En 1888, Otto Bemberg, un inmigrante alemán que trajo desde su país el entusiasmo y la pasión por la cerveza, fundó la Cervecería Argentina. Dos años después, el 31 de octubre de 1890 se "tiró" el primer chopp. Desde entonces comenzó a venderse con la marca Quilmes, que rescata el antiguo nombre indígena de la localidad. Bemberg, que había llegado a la Argentina en 1852, daba así los primeros pasos de un proyecto que con el tiempo se convertiría en una de las principales empresas de la Argentina.

La empresa adquirió 105 mil metros cuadrados para la construcción de un barrio de viviendas bautizado Villa Argentina. En estas tierras estuvo la chacra de Rosignol que tuvo plantaciones de vides y frutales. La primera etapa se inauguró en 1925 y posteriormente se llegó a las 192 viviendas. La finalidad era dar a los trabajadores extranjeros que se trasladaban de otras localidades, un lugar donde residir con sus familias, cercano al lugar de trabajo. En 1966 se inauguró en el barrio la Capilla de estilo neoclásico bajo la advocación de San José Obrero, con diseño del arquitecto Alejandro Bustillo, por encargo de los Bemberg. Se dice que tanto el Parque como el barrio tienen valores estético-arquitectónicos, histórico-testimonial, simbólico-social, paisajístico, ambiental y económico, para justificar la declaración de patrimonio histórico de Quilmes.