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Parte I
Las áridas
planicies de Chau Sara (uno de los planetas del Sector Koprulu,
habitado por la raza humana), se extendían imponentes ante el negro
cielo regado de estrellas. La noche se había hecho presente hacía
varias horas y el frío estaba comenzando a calar hondo en los
huesos de las tropas Terrans.
El planeta había quedado desierto después de que los Protoss al
mando de Tassadar quemaron por completo toda su superficie para
eliminar la creciente infección Zerg. El total de la población fué
eliminado en cuestión de minutos, dejando un saldo de más de 4
millones y medio de personas calcinadas.
Después de más de 15 años de este lamentable hecho, las fuerzas
terrestres regresaron para colonizar nuevamente Chau Sara, teniendo
en mente el amargo sabor que dejó la acción de Tassadar y a
sabiendas del inminente peligro que suponían los Zerg.
-¡Teniente, el Centro de Comando informa de una extraña actividad
en los campos de minerales que se encuentran al Este de la Estación
1!.
-Bien... ¡No quiero sorpresas!, ¡Rápido, prepare una unidad de
exploración completa, tan pronto investiguemos esta insignificancia
volveremos por nuestro merecido descanso!. El comandante Alex Jazzir
intentaba por todos lo medios no alarmar a las ya desanimadas tropas
Terrans, pero sentía en su interior un frío más helado que el
hostil clima de Chau Sara que lo recorría de pies a cabeza. Sabía
(por informes secretos que se habían filtrado del Directorio) que
los Zerg no habían sido totalmente aniquilados en el exterminio que
los Protoss hicieron del planeta. Algunas esporas habían quedado
bajo la superficie de la corteza rocosa de Chau Sara, sirviéndole
de escudo protector contra el calcinante fuego de la flota de
Tassadar.
A los pocos minutos, la unidad de exploración estaba completa y se
dirigían a destino dentro de una nave de evacuación. El clima
dentro de la nave era de tensa calma. Si bien el comandante Jazzir
les había asegurado que pronto regresarían, todos interiormente
presentían algo malo.
-¡Sabía que nunca debí aceptar enlistarme para venir a este
inmundo planeta!, vociferó Carl, mientras secaba el sudor de su
petrificada cara.
-¡Cállate, siempre fuiste un triste soldado miedoso!, replicó
Jennifer, una curtida pero hermosa mujer que hacía varios años
formaba parte de el selecto grupo de Ghost del Directorio de la Unión
Terrestre.
-¡Lo sabía... siempre supe que esos malditos bichos me iban a
matar!.
-¡O te callas o yo misma te vuelo es cerebro!, gritó enérgica
Jennifer. -¡Desde los entrenamientos que vienes con esa historia!,
¡me tienes harta!.
Una carcajada general inundó el corredor de la nave de evacuación.
Todos sabían de lo excesivamente temeroso que era Carl. Sin embargo
fue una risa nerviosa... como queriendo espantar a un fantasma que
se escondía de sus ojos.
La nave de evacuación tomó posición para aterrizar, después de
haber cruzado una vasta extensión desértica para llegar al campo
de minerales de la Estación 1. Al abrir la escotilla, la puerta
comenzó a escupir Marines que tomaron inmediatamente posición a
los lados de la nave. Detrás de ellos un grupo de Ghost (entre
ellos Jennifer) se prepararon para descender lentamente mientras
activaban sus trajes de camuflaje.
-Invisible es más hermosa- murmuró Alex, un engreído marine de
las tropas de asalto.
-Tienes razón Alex... es una pena que sean tan gruñona, JAJAJA!-
asintió el marine Icestone, amigo inseparable de Alex.
-¡Los oí, perros babosos!... si no se callan haré que los metan
en las trincheras de los mismos infiernos Zerg!- gritó Jennifer.
La Estación 1 era una construcción en ruinas que había quedado
como testigo silenciosa de los hechos ocurridos 15 años atrás. La
vista era imponente. Esta inmensa estación, era ahora un gigantesco
esqueleto de hierros retorcidos. El viento helado de Chau Sara se
colaba por las estructuras, provocando un zumbido aterrador. En el
cielo, las tres lunas del planeta daban su luz iluminando tenuemente
la superficie.
-Teniente, el grupo de Ghost ya se ha infiltrado en la estructura.
-Sugiero que coloquemos nuestros dos tanques en modo asedio- sugirió
ChildBoy, miembro del cuerpo de Inteligencia Terran.
-ChildBoy... acaso a usted se le paga para decidir por mí?. El
Comandante Jazzir fué muy claro... esto es una pequeñez sin
importancia, un reconocimiento de rutina. Si colocamos los tanques
en modo asedio, tardaremos más de una hora en desarmarlos para
subirlos otra vez al transporte- sentenció el Teniente Claire.
Los tres ghost del grupo de Elite ya se encontraban dentro de la
Estación 1 y habían desplegado el sistema de detección y el radar
de comunicaciones. Detrás de ellos un grupo de 10 marines les cubrían
las espaldas. Los instrumentos mostraban una leve vibración, pequeños
temblores que se producían debajo de la superficie.
ChildBoy seguía de cerca la investigación del terreno, y al hacer
una lectura de los detectores de movimiento ordenó rápidamente:
-el taladro de perforación... traigan el taladro, ¡ya, tráiganlo!.
El taladro de perforación era un instrumento bastante pesado, con
una mecha retráctil de titanio de unos 50 centímetros de diámetro.
ChildBoy sabía que algo estaba pasando... y no era precisamente
algo normal.
-¡Perforación a 5 metros, 50 revoluciones por minuto, presión de
14 toneladas!. ChildBoy estaba frenético...
De pronto la mecha se topó con algo extremadamente duro, astillándola.
Al intentar retirarla, brotó de la perforación un viscoso líquido
rojo... ChildBoy se puso pálido, y dijo tembloroso:- ¡Zerg... le
dimos a uno! - . Los demás del cuerpo de asalto se miraron entre sí,
como buscando respuestas a las afirmaciones de ChildBoy. Algunos
intentaron manotear sus municiones... pero ya era tarde. Como si
fuese de papel, el suelo de la Estación 1 se rajó en dos y
pudieron ver lo que temían. Decenas de Zerlings se encontraban bajo
la tierra, despertándose del letargo de estos años de desolación.
-¡Los tanques!- gritó ChildBoy... fueron sus últimas palabras. La
garra de uno de los Zerlings atravesó su cuerpo limpiamente.
-¡A la nave... en retirada, son demasiados!- el Teniente Claire se
veía realmente desesperado.
-¡Abran fuego!- ordenó Alex, -¡si vamos a morir, hagámoslo con
honor!. -Yo me encargo de la izquierda, ustedes retrocedan!-
-¡Te cubro!, aseguró IceStone, mientras se apertrechaba detrás de
unas rocas. Los disparos de los rifles C-14 penetraban la dura
coraza de los Zerlings, manteniéndolos a raya. Los demás marines
trataban de defender como podían. Los pedazos de Zerlings estaban
siendo esparcidos por toda la estación, mientras los tanques
disparaban su armamento pesado desde atrás.
Jeniffer tomó el equipo de transmisión: -Centro de Comando, ¡descubrimos
un nido Zerg en la Estación 1, estamos haciendo lo posible pero son
demasiados! ¡vamos a evacuar!, ¡Informen al comandante Jazzir para
que prepare refuerzos!.-
-Transmisión recibida. Confirme ataque en Estación 1.
-¡Maldita sea! ¡Dije que informen a Jazzir que hay un nido Zerg en
Estación 1!. ¡Código 4, código 4!.
Una fuerte explosión se escuchó detrás de los tanques... la nave
de evacuación había estallado en mil pedazos.
-¡Hydralisk... estamos perdidos!- soltó en un alarido Jennifer. -¡Centro
de Comando, acabamos de perder la nave de evacuación! ¡Envíen
refuerzos AHORA!.
Los esfuerzos del grupo de reconocimiento eran significativos...
pero los Zerg eran demasiados, y ya habían destruido la única
esperanza de escapatoria...
Parte II
El Comandante Alex
Jazzir camina dando vueltas en el Centro de Comando del Revolución
5. Esta estación fue construida por las milicias Terrans para
reconquistar Chau Sara, uno de los bastiones que tenían hace unos años
en su poder hasta que las fuerzas de Tassadar incineraron por
completo el planeta.
El nervioso Comandante introduce temblorosamente su mano derecha en
uno de los bolsillos de su uniforme en busca de un cigarro. Lo toma
entre sus dedos y llevándoselo a la boca lo enciende en una
bocanada de humo espeso.
- ¿Qué informes tenemos de la situación en Estación 1? -
pregunta Jazzir sin quitar el cigarro de sus labios.
- Comandante, hace unos quince minutos que hemos dejado de recibir
la transmisión del equipo de reconocimiento, solo sabemos que la
nave de evacuación estalló y que los Zerg los estaban rodeando -
Jazzir baja su mirada con resignación. Observa hacia los costados y
suspira... los segundos parecen horas y un clima de tensión intensa
y terror comienza a reinar en el Revolución 5.
- Clark, comuníqueme inmediatamente con el Directorio de la Unión
Terrestre - ordena el comandante Jazzir al superior de
comunicaciones. - ¡Inmediatamente Señor! - contesta Clark mientras
mueve sus manos frenéticamente sobre el tablero de control.
- Señores, hemos enviado un grupo de reconocimiento a Estación 1
para investigar los extraños movimientos que veníamos registrando.
Temo que tengo malas noticias... nuestras fuerzas encontraron un
nido Zerg subterráneo. Hasta el momento no tenemos mucha más
información que eso. El grupo perdió la nave de evacuación y
ahora se encuentran totalmente aislados y a la espera de
refuerzos... si es que todavía están vivos. - Jazzir respira
profundo, pero mantiene firme su tono de voz.
- Comandante, usted sabe de la importancia de mantener nuestra
presencia en Chau Sara. Debemos tener allí al Revolución 5 hasta
que nos podamos establecer firmemente en el planeta...-
-¿ESTABLECERNOS?. Creo que no me han entendido bien... encontramos
un nido Zerg en Estación 1 y los malditos pueden estar bajo la
superficie de cualquier parte del planeta. ¡Ustedes nos enviaron
aquí con pocas fuerzas creyendo que Chau Sara estaba desolado y
ahora les estamos pidiendo refuerzos!. -
- ¡Cuide el tono de voz Comandante!, ¿acaso cree que está
tratando con niños?. Sabemos de su situación militar, pero
nuestras fuerzas se encuentran batallando fuertemente con un grupo
de Protoss que se han revelado en el Sector RGF-43 de la galaxia.
Los refuerzos tardarán por lo menos unas 48 horas en llegar, y
hasta ese moment...-. La transmisión se interrumpe abruptamente
dejando la pantalla sin imagen. La interferencia en los sistemas de
transmisión es infernal.
- ¡Comandante, creo que hemos perdido la antena receptora! -
informa uno de los ingenieros de comunicaciones. El radar parece no
recibir señal, y se ha activado el sistema de energía
suplementario. Algo está pasando afuera...
Una gran explosión vuela el centro de control del Revolución 5. La
tripulación no tiene chances de nada. Jazzir se encuentra tendido
en el piso tomándose con ambas manos su cuello ensangrentado. Un
trozo de vidrio le perforó la tráquea y ahora está agonizando...
solo hay confusión en el Centro de Comando.
Los Zerg había rodeado inteligentemente la estación, haciendo túneles
subterráneos con varios grupos de Merodeadores (Lurkers). Habían
permanecido en silencio hasta el momento del ataque, esperando que
el sistema de elevación del Revolución 5 esté totalmente plegado
e inutilizado para ser accionado inmediatamente. Las espinas filosas
de los Lurkes abrieron la estación como si fuera de hojalata. El
Overmind había crecido en inteligencia y esto se notaba en los
ataques. El Revolución 5 era historia... y también el sueño de
recolonizar Chau Sara.
Lejos de allí, Jeniffer ser despertaba sobresaltada sobre la mesa
de observación de un laboratorio Prottos, montado dentro de un
Arbiter que recorría sigilosamente Chau Sara a varios kilómetros
de su superficie. Su cabeza estaba a punto de estallar y podía ver
borrosamente a un grupo de Templarios que la observaban.
-¿Donde estoy?- balbuceó Jennifer, atontada por el fuerte zumbido
en sus oídos. El silencio en la nave era espectral...
-Creo que el Recall no les cae bien a los Terrans-. La voz se escuchó
cavernosa, típica de los Templarios.
-¿Quiénes son ustedes?, ¿dónde estoy?- preguntó Jennifer
mientras trataba con todas sus fuerzas de zafarse de las correas que
la mantenían atada a la mesa.
-Tenemos una lectura muy alta de poder psiónico. Ésta nos servirá...-.
Uno de los Templarios se acerca a Jennifer con un extraño artefacto
de medición. -Es una onda muy fuerte, a Tassadar le encantará
esto.-
¡Tassadar!... a Jennifer se le hiela la sangre. A pesar de estar
aturdida su mente tiene muy presente lo que hizo con Chau Sara. Este
Executor Protoss se perfilaba como uno de los más crueles en la
mente de los Terrans.
De pronto, de entre la delgada niebla que había en la sala del
laboratorio emergió una figura imponente. Una mirada rojiza y
luminosa recorrió el cuerpo de Jennifer. Era Tassadar...
-¿Qué van a hacerme?- inquirió Jennifer nerviosamente.
Hemos transportado a todo el grupo de reconocimiento que se
encontraba en Estación 1, o por lo menos lo que quedaba de él.
Hasta hoy nunca habíamos probado en Recall con humanos, pero veo
que ha funcionado. Es una lástima que algunos no hayan sobrevivido
a la re-materialización. Igualmente estábamos interesados en un
grupo muy selecto de ustedes... los llamados "ghost".-
Tassadar explica la situación de manera pausada, midiendo sus
palabras.
-No entiendo... ¿ustedes interesados en los humanos?.
-En "algunos" humanos-, corrigió Tassadar. -Estamos
tratando de potenciar los poderes de nuestros Templarios Tétricos y
vimos muy interesante el poder psíquico de algunos de ustedes.
Creemos que podemos desarrollar nuevas variantes en las habilidades
de los Templarios tomando información de ustedes.-
- ¡No voy a permitir que me investiguen!... ¡Prefiero morir!.
Tassadar se acercó a la mujer y tocándole la cabeza con su mano
produjo una intensa descarga energética. Jennifer no volvería a
estar conciente por varias horas...
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