CAPÍTULO SEXTO:  NEGOCIOS


Entre [ ] pensamientos

En cursiva cambio de Idioma

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Viernes, 11:00 am.

 

- Yo creo que mejor nos podríamos ir a aquí… - sugería Ukyo llevándose a la boca un trozo de croissant y señalando el papel.

- No me convence… - dijo Akane

- ¿Qué tiene de malo? – medio chapurreó Ukyo aún con el bocado en la boca

- No es que tenga algo malo… - Akane apartó la vista del folleto y miró a su amiga muy seria - ¡¡Traga antes de hablar!!

Ukyo abrió los ojos como platos, luego los entre-cerró de forma maliciosa. Tragó pesadamente, cogió un folio con la mano libre, lo arrugó haciéndolo una bola y se lo lanzó a Akane a la cabeza. Esta lo esquivo casi por casualidad.

- ¡¡Cállate!! – dijo Ukyo con una media sonrisa y en tono que parecía indignación – No me enseñes modales a mi edad…

- ¿Ah, si? – Akane cogió otro folio e imitó el gesto de su amiga, arrugándolo y lanzándoselo a la cara. No había mesa para caer… La bolita flotaba en el café de Ukyo.

Ahora era Akane quién tenía los ojos completamente abiertos y su mano derecha sobre los labios, tapando la sonrisa que empezaba a formársele.

- Mierda Akane… - exclamó Ukyo dejando caer el Croissant en el plato - … ¡¡Me he quedado sin café!! Joder… - la chica introdujo los dedos pulgar y corazón dentro de la taza, sacando la actual bolita de papel color marrón y chorreante – Puagh… - la echó sobre la mesa - … que asco… ¡¡¡Dile algo a tu novia ¿quieres guapo?!!!

- ¿Yo? – Ranma llegaba a la mesa de las chicas. Se señaló a él mismo y reflejó sorpresa en su rostro.

- No… ¡Mi Padre! – llevó las manos al cielo y las dejó caer.

- Hola… - dijo Akane juguetona mientras alzaba la cabeza para recibir su ansiado beso de ‘Buenos Días’. El cuál obtuvo acompañado de otro susurrado ‘Hola’.

- No en serio Ranma… - siguió Ukyo mientras el chico se sentaba al lado de Akane, apoyando los brazos en la mesa y a su vez la cabeza sobre ellos – Tienes que hacer algo con tu chica…

- ¿Qué ha hecho esta vez? – preguntó en tono especialmente cansado

- ¡Oye Tú! – Akane se sintió ofendida… le propinó un pequeño golpecito con el dorso de su mano sobre el brazo.

- ¡Mira! – dijo acompañándolo de un gesto de brazos que enmarcaban la mesa – Me ha tirado ‘eso’ – señaló a la bolita chorreante – en el café…

- ¡Ha sido sin querer! – se defendió Akane, apoyando las dos manos en el borde de la mesa - … Además tu me has tirado… - se giró para lograr ver la primera bola por el suelo. No la encontró por las cercanías así que se volvió - … otra bola de esas antes…

- ¡Por que tú has intentado corregirme! – dijo la otra

- ¡Ja! Pues claro… ¡No se habla con la boca llena!

 

Ranma encontraba absurda la conversación ¿Qué sentido tenía ponerse a discutir por eso? Jamás los entendería… Aún así, sin saber el motivo, y de forma sincera, encontraba aquello un poco divertido.

 

- Oídme… - intentó interrumpir

- No Akane, podrías haber tenido más cuidado

- Otra vez… - se echó hacia atrás sobre el respaldo - ¡Te he dicho que ha sido sin querer! ¿Quieres otro café? ¡Pues yo te traigo otro café! ¿De acuerdo? ¡Cómo si quieres 20!

- ¡No seas Idiota….!

- ¿Hola? – intentó cortarlas.

 

Ellas siguieron ‘discutiendo’. En vista de que no le hacían caso, metió la mano en su mochila y sacó un cigarro del paquete que le había quitado a Ryouga unas horas antes en el desayuno. Se lo puso en la boca, sacó el mechero y dejó prender la llama. Justo en ese momento las dos dejaron de discutir y le observaron con cara de ‘¿Desde cuando Fumas?’. A unos milímetros de prender el cigarrillo paró y las miró. A continuación dijo:

 

- ¿Ya me hacéis caso? – apagó el mechero – Gracias…

- ¿Fumas? – preguntó Akane extrañada

- Yo no, pero su novio… - señaló a Ukyo – Si.

- ¿Entonces que haces con eso? – acusó la chica de cabello castaño

- Se lo he quitado esta mañana… - dejó tanto el cigarro como el mechero sobre la mesa

- Ahhh… - exclamaron las dos.

 

Ranma observó los folletos que había encima de los apuntes de ellas.

 

- ¿Vais de viaje? – preguntó cogiendo uno y abriéndolo

- Habíamos pensado…. – explicó Akane - … que podríamos irnos un fin de semana por ahí.

- ¿Algún lugar en especial? – preguntó curioso

- Aún no. En eso estamos… - dijo Ukyo

- Sí… A mi me gustaría ir a la montaña, no voy desde que era pequeña…

- ¡Bah! A mi la montaña no me gusta… - replicó Ukyo, sacudiendo el cigarro sobre el cenicero

- Tienes sus ventajas, Ukyo… - susurró Ranma

- ¿Sí? – aspiró una calada - ¿Dime cuales?... Sorpréndeme… - retó

- ‘Perdidos’ en la montaña… - Ranma se echó hacia adelante susurrándole - …una casa para los 4… - arqueó una ceja - Akane y yo ‘de excursión’… - a Ukyo le cambió la cara por completo. Como si acabase de descubrir el cielo abierto - … Ryouga y tú…

- ¡Vale, vale! – se apresuró a decir moviendo las manos indicando que parase y echándose hacia atrás.

 

Ranma sonrió satisfecho. Akane, sin embargo, tenía la mano puesta en la frente, con la vista clavada en el suelo y moviendo la cabeza ligeramente de forma negativa… [No hay remedio…] – pensó.

 

En ese momento llegaba Ryouga bastante apresurado. Saludó rápidamente a un par de compañeros que estaban en la barra, luego llegó a la mesa dónde estaban sus amigos. Dio su beso de ‘Buenos Días’ a Ukyo, echó una mirada rápida a Akane y después pasó su vista de manera fugaz pero informativa a Ranma. Aquello fue interpretado por el chico como ‘Fugas’. [Mierda…] pensó ligeramente frustrado. Eso eran malas noticias… muy malas noticias…

 

- Pues eso… - explicaba Ukyo a Ryouga - … que hemos pensado que podríamos irnos por ahí un fin de semana.

- Ah, por mi genial… ¿Pero cuándo? Y… ¿Dónde?

 

Ranma apoyó el brazo en el respaldo de la silla de Akane, echándose hacia atrás en su propio asiento, mientras seguía intentando atar cabos para averiguar dónde podría estar esa ‘Fuga’ que podría traerles demasiados problemas… Llegando incluso a poder descubrirlos… [Joder… Vamos, piensa… ¿Dónde está la fuga?] Cambió su vista hacia la barra de la Cafetería observando a sus dos compañeros, tanto de clases como de equipo; ignorando completamente el hilo de la conversación que había en su mesa. [No, ellos no pueden ser… están demasiado controlados…]

 

- ¿Ranma? Eo, ¡Ranma! – dijo Akane

- ¿Qué? – la miró

- ¿Dónde estabas? – preguntó la chica con los ojos entre-cerrados.

- Ah, nada… Pensaba en unos asuntos pendientes que tengo… - acarició levemente con el dorso de su mano, la espalda de Akane, de forma tierna y tranquilizadora, ofreciendo a su vez una dulce sonrisa, con lo que ella se relajó, devolviéndole el gesto.

- Bueno, pues entonces decidido – intervino Ukyo – Nos vamos a la montaña. Ahora solo nos queda ponernos de acuerdo en una fecha, que no nos coincida a ninguno con los exámenes…

Ranma miró la hora…

- ¡Joder! – se levantó – Ryouga yo que tu levantaba el maldito trasero… ¡¡Llegamos tarde a química!!

- ¡Mierda! – imitó el gesto de su compañero – Ya tenemos bronca asegurada… ¡¡Por culpa de estas dos!!

- ¡¡Oye!! – dijeron ambas, Ukyo le dio un ‘golpecito’ en el estómago.

- Bueno… - susurró juguetonamente el chico de ojos gris-azulado - … Yo si es por ella, no me importa…

 

De acuerdo, podía ser brusco a veces, pero tenía esos detalles que a Akane le hacían enloquecer… Podía ser tan… sencillamente perfecto… De alguno modo, eso la asustaba. No encuentras demasiado a menudo un chico que te parezca tan equilibrado y que se fije en ti. Y ella, no había tenido demasiadas buenas experiencias con ellos.

Akane se preguntaba ¿Cómo era posible que él se hubiese fijado en ella?. Para sí misma, no era una chica fea, pero tampoco era nada del otro mundo… Había mujeres mucho más exuberantes ¿Por qué precisamente en ella y no en una de esas? Y lo peor de todo es que esas malditas zorras estaban coladas por él. Pero… si él decidió estar a su lado, sería por algo ¿no?. Podía confiar en él… Al menos, eso transmitía…

 

- ¡Hasta luego! – dijeron los dos.

- Hija… menudo trasero… - susurró Ukyo sacándola así de sus pensamientos

- ¿Qué dices?

- Que menudo trasero… - se percató de que no la seguía - …que tu novio tiene un muy buen trasero…

- Ya lo se… - dijo tanto para su sorpresa como para la sorpresa de su amiga

- ¿Estás bien? – preguntó ligeramente preocupada – Eso me ha asustado

- ¿Por qué? – dijo tranquila

- Porque acabo de decir que tu novio tiene un buen trasero y no me has regañado por decirlo… ¿Dónde están tus celos? La Akane de siempre me habría tirado una jarra de agua en la cabeza…

- ¿Para que hacer eso? Si tienes razón… es verdad que tiene un buen trasero… - Akane se levantó y recogió sus cosas como si ese comentario nunca se hubiese hecho, tranquilamente.

Ukyo seguía sin explicarse que parte de la historia de ‘Cambios en Akane’ se había perdido… Pero en realidad se alegraba de que su mejor amiga hubiese optado por esa opción de ‘Dejar de ser Irascible: Paso 1 > Reconocer que tu novio tiene un buen trasero y no perder el control en el intento”.

Acompañó a su amiga, recogiendo también todo y saliendo tras de ella, sin decir un palabra. Akane canturreaba algo que no llegó a descifrar…

Ese chico la estaba cambiando… y para bien. No pudo evitar dejar escapar una satisfactoria y dulce sonrisa. Estaba logrando que recobrara la confianza en sí misma, confianza que perdió a muy temprana edad…

 

 

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- Están intentando filtrar Información… - reconoció Ryouga

- ¿Qué tipo de Información? – preguntó Ranma apoyado contra una pared

- Aún no lo se, pero imagino que nos estarán vigilando…

- Joder…

- Tenemos que andar con más cuidado que de costumbre…

- Lo se… ¡Maldita sea…!

- Tranquilo, de todas formas estamos seguros. Ya sabes, es sólo rutina…

- Sí, rutina, pero tenemos a un ‘fuga’.

- Dame permiso para hacer un par de cosas y en dos semanas como mucho, lo tienes.

 

Ranma miró a Ryouga. Sus rasgos duros se ablandaron muy tenuemente. Afirmo con la cabeza, concediendo así el permiso que el jóven de ojos castaños necesitaba.

El chico sonrió de medio lado, ‘agradeciendo’ la concesión.

 

- Y ahora me tocará cambiar el archivo de asistencia…

- Para eso estás.

- Entre otras cosas…

- Sí, para tener contenta a Kuonji también…

- Oh si, eso es una de las cosas que más me gusta…

- Me lo imagino… - miro hacia el suelo.

- Con respecto al tema de salir del círculo establecido… - comenzó Ryouga

- No te preocupes, eso es asunto mío. – declaro el chico

 

Unos segundos de acostumbrado silencio.

 

- Necesito tu Informe de ‘Revisión’, tengo que enviarlo - dijo el chico de ojos castaños.

- ¿No se supone que ‘Raíz’ lo hace?

- Tu lo has dicho, se supone. Este año ha habido algunos cambios.

- Ya me he fijado…

- Bien, entonces, déjalo esta noche sobre mi mesa.

 

De nuevo silencio.

De repente ambos se miraron interrogantes…

 

- ¿No notas algo extraño aquí? – dijo Ryouga

Ranma se limitó a asentir con la cabeza.

 

Allí había algo diferente a lo corriente, algo que no encajaba con el resto, pero no sabían explicar el qué. Sólo sintieron que debían marcharse de ese jardín trasero inmediatamente. Y así lo hicieron.

 

 

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Sábado – 23.00 Pm.

 

- ¿Cómo va todo? – preguntó Kuno ásperamente al hombre que tenía en frente, dándole la espalda. Ambos se habían retirado durante unos momentos de la ‘Fiesta’ que el patrón Tzen ofrecía en su gran mansión de la playa, a otros de sus grandes socios - ¿Tienes ya la mercancía?

- La tengo… - dijo dándose la vuelta lentamente, como un felino - … entregada.

- ¿¡QUÉ!? – gritó. Aquello debía ser una broma - ¡¡Acordamos que la mitad era mía!!

- Acordamos que sería tuya si me ofrecías el mejor pago y oferta… Pero no lo ha sido.

- ¡VETE AL INFIERNO TZEN! – golpeó la mesa.

 

El hombre miró el gesto, no dándole aprobación a lo que acababa de hacer. Resbaló la vista por los brazos de Kuno hasta sus manos y después la regresó por donde había ido hasta posarse en los ojos de su contrincante, destellando fuego por los suyos.

 

- Eso fue lo que acordamos… Y ni tu, un novato en estos negocios, ni nadie, va a decirme como trabajar con MI mercancía…

- No soy un novato Tzen – dijo en tono amenazador – Mi padre ya estaba metido en esto. He vivido con esto, me he criado en este ambiente… - le señaló con el dedo índice - Te aseguro que no soy un novato…

- ¡¡Cállate inepto!! No sabes de lo que hablas… - bebió un trago de su copa - … no tienes ni idea de lo que es este mundo, imbécil. No es lo mismo criarse en él, que manejarlo… ¡¡y tu acabas de empezar!!

 

Kuno se pasó la mano por la cara, indicando la impaciencia que le estaba provocando todo el asunto. Estaba ahogándose en sus propias entrañas…

 

- Gracias a ti… - recalcó cada palabra - … estoy metido hasta el cuello. Si no muerto…

- Eso no es asunto mío… No puedes ofrecer lo que no tienes Kuno… y tu no lo tenías.

- ¡¡Había un trato!!

- ¡¡QUE INCUMPLISTE, MALDITA SEA!! ¡¡NO ME CARGUES EL MUERTO!!

- ¡Cargarás con mi cadáver! ¡SERÁ CON ESO CON LO QUE CARGARÁS!

- Te repito… que eso no es asunto MÍO… - dijo sentándose en el gran sillón negro, bebiendo de nuevo un trago de su copa. Dando así la sensación de total despreocupación.

- ¡Joder…! – Kuno le miró, mostrando su insatisfacción y su rabia. Apretando las mandíbulas fuertemente – Al menos dime… ¿Quién la tiene? – quizá aún tenía una posibilidad de tenerle por el pescuezo…

- No pienso decírtelo. Nunca revelo a mis clientes…

- ¡Venga ya! ¿Y todos esos que están ahí? ¡¡Son clientes tuyos!!

- Kuno, Kuno, Kuno, Kuno… - movió la cabeza de forma negativa - … yo nunca dije que esos fueron mis clientes… Y si lo fueran… jamás te diría quién compra qué y para qué ¿entiendes? Somos como… la relación de médico-paciente, solo que la nuestra es mucho más intensa… Ni siquiera hablamos de los negocios que hacemos con otros… A no ser que nos convenga de una u otra forma…

- ¡A la mierda! Necesito mercancía… Consígueme…

- ¿Cuánto me das? – preguntó removiendo la copa

- ¿Cuánto quieres?

 

¡¡Sí!!!, podría cogerle en la próxima… El Imperio de Tzen sería todo suyo… y de su ‘fiel amigo’ Nobu… Y entonces controlarían el mundo… para ellos sería su jardín… Y Tzen estaría muerto. Se acabarían los obstáculos…

 

 

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- ¿Cómo ha ido? – preguntó Nobu al recién salido Kuno. Ambos estaban en el coche de este último, marchándose de la ‘fiesta’ que Tzen había preparado y que aún continuaba.

- Nos ha jodido… pero bien jodidos… - respondió despreciativamente.

- ¿Qué ha pasado? - Nobu le miró extrañado.

- El muy cabrón ha vendido la mercancía… Así que no podremos cogerle en esta… tiene que ser en la próxima.

- ¿Te ha dicho para cuando? – preguntó curioso

- Sí, en 15 días se supone que tiene la nuestra… Pero no me fío de él, es un perro viejo… sabe demasiado.

- ¿Crees que nos ha descubierto? – se pudo apreciar un ligero temor en los ojos de Nobu

- No, no lo creo… ¿No somos la cena de sus perros, verdad? – bromeó con una sonrisa

- No cantes victoria… puede que nos la esté preparando…

- Por cierto… ¿Sabéis ya quién mató a Namura?

- Tenemos unas cuantas posibilidades… Y puede… que alguna de ellas te sorprenda… - el hombre desvió la vista hacia Kuno, con una media sonrisa cómplice y maliciosa. Posando de nuevo la vista en la carretera.

- Espero que sea para bien, por que no estoy de muy buen humor…

- Seguro que sí… - susurró haciéndose casi inapreciable.

 

 

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- Esta película siempre me hace llorar… - dijo Ukyo, como bien pudo, entre sollozos.

- Venga nena… - Ryouga la estrechó un poco más contra sí, de forma conciliadora.

 

Los dos estaban recostados sobre el sofá. Ranma y Akane estaban en el contiguo.

 

- Pero… ¿No se supone que la sensible aquí es Akane? – dijo Ranma.

- ¡¿Qué quieres decir?! – gritó Ukyo tirándole un cojín, que con tan mala puntería, fue a estrellarse contra la cabeza de Akane.

- ¡Hey! – exclamó ésta molesta.

- Oh, no, no, no, no… - dijo Ryouga agarrando la mano de Ukyo y colocando su brazo sobre su estómago - … no queremos empezar una pelea ¿verdad?

Y un bonito cojín redondeado se estampó contra la cabeza de Ryouga.

- ¿Y quién dijo que no? – bromeó Akane con una gran sonrisa. Ahora fue a Ukyo a quién le cayó otro cojín, cortesía de Ranma.

- Eso… ¿quién dijo que no? – continuó el chico.

Ukyo se agachó y recogió el cojín que yacía en el suelo, tirándolo hacia sus adversarios.

- ¡Yo digo que no! – gritó juguetona

Akane lo re-lanzó librándose del abrazo de Ranma y levantándose del sofá.

- ¡Yo digo que sí!

Voló el cojín, a la vez que Ukyo se levantaba.

- ¡Pues yo no quiero!

Y voló otro…

- ¡Pues yo si!

Y volaron dos cojines, uno para Akane y otro para Ukyo. Esta vez, amabilidad de sus respectivos…

- ¡Pues ahora nosotros no! – gritaron los dos chicos a la vez.

 

Cada una se giró a ver al ‘suyo’ entre-cerrando los ojos. Como movidas por un resorte, se agacharon, cogieron un cojín y se liaron a golpear con él a cada uno de ellos. Haciéndose las víctimas, cada uno intentaba defenderse como podía; haciendo cosquillas a su adversaria ó intentado arrebatarle el cojín.

 

- ¿Quién… decía que no quería…? ¿eh…? ¿…eh? – gritaba Ukyo con la respiración entre-cortada y sonriente.

 

Ryouga le agarró el cojín, quitándoselo. Se incorporó rápidamente y la atrajo hacia sí, dejándose caer con ella sobre el sofá. Susurrándole al oído…

 

- ¿Y si nos vamos arriba y lo seguimos discutiendo?

 

Aquella oferta era la mejor de todas sin duda alguna, así que, sin pensárselo Ukyo aceptó en menos de medio segundo. Tiró de el y se encaminaron hacia las escaleras.

 

- No me esperes levantada… - gritó Ukyo de forma cómplice a su amiga.

Quién estaba siendo presa de un buen ataque de cosquillas, revolcándose por el sofá, luchando contra su agresor e intentando poder hacerse con el control de su respiración.

- ¡Ríndete! – exclamó él

- ……. ¡NO!.... – consiguió decir ella a duras penas - …. ¡PARA YA!...

Y de manera inmediata se detuvo, dejándose caer en el otro sofá y esperando a que Akane se calmase.

- Eres… tonto… - dijo Akane, con la respiración agitada y sentándose es el sofá con las manos en la cintura y una gran sonrisa en los labios.

- Ya lo se… – dijo el chico despreocupadamente dejando caer la cabeza sobre el respaldo cerrando los ojos.

 

Akane le observó unos segundos, deslizando su vista por todo su bien torneado cuerpo, fijándose en sus respiraciones, pausadas y profundas. ¿Por qué la sensación de relax comenzaba a invadirla, a recorrerla de arriba abajo? Todo estaba tan bien cuando él estaba a su lado… Aquello solo podía significar una cosa… y es que se estaba enamorando… enamorando… sonaba tan profundo… pero, era falso. Al observarle en esos momentos se dio cuenta que era totalmente falso, por que no se estaba enamorando… Ya estaba enamorada.

Y tuvo la irrefrenable necesidad de abrazarle, de sentirse comprendida, reconfortada y protegida por él. Como siempre lo hacía cuando sus brazos la rodeaban.

Suavemente se movió hacia su encuentro, sentándose sobre sus cuadriceps, con cada una de sus piernas apoyadas a ambos lados de las de él.

 

Ranma notó el ligero peso de ella y sus pequeñas pero alargadas manos rozarle el cuello. La observó. Observó esa preciosa carita y esa fascinante sonrisa, tierna y tímida a la vez. Se adentró en esos ojos miel que tanto podían transmitir. Tantos sentimientos, contradictorios y comunes con él… ¿Y por qué demonios estaba sintiendo eso? ¿Por qué conseguía evadirse con ella cerca? Deseos de saborear sus labios… No, el estaba aferrándose a su misión, no iba a incumplir ninguna norma establecida… Solo iba a darle lo que ella quisiera para mantenerla a su lado… hasta que todo acabase… acabase…

 

Akane sonrió más ampliamente, mientras se adentraba en esos peculiares ojos azul-grisáceos… [Yo conozco estos ojos… estoy segura…] y milímetro a milímetro se acercaba a sus labios… Sintió sus manos abrazando su cintura... Aquella caricia la hizo estremecerse… fue tan delicada, pero ansiosa al mismo tiempo… Y una de sus manos recorrió el camino de su cintura hasta su cuello, apresurando el momento…

- Te quiero… - susurró ella casi de forma dolorosa sobre sus labios

- Yo también… - y la besó.

[¿Por qué ha sonado tan sincero?] Se preguntaba el chico mientras saboreaba los labios de ella. Dulces y cálidos, tiernos y…cariñosos... [¡NO!] se repetía para él [¡NO PUEDES HACER ESO, MALDITA SEA!] se regañaba interiormente mientras sus besos y caricias se hacían más intensas [¡NO PUEDES SENTIRLO!] Akane se pegó más a él, y resbaló sus manos por sus pectorales… [¡NO PUEDES QUERERLA!]... Él la estrechó más contra sí, apoyó una mano en su nuca y tiró ligeramente de ella, besando el camino de su garganta... sintiendo sus respiraciones agitadas…

 

Aquello se estaba saliendo de control para Akane… Si esto seguía así acabarían… ¡No! ¡No podía hacerlo con él tan pronto! Dios… pero lo deseaba… le deseaba… tan cerca… Ella necesitaba cariño, necesitaba sentirse amada… Introdujo las manos bajo su camiseta…

 

Entonces se escuchó el portazo de la puerta de Entrada.

Cuando Ranma vió quién era, soltó inmediatamente a Akane, ésta se sentó a su lado rápidamente…

- Yu…Yuka… - dijo Akane ‘arreglándose disimuladamente’ - ¿Co…Cómo es que… - tomó aire - …has vuelto tan temprano? – preguntó sonriendo

- Terminé mi trabajo… - Yuka observó duramente a Ranma - … ya no necesitaba seguir en la Biblioteca.

- Hola Yuka… - consiguió decir el chico

- Hola Ranma… - dijo ella observando a la pareja

- ¿Interrumpo algo? – preguntó haciéndose la desentendida.

- No, no…no, no… Para nada… - dijo Akane nerviosa. Miró al chico, que tenía la vista clavada en la recién llegada y no pudo evitar una rasgadura de celos que le provocó ligero dolor y desconfianza - ¿Verdad Ranma? – preguntó brusca.

- Verdad… - observó a Akane, quién tenía una mirada decepcionada…

- Bueno…yo… me voy arriba… ¿Están Ukyo y Ryouga ahí?

- Erm.. si… - Akane se sonrojó

- Vale… - Yuka lanzó una última severa mirada a Ranma - … pasadlo bien… - después sonrió y salió corriendo por las escaleras.

Akane se recostó en el sofá, de lado, dándole la espalda a Ranma. ¿Por qué había mirado así a Yuka? Estaba segura que algo estaban ocultando esos dos… ¡Maldita sea! ¿Por qué ella?

- Akane… - susurró abrazándola

- ¿Qué? – contesto de forma seca y con la voz ligeramente entrecortada

- ¿Ya estamos otra vez?

- ¿Qué ya estamos otra vez? – se giró indignada - ¿Cómo dices eso? Tu no te has visto mirándola ¿verdad?

- Me he sorprendido, solo eso…

- Ya… - miró hacia abajo

- Hey… - le obligó a mirarle, subiendo su mentón con el dedo índice - …te quiero a ti… ¿Quieres quitarte esa maldita idea de la cabeza? Yuka y yo NO tenemos nada ¿de acuerdo? Sólo somos amigos… Y aquí los tres nos hemos descolocado un poco… Ella no esperaba encontrarse con… bueno… y nosotros tampoco esperábamos que llegase tan…temprano… - tomó aire, resignado - Akane… por favor… - casi rogó

- De acuerdo… Lo siento… - Ambos se abrazaron

 

Pero ella no estaba muy segura de que solo hubiese amistad entre ellos… Pero debía confiar en él… ¿Debía? ¿Y si había otro tipo de relación? ¿Pero que motivos tenía el para acoultárselo?

 

Y el no estaba muy seguro de que ese ‘te quiero a ti’ hubiese sido falso… Ese ‘te quiero a ti’ había significado mucho más de lo que debería… Porque había sido… ¿parcialmente? sincero…

 

 

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- Señor… - dijo el hombre con dos portafolios – los resultados de..

- ¡Trae aquí! – ordenó cortándole en seco y arrancándole las carpetas de las manos – Puedes retirarte… - sugirió

- Sí Señor Tzen… - el hombre cerró las grandes puertas.

Tzen se sentó en la mesa y examinó el contenido de ambas carpetas. A medida que examinaba su sonrisa era mayor… Seguían siendo perfectos… Y eran SUYOS… Magnífico. No podía ir mejor.

El teléfono negro que tenía al lado empezó a sonar, y la luz roja a parpadear… Descolgó suavemente…

- ¿Señor Tzen? Tiene una llamada por la Línea 3

- Dije que no quería que me molestasen… - agregó visiblemente enfadado

- Sí, señor pero… esto es Importante… se trata de Ivory…

- ¡Pásame la llamada, a qué esperas! – gritó enfurecido

Se oyó un pequeño crujido.

- ¿Señor? – dijo una voz de mujer

- ¿Sí?

- Todo está saliendo como lo previmos… El agente ya la tiene.

Tzen colgó y observó la fotografía que había en el archivo con una maliciosa sonrisa… Cogió el Informe y susurró…

- Bienvenido al negocio… Saotome… - suspiró – Bienvenido…

 

 

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