|
CAPÍTULO SÉPTIMO: NOS TIENEN Entre [ ] pensamientos En cursiva cambio de Idioma <<< <<< Escena en Gris (Escena del Pasado) - Te llevo a cenar esta noche – insistió él – y luego nos reunimos con los demás allí. - ¿Cómo quieres que les encontremos en un sitio tan grande? – paró en seco, obligándole a él a hacerlo también. - ¡Venga ya! – exclamó soltando su mano – Para eso están las reservas…
Ella sonrió cómplice, se cruzó de brazos y echó a andar. No podía evitar que le encantase que fuese tras ella… Adoraba la sensación que le provocaba, una mezcla de satisfacción, emoción y deseo… Lo doloroso sería el día que él dejase de hacerlo. Debía medir las veces, no fuese que se cansase rápido de perseguirla durante todo el tiempo que ella se hacía la víctima…
- Akane… ¡Venga! – su colocó delante de ella muy serio - Además, si lo que te pasa es que te apetece salir con ellos a cenar por que va el gilipollas de Phil, solo dilo y me quedo en mi casa ¿vale? Por que para que me estés ignorando y solo te vea babeando por él…
¡Vaya! ¡Estaba celoso! Era la primera vez que se ponía a ironizar con ese tema. Nunca antes lo había hecho, bueno… comentó que era celoso ¡Pero nunca lo demostró! Y el muy tonto… ¡Creía que babeaba por Phil! Eso le produjo una carcajada interna. ¿Aún no se había dado cuenta que solo babeaba por él? ¿Y solo por él? ¿Qué era el único que ocupaba sus pensamientos y fantasías? No puedo evitar mostrarle una sonrisa pícara y tirarse a su cuello para abrazarle casi con desesperación.
- ¡Hey! – dijo por la sorpresa - No seas tonto… - susurró pegada a su oído – Yo solo babeo por ti… - Una mierda… - rodeó su cintura - ¡Lo sabré yo! – gritó echándose hacia atrás y mirándole directamente - ¿No me crees?
¡Ah si! Ahora ella probaría de su propia ración de ‘Celos revueltos’. Venganza del chico. Akane > 0 - Ranma > 1
El no contestó y solo se limitó a mirarla serio y con un deje de inseguridad. - Oh… - susurró modosa y acariciándole el cuello. Se acercó nuevamente y rozó sus labios - ¿Y ahora? El chico negó con la cabeza. Ella sonrió tiernamente y volvió a acariciarle los labios acompañándolo de una ligera mordida. - Mmm… - Y Ahora… ¿me crees? - Vas por buen camino… Si me das otro igual, hasta me conv… - fui interrumpido por un profundo beso de la chica, al cuál estuvo gustoso de corresponder. - ¡Eh, vosotros! ¡Dejad eso ya! – se separaron y miraron a quién les gritaba - ¡¡Necesito los apuntes de Akane!! - ¡Cállate Phil! – dijo Ranma echando a andar hacia el aula de clase, pasando al lado del recién llegado, visiblemente molesto. Akane le observó ligeramente divertida mientras Phil se acercaba a ella y le susurraba: - ¿Qué le pasa? Miró a su interlocutor, le ofreció una de esas sonrisas enloquecedoras y salió para el aula de clases feliz, muy feliz, mientras decía: - Luego te doy los apuntes…
-------------------------------------------------------------------
- Tienes que ponerte esto Akane, te va a quedar genial… Ranma va a correrse nada más verte… - gritó desde la habitación. - ¿¡QUÉ DICES UKYO!? – preguntó desde el cuarto de baño, secador en mano. - Digo… - Ukyo caminaba hasta el cuarto de baño, recostándose en la puerta, con el atuendo colgando de la percha que sujetaba, para su amiga - …que tienes que ponerte esto, te va a quedar genial… - reconsideró si decir la última parte. Lo pensó un segundo. Mala opción, si se lo decía no iba a ponérselo... Ná, lo cambiaría por algo que se pareciese pero que no tuviese explícitamente contenido sexual – Ranma alucinará nada más verte… Mira… – levantó un poco más la percha - ¿No te gusta?
Akane se incorporó, dejando el secador sobre la encimera de mármol, echándose el pelo para atrás y sujetando la toalla que tenía enrollada al cuerpo. Miro la ropa, sus ojos se abrieron como platos, al igual que su boca, formando una O casi, casi…perfecta. Luego miró a su amiga, quién tenía una amplia sonrisa y parecía muy ilusionada. Akane empezó a reírse nerviosamente mientras se giraba quedando frente al espejo, para terminar de secarse el pelo.
- Estás loca… - dijo aún entre risitas y cogiendo un cepillo redondeado - … no pienso ponerme eso. - ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo? - ¿Que QUÉ TIENE DE MALO? – se giró nuevamente y apuntó al atuendo con el cepillo – Ukyo, se me verá todo. Pero vamos a ver… Un pantalón de cuero de cintura baja y un…un..¿top de cuero que solo se cierra con cremallera y que me cubre las tetas casi de casualidad? ¡¡¿Cuándo me has visto con algo así?!! - Siempre hay una primera vez… ¡Oh, venga Akane! ¡¡Desmelénate por un día!! ¡Te quedará genial, mucho mejor que a mi!! ¡¡Vamos!! - No. – declaró rotunda - No pienso ponerme eso. - ¡Venga! Provocar un par de infartos, un par de ataques epilépticos y un par de corridas no te va a hacer daño… ¡¡Y MENOS SI ES EN TU NOVIO!!
Akane estalló en risas. Ukyo le miraba sorprendida, aquello no pretendía ser un chiste.
- ¿Tan pronto quieres que le mate? – dijo observándola a través del espejo – Quiero que me dure un poco más… - Bueno, pues si no quieres que se te muera de cáncer de próstata… hazme caso y ponte esto ¡¡Vamos, ábrele un poco el apetito!! Si pasas a su lado con esto, es tu perrito de por vida… - Vale, muy bien – apoyó las manos sobre el mármol, de forma cansada y continuando mirando a su amiga a través del espejo – Suponte que decido ponérmelo, no tengo zapatos que vayan con eso. - Jajajaja… ¡Venga mujer! Pero yo si, unas botas altas de ante negro y tacón de aguja. ¡Oh Dios!, mira si yo me pudiera poner esto… Lo que haría esta noche con Ryouga… no se si alguno de los dos quedaría vivo… - Eres Imposible… - susurró y a continuación gritó - ¡¡No quiero tacones de aguja!! – se giró mirándola directamente. - Vale, pero entonces… quieres el trajecito ¿eh? Si eres una pillina, te conozco bien… En cuanto te lo tires una vez, vas a aprovechar cualquier momento para hacerlo… - ¡UKYO! – la chica se ruborizó. Acordándose de lo que casi estuvo a punto de pasar la noche anterior, si Yuka no hubiese entrado por la puerta… - Vale, vale… Bueno, entonces, no quieres tacones de aguja… - Ukyo salió del cuarto de baño y fue hacia su habitación seguida de Akane, que continuaba solo con la toalla. Dejo la percha sobre la cama y salió disparada al armario – tengo otras botas de ante, pero el tacón es más bajo, aunque con las de aguja estarías mucho más sexy… Pero bueno, a ver… Creo… - lo abrió y rebuscó en la parte de abajo - … que están por una de estas cajas… Ujojo, se muere, te lo digo, Ranma si no te mete mano hoy, se muere… - ¡¡Quieres dejar de decir eso!! - ¡Pero si es verdad! Jajaja… A ver, mira tengo estas… - La chica las sacó de la caja – Son casi hasta la rodilla, pero bueno como el pantalón es acampanado y justo empieza a ensancharse más o menos a esta altura, no se va a notar nada…
Akane observaba a la chica. ¿Pero de verdad creyó que iba a ponérselo? Miró casi con miedo el traje sobre la cama y después a Ukyo arrodillada en el suelo con las botas en la mano, muy ilusionada. Muy en el fondo quería dejar salir a la Akane rebelde, pero… Aquello era demasiado provocativo, ponérselo era una invitación en toda regla a ‘Vamos a la cama y no precisamente a dormir’. ¿Y qué importaba lo que sugiriese? De todas formas, ella sabía controlarse perfectamente, aunque… a juzgar por la noche anterior no lo pareció en absoluto. Bien, admitía que no podía controlarse. ¿Y que pasaría si se acostaran? Que seguramente al día siguiente la mandaría a hacer gárgaras… Pero por otro lado… los celos de esa mañana no parecieron mentira… Si solo la quisiese para la cama… ¡Ah, maldita sea! ¡¡El no la quería para la cama!! ¿Por qué insistía su sub-consciente en que era así? Y además ¿Qué pasa si se acostaran? Absolutamente nada, eran adultos ¡¡Dios, ella le deseaba tanto…!! [Prepárate bombón] sonrió provocativa y maliciosamente y un nuevo brillo se apreciaba en sus ojos.
- ¿Akane? – preguntó Ukyo
Akane la miró con esa sonrisa aún en los labios.
- ¡QUÉ CERDA! – gritó la otra, sonriente y levantándose - ¡NO IMAGINES ESAS COSAS DELANTE MÍA! ¡PUEDEN PROVOCARME UN TRAUMA VINIENDO DE TI! – dejó las botas al lado de la cama – Bueno, yo me largo a la ducha… Espero que cuando salga lo tengas puesto… Y así buscamos algún complementillo… - saliendo de la habitación y estando ya en la puerta de baño grito - ¡¡¡VAMPIRESA, CÓMETE HASTA LAS ENTRAÑAS!!!
Akane Se giró violentamente y corrió hasta el baño:
- ¡¡ESTÁS LOCA!! – la puerta se cerró en sus narices mientras escuchaba a través de ella las carcajadas de Ukyo. Ella también empezó a reírse - ¡¡ESPERA A QUE SALGAS!! – se cruzó de brazos y suspirando fue hasta la habitación de su amiga. Apoyó las manos en las caderas ladeándolas ligeramente, igual que la cabeza. Observó el ‘trajecito’ y las botas. Mordió su labio inferior, recogió todo y se marcho hasta su cuarto, tarareando una canción.
-------------------------------------------------------------------
Los cuatro chicos salían de la casa. Iroshi y Daisuke salieron los primeros, seguidos de Ranma y por último Ryouga, quién cerraba la puerta. - Bueno… - dijo Daisuke - … nosotros vamos a recoger a las otras… - Vale, nos vemos a la entrada a las 0.00 – afirmó Ranma. - De acuerdo, hasta luego entonces.
Los dos salieron del porche y se dirigieron a sus respectivos coches. Ryouga llegó al lado del chico de ojos azules. - ¿Sabes quién es el ‘Fuga’? – preguntó en cuanto sintió la presencia de su compañero. - Aún no, dame algo más de tiempo… Se miraron unos segundos, después observaron la casa de las chicas. Ranma se puso un tres cuartos negro, metió las manos en los bolsillos y bajó las escaleras hacia donde tenía aparcado el coche. El chico de cabello castaño meció la cabeza de forma negativa, algo estaba ocurriendo y se le estaba escapando.
Ranma abrió el coche, dejó la puerta entre-abierta y se inclinó revisando algo en la guantera. Salieron los chicos de la casa de al lado, Ryouga los miró. Iban subiéndose uno encima del otro, hablando con algo de dificultad y riendo como locos mientras luchaban por mantenerse en pie.
- ¡Uey Raanmaaa! – dijo uno de ellos - ¡¡Cepíllatela!! - ¡Cierra el pico Nash! – gritó recostado en el coche - Vaaale… ¡Pero cepíllatela!
Ranma sonrió y meneó la cabeza, dando a entender que no tenían remedio, mientras observa como los dos chicos bajaban la calle, agarrados e intentando no caerse rodando. Ryouga llegó al lado del coche, fumando.
- Cuantas veces necesitas que te diga que apagues esa mierda… - Cállate ¿quieres? Tengo mucho trabajo… - ¿La llevas? - Sí… - una pequeña pausa - está… en… - no salieron más palabras - ¿Ryouga? – Ranma observó a su compañero por el hueco que le dejaba la ventanilla. Al ver que no respondía se estaba temiendo algo malo… muy malo. Salió del coche y le miró. Todo estaba bien - ¿Qué coño te pasa?
El chico hizo un gesto con la cabeza, indicando que mirase hacia delante.
Abrió los ojos como platos. No… ¿Aquella era…? - ¿Akane? – susurró incrédulo mirándola de arriba abajo sin parar. [¿Desde cuando se viste así? Joder…] de repente el cuello de la camisa se sentía demasiado apretado y la temperatura había subido considerablemente… y no solo la temperatura comenzaba a subir… [Cálmate Ranma… esto no puede desequilibrarte …]
Akane caminaba con la vista gacha y algo avergonzada… No acostumbrada a llevar ese tipo de atuendo, la chica se sentía demasiado observada… Al ir llegando hacia ellos Ukyo dijo: - ¿Una o dos palanganas caballero? O si lo prefiere tenemos unas bonitas bañeras… - sonrió satisfecha. Seguramente Ranma andaba ya en su décima fantasía erótica con Akane. Lo que ya no le hacia tanta gracia es que su novio parecía estar en la vigésima – ¡Oye tú! - ¡¿Qué?! – dijo Ryouga casi ofendido - Que él babeé, vale, pero que lo hagas tú… - Ukyo frunció el ceño. Eso era mala señal, muy mala señal. - Anda… ven aquí… - susurró Ryouga tomándola de la cintura - … no seas celosa…
Ranma aún seguía asimilando. [Esa no es Akane…] Devorando con la mirada el cuerpo de la chica que tenía frente a él, no dejando ni un solo centímetro libre sin recorrer. ¿Por qué estaba sintiendo la necesidad de saborearla completamente? Él no debía sentir eso… Tenía prohibido sentirlo…
Ella le observaba entre divertida e intimidada. Así que…, ese era el efecto que podía llegar a producirle…
- Ejem… - carraspeó volviendo al planeta tierra - … estás… - tragó saliva pesadamente - …diferente… Akane sonrió tímida y casi en un susurro dijo: - Lo sé… ¿Te gusta? – retiró los brazos de sus caderas, dejando apreciar su esbelta y curvilínea figura al completo. Ranma se mordió el labio inferior… - Me encanta… - Nosotros nos vamos… - dijo Ryouga llevándose a Ukyo de allí, la cuál quería seguir viendo el espectáculo e iba regañándole por no dejarla hacerlo.
Akane se acercó más a él, entrelazando sus manos en la espalda… No paraba de observarle. Estaba totalmente hechizado con ella y por primera vez no necesitaba que se lo dijese o dijesen. Solo tenía que prestar atención a las profundas mirada de él. Continuando con el juego de los susurros habló. - ¿De verdad te gusta? - De verdad… - dijo mas cerca de ella, acariciando su cintura con una mano y recorriendo su espalda con la otra. - Me parece que no… - sus pechos estaban pegados contra los pectorales de él y sus bocas a escasos centímetros. Aquello volvía a ser peligroso… Muy peligroso pero… ella había decidido que así quería que fuese. - ¿Qué te hace… pensar eso…? - ¿Por qué demonios tenía tanto calor? - Que aún no me has besado…
Atrapó sus labios antes casi de que pudiese terminar. La estrechó fuertemente contra si, dejándola por un segundo sin poder respirar. Ese beso estaba siendo intenso, muy intenso, devorador e insinuador por parte de ambos. Ella deslizó las manos por sus hombros y las entrelazó tras su nuca, aferrándolo más contra ella. Un gemido se ahogó en su garganta, mientras el la apoyó en el coche. Deseaba estar en un dormitorio, ni siquiera eso, le bastaba con un sitio cerrado en dónde nadie mirase. Oh…Dios… ¡¡Estaba dispuesta a acostarse con él, en ese mismo momento!! Y por lo que parecía, a él la idea no le desagradaba del todo…
Dolorosamente, aquel beso se detuvo. Sus respiraciones agitadas y sus labios de nuevo a pocos centímetros…
- Creo… - susurró él. Tomó una bocanada de aire - … que deberíamos irnos… Akane cerró los ojos, apretó los labios dejando que resbalaran por sus dientes, hincho sus pulmones de aire, lo que para Ranma no pasó desapercibido, y susurró: - Sí… creo que si… - Bien… - dijo retirándose poco a poco - Bien… - acompañó ella, sin atreverse a mirarle más abajo de la cintura
El chico se retiró un par de pasos mientras la observaba. Ella le echó una mirada fugaz y le sonrió, siendo correspondida de la misma forma. Con pasos inseguros y aún con las rodillas temblándole dio la vuelta al coche y se dirigió al asiento del co-piloto.
Mientras que ella se metía en el coche, Ranma se frotó la cara y se maldijo unas cientos de veces…[Autocontrol… solo un poco de autocontrol…] Entonces, al levantar la vista divisó al final de la calle un coche negro. Un coche que antes no estaba ahí, un coche que no pertenecía a ninguna persona del Campus…
Decidió tomar la dirección opuesta a la establecida. Tenía que averiguar a quién pertenecía ese coche, saber qué estaba haciendo allí. Al rebasarlo observó la matricula por el retrovisor interno… Y lo que leyó no le gusto… [Mierda…] Miró hacia Akane, que iba distraída observando la calle. Apretó las manos contra el volante, dominando su ira y aceleró lo suficiente para intentar perder al coche lo más rápidamente posible de vista […nos tienen…]
-------------------------------------------------------------------
Ranma y Akane entraron en una lujosa discoteca del centro de la ciudad. Dos amplias plantas; en la baja una cómoda y gran pista de baile, coloreada con diversos efectos de iluminación y en la de arriba se encontraban las mesas y un ambiente más íntimo y relajado, dentro de lo que cabía, desde la que se podía observar toda la sala superior e inferior. - ¡Hey! ¡No habéis tardado mucho! – gritó Ryouga desde la mesa - Pues… ¿Cuánto querías que tardásemos? – dijo Ranma. El chico clavó la mirada en él, ignorando radicalmente al resto de presentes. Conversando con su compañero. - Wow Akane… estás… increíble - dijo Phil al ver a la chica. - Gracias Phil – dijo algo avergonzada - ¿Que tal si no baboseas delante mía? – sugirió Ranma mientras retiraba la sillón para ella, apartando la vista de Ryouga por un segundo para ‘asesinar’ visualmente al que acababa de piropear a su chica. - Hey, tranquilo… Sólo digo la verdad… - dio un trago a su cerveza. - Ranma, Ranma… no te conviene ser tan celoso… - dijo Ukyo meneando la cabeza. - Lo mismo digo… - susurró acusadoramente recordando lo que había ocurrido en la puerta de su casa. - Hey, Ryouga que tal si me acompañas a por un par de cervezas… - y aquello había sido una orden - ¿Tú quieres algo? – susurró casi en el cuello de Akane - Martín con Limón – dijo sonriente, entrelazando sus manos y apoyando la barbilla en ellas. - ¡¿QUÉ?! – gritó Ukyo rápidamente – De eso nada. Tu no me vas a beber esa porquería… Ni hablar… Tráela… un tequila o vodka con Naranja.
Tanto Ranma como Akane observaron a la chica. Los dos arqueando una ceja y con una mirada de ‘estas loca’.
- No, no… no me miréis así… Akane… - Ukyo se acercó a ella – Desmelenarse… ¿recuerdas? - después le guiño un ojo. Akane se lo pensó por unos segundos. Ya que se había puesto tan ‘mona’ y había decidido que esa noche sería… especial… - De acuerdo, un vodka con Naranja. - Cómo quieras… - dijo el chico entre sorprendido y no convencido.
Los dos se dirigieron a la barra.
- ¿Dónde están los demás? – preguntó curiosa Akane Ukyo jugueteaba con su vaso – Ah, pues… - se asomó a través de la baranda y miró hacia la pista – Por dios… esto es como buscar a Wally… - se quejó - ¡Ah! Mírales, allí – señaló con el dedo índice en la dirección en la que se encontraban. - ¿Dónde? No les veo… - Mira ven… - dijo Phil, echándole un brazo alrededor de los hombros y acercándola a él ayudándola a encontrarlos entre la multitud de gente – Allí – y aprovechando que ella se agachaba para mirar su escote.
Ukyo le lanzó una servilleta, echa una bola, a la cabeza mientras vocalizaba en silencio ‘Se lo diré a Ranma’. El chico rápido y nerviosamente negó con la cabeza. La chica frunció el ceño dándole un último aviso.
- Pues debo estar quedándome ciega por que no les veo… - susurró algo avergonzada después de estar un rato buscándolos sin tener resultado, colocándose e incorporándose, ya que había estado apoyada en el chico. - Jajaja, ¡que torpe! – gritó Ukyo intentando disimular esa pequeña charla con su amigo. Siendo casi pillada ‘in fraganti’. - ¡Oye! De torpe nada…
Mientras, Ryouga y Ranma charlaban muy cercanos en la barra. - Nos tienen – susurró el chico de ojos azules - ¿Qué? – miró a su compañero - No jodas que… - Ryouga observó a su alrededor… - ¿Te han seguido? Sus rasgos y sus miradas se endurecieron, precisando y con un solo movimiento Ranma afirmó con la cabeza. - Mierda… - ¿Sabes ya quien es ‘Fuga’? – preguntó. Ryouga arrastró un papel blanco, bajo su mano, sobre la barra... Ranma lo observó un segundo y lo cogió, guardándolo rápidamente en el bolsillo de su pantalón. Sabiendo perfectamente que contenía esa nota. Una dura y media sonrisa se formo en su rostro, tomando un trago de la cerveza. - Será mejor volver a la mesa… estamos tardando demasiado.
Había pasado una hora desde que estaban allí. Las chicas habían bajado a la pista de baile con el resto de compañeros. Excepto Daisuke, Ranma y Ryouga. - ¿No crees que deberíamos estar más cerca de Ivory? – preguntó Daisuke mirando a Ranma - No, no es necesario… - el chico estaba sentado justo al lado de la baranda sin perder detalle de la pista de baile. - ¿Seguro? - Daisuke, seguro – afirmó Ryouga - Está bien… - dijo no demasiado convencido.
Se hizo el silencio durante unos segundos. De repente Ranma dijo: - Ryouga, mira eso… - señaló hacia abajo El chico de cabello castaño observó la escena: Una Akane algo bebida bailando sensualmente y un ‘pulpo’ que no se le quitaba de encima. Inmediatamente buscó a los alrededores y encontró lo que esperaba: objetivos claros. - Ranma… Allí – señaló a un par de hombres de negro que merodeaban por la zona. - Mierda… - el chico se levantó – Ya sabes lo que tienes que hacer si… - Lo se – se llevó la mano derecha cerca del riñón – Vete.
Ranma fue directo hacia las escaleras que daban a la parte baja. Muchos sentimientos se mezclaron interiormente mientras se dirigía hacia Akane. Furia y Celos primordialmente. Seguía castigándose por sentir celos… Aquello no podía estarle sucediendo. Se adentró en la pista, después de mirar hacia su mesa y obtener una afirmación de Ryouga, con autodeterminación… Podría pasar cualquier cosa…
- Oh vamos… - decía el chico a Akane rodeándola de la cintura - … ¿Por qué no te vienes conmigo? Podríamos pasarlo muy bien… - Jiji… Oh no… no puedo… - decía con una dulce sonrisa y empujando ‘amablmente’ al chico que la atosigaba. - ¿Por qué no? – aún así, se arrimo a ella lo suficiente para susurrarle al oído - Luego te llevo a casa… - Ya pero… - Aquello era francamente desagradable para ella. Volvió a empujarle, pero nunca creyó hacerlo tan fuerte como para desviarle… un momento… ella no podía haberle echado hacia la izquierda…
- Ella viene conmigo – dijo una voz familiar
Akane al conocer la voz de su chico, se relajó. [Salvada del pulpo…] pero entonces fue cuando reparó en algo, el gesto del jóven que tenía frente a ella era de auténtico dolor. Se echó ligeramente hacia un lado, medio girándose, luchando por mantener el equilibrio, y miró hacia abajo. Ranma aprisionaba la muñeca del chico como si estuviese arrugando una hoja de papel, apenas sin esfuerzo. Akane deslizó la mirada por el brazo del chico y observó su mirada. Por un momento se asustó, nunca había visto una mirada así en él, tan fría, tan distante….tan…muerta, sin vida. [Pero que demonios…] Rápidamente observó al ‘pulpo’. Estaba pálido y se notaba que intentaba luchar por reprimir el dolor que le estaba ocasionando. - ¿Algo que objetar? – preguntó Ranma aflojando el agarré, soltando despectivamente la muñeca.
El chico se agarró la muñeca con la mano y se apresuró a negar con la cabeza. Echó una última mirada a Akane de arriba a abajo, observando como ella parecía sorprendida. - ‘La putita es tuya’ – murmuró entre-dientes mientras se iba rápidamente de allí.
Nadie se había dado cuenta de nada, justo lo que Ranma buscaba. Su mirada volvió a ‘su estado normal’. Observó a Akane. Su gesto era mezcla de sorpresa y miedo. Ella por un momento recobró el 100% de sus sentidos. ¿Cómo debía tomar lo que acababa de ocurrir? ¿Cómo algo bueno o malo? ¿Cómo un acto de protección o de posesión? Ranma la tomó de la mano, mientras una mirada cómplice y tierna se hizo visible en sus ojos azules. Akane sonrió de manera refleja, mientras él la susurraba al oído de forma sensual: - Vámonos de aquí… [Eso suena interesante…] pensó ella mientras seguía al chico, sorteando a la gente que bailaba. Antes de dirigirse a la salida y perder el ángulo de visión de la mesa en la que antes se sentaran, Ranma miró hacia Ryouga. De nuevo el chico de cabello castaño afirmó con la cabeza y sin más dilación, la pareja salió del lugar.
-------------------------------------------------------------------
Akane notaba como elpoco, pero efectivo alcohol ingerido, dejaba de provocarle esas extrañas sensaciones. Observó al chico, conduciendo, llegando a la entrada del campus. - ¿Te sientes mejor? – preguntó sin apartar la vista del frente - Mmm… - murmuró ella remolona [Y si…] Akane maquinó un pequeño pero atrevido plan [Pero puede que se enfade…] Solo sería una pequeña prueba… no, no le sentaría mal… [Eso espero…]
Ranma aparcó frente a la puerta de la casa de ella. Desabrochó los cinturones de ambos y salió del coche, bordeándolo y abriendo la puerta de Akane. La cogió de la mano y tiró un poco de ella obligándola a levantarse, antes de que se cayese la apoyó sobre el coche rodeándola por la cintura. Ella rió pícaramente. - No pienso dejarte beber otra vez… - murmuró el mientras cerraba la puerta y el coche con el mando. - Jiji… ¿Poorr qué? – preguntó arrastrando la lengua. - ¿Tu que crees? - dijo sarcástico mientras la cogía en brazos [Esto marcha…] pensaba a la vez que se acomodaba en sus brazos. [Empecemos por…] Akane rozaba el cuello de él con sus labios, dándole ocasionalmente tiernos besos. Mientras ascendía cerca de su oreja, reía traviesamente. - Joder… - susurró el subiendo los escalones del porche y dejándola al lado de la puerta. - Oooh... – murmuró ella molesta mirándole directamente a esos preciosos ojos azules. - Akane, dame las llaves – dijo acompañando la orden con un gesto de la mano. - Jiji… Ohm… - [Juguemos…] - … ¡nooo las teengo! - Venga ya… Nunca sales de casa sin ellas… - suspiró – … dámelas… - Mmm….Jijiji – Akane echó los brazos en cruz [Creo que ahora debería simular perder un poco el equilibrio…] se dejo caer un poco hacia un lado, siendo rápidamente sujetada por él - … Búscalas… - susurró insinuante. - De acuerdo… - aprisionándola con el tórax sobre la pared, resbaló sus manos por las caderas de ella, llevándolas hacia los bolsillos del pantalón de cuero, hundiendo al mismo tiempo la cabeza en su cuello.
Akane sintió que miles de hormigas recorrían sus venas, acompañadas de un impaciente calor, mientras él buscaba las llaves. Posó sus manos alrededor de su cuello a la vez que un ‘Mmm’ escapó involuntariamente de sus labios cuando el introdujo dos dedos en el pequeño bolsillo derecho.
- Las tengo… - susurró. Se retiró lentamente y casi de forma involuntaria dejó escapar una mirada hacia el sinuoso escote de la chica. Rápidamente la desvió hasta su rostro. Dios… era fascinante, un ángel… Tan frágil, tierna… [¿Por qué yo?] se preguntó al verse acorralado por una corriente de sentimientos prohibidos para él [¿Por qué he tenido que ser yo? ¡Maldita sea!] Un suspiro. Un suspiro casi agonizante; derrumbamiento… Por un segundo había caído en picado en un infinito abismo, pero rápidamente recobró la compostura.
Akane le observaba. Había notado la mirada a sus pechos. Mordió su labio inferior conteniendo sus ganas de besarle, de acariciarle, de desnudarle… [No… aún no… tengo que esperar un poco más…] El agachó la cabeza y removió las llaves en su mano para encontrar la de la puerta. Introdujo la llave en la cerradura y la giró 3 veces. La puerta se abrió. - Vamos… - susurró cogiéndola en brazos de nuevo - Uuhh…Jijiji… - dijo ella al acomodarse en él y jugando con su cabello – ¿¿Vaas..aaa.. hacermee…jiji…coositas malaaas?? - Según que entiendas tu por cositas malas… - susurró el de forma sensual pero con un deje de reprimenda. Akane acarició con la punta de sus dedos el cuello de él, deslizándolos luego hasta sus pectorales, mientras este subía las escaleras. El chico sintió un escalofrío. Y de nuevo aquel terrible calor se apoderaba y crecía en su cuerpo. [Joder Akane… ahora no…] - Oum… - gimió - quieero ser una niñaa mala… Jijiji - susurró juguetona - ¿No quieeres ser un niiñoo maloo conmigoo? - [No me defraudes Ranma… Por favor] – pensaba ella casi suplicante
Ranma empujó la puerta de la oscura habitación de Akane y con sumo cuidado la depositó en la cama. Ella seguía sin soltarse de su cuello. Él la miró, la sonrió y le susurró sobre los labios: - Quiero ser un chico malo… cuando no estés borracha… - acarició su mejilla - Peero…yo quierooo ahoraa… - dijo quejándose como una niña pequeña. Sus manos fueron directamente a la cinturilla del pantalón de él – Qué más daaaa…. - Hey… - sujetó sus muñecas y llevó las manos de ella hacia atrás, apoyándolas en el colchón a ambos lados de su cuerpo – Tú jamás lo querrías así estando en tus cinco sentidos… - aquello le costó decirlo.
En realidad le estaba siendo muy complicado mantenerse a sí mismo con sus cinco sentidos y controlar esos terribles deseos de besarla y acariciarla… Y además, ese atuendo de cuero no le estaba ayudando mucho y todavía menos observar como sus pechos subían y bajaban al compás de su respiración. [Joder… como puedes ser tan débil…Esto te podría costar la vida en otras circunstancias…] pensaba el chico mientras se perdía en la mirada de ella.
De repente, ella sonrió muy dulcemente y se abalanzó a besarle ansiosa, deseosa… Ranma correspondió del mismo modo anhelante. Aflojó el agarre de las muñecas y ella aprovechó para llevar sus manos de nuevo al cuello de él, tirando hacia abajo.
Toda capacidad de control y raciocinio se había esfumado para ambos. A medida que caían sobre el colchón, Ranma deslizó su mano izquierda por el costado de ella hasta sus caderas, apreciando su bien torneado y curvilíneo cuerpo, mientras la otra la apoyó al lado de la cabeza de Akane para aguantar su peso. Ella buscó desesperadamente los botones de la camisa de él, sin perderse oportunidad de acariciarle. Una vez encontrados se apresuró a desabrocharlos… Oh, Dios… deseaba tenerle por completo… Ansiaba hacer el amor con el… [Y esta es nuestra noche…] pensó.
Cuando sus manos se deslizaron por sus amplios hombros, arrastrando hacia atrás la camisa, el como un resorte se despegó de sus labios, deshaciendo el profundo beso para, difícilmente susurrar: - Joder… No puedo hacer esto… - dolor…dolor en sus palabras… - ¿Por qué…? - Estás borracha Akane… - se retiró un poco de ella, intentando que su estado de excitación no fuese a mayores… - …no puedo… - se semi-incorporó sobre ella para levantarse de la cama, pero rápidamente ella se sentó y con voz clara, pausada y seductora, susurró: - Ya no estoy borracha… - saboreó sus labios - …quería traerte aquí… - los lamió y mordió - … pero no sabía como… - se deslizaron sus besos por su cuello y a la altura de su oído dijo - … quédate conmigo Ranma… por favor… Necesito que estés conmigo… Él la estrechó contra sí, hundiendo la cabeza en su cabello, aspirando su fragancia… [Dios… esto es peligroso…]. Disfrutando el momento. Ella no podía imaginar cuanto significaban sus besos, sus palabras, sus caricias… sus abrazos…su cariño… No tenía ni idea de lo que toda ella significaba para él, de todo lo que estaba viviendo a su lado… [Y cuándo todo esto acabe…] De todos los nuevos sentimientos que estaban renaciendo en él, apagados, muertos… obligados a ser negados y ocultados… Él era el desierto y ella era el agua… Delicadamente, como si de una pieza de la más fina porcelana se tratase, fue recostándola sobre la cama, acompañándolo de tiernos besos en el cuello.
Ella suspiró de forma aliviada mientras sus manos recorrían los hombros desnudos del chico bajo su camisa abierta. Oh…Dios… ¿Cómo podía quererlo tanto? ¿Cómo sentía que era capaz de decir que ese hombre era el hombre de su vida? ¿Qué quería pasarla junto a él? Había encontrado todo el cariño, todo el amor… todas las auténticas necesidades y atenciones que le faltaban… No el dinero, no los lujos… Solo amor… Amor desinteresado… [Dios mío…] Los besos de él descendieron ligeramente [Te quiero, ¡Oh Ranma, te quiero…!] - Te quiero… - susurró casi inconscientemente - Y yo a ti… - su boca rozó el camino recorrido desde su cuello hasta sus labios a la vez que esas palabras acariciaban todo el interior de Akane como una gran ola de calor, satisfactorio, exótico, excitante...
De nuevo juntaron sus labios, transmitiendo ese sentimiento mutuo, transmitiendo toda la pasión que tenían el uno por el otro, que necesitaban entregarse el uno al otro…
Akane enredó sus dedos en su cabello, a la vez que un leve murmullo se ahogo entre sus bocas. Mientras Ranma, acariciaba con su mano izquierda el sendero curvilíneo de ella, desde sus caderas firmes, hasta sus semi-desnudos hombros, sensuales y acaramelados, apetitosos… Desvió su ruta para explorar nuevos caminos… Su mano ahora se dejó llevar por el trazado de sus clavículas, que acariciaba con la yema de los dedos, bajando por su escote hasta llegar al comienzo de la cremallera plateada que impedía seguir descubriendo esa piel fresca y aterciopelada.
Detuvo el beso y las caricias, y se separó lo suficiente para no perder el calor de ese fascinante cuerpo y observar esos brillantes ojos almendrados. Sus dudas comenzaron… ¿Debía continuar explorando de esa forma? ¿Debía esperar a que ella…? Todo desapareció cuando, Akane sonriente, puso su pequeña y alargada mano sobre la suya, llevándola delicadamente hacia la cremallera y siguiendo sensualmente el movimiento con su mirada.
Cuando su mano estaba apoyada sobre el pecho de ella, notando su respiración agitada y su corazón latiendo apresuradamente… Akane susurró: - ¿Lo sientes? - el afirmó despacio, casi con temor… Su otra mano se deslizó por la mejilla de él, después acarició su frente y la condujo hacia atrás, depositándola tiernamente en su nuca. Sonrió de nuevo mientras ejercía una ligera presión atrayéndole hacia sí – Soy tuya… - susurró antes de besarle tiernamente, a la vez que le conducía la mano lentamente hacia abajo, quedando así poco a poco sus pechos al descubierto.
Sus torsos se rozaron, levemente, pero lo suficiente para que los indisciplinados pechos de Akane respondieran a la caricia; Provocando un ligero gemido que volvió a ser ahogado en su garganta. Rodaron sobre la cama abrazados, despacio e impacientemente a la vez. El volvió a apretarla contra sí, sutilmente… Entonces fue cuando ella apreció en toda su plenitud el grado de excitación del chico, lo que le provocó una sonrisa satisfactoria mientras sus labios eran casi devorados con desesperación.
Instintivamente, comenzó a mover sus caderas, provocando así una mayor excitación para ambos, a la vez que sus manos acariciaron primero y se acomodaron después en sus pectorales. Ranma acarició la espalda de Akane con la yema de sus dedos bajo el ajustado top ahora desabrochado, a mitad de ella varió su camino y condujo sus manos por sus brazos hasta llegar a sus hombros, arrastrando hacia atrás la pequeña prenda de cuero negro. Pero antes de que cayera, ella se semi-incorporó sentándose sobre él, en el lugar clave, sin dejar de moverse y sonreírle provocativamente. Aquello estaba resultando fantástico…
Dejándose llevar por el instinto Ranma, al igual que ella hacía unos instantes se semi-incorporó, quedando a la altura de los labios de la chica y susurrándola… - No vas a ser… - sus manos se deslizaban hacia arriba, por el estómago de ella - … solamente tú… - acarició suavemente sus pechos, provocando que se arquease ligeramente hacia atrás ante ese nuevo contacto - …la que se divierta… - comenzó a besarla el cuello mientras sus manos seguían proporcionándola caricias dulces pero no por eso menos apasionadas.
Una mano se deslizó hacia su espalda por el camino de su cintura, mientras los besos bajaban por sus clavículas, con un destino clave y tremendamente excitante. Akane respiraba irregularmente, ocasionalmente con bocanadas más amplias y sonoras, mientras una fascinante ola de calor recorrió todo su cuerpo cuando sintió los labios del chico saboreando sus pechos de manera delirante… Echó la cabeza hacia atrás y enredó los dedos en su cabello azabache invitándole a más, mientras luchaba por controlar los gemidos que se escapaban involuntariamente de su garganta… Y en ese momento…
- ¡¡JODER!! – [Ese no ha sido Ranma.] [Esa no ha sido Akane.] pensó el chico abandonando su tarea - ¡¡Perdón! – Los dos giraron la cabeza, aún con la respiración entre-cortada topándose con una Ukyo muy nerviosa, furiosamente sonrojada, agitando las manos y cerrando los ojos fuertemente mientras intentaba escabullirse de allí lo antes posible - ¡¡Lo siento, lo siento!! – de repente salió corriendo escaleras abajo, tan rápido como pudo.
Ranma observó a Akane, quién permanecía estática mirando hacia la puerta, rígida como una tabla. Incluso le pareció que había dejado de respirar.
Ella no podía creer lo que acababa de suceder… Su noche… tirada por la borda, por Ukyo… La mataría, en cuanto la viera la mataría… de hecho tenía unas ganas locas de ponerse cualquier cosa encima, bajar y matarla… Si no fuera por que empezó a escuchar las risas de Ranma y dejó de sentir su calor cerca de ella. Eso, que la dejó aún más perpleja, hizo por fin que girase la cabeza y apuntara directamente con sus ojos a la cara de él. En ese momento cayó en que estaba desnuda de cintura para arriba e inconscientemente cogió el top que estaba caído a su izquierda, sobre la cama, y tapó sus pechos con el. Y de repente, sus ojos empezaron a cristalizarse [¿Se está riendo de mi?] Se sentía como la mujer más estúpida del mundo. Quería hacer el amor con él, y lo único que consiguió fue que su mejor amiga, y encima ‘obsesionada con’, les pillara en una situación bastante comprometida… Y el… para colmo, se estaba riendo…
- ¿Por qué te ríes? – sollozó. Y, en ese mismo momento, también se dio cuenta de que estaba sobre él y… su zona peligrosa… - Lo siento, es que… - comenzó después de parar de reír - … no se como Ukyo siempre está por medio… Akane se quitó bruscamente de encima de el, tirándose sobre la cama dándole la espalda. Seguía sin entender por que se había reído… Para ella todo aquello era demasiado especial… ¡¡Maldita sea!! ¡¡Todo se había ido a la mierda!! Ranma acarició con el dorso de su mano el antebrazo de ella, pero ésta le devolvió el gesto con una retirada brusca. Ella estaba llorando… - Akane… - dijo él preocupado - Déjame… Eres como todos… - su voz se ahogaba en un mar de lágrimas saladas – Te has reído de mi… ¡¡Para mi esto era especial!! - No, Akane… Mi vida, escúchame… - [¿Mi vida? ¿Yo he dicho eso?...] Ella se volvió, intentando reprimir las lágrimas - ¿Qué quieres? – susurró. Ranma la atrajo hacia sí, rodeándola por la cintura - Ha sido una reacción… la situación ha sido bastante incómoda y… me dio por reír, como a ti te podría haber dado por llorar al verla… ¿Me entiendes? Jamás me reiría de ti… Lo sabes… Y menos en algo así. Además, tu no tienes la culpa… ¿Pero que clase de persona crees que soy? - Pues… - ahora más calmada - … eres un hombre… y los hombres… - Sí, sí los hombres funcionamos con lo de abajo… - dijo exasperado - No iba a decir eso, bobo… - sonrió limpiándose con la mano derecha los surcos que habían dejado sus lagrimas - Hey… pero podemos seguir si quieres… - susurró sensual pero divertido - Idiota…
Pasaron unos segundos en silencio, solo observándose.
- ¿Qué hacemos con Ukyo? – preguntó él - Podemos matarla… Sería una buena idea… ¡Dios, no se como voy a mirarla a la cara…! - ¿Y lo dices tu? – susurró el arqueando una ceja - ¿Te recuerdo quién estaba haciendo qué a quién? Y.. ¿Quién es el de sexo opuesto? ¿Y quien NO es su mejor amiga? Ahm… - comenzó a hacerla cosquillas - Jiji… vale, vale. Tu lo tienes peor… - Creo que ni siquiera lo tengo… - observó que ella sujetaba su top delante de su pecho - ¿Por qué te tapas ahora? – preguntó curioso, sin ninguna otra intención de trasfondo - Guarro… - sonrió y le dio un pequeño empujón - No en serio… ¿Por qué te tapas? – la curiosidad le carcomía por dentro – Si hace un minuto yo te las estaba… - Claro, hace un minuto estabas, - interrumpió rápidamente Akane - pero no ahora… y… - miró hacia abajo - me da un poco de vergüenza… - ¿Por qué? – su mirada se desvió hasta posarse en sus pechos, tapados por el top – Son preciosas… - susurró - Jiji… - se sonrojó y volvió a clavar sus ojos sobre él – Pero… es nuestra primera vez y… Mmm… no puedo evitar sentirme un poco… cohibida… El sonrió tierno y dándole un no menos cariñoso y tierno beso en la frente dijo: - Será mejor que me vaya…
|