EL PERDON

Es un regalo que, ante todo, te das a tí mismo.

Cuenta una leyenda medieval que Jesús decidió revivir la ultima cena con los discípulos. En la representación, el Maestro se sentó en el cielo con sus amigos y había un puesto vacante en la mesa. Pasado un buen tiempo entro Judas y Jesús se levanto, lo saludo, lo abrazo efusivamente y le dijo: "Bienvenido, hermano mío, siéntate; hemos estado esperando por ti."

Cuenta otra historia, que unos discípulos fueron a donde su sabio maestro y le preguntaron: Que hace Dios todo el tiempo en el cielo? Y el respondió perdonar, perdonar y perdonar.

Bueno si estas historias te dejan pensativo, siéntate, cierra tus ojos, ora y ábrete a la acción terapéutica del perdón. Elige perdonar y perdonarte porque el perdón es una decisión, no una simple intención, una idea o un vago deseo.

Mira con ojos de amor a los que te ha herido: son niños en el camino espiritual y están enfermos del alma.

Ora y di con Jesús: "Perdónales, Padre, por que no saben lo que hacen". Recuerda que el odio y la culpa te encadenan y que el perdón te libera, te da paz y te engrandece. Perdonar es una experiencia liberadora; te armoniza, te ilumina y te llena de paz. No obstante, el ejercicio del perdón cuesta y lo más difícil es perdonarnos a nosotros mismos.

Por que será que nos autoflagelamos de un modo tan inmisericorde?¿Por qué nos castigamos con la culpa una y otra vez? En buena parte, porque eso es lo que vimos hacer a nuestros padres y también por creencias religiosas mal fundamentadas. Lo que necesitamos es hablar de responsabilidad, no de culpa, reconocer nuestras fallas, aprender de ellas y mejorar.

Animo, deja de lado el orgullo o el perfeccionismo y acepta humildemente la fragilidad. La culpa te paraliza y te roba lo mejor de tus energías; la culpa y el odio te rebajan, te frenan y te impiden disfrutar el hoy. Por eso, si quieres ser feliz, pide perdón a Dios y a los demás, se bueno contigo mismo, perdónate y perdona. Ya sabes que perdonar no necesariamente es olvidar sino recordar en paz. Además, el perdón no es inseguridad y pide que haya justicia para que el mal desaparezca. Puedes perdonar y al mismo, tiempo actuar con firmeza.


Copyright © 2001 Sandra Perdomo. Reservados todos los derechos.
Revisado:Friday 23 de February de 2001

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