SER LUZ

Hoy es un día de luz y, por lo mismo, un día para recuperar sueños, fortalecer la fe y abrirle las puertas a la esperanza. También un buen día para recordar la experiencia que vivió Madre Teresa de Calcuta con un anciano abandonado en la ciudad australiana de Melbourne y que ella narra así:

Llegue a Melbourne para fundar un ancianato y me hablaron de un hombre acomodado que sobrevivía en un costoso apartamento lleno de polvo, sombras, desorden y telarañas, con una sola compañía: su tristeza y su soledad.

Fui a visitarlo, me impresiono comprobar que así era y cuando le pregunte por que vivía así, me dijo "Nadie me quiere, estoy solo, no le encuentro sentido a la vida y tampoco tengo fuerzas para buscar la muerte". Yo le insinué que me dejara encender la luz de una hermosa lámpara que tenia en su mesita de noche y el se negó con estas palabras: No déjela así apagada por que así esta mi vida".

Después de charlar y orar el se abrió un tanto y yo le prometí que mis religiosas irían a visitarlo, a cuidarlo y a darle amor.

Solo cuando se convenció de que eso era verdad acepto que yo prendiera la luz y arreglara su cuarto. Nos despedimos y muchos meses después me llego una breve nota a Calcuta en la que ese anciano había escrito palabras: "Amiga, la luz que encendiste en mi vida sigue encendida".

Amable lectora o lector ¿no es esa la misión que la Luz envió a realizar en la Tierra? La misión es amar y servir, la misión es de profunda compasión, de justicia y de bondad y no hay mayor alegría que brota de alguien que sienta lo que sintió ese anciano: una luz se encendió en su vida para siempre. Es una alegría verdadera por que es una alegría compartida: la de aquel que sale de la sombras y la de alguien que lo lleva a la luz.

La verdad es que las velitas que prendemos hoy y el fantástico alumbrado navideño no son más que el signo externo de las luces que podemos encender en nuestro espíritu y en los corazones de los demás sino con amor y con integridad. Por eso, San Juan presenta a Jesucristo como "Luz que ilumina a todo hombre", y unidos a El somos Luz del mundo con nuestras buenas acciones. Ojala oremos hoy ante la magia de la luz y recordemos que la única felicidad que poseemos es el bien que hacemos y el amor que compartimos.

El poder de las tinieblas es grande pero más poderoso es el de la Luz y, como decía Madre Teresa: "Es mejor encender una luz que maldecir la oscuridad".


Copyright © 2001 Sandra Perdomo. Reservados todos los derechos.
Revisado:Friday 23 de February de 2001

Hosted by www.Geocities.ws

1