| El modelo cognitivo/conductual entiende el funcionamiento humano como el producto de una interacci�n entre variables personales y del medio ambiente. Estas t�cnicas alternarnan diferencialmente aspectos cognitivos, de conducta, afectivos, interpersonales y de situaciones sociales. Se basan en el pensamiento de que hay una influencia rec�proca entre comportamientos, aspectos cognitivos y emociones. Por consiguiente, un cambio en cualquiera de estos factores afectar�a a los otros. Antes de que la ley federal IDEA fuera legislada en los Estados Unidos, en 1972, el estado de el Norte de Carolina pas� una ley que le posibilit� a sus estudiantes obtener diagn�sticos precisos y a participar en la educaci�n p�blica usando programas educacionales individualizados. El programa TEACCH fu� elegido como el servicio universal aplicado en este estado. El modelo TEACCH fu� desarrollado originalmente por Eric Shopler durante los 1970s, como un programa aplicado en la cl�nica de la escuela de medicina de la Universidad del Norte de Carolina, la cual est� dirigida actualmente por Gary Mesimov. Este programa empez� con un n�mero peque�o de ni�os y sus padres. Sensibles a la hostilidad que exist�a en ese entonces hacia los padres, y concientes de su efecto demoralizante en todos los miembros de la familia, una de las primeras actividades de la Divisi�n TEACCH consisti� en demostrar por medio del analisis cient�fico que los padres pod�an colaborar efectivamente en su funci�n como co-terapistas. Reconociendo la necesidad de sacarle el m�ximo provecho a la experiencia educacional, TEACCH favorece un sistema educacional estructurado, y ha adoptado un modelo cognitivo/de comportamiento. Este modelo sostiene que el espectro del autismo se manifiesta con caracter�sticas �nicas que generan una cultura propia. Esto implica que programas para personas con el s�ndrome del autismo requieren adaptaciones que a veces deben ser consideradas para toda la vida. Un ejemplo que ellos proveen es el del reconocimeinto universal de que una persona con astigmatismo sea prescrita con anteojos que son medidos para corrija la miop�a individual de esa persona. Similarmente, a un individuo con autismo le debe ser permitido el participar en un medio ambiente ajustado a promover al m�ximo el uso de su capacidad e independencia. Es importante no solo prestarle atenci�n a las intervenciones cl�nicas y educacionales con la intenci�n de ayudarle al estudiante a adquirir nuevas destrazes, sino que tambi�n se debe organizar el ambiente de manera que compense las deficiencias del autismo. Especialmente, hay que hacer un esfuerzo en ajustarlo al nivel espec�fico de cada uno de los participantes del programa. La Divisi�n TEACCH recomienda cuatro componentes que ayudan a reducir la dependencia: 1) una organisaci�n clara del ambiente f�sico, con �reas distinguibles para cada una de las diferentes actividades, 2) agendas visuales que clarifiquen la secuencia de las actividades durante el d�a, 3) estaciones de trabajo organizadas con apoyos visuales consistentes y claros, para ayudarle a los alumnos a llevar a cabo independientemente sus requerimientos, y 4)) tareas preparadas por los maestros/padres/trabajadores cl�nicos, usando destrezas que hayan sido previamente adquiridas. La motvaci�n de completar estas tareas se incrementa cuando los maestros se aseguran de que el alumno sea capaz de terminarlas exit�samente. Cuando el sistema es claro, los alumnos tienen mas oportunidades de generalizar informaci�n de una tarea a otra, y pueden llevar a cabo exitosamente nuevas tareas. Como muchos otros sistemas, el de la Division TEACCH sostiene que la elecci�n de tareas debe ser constantemente actualizada en base al continuo estudio de las capacidades del alumno. Ellos tambi�n sostienen que adicionalmente a la especializaci�n profesional espec�fica de cada uno de los miembros del equipo de profesionales que trabaja con individuos con el espectro del autismo, estos tambi�n deben ser entrenados a usar un modelo generalista, adquiriendo as� la abilidad de lidiar con un rango completo de retos a los que est� expuesta la poblaci�n con TEA. Este modelo interdisciplinario ayuda a disminuir la posibilidad de que los profesionales desarrollen un sistema fragmentario. La Teor�a de la Mente se gener� en Londres, en los 1970�s, por Beate Hermelin, Neil O'Connor, Lorna Wing, y otras personas entrenadas en sicolog�a cognitiva. Ellos estudiaron la estructure del autismo sistem�ticamente, y sugirieron que todos los individuos autistas ten�an limitaciones en tres �reas: la interacci�n social con otros; la comunicaci�n tanto verbal como la no verbal; y el juego y actividades imaginativas (estas contin�an siendo los criterios centrales de diagn�stico en el DSM-IV). Ellos creen que el autismo es causado es una inflicci�n de desarrollo, que se caracteriza por la falta de un concepto real de/o un sentimiento por la mente de los otros o la propia. De acuerdo a esta teor�a, las personas con autismo no comprenden que los individuos tienen sus propios pensamientos acerca de el mundo, afectando la adquisici�n de destrezas tales como la abilidad de pretender en el juego. A esta caracter�stica, ellos la llamaron "teor�a de la mente". Hay varias t�cnicas que derivan de esta teoria. El M�todo de Miller es una intervenci�n cognitiva-de desarrollo, desarrollada durante los �ltimos 30 a�os (Miller, 1998) . Se basa en la premisa de que ni�os con autismo frecuentemente carecen de el sentido de su propia existencia y de sus opciones. Miller cree que muchos de los comportamientos extra�os como los de movimientos ritualistas son esfuerzos fracasados de explorar y entender el medioambiente. El objetivo de el m�todo de Miller es tanto el de facilitar la conciencia de s� mismo como una entidad, como el de ayudarle a comprender que existen opciones para escoger. Con el objeto de ayudar a desarrollar conciencia de s� mismo y de su cuerpo, este sistema se enfoca en actividades f�sicas tales como el juego f�sico brusco entre el ni�o y el terapista, o poniendo al ni�o en estructuras elevadas que lo fuerzan a mejorar su organizaci�n corporal en una situaci�n que lo pone mas alerta al medioambiente en que se encuentra el ni�o, el terapista se enfoca o en ayudarle al ni�o a expandir su comprenci�n en c�mo una serie de actividades lleva a un resultado deseado al llevar a |
| Las T�cnicas cognitivas no ven a las personas tan dependientes en las fuerzas del medio ambiente como lo ve la teor�a ortodoxa del comportamiento, pero tampoco los ven tan dependientes de su sub-conciente como lo cree la teor�a del sicoan�lisis. Nuestra capacidad de pensar y de ser creativos nos hace menos dependientes de mecanismos predeterminados hereditariamente o ambientalmente, permitiendonos escoger el actuar de acuerdo a nuestra voluntad. |
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