|
CAPÍTULO QUINTO: CONTRASTES. Entre [ ] pensamientos En cursiva cambio de Idioma <<< <<< Escena en Gris (Escena del Pasado) Pasó una semana desde la primera cita de Akane y Ranma. Poco a poco cada uno de ellos consiguió ganarse muy bien la confianza del otro (o al menos eso parecía). Por supuesto, Akane cumplió su trato de entrenar durante toda esa semana con él, y Ranma, por su parte, le enseño a controlar ‘ese’ acelerador de su Porsche. No solo ellos dos habían hecho buena amistad, si no que Ryouga y Ukyo también habían avanzado, formalizando su corta pero intensa relación.
-------------------------------------------------------------------
Ranma, vestido con ropa negra ajustada, esperaba en el porche de la casa a Ryouga para ir a la Universidad. Durante su rápido desayuno ninguno se dirigió la palabra, se limitaban a seguir ‘esa’ pequeña rutina, uno siempre esperaba al otro fuera. SIEMPRE hasta nueva orden. Ryouga apareció con un cigarro en la boca, terminando de ponerse la cazadora y cerrando la puerta de la casa. Ranma bajó las escaleras y anduvo con las manos en los bolsillos hasta la acera, seguido del chico de ojos marrones. Hasta que escucharon las risas de ‘sus’ chicas saliendo de la casa de enfrente. - Como siempre – dijo Ryouga, cambiando su gesto serio y duro por uno más relajado - Sí. – Afirmó Ranma dejando aflorar una ligera sonrisa - Apaga eso. - Una mierda. - Es una orden. Apágalo. Ryouga observó a Ranma durante un segundo, hablaba en serio… Así que sin vacilar, dejo caer el cigarro sobre la acera y lo apagó aplastándolo con el pie. - ¡¡Buenos Días chicas!! – dijo el chico de ojos castaños agitando su mano en el aire. - Hola Ryouga… - murmuró Akane, quién luego miró a Ranma. - ¡Hola cariño! – exclamó Ukyo lanzándose a abrazarle, besándolo después. - Hola… - susurró Ranma pasando al lado de Akane - Veo que te gusta el negro… - digo la chica juguetona - ¿A ti no? - Depende… - ¿De qué? - De quién lo lleve… - susurró echándole una mirada de arriba abajo. Ranma hizo lo mismo con ella y le retuvo la mirada unos segundos, después arqueó una ceja y sonrió. - ¡Vamos o llegaremos tarde! – echó a andar. - ¡Hey! ¡Ranma! Tenemos que esperar a Yuka… - Oh si, es verdad… - dijo Ukyo abrazada a ‘su’ chico. - ¿Yuka? – preguntó Ranma, mirando a continuación a Ryouga. Éste se limitó a levantar ligeramente los hombros. Después Ranma observó a Akane, preguntándola: - ¿Yuka vive con vosotras? - Sí ¿Por qué? – preguntó curiosa, aunque en realidad aquello iba cargado con una ligera punzada de celos. [¿Y ese interés por Yuka? ¿A que viene?] pensó al observar la mirada que Ranma lanzó a Ryouga. - No lo sabía… - Eso no contesta a mi pregunta – declaró seria - Es solo que la he visto varias veces en la Biblioteca, en alguna ocasión que otra hemos hablado un rato… - ¿Ah si? Y… ¿Cómo es que habéis coincidido en la Biblioteca si las clases han empezado hace poco más de una semana? – Akane posó sus manos en las caderas y ladeó ligeramente la cabeza. Dejando así que unos finos mechones de su flequillo cayeran sobre su rostro.
Ryouga y Ukyo observaban la escena entre divertidos y preocupados. Divertidos por que presenciaban una muy llamativa pequeña escena de celos a los dos días de que sus amigos se hubiesen conocido y preocupada por que quizá esos celos podrían impedir que esa relación comenzase.
- Por que, para su Información señorita… - recalcó Ranma muy cerca de ella - … Llevo viviendo aquí un mes. Te recuerdo que vengo de Osaka, los estudiantes de fuera venimos siempre antes que los de la misma Tokio. Si echas cuentas te sale Septiembre y en Septiembre la Facultad está abierta y la Biblioteca forma parte de ella. Así que a veces, preciosa, me la he encontrado allí. - Ah… - fue la única respuesta, no muy inteligente, que se le pasó por la cabeza a Akane.
Pero ocurrió algo inesperado para todos, un Ranma muy atrevido robó un beso de Akane. Pero más inesperado, o quizá no tanto, fue que la chica correspondió al ‘cariñito’ de su ‘¿amigo?’, atrayéndole hacia ella (de la misma forma que lo había hecho él) posando una mano en su nuca.
Ryouga y Ukyo ahora tenían varias sensaciones, la principal es que sentían que allí sobraban, la siguiente era de diversión al ver a sus amigos tan acaramelados. Y Ukyo, a parte, tenía ‘ligero’ miedo, por que sabía que ese supuesto beso robado, le iba a costar a Ranma una pequeña carrerita por el campus…
Ambos se separaron, escasos centímetros el uno del otro. Ranma susurró con voz ronca: - Vaya… ¿Éste me lo he ganado? - No… - la sensualidad adornaba su voz - … este me lo has robado… - Quién lo diría… Akane levantó sus parpados y clavó la vista en los ojos azul-gris del chico - Pero te has ganado otra cosa… - sonrió maliciosa. - Erm… - Ranma notó una ligera tensión en el brazo de ella y sin dar oportunidad a más se separó observándola.
- Ranma… - intervino Ukyo – yo que tu corría… - Sí… - aconsejó Ryouga - Ranma cielo… - susurró Akane indicándole con el dedo índice que se acercase – ven aquí… - Ni en sueños, princesa… - Ranma empezó a andar hacia atrás, sin quitar la vista de Akane que iba hacia él. - ¡¡¡VEN!!! – Akane echó a correr tras él.
Ryouga y Ukyo se quedaron allí observándoles alejarse. Ambos se miraron. - Mejor nos vamos, Yuka no viene y llegaremos tardísimo – aconsejó el chico. Ukyo le dio una palmada con el reverso de la mano en el pecho. Y echó a andar. Ryouga solo sonrió; pareciendo sincero y, disimuladamente, echó una última ojeada hacia la casa de las chicas.
-------------------------------------------------------------------
- Hey vamos… ¿De verdad te has enfadado? – preguntó el chico revoloteando alrededor de Akane. Ella continuaba andando, de brazos cruzados, sin dirigirle la palabra ni tan solo mirarle. Entonces sintió unas manos en su cintura y una fuerza que la obligó a girarse. Encontró así a un Ranma muy cercano y muy serio, sólo indagando en sus ojos. - ¿Estás jugando conmigo? – preguntó de repente. - ¿Quién juega con quién? - Contéstame – ordenó acorralándola contra la pared de uno de los pasillos de la facultad. - No – declaró rotunda - ¿Tú juegas conmigo? - Si estuviese jugando no te hubiese preguntado si tu lo estás haciendo ¿no crees? - No lo se… Quizá forma parte del papel que interpretas. - Y según tú… ¿Qué papel juego? - Eso dímelo tú, yo no puedo saberlo. - ¡Ah! – exclamó irónico – No sabes que papel interpreto, pero si sabes que interpreto uno… - Exacto… Ranma agachó la cabeza y clavó la mirada en el suelo mientras dejó escapar un profundo suspiro. Después volvió a clavar la vista en Akane. - ¿Ha sido por lo de Yuka? – su tono sonó especialmente derrotado. - No, no ha sido por lo de Yuka… - Ranma la observó acusadoramente, arqueando una ceja. Akane se encontró parcialmente descubierta - … bueno, quizá. Pero aún así, no se de qué vas y no me gustan los ‘encuentros casuales’ – [ni tampoco que un hombre me provoque las sensaciones que tu me provocas cuando estás cerca. Y menos en escasos 7 días… no quiero imaginar lo que me harás en más tiempo] – agregó su mente. - Por mi está bien… - ¡¡Pues por mi no!! – dijo verdaderamente molesta cortando en seco a Ranma - Si buscas a una tía que se acueste contigo te has fijado en la equivocada – Akane hizo amago de andar. Fue amago por que la mano de Ranma se posó en su estómago y la empujo de nuevo contra la pared. - No me refería a eso. Así que no corras tanto. - ¿Ah, no? Entonces… ¿A qué? - Yo tampoco busco un ‘encuentro casual’ sabihonda. - Pues no lo parece… - respondió irónica - ¿Qué tal si me das un solo motivo por el que deba creer que llevas razón? - El beso de hace un rato… - ¡Ah! Así que ha sido el beso y no lo de Yuka lo que te ha puesto así… - ¿Ponerme cómo? – preguntó casi ofendida frunciendo el ceño. - De uñas… - Vete a… - la mano de Ranma tapó su boca y un shsh la acompañó. A continuación susurró: - ¿Por qué no me dices que tenía de malo ese beso… Y además, por qué eso te hace suponer que solo busco un ‘encuentro casual’ contigo…? - Que no sabías si yo lo quería, para empezar. - ¡Oh listilla! Si no lo querías no haber correspondido ¿O fue mi imaginación la que me hizo creer que lo hiciste?
Akane entre-cerró los ojos con rabia. ¿Cómo salía de ésta? En realidad, evidentemente, ese beso le encantó. Lo que no le gustaba era primero: que a los siete días de conocerle sus celos se avivaban increíblemente. Segundo: que ese chico era peligroso, peligroso para su salud mental… Por el hecho de que su imaginación y fantasía volaba libre, sin pedir consentimiento a su dueña. Realmente podía tenerla totalmente a su merced en un segundo, y al siguiente tenerla totalmente desquiciada y fuera de sí. Como estaba logrando en esos instantes.
- Es simple, si no quieres nada conmigo… - Yo no he dicho eso – corroboró ella - ¿Entonces? Empiezo a perderme. Te has enfadado ¿por qué? ¿Por el beso? ¿Por lo de Yuka? ¿Por algo que he hecho o dicho? ¡Joder! Explícamelo… - exigió - ¿Quieres saber por qué me he puesto así? – dijo acalorada. Perdiendo ‘ligeramente’ el control sobre su cerebro y su boca – Pues me he puesto así por que soy celosa ¿vale? MUY celosa. ¿Contento? Y por que ODIO, entiende bien, ODIO que jueguen conmigo y lo han hecho demasiadas veces como para que lo vuelvan a hacer. Una es buena, pero no gilipollas. Y tengo mis principios, y uno de ellos es no acostarme con un tío bueno a los siete días de conocerle. – dijo irónica. Akane se deshizo del agarre de Ranma, que observaba sorprendido a la chica y ‘su’ carácter… Analizando todo lo que decía para luego contraatacar - ¿Quieres que te diga más? ¡Oh, si! Pero eso deberías saberlo, no se puede ir calentando a la tía hasta que te interese y después si te he visto no me acuerdo ¿Sabes?. Si quieres algo conmigo, GÁNATELO. – exclamó señalándole con el dedo índice - Que quede claro, - apoyó sus manos en las caderas, ladeándolas ligeramente - no vas a conseguir nada de mi. Así que si es un juego, olvídalo, por que no te va a servir de nada. – Akane echó a andar.
Ranma la observaba entre divertido y enfadado. Salió tras ella, la cogió algo brusco de la muñeca y de nuevo la aprisionó contra la pared.
- ¡Suéltame! – gritó enrabietada - Ahora me vas a escuchar tú preciosa. Tienes una lengua demasiado larga ¿sabes? No juzgues a la gente sin conocerla. Primero: No quiero un encuentro casual. Segundo: No te voy calentando. - Y una mierda que no… - ¡Pues claro que no, Joder! Y te voy a decir una cosa, si yo he hecho algo que te haya podido calentar, piensa que tu también has podido hacer algo que me haya calentado a mi, así que 1 a 1. – Ranma esbozó una media sonrisa irónica a la vez que levantaba las cejas reforzando su gesto. Después se tornó serio de nuevo - Si yo hubiese querido SOLAMENTE acostarme contigo, no te hubiese seguido desde mi casa hasta la maldita facultad para poder arreglar esta situación. Simplemente te dejaría en paz hasta que se te pasara ó me hubiese fijado en otra, por que frente a una fiera sin domar, cualquiera prefiere a la domada. ¡¡Y tú eres la maldita fiera sin domar!! y repito, que si sólo te hubiese querido para la cama no me tomaría las molestias que me estoy tomando para deshacer este mal entendido. Así que, considera esto, si estoy tras de ti y ahora contigo, es por algo. - Quizá te exciten las fieras sin domar… - ¿Tu me notas excitado ahora?
Ambos miraron hacia abajo y seguidamente devolvieron su vista al lugar de comienzo. Ranma tenía una sonrisa victoriosa y demasiado atractiva para ella. Akane pareció relajarse.
- Deduzco que buscas una relación formal… - continuó él – … de acuerdo …pero no esperes que te pida matrimonio – dijo lo último en tono divertido. - No lo esperaba, Tranquilo. He dicho que no quiero acostarme contigo al séptimo día, no que me quiera casar… - Hubo unos segundos de silencio, en los cuales se interrogaron con las miradas. Akane finalmente se atrevió a susurrar tímida - ¿Qué quieres tú? - A ti – respondió sensual – con todo lo que eso conlleve...
-------------------------------------------------------------------
Akane tomaba apuntes apresuradamente, mientras Ranma observaba las anotaciones del profesor y sus explicaciones. Química, era una de las materias que traería de cabeza seguramente a más de uno ese curso, ya lo advirtió el profesor el primer día de clase. Mucho temario y poco tiempo, entre otras cosas. Era un hombre de 1.70, delgado, con el cabello negro y corto y siempre peinado hacia un lado. También usaba unas gafas de forma rectangular plateadas. No tendría más de 45 años. - Joder… - murmuró Akane, quién parecía bastante nerviosa, tachando algo en sus apuntes. Ranma giró la vista hacia ella. - ¿Qué te pasa? – preguntó curioso - Que no me entero de esto… Como casi todo el mundo, por lo que veo… La mayoría de los alumnos dibujaban un gesto en su rostro de ligera frustración y cada pocos minutos surgían preguntas a cerca de la explicación del profesor. - Luego te lo explico si quieres... – dijo el tranquilamente.
Akane levantó la vista del papel y miró con asombro a Ranma, quién ya había dirigido su mirada al profesor, para continuar estudiando sus gestos. El chico percibió su mirada sobre él y lentamente volvió a clavar sus ojos en ella. - ¿Qué? - ¿Entiendes eso? - Sí… - ¿Todo? - Sí… - Una mierda… - dijo con una media sonrisa. Ranma estaba completamente serio - ¿No estás de broma, verdad? – el chico negó con la cabeza – Genial… un novio ‘entiendelo-todo’. Me sentiré inútil y pequeñita poco a poco... – su tono fue especialmente irónico pero con trasfondo cómico y cómplice. Para que negarlo, ella admiraba a la gente ‘entiendelo-todo’. Ranma sonrió y volvió la vista a su objetivo durante esa hora: estudiar a su profesor de química.
-------------------------------------------------------------------
- Nada… No lo entiendo… - reprochó Akane - A ver… Dime en que parte te pierdes. - ¡¡No puedo concentrarme ahora!! – exclamó elevando las manos en el aire - ¡Sólo me concentro por las noches!
Ranma dejó escapar un suspiro de resignación, después de habérselo explicado dos veces, con esa la tercera. Mientras, observó a Akane dirigirse a su cama y dejarse caer en ella con verdadera pesadez; colocando los brazos estirados por encima de su cabeza y perdiendo la vista en el techo. No pudo reprimir deslizar la mirada por todo su cuerpo. Aquella chica sin duda era preciosa… El chico se cruzó de brazos y apoyó el tobillo de su pie derecho en la rodilla izquierda. Cogió un bolígrafo y comenzó, con sus dedos, a juguetear con él.
- Venga… ¿Qué te pasa? - Ah… - suspiró - …a veces me siento completamente inútil… y sola. - Eso es algo que nos pasa a todos alguna vez… - susurró tierno - Sí pero… Llevo desde los 5 años sin mi madre, casi no recuerdo sus rasgos… - la tristeza baño ese comentario, de la misma manera que el siguiente - Y con una padre que adoro a pesar de no llegar a estar en total al año, más de 20 días con él. – suspiró - Siempre he estado rodeada de cosas que otras personas jamás podrían conseguir en su vida, de gente que me atendía las 24 horas y nunca te pondrían ninguna mala cara… Pero aún así me siento vacía y como si nunca hubiese estado con nadie – Akane pausó la conversación y llevándose una de las manos hacia la cara, se retiró un pequeño mechón del flequillo que cruzaba su rostro - ¡¡Si ni siquiera he crecido con niñas normales!!… Bueno sí, bueno… excepto Ukyo… Las demás eran unas caprichosas y consentidas, además de superficiales – comenzó a burlarse verbalmente de ellas – O sea que guapo, o sea que vestido más feo, o sea no hagas esto que no pertenece a nuestro super-mega-ultra linaje de super ricas…bla, bla, bla… - en este punto Akane interrumpió su relato y miró a Ranma - ¿Tú crees que soy así? – la pregunta sonó con temor, dejando apreciar su inseguridad. - ¿Tu? – dijo sorprendido – No... ¡Para nada! Si fueses así jamás me hubiese fijado en ti, te lo aseguro… pero tampoco te vuelvas una rebelde… Me refiero a más aún… - el chico recibió en plena cara el golpe de un cojín, por cortesía de Akane. - Vete a la mierda… Yo no soy rebelde… Es solo que… ¡Bah! Da lo mismo – dijo dándose media vuelta y quedando de costado sobre la cama y de espaldas a Ranma. - Dilo…Venga… - dijo juguetón - No, porque te reirás de mi… - masculló. Sintió un golpe en su espalda. Un cojín con billete de vuelta para Akane. - Akane. Dilo – una deliciosa orden a la que ella estaba dispuesta y deseosa de obedecer. - Nunca me he sentido querida – declaró – lo más cercano que he tenido al cariño fue el tiempo que salí con un par de chicos y los dos resultaron ser unos auténticos cabrones… ¡Hey! – dijo dándose la vuelta y quedando recostada, ahora mirando a Ranma - Yo no tendría que contarte esto – colocó el cojín bajo su cabeza y jugueteó con su dedo índice sobre la colcha. - No hace falta que sigas ya me imagino que hicieron. - ¿A si? – sonrió tímidamente - Si. Tu obsesión es que cualquier chico que se te acerque quiere un ‘encuentro casual’ o pasar ‘una noche de cama’ contigo. Me lo has dejado claro esta mañana… - declaró serio. - Con respecto a eso… - Akane borró la sonrisa y se incorporó quedando sentada en la cama - … quería pedirte disculpas – agachó la cabeza, mientras cogió y abrazo el cojín. Parecía una niña pequeña recibiendo una reprimenda por alguna travesura. Ranma sintió algo nuevo dentro de él. - ¡Ah no! Akane, no vuelvas a eso… - dijo cansado - Es que me siento mal… Yo quería muchísimo a cada uno de esos chicos y bueno… - Akane hizo una pequeña pausa, tratando de no seguir por ese camino. Ranma continuaba allí observándola atentamente - se que ahora estoy a la defensiva con cualquiera… Pero esta mañana me he pasado… - Olvídalo... No te preocupes. Y como sigas hablando de ‘esos’… – recalcó despreciativamente – te enseñaré lo que son auténticos celos… - agregó cómplice - Gracias… - le brindó una sincera y tierna sonrisa
Ranma quedó ligeramente descolocado con eso. Nunca había visto una sonrisa así.
- No me vuelvas a decir eso – el chico se levantó y camino justo frente a ella, apoyó las manos a ambos lados de su cuerpo sobre la cama – o no te ayudaré con química… - ¿Me privarás de tu compañía? – susurró juguetona - Te privaré de muchas cosas…
Akane sintió un escalofrío y una pequeña ola de abrasador calor azotando su cuerpo. Aquello era relativamente malo, tenerlo cerca era un peligro. Aún así, susurró de la misma forma sensual que él.
- Podrías… - ella mordió suavemente su labio y se removió ligeramente en la cama (acercándose a él) sugiriendo una invitación - … besarme…
Dicho y hecho. Un beso sugerente por parte de ambos… Afrutado, apasionado, tierno, delicioso, exquisito…Se separaron lentamente, abriendo los ojos de la misma forma y observándose a escasos centímetros.
- Solo te pido – irrumpió él – que confíes en mi… - No me lo pidas… - dijo a la vez que movía su cabeza tenuemente de manera negativa - por que ya lo hago…
Ranma sonrió y dándole una pequeña palmada a Akane en el muslo se retiró hacia la silla de nuevo diciendo:
- Venga… Vamos a hacer esto que si no estaremos aquí hasta mañana… - ¡¡Noo!! – Akane se dejó caer de nuevo en la cama - ¿Por qué no me cuentas algo de ti? – preguntó inocente - ¿No quieres que te explique esto? – intentando evadir el tema - Otro día… - medio suplicó - ¿Cómo era tu Padre? - ¿Físicamente? - Sí y… no sé… en que trabajaba y… bueno lo que quieras contarme – dijo esto último en un susurro.
Ranma supo que ha ella le incomodaba tratar el tema de la muerte de su padre ¿quizá para no herirle? Aquella idea le hizo flaquear por un segundo, pero recobró inmediatamente su fría mentalidad.
- Pues… Sería quizá un poco más bajo que yo – Ranma marcó con su mano aproximadamente la altura de su padre en comparación con él – mis ojos son del mismo color que los suyos – se apoyó en la mesa cruzando los brazos y observando el suelo - y era de complexión fuerte. También practicaba Kempo en su tiempo libre. Era un físico que trabajaba para el gobierno pero no me preguntes en qué exactamente por que jamás me lo dijo… - levantó la vista y la clavó en Akane - … no me acuerdo de mucho… - Por eso eres tan bueno con los números… - dijo mirándole pícara. El chico sonrió, eso la hizo sentir bien, pero solo por unos segundos hasta que… - Y… - Akane sintió algo de vergüenza al hacer la siguiente pregunta – Puedo preguntar… ¿Cómo murió? - susurró - Un accidente de avión. – Ranma dejó escapar una perfecta y creíble sonrisa nostálgica – Como ya sabes por entonces vivíamos en Rusia, y mi padre viajó a los Estados Unidos por asuntos de trabajo. El accidente lo tuvieron de regreso, en territorio Ruso – suspiró – ardió todo. Akane estaba pálida – Lo siento… - consiguió susurrar. [Aquello verdaderamente tuvo que ser traumático para él.] - No pasa nada… - ¿Y como es tu madre? – dijo con la esperanza de arreglarlo. - Mi Madre… - susurró
<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<
Un niño de visión borrosa. El sonido de un abrupto disparo. Un grito de mujer desesperado. Otro disparo. El absoluto silencio solo roto por un ligero llanto.
<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<
- Ella murió al tenerme… - dijo - … nunca he sabido como era… - Va-vaya… - Akane estaba perpleja. Se arrepintió de haber preguntado eso. Y ella se acababa de quejar por apenas ver a su padre… Pero analizando fríamente, el los había perdido, irrecuperablemente. Aquello desde luego tuvo que marcarle… Pero en su caso ella aún tenía a su padre pero no podía verle e incluso tenía la sensación en muchas ocasiones de que él ni siquiera la quería. Hubo unos minutos de silencio. Akane no se atrevía a mirarle directamente y él por su parte se limitaba a pensar a cerca de ‘esa’ escena [¿Qué coño ha sido eso?...] Estaba ligeramente aturdido. Aquello era algo verdaderamente extraño para Ranma. El silencio se rompió al sonar el teléfono móvil de él. - Perdona… - dijo a Akane - ¿Sí? Una voz profunda, fría y seca se escuchó al otro lado. Pronunciando : ‘Revisión’. Ranma observó a la chica en la cama durante un segundo. Colgó el teléfono y lo guardó en su bolsillo sin apartar la vista de ella. - Tengo que irme Akane… - ¿Quién era? – preguntó mirando al chico recoger. - Un abogado… por el papeleo… Bueno es que… Yo no podía recibir la herencia de mi Padre hasta que no cumpliese 18 años… - explicó mientras terminaba de cerrar la mochila y salió del cuarto seguido de ella - … y cuando los cumplí tuve que empezar a mover papeles, pos las escrituras de algunas casas y… ya sabes todo ese rollo legal – terminando de bajar las escaleras - ¿Nos vemos luego? ¿Te apetece que vayamos a algún sitio? – abrió la puerta de entrada de la casa y esperó en el umbral a la respuesta de ella. - Por mi de acuerdo, pero quizá vengas un poco harto… A mi es que el papeleo me agobia tanto… - Akane sonrió muy tierna y dulce – Como tú veas, yo estaré en casa… Si tienes ganas llámame… - Bien… - Ranma la agarró de la cintura y le dio un corto y fugaz beso, sorprendiéndola gratamente a su vez – Hasta luego preciosa… - susurró. Y a continuación bajó las escaleras del porche y se dirigió hacia su casa, mientras una sonriente, feliz y satisfecha Akane le observaba apoyada en el marco de la puerta.
-------------------------------------------------------------------
Ryouga y Ranma llegaron a su destino, lo que ellos llamaban ‘Raíz’, con excepcional puntualidad. Ambos vestían de la misma manera, totalmente de negro, con ropa ajustada pero increíblemente cómoda y a su vez elástica. El lugar era aparentemente un gran caserón con una amplia parte trasera de jardines y tierra.
Ryouga detuvo el coche frente a la verja y miró al hombre que hacía guardia. Tendría unos treinta y tantos, con mandíbula pronunciada, frente despejada y grandes y profundos ojos marrones. Les miró por un momento y salio de la cabina en la que estaba, acerándose y agachándose lo suficiente para ver a través de la ventana del coche a los dos individuos que acababan de llegar. Sonrió forzadamente al descubrirlos. Después se tornó serio de nuevo.
- Identificación – pronunció seco. - 3.4.8.0.0.5.2.1.1 – respondió Ryouga. A continuación saco el brazo por la ventanilla dejando a la vista del guardia su antebrazo. El hombre saco una pequeña y extraña linterna y enfocó hacia el. Una vez hecho esto miró hacia el acompañante del chico de ojos marrones.
- Identificación – volvió a decir. - 3.8.5.9.2.1.3.0.5 – Ranma estiró el brazo hacia el agente, reproduciéndose la misma situación que con Ryouga.
El hombre entró de nuevo en la cabina y efectuó algunas operaciones que le llevaron unos segundos. A continuación la verja se abrió de par en par, dejando paso al vehículo.
- Esto cada día está peor… - se quejó Ryouga mientras conducía por el camino que daba a las traseras de la casa. Esperó una contestación de su compañero, pero este tenía la vista perdida a través del cristal de su ventanilla, observando el caserón como si fuese la primera vez que lo viese. - ¿Ranma? – insistió. - ¿Qué? – dijo sin apartar la vista
Ryouga no respondió. Aparcó el coche al lado de los otros muchos que había. En su mayoría modelos deportivos, plateados o negros. Ambos salieron del vehículo. Ranma prestó especial interés en las matrículas antes de coger su mochila y una de sus armas. Ryouga le imitó en esto último.
Ahora sí los dos se dispusieron a entrar en la casa. Antes de llamar, una preciosa chica de largo cabello negro, dulces rasgos, unos fríos ojos verdes y enfundada en un perfecto, ajustado y ‘destacable’ traje de cuero mate, les abrió la puerta y recibió.
- Les esperábamos… - casi susurró. Con la mano les indicó que pasasen – Síganme. – la chica comenzó a andar por un largo y confortable pasillo; Recubiertas sus paredes por láminas de madera color roble, iluminado por lámparas que imitaban a candelabros con velas y enmoquetado con una preciosa alfombra de tonos amarillos, ocres y rojos; seguida de los dos jóvenes. Al llegar al final, la mujer abrió ligeramente la puerta de madera que daba a unas oscuras y frías escaleras. Con una pequeña sonrisa y un atractivo en su voz poco corriente dijo – Ahora comenzaremos con su fase de ‘Revisión’ - Cedió el paso a los dos chicos quienes entraron sin vacile, después fue ella quién penetró allí, cerrando la puerta tras de sí, asegurándose de haberlo hecho correctamente y sin posibilidad de abrirse desde fuera.
-------------------------------------------------------------------
- Ahh… ¡Adoro la Mousse de Chocolate! – exclamó Ukyo, semi tumbada en el sofá, mirando la televisión – No hay nada mejor a estas horas que una buena película y un gran cuenco de Mousse entre las manos… exceptuando un buen polvo, claro… - Ya estamos… - reprochó Akane, que estaba acurrucada en el sillón que había al lado del sofá, con un libro reposando en sus piernas y una lámpara auxiliar con una mesa de cristal dónde había dejado su gran vaso de coca-cola. - Oye guapa, yo no me quejo por que te pases el día bebiendo esa porquería… - Ya Ukyo, pero es que tu te pasas el día pensando y hablando de sexo. Y generalmente tus indirectas son para mi… - ¡Bah! ¡Déjame! ¡Soy Jóven! – depositó el cuenco sobre la mesa central, dejó caer sus zapatillas rosas y se tumbó del todo en el sofá con el mando de televisión en las manos – Y no es malo hablar de ello… - En fin… - dijo de manera cansada. Pasó una página de su libro. - Por cierto… ¿Habrás empezado a tomar la píldora verdad?
Akane dejó de leer y levantó la vista poco a poco lanzándola una mirada asesina. Ukyo solo sonrió, no de manera victoriosa ni provocadora, si no confidente y cómplice. Esta vez no tenía la intención de acosar a Akane con ese tipo de preguntas… Sólo quería asegurarse de que su mejor amiga hubiese tomado precauciones… Akane pareció relajarse, entendiendo la postura de su amiga.
- Sí… - susurro casi inaudiblemente. - ¿Qué has dicho? No te he oído. - ¡QUE SI! – gritó - Vale, vale… Tranquila. A mi no tienes que morderme… - le sacó la lengua. - Vete a la mierda… - agregó sonriente
En ese momento Yuka entró en la casa. Las dos chicas levantaron la vista y observaron a la recién llegada. Estaba pálida y parecía traer ropa rebujada entre sus manos.
- Hola chicas – saludó por inercia - Hola Yuka – dijeron las otras dos de forma divertida.
La chica se dirigió a la cocina rápidamente, dejó caer la ropa en el suelo, buscó algo entre los armarios bajos. Rebuscó y rebuscó. Akane y Ukyo se miraron extrañadas ante la actitud de su amiga.
- ¿Pasa algo Yuka? – gritó Ukyo hacia la cocina. En ese momento, algún objeto metálico o similar cayó al suelo. - No, No, tranquilas… - se apresuró a responder.
Ukyo interrogó a Akane con la mirada: ‘¿Qué le pasará?’ fue su pregunta. Akane se limitó a levantar los hombros indicando un ‘ni idea’. Se escucharon algunos botes y objetos movidos por Yuka. Luego la vieron salir con mucha prisa de la cocina. Llevaba la ropa rebujada que traía cuando entró en la casa y un par de botes.
- ¡Me voy a la ducha! – dijo subiendo las escaleras precipitadamente.
Ukyo y Akane tenían cara de Póker. ¿Qué acababa de pasar? Ninguna de las dos tenía respuesta. No le dieron más importancia, aunque Akane se sintió un poco incómoda. Yuka era una chica tímida y bastante reservada, así que, cada una continuó con lo que estaba haciendo.
- ¡Hey Akane mira! Hoy echan una película de esas que tanto te gustan… ¡¡TERROR!! - ¿A si? ¿Cuál es? – preguntó dejando el libro en la mesita auxiliar y sentándose correctamente en el sillón. - Pues a ver que mire el título… - Ukyo trasteó con el mando un rato – Jajaja, ¡¡¡Como me gustaría que estuviese aquí Ranma para que viese como te mueres de miedo!!! - recibió un golpe en la cabeza. Un pequeño y redondeado cojín que le había lanzado - ¡¡Pero si es verdad!! Anda y no me digas que a ti no te gustaría que estuviese aquí… Mentirosilla… - Akane miró hacia el suelo por un segundo, intentando esconder el ardor de sus mejillas. Ukyo encontró por fin la programación y los títulos de las películas de ese día – Aquí está… veámos cuál es…
-------------------------------------------------------------------
Ranma y Ryouga caminaban por un gran pasillo blanquecino de recorrido circular, sin ningún tipo de decoración. Seguían a un hombre de unos 50 años, de 1.60 aproximadamente, pelo canoso, vistiendo una bata blanca y portando unas pequeñas gafas plateadas. Caminaba con las manos entrelazadas tras su espalda y con paso ligero. Ryouga avanzó y cogió el paso de Ranma, quién iba ligeramente adelantado a él. - ¿Cómo ha ido? – susurró - Bien ¿Y a ti? - *Bang* - dijo Ryouga haciendo el gesto con la mano de un disparo. Ranma sonrió tenuemente. Se podía apreciar ligera satisfacción en su gesto. - Así que me toca a mi… - Yeah… - Señores – advirtió de forma brusca el hombre, llegando al lado de una puerta y colocándose tras una pequeña mesa también de color blanco. Los dos chicos miraron extrañados la situación de esa mesa y el comportamiento del hombre - Dejen aquí sus armas – sentenció.
Ambos se miraron por unos segundos. A continuación llevaron ambas manos hacia la espalda y sacaron un arma por cada mano. Dudaron en dejarlas, aquello era nuevo, nunca habían hecho algo así, no allí. Aún con ellas en las manos, el hombre sacó un par de maletines negros que abrió inmediatamente, en dónde se encontraban varios modelos de armas semi-automáticas. De nuevo Ryouga y Ranma se observaron y dándose consentimiento mutuo las dejaron sobre la mesa.
- Escojan dos cada uno y entren. Recojan sus armas en el Lab. 350 dónde deberán tomar el resto de sus pertenencias y resultados. Observaron las que les ofrecían, cada cual escogió dos. El hombre cogió las armas ‘originales’ y las guardó en otro maletín. Una vez cerrados todos y guardados, esperó a que ellos entrasen.
Tanto Ranma como Ryouga se identificaron, la puerta se abrió automáticamente y los dos entraron en una enorme sala circular terminante en cúpula. Lo que vieron les dejó aturdidos por unas milésimas de segundo, recuperando inmediatamente la compostura. Todo aquello estaba lleno de unos 50 hombres más como ellos, ataviados de la misma manera y armados prácticamente de igual forma. Todos les observaron detenidamente al entrar. Ranma y Ryouga miraron a uno por uno a velocidad de vértigo. Solo había un sordo silencio. La puerta se cerró justo en ese momento, provocando un sonido hueco y metálico. La mayoría de ellos desviaron la vista velozmente hacia el ruido, proveniente de detrás de ellos. Sin embargo ninguno de los dos se giró, aquello era muy extraño. Justo en ese momento se apagaron las luces y todo se transformo en tiniebla. Un sonido de un arma cargándose. El sonido de 99 armas más, casi perfectamente sincronizadas, amartillándose. De nuevo el absoluto silencio. Todo ello en apenas 5 segundos. Las luces volvieron a encenderse revelando una escena de lo más tensa. Cada uno de ellos apuntaba a los dos más cercanos que tenía. Sus miradas frías y distantes. Un solo movimiento en falso y aquello acabaría en masacre. No habría dudas, ninguno de ellos las tendría, un disparo sería efectivo para cada uno de sus objetivos. Todos se estudiaban, se escudriñaban de arriba abajo. Y sus mentes trabajaban con cálculos precisos sobre los hombres a quién tenían a tiro.
Se escuchó de nuevo el ruido hueco y metálico de una puerta, seguida de unos pasos sin reverberación en la sala. Ninguno de aquellos hombres se movió, esta vez ni siquiera desviaron la vista.
- Me alegro de verles señores… Veo que están en plena forma… - afirmó el recién llegado. Todos parecieron relajarse con esa intervención. – Bajad las armas – ordenó.
Inmediatamente después, todos enfundaban de nuevo ‘sus’ armas y formaron filas, posicionándose con las manos tras la espalda y la vista perdida al frente.
El hombre, de madura edad aunque conservando sus duros y fríos rasgos e imponencia por su altura y musculatura, comenzó a andar de un lado a otro por la larga sala, delante de los hombres. - Todos están contentos con vosotros… - comenzó - … Todos excepto uno – se detuvo y buscó con la mirada hasta encontrar a ‘su’ hombre, lo hizo de tal forma que nadie pudiese sospechar quién era. Continuó andando – El agente será reemplazado por otro. Se han dado quejas acerca de su comportamiento y eficiencia. Por lo tanto volverá al ‘reciclado’ – observó las posibles reacciones de todos aquellos hombres que en algún momento de sus vidas habían estado en sus manos. Todos estaban impasibles con la revelación - ¿Alguno quiere objetar algo? – Aguardó unos segundos. Absoluto silencio – Bien... – la puerta situada a espaldas de todos ellos se abrió. Dos hombres de bata blanca se adentraron en la habitación – Lleváoslo – sentenció. Los dos hombres se acercaron al joven ‘seleccionado’, tocaron su hombro y el chico les siguió. Ninguno se giro para ver quién fue el ‘reciclado’, ya lo sabrían a su tiempo. Sólo si debían saberlo. O solo si al Salir recordaban quién faltaba…
El hombre continuó andando, parándose frente a Ranma, a unos pocos centímetros de él, quién tenía la vista perdida al fondo de la habitación. - 3.8.5.9.2.1.3.0.5 – dijo Ranma enfocó suavemente su fría e inclusive ausente vista sobre los ojos del hombre, sin decir una palabra. - Ya me han informado de tu nuevo rango – retuvieron la mirada por unos segundos más en completo silencio, que para algunos que estaban allí se hicieron eternos. – Felicitaciones - Ranma parpadeó pesadamente y la desvió de nuevo hacia el frente, volviéndola a perder. - Gracias, Señor – respondió mecánicamente. El hombre continuó ahí. Un acto descarado de intimidación. Mejor dicho de intento de intimidación. Una media sonrisa surgió en su serio rostro. - Eso es todo señores. Pueden marcharse – dijo dándose media vuelta con dirección a la puerta. Nadie se movió hasta que no desapareció tras ella.
Cada cual tomó el camino que le correspondía, junto con su o sus compañeros. Ranma y Ryouga se dirigieron al Lab. 350. - ¿Tu sabes quién ha sido verdad? – preguntó fríamente Ryouga Continuaron andando hasta estar frente a la puerta del Laboratorio. - Mike – dijo Ranma entrando - Joder… Una vez dentro, recogieron sus pertenencias y sus armas y salieron de la ‘Raíz’.
-------------------------------------------------------------------
Mientras que ellos se marchaban en la ‘Raíz’… Un equipo de 20 hombres estaban reunidos y sentados alrededor de una gran mesa ovalada. - Parece que todos cumplen nuestras previsiones… - afirmó uno de ellos observando algunos informes - Sí, sus resultados son casi perfectos… En su mayoría – dijo otro. - A mi quién me preocupa es ‘el mayor’ – todos observaron al recién llegado. - ¿Karl? ¿Por qué dice eso? – dijo uno de los más mayores, quién presidía la mesa, mientras le observaba sentarse en la otra punta. - Ya sabéis por qué… ¿Cómo fueron sus resultados? - Perfectos... – el hombre fue interrumpido - Pero no me interesan sus facultades físicas… Y creo que a ninguno de nosotros nos debe preocupar eso, es el mejor y en eso estamos prácticamente todos de acuerdo pero… ¿Psicológicamente? - Sus resultados también son excelentes en ese ámbito – dijo neutral – No se por que debemos preocuparnos. - Pues al igual que nos preocupamos por todos… - intervino por primera vez uno de los más jóvenes – Ese es el principal factor que puede fallar de los 'nuestros'. Siempre nos hemos centrado en prepararlos de esa manera, psicológicamente, pero hemos tenido 'deshechos' y 'reciclados' y siempre ha sido precisamente eso lo que nos ha dado problemas. - Sabíamos que esto era difícil, señores… Pero lo hemos conseguido. Son prácticamente perfectos. - Sí, pero sabemos que con ‘el mayor’ es distinto… - afirmó Karl. - ¿Cómo le has visto tú? Eres quién más tiempo le ha estado estudiando y entrenando – preguntó y afirmó el presidente de la mesa - Perfectamente… - Entonces esta discusión, no llega a ninguna parte. - Yo solo quiero que conste en acta de Reunión que ‘El Mayor’ debería ser revisado más a menudo. Y si es posible que mi petición al menos se reconsidere. - Que conste. Sobre tu petición, esperaremos a su siguiente ‘Revisión’. Si hay empeoramiento que pueda resultar considerable, entonces tomaremos medidas – El hombre se levantó yendo hacia la puerta. Lo demás también se levantaron como símbolo respetuoso. Antes de abrir la puerta, el hombre se paró – Y en referencia a nuestro nuevo 'reciclado'… Si en 24 h. no responde, eliminadle.
-------------------------------------------------------------------
- ¡¡Maldita sea!! ¿Por qué todo tiene que salir tan jodidamente mal? – gritaba exasperado mientras paseaba de un lado al otro de la habitación frotándose la frente con la mano izquierda. - Tzen es listo… Lo sabes… - decía el hombre más mayor, sentado en un amplio sillón marrón – No se por qué te extraña que descubriese a Namura… - ¡A la mierda con ‘Tzen’! – dijo golpeando la mesa con ambas manos - Y Namura era un gilipollas, que no sabía hacer su trabajo… Si hubiera hecho todo como tenía que hacerlo, ya serían nuestros… - Aún así… debemos tener más cuidado si no queremos que nos descubra. - Me importa una mierda si nos descubre, lo que quiero es la mercancía en primer lugar. Con eso les tenemos cogidos por el pescuezo… - dijo a la vez que apretaba el puño fuertemente – y partiendo de ahí, todo será más fácil – caminó hacia la ventana y paró frente a ella con los brazos cruzados. - No lo creas… - tomó un trago de licor – Lo que tenemos que hacer, antes de acusar directamente a Tzen, es averiguar quién disparó ese arma… - ¿Aún estáis con eso? – giró la vista. En sus ojos podía verse sorpresa e indignación mezcladas con ira contenida. - Sí… - movió el vaso de licor de manera circular – Aún estamos con ello. No está registrada, como suponíamos… No hay ni una sola huella dactilar, ni una sola prueba o pista de quién ha podido hacerlo…. Ni una. - ¿Ni una mierda de grabación de seguridad de algún comercio cercano? - Tampoco… - bebió de nuevo - … no se como coño lo han hecho, pero lo vamos a tener jodido… Andan con pies de plomo… Los cabrones son buenos… - sonrió satisfecho. Aquello era un reto personal. - Escúchame bien Nobu – dijo casi sobre el – lo quiero todo ¿entiendes? No me sirve con coger a quién mató a Namura. Lo quiero todo, absolutamente todo. Quiero coger a ese cerdo de ‘Tzen’ y tenerle a mi merced por el resto de su vida… - Eso lo haremos tranquilo, tu sigue en tu papel y déjame el resto a mi, hermano – dio una palmada sobre su hombro y a continuación apuró el vaso de licor. - No estoy tan seguro… - susurró desconfiado - Sigue con tus visitas y presiónale con la mercancía… Quizá podamos interceptarla… Pero aún así… – se levantó del asiento – … Insisto en que tenemos que saber quién ha matado a Namura. - De acuerdo, averigua lo que puedas a tu manera, y yo lo haré a la mía… - Bien. – ambos estrecharon sus manos. – No tardes en volver a Japón - El hombre se puso la gabardina gris marengo – La reunión en casa de Tzen es el sábado. No lo olvides. Y reza para que no haya averiguado más de lo que nos interesa… O seremos la cena de sus perros esa noche. - No creo que lo sepa… y si lo supiese e intentase algo, no sabe la que le caería encima… El hombre se dio la vuelta en mitad del camino hacia la puerta. Sonrió - Nos vemos allí entonces, Kuno…
|