Se despertó entonces el Hombre Sauce, empezó su canto,

Cantó y Tom se durmió pronto bajo las oscilantes ramas;

En una hendidura lo atrapó con fuerza; ¡clack! Se cerró,

Y atrapó a Tom Bombadil, chaqueta, sombrero y pluma.

 

"¡Ja, Tom Bombadil! ¿En qué estabas pensando,

Husmeando en mi árbol, observando como bebo

en mi profunda casa de madera, cosquilleándome con tu pluma,

Salpicando mi cara como la lluvia?"

 

"¡Déjame salir, Viejo Hombre Sauce!

Estoy bien tieso aquí, no son buena almohada

Tus raíces duras y torcidas. ¡Bebe el agua del río!

¡Vuelve a dormir de nuevo, como la Hija del Río!"

 

El Hombre Sauce lo dejó libre cuando oyó sus palabras;

Cerró enseguida su casa de madera, refunfuñando y crujiendo,

Susurrando dentro de su árbol. Fuera de la cañada del sauce

Fue Tom caminando junto al Tornasauce.

Bajo los aleros del bosque se sentó mientras escuchaba:

En las ramas, los pájaros sibilantes gorjeaban y silbaban.

Las mariposas se estremecían y temblaban sobre su cabeza,

Hasta que llegaron nubes grises, y el Sol se hundió.

 

Tom se apresuró entonces. La lluvia empezó a caer,

Anillos circulares se esparcían en el fluyente río;

Sopló un viento, las agitadas hojas dejaron caer frías gotas;

El Viejo Tom se deslizó en un acogedor agujero.

 

Salió el Tejón, con su nevada frente

Y sus oscuros ojos parpadeantes. En la colina excavaba

Con su mujer y sus muchos hijos. Por la chaqueta le agarraron,

Bajo tierra le arrastraron, le llevaron a sus túneles.

 

Dentro de su casa secreta, se sentaron murmurando:

"¡Eh, Tom Bombadil!, ¿de donde has salido revolcándote,

Quebrando la puerta? Los Tejones te han atrapado.

¡Nunca encontrarás el camino por el que has entrado!"

 

"Ahora, viejo Tejón, ¿oyes lo que digo?

¡Enséñame la salida ahora mismo! Debo salir a caminar.

Llévame a tu puerta trasera, bajo las eglantinas;

¡Luego limpia tus sucias zarpas, enjuaga tus narices llenas de tierra!

Vuelve a dormir de nuevo en tu lecho de paja,

¡Cómo la Bella Baya de Oro y el Viejo Hombre Sauce!"

 

Entonces los tejones dijeron: "¡Discúlpanos!"

Mostraron a Tom la salida de su espinoso jardín,

Volvieron y se ocultaron, agitándose y temblando,

Bloquearon sus puertas, cubriéndolas con tierra.

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