REVISTA HISTORICA DE ALGUNAS DE LAS INTERVENCIONES
                                          CLINICAS/EDUCACIONALES

Escuelas de sicoanalisis: Aceptando teor�as que culpan al medioambiente, las teor�as sicodin�micas fueron recomendadas inicialmente por Bettleheim, y dominaron la pr�ctica cl�nica en los a�os 1960s-1970s.  Asumiendo que los ni�os autistas necesitaban ser aceptados, y prove�dos de una buena dosis de cari�o y amor, los trabajadores cl�nicos trataban de �reconstruir la personalidas b�sica del cliente, descubriendo as� las motivaciones subconcientes derivadas de los conflictos reprimidos en la infancia�.  Este m�todo deb�a ser usado incluso cuando ellos se aislaban, o demostraban comportamientos ritual�sticos o agresivos.  Estas intervenciones sicodin�micas no demostraron ser eficientes con individuos con autismo.  Se ha demostrado, sin ning�n lugar a duda, que las teor�as que culpan el trato del medioambiente por generar autismo son incorrectas.  Clair Saainsbury, un amujer con autismo, nos ofrece su propia perspectiva con respecto a la terapia del abrazo forzada.  esta es una de las terapias que surgieron de la escuela sicoanalitica.

Muchas de las intervenciones contempor�neas se derivan de la evidencia biol�gica que indica que autismo es una condici�n cuya base es neurofisiol�gica.

Programas derivados de las teor�as de la modificaci�n de la conducta:

En la mas pura de sus formas, la teor�a de la conducta afirma que las
intervenciones cl�nicas deben enfocarse solamente en comportamientos
que sean observables.  El pensamiento b�sico de los tratamientos basados
en teor�as de la conducta es que cualquier comportamiento inadecuado es una conducta aprendida que es desaprovada personal, social o legalmente.  Las terapias de la conducta se basan en los siguientes principios:  1) toda conducta es aprendida; 2) las conductas son
                            formados por sus consecuencias;  3) una conducta tiene mas chances de
                            repetirse si su consecuencia lo refuerza (de manera positiva o negativa);
                            4) hay menos chances de que una conducta se contin�e, si esta no tiene
                            consecuencias (es ignorada) o si es castigada (consecuencia aversiva).

McEachin, Smith y Lovaas publicaron el resultado de un estudio hecho por el Young Autism Project (YAP) de UCLA, dise�ado por Lovaas para evaluar en 1987 un tratamiento intensivo para ni�os con autismo.  Este inclu�a 40 horas
semanales de trabajo individual, con  un adulto por cada ni�o, for un
periodo de dos a�os o m�s.  La metodolog�a de YAP adopt� el nombre
de an�lisis conductal aplicado (ACA), o Applied Behavioral Analyses
(ABA).  Usando un m�todo de instruci�n directa con un formato
altamente estructurado.  Ellos se enfocaron en diferentes �reas, tales como la de la socializaci�n, comunicaci�n y el conocimiento.  Cada lecci�n estaba dividida en comportamientos simples, usando cosas deseadas (tales como comida, premios, abrazos o cupones), para reforzar ciertas conductas o actividades.  El YAP documento cuantitativamente cada conducta, creando as� un an�lisis de efectividad de la intervenci�n.  Una vez logrados los objetivos de los programas, objetivos mas complejos subsiguieron.   Esta t�cnica que usa una serie de pruebas distinguidas una de la otra, y en ingles se llama Discrete Trial.  Este sistema ha sido criticado por producir ni�os rob�ticos, debido a su uso de pruebas repetitivas y mec�nicas, alienadas de el medioambiente natural.  Sin embargo, se le puede responder a esta cr�tica que el aplicar alguna intervenci�n de una manera mec�nica puede deberse a la de falta de experiencia profesional, y no al uso de la t�cnica de por s�.  Es mas, mucha gente que se opone al ACA est�n pobremente informados, y no saben que esta t�cnica no se limita necesariamente al uso de estas pruebas distinguidas, sino que frecuentemente explora otra variedad de formatos educacionales tales como el del aprendizage secundario, el de las abilidades fundamentales,  las agendas visuales y las destrezas sociales por medio de trabajo en grupos.  Nuestra experiencia, sin embargo, es de que los resultados de el uso de este sistema son superiores cuando se combina con el PECS, el cual promueve el que los alumnos inicien interacciones.

Despu�s de la fase de tratamiento intenso, el YAP continu� con una serie de intervenciones reducidas.  Estas se hicieron en diferentes lugares (hogar, escuela, cl�nica).  Los resultados reportados indicaron ganancias sustanciales en varias �reas, incluyendo mejor�as en el funcionamento intelectual, que condujeron a la inclusi�n de algunos de los ni�os en aulas de clases de la educaci�n regular.  Este estudio tiene algunos problemas metodol�gicos, tales como un pormedio diferente de edades de los ni�os cuando empezaron la intervenci�n, y la falta de abilidad de randomalizar las tareas de los grupos.  Estudios adicionales tales como el hecho por el May Institute (1987), the Mardoch Early Intervention Program (1993), and the UC-San Francisco (1996), indican que una intervenci�n de comportamiento temprana, cuando es prove�da durante un per�odo extenso de tiempo, y se efect�a con la ayuda de padres activos, beneficia a mucha gente con autismo,  incrementando tanto el cociente intelectual, como las destrezas en una gran variedad de �reas.    

Algunas personas trabajando en el campo del autismo han concluclu�do que �la terapia a escoger, es la de la conducta�, esta, sin embargo, no es una concluci�n l�gica que deriva de los datos que estos presentan.  Es m�s, esta conclusi�n puede guiarnos a la limitaci�n del uso de otras opciones que pueden similarmente beneficiar a estos alumnos/clientes/hijos.  Antes de poder recomendar �una terapia preferida� se requieren estudios que comparen diferentes programas, conservando consantes algunos elementos que pueden impactar en los resultados (tales como pa participacion de los padres o de las personas que est�n con el ni�o la mayor�a del tiempo; una intervenci�n temprana intensiva en un programa muy estructurado; que se contin�e por un per�odo de tiempo extensivo).  A�n mas, andar en miras de encontrar la ��nica terapia a ser escogida� tal vez no sea un objetivo ni necesario, ni adecuado.  Estudios muestran que no todos los participantes respondieron igual de positivamente a las intervenciones del ACA, ni a ning�n otro instrumento en particular.  Sin embargo, hay que reconocer el trabajo de Lovaas por haber sido el pionero en este campo que ha ayudado a cambiar el modo en que se piensa o trata a los individuos en el espectro del autismo.

La modificaci�n de la conducta por medio de la recompensa es una intervenci�n en la cual el maestro, padre, o terapista trata, sin el uso del castigo, de encontrar cuales son los deseos [motivadores, o controladores de est�mulo] del individuo, que impulsar�n a que una conducta espec�fica se incremente, se mantanga, o que sea reemplazada.  Un ejemplo ser�a el de Mary, una nenita de 3 a�os de edad, a quien le dan rabietas cada noche cuando la llevan a dormir.  Ella llora por horas, agot�ndo tanto a la familia como a si misma.  Esta conducta interfiere con su capacidad de despertarse por la ma�ana, y la pasa todo el d�a cansada en la escuela.  Los padres y el equipo que trabaja con ella deciden analizar si las rabietas son motivadas por anciendades o frustraciones debido a su falta de capacidad de expresarse efectivamente.  Sin embargo, estas pueden ser reforzadas por sus �buenos resultados� (Mary termina en la cama de sus padres).  La familia decide tomar datos de actividades relacionadas con la ida a dormir, para entender las razones del comportamiento: Se pone ella muy anciosa cuando se la deja sola?  Es su cama confortable? Le da a ella miedo de la oscuridad?  Est� ella teniendo problemas en entender
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