|
Así se hace
El hueso de espinazo se deja a remojo la noche anterior para
desalarlo. Se pone luego a cocer en el agua a fuego moderado así como 1 hora
hasta que esta haya tomado un color turbio. Una vez cocido se retira el
hueso, se cuela el agua y se deja enfriar bien. Ya fría se le va añadiendo
poco a poco harina, la que admita hasta obtener un liquido cremoso y sin
grumos de un cuerpo similar a la nata liquida. Se le añaden luego los huevos
muy bien batidos mezclándolo bien, se sala si hiciese falta (no en exceso
pues debe de quedar tan solo ligeramente salado) y se deja reposar un rato...
removiéndolo de nuevo antes de comenzar a elaborar las filloas. Para hacer
las filloas se unta el fondo de una sartén caliente con el trozo de tocino y
se vierte un poco de liquido con un cucharón sopero, moviendo al tiempo la
sartén de manera que él liquido cubra toda su base. Se dejan hacer a fuego suave
tan solo unos momentos primero de ese lado y se les da la vuelta con pericia
cogiéndola por el borde ayudándonos de la punta de un tenedor... dejándolas
hacer igual de este otro lado. Se toman espolvoreándolas de azúcar o rellenas
de crema pastelera o de miel, y luego enrollándolas o doblándolas.
|
|
Trucos y consejos
- El éxito de las filloas depende en gran parte del grosor de
las mismas... cuanto mucho más finas y más se aproximen al grosor de un papel
mejor.
- Conviene también, al hacerlas, el remover de vez en cuando él liquido para
que no se le baje la harina al fondo debido al reposo.
|