LAS AVENTURAS DE TOM BOMBADIL
El
viejo Tom en verano caminaba por los prados
Recogiendo
ranúnculos, persiguiendo a las sombras,
Cosquilleando
a las abejas que zumbaban entre las flores,
Sentándose
junto al agua durante horas y horas.
Allí
su barba se balanceaba hasta tocar el agua:
Llegó
Baya de Oro, hija de la Dama del Río;
Tiró
del cabello colgante de Tom. Y él cayó revolcándose
Bajo
los lirios de agua, resoplando y tragando agua.
"¡Eh,
Tom Bombadil! ¿A
donde vas?"
Dijo
la hermosa Baya de Oro. ¡Estás soplando burbujas,
Asustando
a los peces aletados y a las pardas ratas de agua,
Espantando
a los somormujos, anegando tu sombrero emplumado!
"¡Tráelo
aquí de nuevo, hermosa doncella!"
Dijo
Tom Bombadil. No me importa vadear.
¡Ve
abajo! ¡Duerme de nuevo, donde los charcos son oscuros,
Lejos
bajo las raíces de los sauces, pequeña dama de agua!
De
vuelta a casa de su madre en la profunda caverna
Nadó
la joven Baya de Oro. Pero Tom no la siguió;
Se
sentó en nudosas raíces de sauce, bajo el sol,
Secando sus botas amarillas y su ensuciada pluma