| Granada, tierra so�ada por mi,
mi cantar se vuelve gitano
cuando es para ti.
Mi cantar, hecho de fantas�a,
mi cantar, flor de melancol�a
que yo te vengo a dar.
Granada, tierra ensangrentada
en tarde de toros.
Mujer que conserva el embrujo
de los ojos moros
de sue�o rebelde y gitana
cubierta de flores
y beso tu boca de grana
jugosa manzana
que me habla de amores.
Granada, manola cantada
en coplas preciosas,
no tengo otra cosa que darte
que un ramo de rosas.
De rosas de suave fragancia
que le dieran marco a la Virgen Morena.
Granada, tu tierra est� llena
de lindas mujeres, de sangre y de sol.
Agust�n Lara |


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| La belleza de
Granada se resume en los versos de Francisco A. de Icaza, " Da limosna mujer, que no
hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada", y es que si en la variedad
est� el gusto, esta provincia la proporciona con creces.
Fundada por gentes huidas de la ciudad de Elvira, durante la
sublevaci�n bereber de 1009-1010, fue capital del �ltimo reino hispano-musulm�n.
La visita desde el mirador de San Nicol�s, en el Albaic�n, sobre la Alhambra, con la
cumbre nevada del Veleta al fondo, es inolvidable, como inolvidable es toda Granada.
Situada en una f�rtil vega ba�anda por los r�os genil y Darro,
conserva de su esplendoroso pasado �rabe, mucho m�s que su impresionante Alhambra. En
sus calles se mezclan de singular manera, tradici�n y modernidad. Poseedora de rincones
de ensue�o y preciosas vistas, la ciudad de La Alhambra se hace inolvidable para todo
aquel que la visita.
Resulta muy dif�cil decidir que escoger de Granada, qu� aspectos
resaltar en esta p�gina dedicada a ella. No obstante hay lugares, sitios, que no se
pueden dejar de mencionar cuando se habla de esta provincia. Resulta inevitable hablar
sobre esa joya �rabe que es La Alhambra; ni de esos jardines de El Genralife, cuya
atm�sfera nos evoca escenas de Las mil y una noches; o del Sacromonte, tradicional barrio
gitano, famoso por sus casa cuevas; la Alpujarra granaina con sus hermosos pueblos donde ,
hasta hoy, se han conservado sus costumbres y tradiciones....No puedo olvidar tampoco ese
barrio blanco musulm�n que es otra joya de la arquitectura mundial, el Albaic�n.
S� que todo esto es solo una peque�a parte de la grandiosidad de
Granada, pero creo que servir� para que, si a�n no la conoceis, os enamoreis de ella. |

| LA
ALHAMBRA
Anclada en la colina de la Sabika, la tambi�n conocida como la
Fortaleza Roja, domina altiva el valle del r�o Darro, el Albaic�n, la ciudad entera.
Traspasado el umbral, su fuerte presencia te envuelve, te arrastra e
invita a recorrerla despacio, el tiempo deja de existir tras sus murallas. Empieza
entonces un paseo por el pasado, el visitante se traslada siglos atr�s, trepa por la
muralla de la Alcazaba, n�cleo primitivo de La Alhambra y contempla la ciudad a sus pies.
Austera y robusta, la Alcazaba dispone de fuertes murallas y torreones, talleres,
mazmorras y caballerizas que rememoran su pasado militar, su identidad de fortaleza.
 Desde ella, atravesando diversos patios se accede al Palacio
de Mexuar, reformado en parte durante la �poca cristiana. Cuenta con cuatro balconcillos
desde donde pueden contemplarse el Albaic�n, el r�o Darro, la muralla y parte de la
Ciudad Baja.
Otro palacio, el de Comares, posee el hermoso Patio de Arrayanes cercado en torno a un
gran estanque sobre el que se reflejan las arcadas de los p�rticos. El patio est�
presidido en su cara norte por la Torre de Comares, de 45 metros de altura, construida en
el S.XIV.
Sus salones, el laborioso entramado de sus z�calos, la belleza de sus yeser�as,
convierten a este palacio en una obra maestra de la carpinter�a nazar�, que atrapa la
retina y la abandona entre los siete cielos del paraiso musulm�n, sembrados de lunas y
estrellas.
Pero es en el
Palacio de los Leones, donde el arte nazar� alcanza su m�xima expresi�n. La luz, el
color, el agua y la vegetaci�n armonizan y se integran en una arquitectura fr�gil,
a�rea, en la que se agotan las posibilidades decorativas. El centro neur�lgico del
palacio, es el conocido patio, presidido por doce leones de piedra blanca que sujetan la
fuente y dan nombre al recinto y al palacio.
En todos estos palacios y dependencias que conforman el bello complejo
de la Alhambra hay un denominador com�n y es su expl�ndida ornamentaci�n rebosante de
atauriques y alicatados increibles, donde continuamente, obsesivamente se repite, con esa
caligraf�a imposible de los �rabes, el lema del fundador Abd Allah...
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| Solo Al� es el vencedor |
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| JARDINES
DEL GENERALIFE
Fue la residencia de
verano de los reyes nazar�es. La exuberancia de estos jardines anexos a la Alhambra es
impresionante. Fueron construidos en 1319 y aun hoy conservan gran parte de su forma
original.
 El Generalife, cuyo nombre �rabe
"Yen-nat-alarif", significa jard�n del paraiso alto, se halla ubicado en las
laderas del cerro del Sol, a los pies de la Silla del Moro, insertado en un jard�n de
agua y sombras, coronado por surtidores de agua, poblados de fuentes y dise�ados
minuciosamente con la m�s exquisita est�tica floral.
El Generalife ha sido inspiraci�n para numerosas figuras de la m�sica, la poes�a o la
prosa, como fue el caso de Washintong Irving, que los tom� como escenario para sus
"Cuentos de la Alhambra".
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| EL
SACROMONTE
Aunque para los
granadinos, El Sacromonte sea m�s conocido por su Abadia con su colegio para jovenes que
se levanta en la cumbre �rida del cerro y que se construy� como homenaje a unas
reliquias de un santo descubiertas alrededor del S.XVI, lo cierto es que este peculiar
barrio de pura esencia gitana, lleno de embrujo, es m�s conocido, de cara al exterior,
por sus "Zambras", fiestas gitanas con baile y cante hasta altas horas de la
madrugada que tienen lugar en no menos
curiosos escenearios: las cuevas que horadan aqu� y all� este barrio gitano, en alguna
de las cuales habita la esencia del flamenco, lo que los especialistas denominan "El
Duende".
Algunos cuentan que estas cuevas fueron construidas por los musulmanes hace 500 a�os y
que, despu�s de la Reconquista, eran utilizadas por la gente que acud�a a visitar la
Abad�a del Sacromonte.
En la primera mitad del S.XX, algunas
cuevas pasaron a ser verdaderos templos del arte gitano y verdaderos museos de la vida
troglodita adaptados a las modernas comodidades de la luz el�ctrica, los cuartos de ba�o
y las barrocas paredes llenas de recuerdos, fotos y artesan�as vivas del barrio. Eran
cuevas con nombre propio. La m�s famosa la de Mar�a la Canastera, por la que han pasado
importantes figuras del mundo de las letras, el cine, la m�sica o la pol�tica.
 Pero adem�s de las zambras gitanas, el
Sacromonte es tambi�n un barrio con un particular encanto para ser disfrutado a la luz
del d�a. Situado entre la muralla y la Abad�a, y con unas inmejorables vistas de la
Alhambra, la ascenci�n al monte conviene hacerla a pie, disfrutando de las empedradas
veredas que suben en medio de almendros, pitas y chumberas, y deambular por esas
callecitas que lo serpentean, porque es la �nica manera de hacerse una idea de cual es la
esencia de la vida cotidiana de la gente que vive en este barrio.
Ah! y que no nos vaya a pasar por alto, en la subida, una paradita en el Restaurante Casa
Juanillo que nos ayudar� a recuperar fuerzas porque aqu� se cocinan las m�s exquisitas
especialidades gastron�micas de Granada: papas a lo pobre, la chacina, las m�s
deliciosas carnes y salsas y como no, la famosa Tortilla del Sacromonte . � Qui�n puede
resistirse a este recetario?
Aunque muchos piensan
que el Sacromonte ha perdido parte de su identidad gitana, por el realojamiento de gitanos
en otros barrios de la ciudad y la gran invasi�n de extranjeros atraidos por sus
peculiares caracter�sticas, la verdad es que s� sigue siendo considerada una de las
grandes cunas del flamenco y uno de los barrios m�s gitanos de toda Granada.
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| LA
ALPUJARRA GRANADINA
La Alpujarra es ,sin
duda, una de las comarcas andaluzas que poseen car�cter propio. Por sus paisajes, por sus
pueblos y por la idiosincracia de sus habitantes, esta comarca de clara vocaci�n serrana
cuenta con una cultura com�n, aferrada a unas mismas costumbres y tradiciones, unida por
los mismos problemas y necesidades,y ocupando un mismo cielo.
Aunque yo haya hablado anteriormente de una Alpujarra almeriense y ahora
lo haga de una granadina, lo cierto es que no existen diferencias, la Alpujarra es
sencillamente la Alpujarra, �nica y con caracter�sticas propias que hacen de ella un
lugar para perderse y olvidarse del mundanal ruido, para disfrutar de los peque�os
detalles que hacen de cada instante un momento inolvidable.
  
Situadas al sur de los gig�ntescos montes Mulhac�n y Veleta, la
Alpujarra tuvo durante cientos de a�os la fama de ser invencible. Romanos, espa�oles e
incluso los franceses, intentaron conquistarla, pero solo los musulmanes consiguieron
mantenerse en la Alpujarra durante un largo periodo. Hasta el siglo XVI fueron ellos los
due�os de la regi�n alpina. Despu�s esta bonita zona cay� en el olvido, hasta que los
viajeros de la �poca rom�ntica la volvieron a descubrir. Sus tradiciones y costumbres se
han conservado hasta hoy.
  
A�n
hoy en la Alpujarra se pueden ver pueblos del m�s puro sabor �rabe, con calles estrechas
y empinadas, colgados de las laderas monta�osas, de profundos abismos o sembrados en
hermosos valles y con un tipo de construcci�n peculiar.
Es la magia de una comarca que se convierte en tierra para la meditaci�n y para los
placeres l�dicos como el buen comer y beber.
Las gentes que habitan estos hermosos pueblos, son sencillas y honradas, curtidos al sol y
al fr�o penib�tico, con arrullo de un viento �rabe, con olor a tomillo y mejorana.
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| EL
ALBAIC�N
Este barrio blanco musulm�n es una de las joyas de la
arquitectura mundial. Es obligatorio el paseo por sus estrechas calles que suben y bajan
la colina y que dejan a su paso rincones de lo m�s pintorescos.
Esta im�gen es una panor�mica del barrio granadino tomada desde la Alhambra, ya que
est� encaramado en una colina frente a ella. Aqu� es donde mejor se percibe el ambiente
�rabe de Granada.
En sus callejuelas estrechas y empinadas se levantan villas, hermosas casas engalanadas
con macetas y plantas y sus patios interiores ajardinados, aislados del exterior por altas
tapias, llamados c�rmenes en �rabe, de ah� el nombre femenino.
En pleno coraz�n del Albaic�n, sobresale en
una de sus plazas un empedrado que es todo un s�mbolo.
La estrella de ocho puntas ya fue usada por los fenicios en sus primeros establecimientos
en las costas andaluzas. Las monedas de Malaka la muestran, al estilo como la parte
interna de la estrella. Despu�s los �rabes la adaptaron d�ndole forma de dos cuadrados
entrelazados, y expandi�ndose a partir de Andaluc�a por todo el Islam. Incluso hoy en
d�a figura en las ense�as nacionales de paises tan alejados como Azerbaij�n y
Kazajist�n, pero no olvidemos que su origen es andaluz.
Para terminar este breve paseo por el Albaic�n, donde por cierto, ser�
muy dif�cil que encuentres cafeter�as, en cambio abundan las teter�as, una
caracter�stica m�s de su arraigo �rabe, decir que es un barrio que destila embrujo por
los cuatro costados y si alguien lo duda solo tiene que subir al mirador de San Nicol�s y
contemplar el atardecer en la Alhambra. Entonces comprender� la frase que cit� al
principio de esta p�gina....

NO HAY PENA
MAYOR QUE SER
CIEGO EN
GRANADA.
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