|
Así se hace
Se pelan las castañas de su piel dura exterior y se ponen a
cocer en agua que las cubra junto con el hinojo o anís, dejándolas cocer a
fuego suave tan solo unos 15 minutos, hasta que se le pueda quitar fácilmente
su segunda piel. Luego, en caliente pero ya tibias, se van pelando
cuidadosamente de su segunda piel a mano, procurando que queden enteras sin
romperse. Mientras se hace esta operación conviene que las castañas
permanezcan en el agua de la olla con el fuego ya apagado, pues si se enfrían
la piel exterior quedaría pegada a la castaña siendo muy difícil de pelar sin
que nos rompan. Una vez peladas se hace un almíbar dejando hervir unos
minutos a fuego suave el agua con el azúcar y añadiéndole una pizca de
vainilla. En este almíbar se agregan las castañas y se dejan cocer a fuego
muy suave unos 5 minutos evitando que se queme el almíbar, luego se sacan, se
ponen sobre una rejilla y se dejan enfriar muy bien. Esta operación se repite
unas cuantas veces hasta que las castañas estén bien glaseadas y hayan cocido
lo suficiente para estar blandas. Se conservan dejándolas secar bien y
envolviéndolas luego en papel aluminio... o bien pueden conservarse en el mismo
almíbar de la cocción (filtrado y limpio) dentro de un frasco y tapadas.
|
|
Trucos y consejos
- Las castañas conviene que sean lo mas frescas y del mayor
tamaño posible.
- Las castañas, al ir cociendo en el almíbar, iran almacenando azúcar y
aumentando su peso, por esta razón es muy fácil que rompan durante finales
del proceso. Para evitarlo pueden ponerse a cocer envueltas de dos en dos
(juntándolas por su cara plana), bien envolviéndolas con una gasa muy fina
bien apretadas y atadas o bien en papel de aluminio.
- Otro proceso mas lento pero más efectivo consiste en cocerlas igualmente,
pero después de que hayan cocido los 5 minutos apagar el fuego y dejarlas
macerando en el almíbar hasta el día siguiente (unas 24 horas)... repitiendo
luego de nuevo esta operación durante 3-4 días y finalmente sacarlas
envolviéndolas una vez bien secas.
|