la atenci�n de la
provincia, son sus maravillosas playas que se suceden a lo largo de sus 120 km. de franja
costera, comprendida entre la desembocadura de los r�os Guadiana y Guadalquivir.
A lo largo de esta extensa franja de costa, se suceden quince maravillosas playas que
ofrecen al visitante desde un animado ambiente en �reas totalmente equipadas hasta
lugares salvajes y solitarios con el denominador com�n de arenas doradas, dunas, pinares
y limpias aguas.
No cabe duda de que estas
costas, escoltadas por un bosque de pinos siempre verde, que destaca por la bondad de su
clima durante cualquier �poca del a�o y la finura de sus arenas, tienen en su profunda
hermosura, un atractivo de primer orden. No es f�cil encontrar estas caracter�sticas en
cualquier lugar. Desde Punta Umbr�a, lugar de veraneo ya desde el siglo pasado, hasta las
modernas instalaciones de Islantilla o Isla Canela, toda una serie de sugerentes nombres
asoman en el mapa de esta sugerente costa. Matalasca�as, que junto a El Rocio, es una
vecina poblaci�n de Do�ana, Mazag�n, que muestra con orgullo su recien construido
puerto deportivo, as� como Isla Cristina,, El Portil, El Rompido, La Redondela, Isla
Canela y La Antilla.
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| HUELVA
MARINERA
Si algo lleva
intr�nseco Huelva, es su caracter mar�timo y minero.
Huelva es una ciudad eminentemente marinera, que posee una situaci�n
geogr�fica ideal, dentro de la Pen�nsula Ib�rica, por ser el �nico Puerto espa�ol con
respecto al tr�fico de cabotaje para los buques que navegan del mediterr�neo al
Cant�brico, y el primero para los que van en sentido contrario, despu�s de dejar las
costas portuguesas.
Pero esta tradici�n marinera
se remonta mucho tiempo atr�s. Mucho antes de que sucediera el hecho que m�s proyecci�n
internacional ha tenido.
Desde el puerto de Huelva partieron en el a�o 1492, tres carabelas con la intenci�n de
buscar una nueva ruta para llegar a las Indias. En este intento llegaron a un nuevo
continente al que despu�s llamaron Am�rica. Hoy d�a existe un entorno denominado
lugares Colombinos donde se puede visitar la cuna del descubrimiento, que son el
Monasterio de la R�bida, palos de la Frontera y Moguer. En estos lugares son numerosos
los edificios y monumentos que hacen referencia a este hecho.
Posiblemente sea el monumento a la Fe
Descubridora, m�s conocido por el nombre de Monumento a Col�n, la imagen m�s
representativa y reconocida de la ciudad de Huelva.
Obra de la escultora norteamericana Gertrudis Whitney, realizada en el a�o 1929, la
colosal figura del almirante ocupa, en la llamada Punta del Sebo, el lugar exacto en que
confluyen las aguas de los r�os Tinto y Odiel. La mirada de Cristobal Col�n, orientada
hacia la inmensidad oce�nica y al camino del Descubrimiento, marca la aut�ntica
vocaci�n marinera onubense.
Huelva continua en la actualidad con esta tradici�n marinera , siendo
la pesca uno de los pilares de su econom�a. Cuenta Huelva, junto con esta secular
tradici�n con un importante puerto pesquero y una amplia flota, enviando pescado a todos
los mercados espa�oles, gozando sus mariscos de una especial predilecci�n.
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| FIESTAS LOCALES
Las fiestas m�s representativas de Huelva tanto l�dicas como
religiosas son:
DIA DE SAN SEBASTIAN
Esta fiesta se celebra en honor al Patr�n de Huelva. Tiene lugar el 20
de Enero y el Ayuntamiento organiza diversos actos como la procesi�n del Patr�n por las
calles de Huelva, degustaci�n de platos t�picos ( la gastronom�a onubense es exquisita,
su jam�n de Jabugo y sus mariscos son una delicia para el paladar), conciertos y otros
eventos de caracter eminentemente festivo.
SEMANA SANTA
Como ocurre con el resto de ciudades y pueblos andaluces, en Huelva y
desde el Siglo XVI se conmemora lit�rgica y tradicionalmente la celebraci�n de la Semana
Santa con desfiles procesionales que organizan distintas asociaciones religiosas
denominadas "Hermandades de Penitencia o Cofrad�as de Nazarenos". En la capital
22 cofrad�as realizan sus estaciones de Penintencia desde el Domingo de Ramos al Viernes
santo por la Noche.
 Las principales escenas son alusivas a la Pasi�n y Muerte de Cristo
y al Dolor y el Desconsuelo de la Virgen, efigies talladas en madera que desfilan
ataviados en t�nicas de terciopelo bordado en oro, palios sostenidos por varales de
plata, orfebrer�a y canastillas en madera dorada perfectamente talladas.
Detr�s, acompa�an los tronos, dando pleites�a, las bandas de cornetas y tambores y
bandas de m�sica tocando marchas f�nebres que son compuestas para las procesiones.
Siete d�as dedicados a una de las fiestas que los ciudadanos onubenses viven con especial
tradici�n, mezclados con el olor del incienso y de los dulces y postres artesanos,
tipismo cofrade que nunca falta.
FIESTAS COLOMBINAS
Son las grandes fiestas de car�cter
l�dico de la ciudad que coinciden con el d�a 3 de Agosto, D�a Grande de Huelva, en la
conmemoraci�n a la partida de las naves descubridoras del puerto de Palos de la Frontera,
a la orden de del Almirante Cristobal Col�n rumbo a su gran haza�a descubridora.
Con motivo de estas fiestas, todos los a�os se organizan corridas de toros con los
diestros de mayor relevancia, castillos de fuegos artificiales, bailes, Festivales de
Danza Iberoamericana y diversas actividades deportivas.
Seis dias de Fiesta Mayor en la Ciudad de la alegr�a, desbordada de un bullicioso
colorido, de estect�culos y m�sica que asombran a peque�os y mayores interesados en las
distintas actividades que se van sucediendo.
Seis d�as en los que el car�cter festivo y extrovertido de las gentes onubenses se pone
claramente de manifiesto, acogiendo con alegr�a y regocijo, a todos aquellos que quieran
pasar estos d�as con ellos.
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| EL ROCIO
El Rocio, es la principal romer�a de la provincia de Huelva, en la que
practicamente participa toda Andaluc�a y ciudades espa�olas. Se celebra el domingo y
lunes de Pentecost�s, en honor a la Blanca Paloma, la Reina de las Marismas, titulo con
que se designa a la Virgen venerada en el Santuario de El Rocio (Almonte) enclavado en
plena marisma del Guadalquivir y Parque Nacional de Do�ana.
Cada a�o se concentran
alrededor del mill�n de fieles, una impresionante manisfestaci�n de fervor en la que
Huelva aporta su grano de arena: La Real, Venerable y Fervorosa Hermandad de Nuestra Sra.
del Rocio de Emigrantes de Huelva, una de las m�s emblem�ticas que acuden a la aldea
almonte�a, la primera en partir de la capital desde la Plaza de los Dolores.
El alma "choquera" siempre alegre y efusiva en acotencimientos como este,
explosiona y entona en su cante y sus danzas t�picas, canciones en las que se armonizan
con la guitarra, casta�uelas y palmas, todo un mundo de sentimientos como lo son para el
onubense rociero el cari�o y devoci�n a la Virgen del Rocio.
No voy a hablar de las distintas etapas que conforman esta famosa
romer�a porque adem�s de ser de sobra conocida, hay multitud de p�ginas que hablan de
ella exhaustivamente. Pero si voy a dejar aqu� un relato que cuando lo le� me pareci�
muy bonito y emotivo, adem�s de reflejar de forma pintoresca y sencilla, el esp�ritu
rociero.
EL CORSARIO DE LA VIRGEN
Esto era una vez un pueblo del Aljarafe sevillano, Villanueva del
Ariscal. Corr�an los a�os 50. Y esto era una vez un rociero, Manuel, que todos los a�os
en Pentecost�s apa�aba un cami�n con sillas y ofrec�a a los vecinos la posibilidad de
"un porte y un caf�". De este modo fueron a la Aldea en Romer�a muchos hombres
y mujeres de Villanueva a lo largo de los a�os.
Pues bien, era frecuente, que quien
no pod�a ir, utilizara la mediaci�n de buena voluntad de Manuel para menudos encargos:
C�mprmae dos velas, tr�eme una medalla, p�game una misa, etc. Lo que m�s menudeaban
eran los encargos de velas y un a�o Manuel empez� a lanzar la idea de que ser�a mejor
llevarle flores a la Virgen en lugar de velas. La idea cuaj� y aquel a�o el cami�n era
una bendici�n de tanta y tanta flor como llevaba, principalmente rosas.
LLegados a la Ermita, la antigua, claro est�, llamaron al Santero para que se hiciera
cargo de la vistosa ofrenda y aqu� empezaron los problemas. El Santero les dijo que a la
Virgen del Rocio no se le pon�an flores, que no era costumbre, que no estaba previsto,
que no abr�a la verja, que la costumbre eran las velas...
Ya os pod�is imaginar el descontento de nuestro Manuel y de los paisanos que
le acompa�aban. Le razonaban al receloso Santero que no pod�an irse con las flores de
vuelta, que representaban promesas, agradecimientos,, apoyo de peticiones o simples
manifestaciones de amor rociero, que, �vamos! que no se iban.
LLegada la controversia a un punto muerto, Manuel cort� por lo sano y le dijo al Santero:
- Mira, si no abres la verja, tiramos las flores por lo alto y a ver si
tienes "calzones" de quitarle las flores a la Virgen.
Ante ese supremo argumento, el Santero cedi�, las flores se colocaron y
a todos los rocieros gust� tanto el resultado , que desde entonces hasta la fecha, la
Virgen est� constantemente rodeada de flores, Flor de las flores como en el canto
Mariano.
El hecho se recuerda todav�a con cari�o inmenso en Villanueva. A Manuel le dieron en
llamar " El Corsario de la Virgen".
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