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EL YOGA: UNA TÉCNICA ORIENTAL MILENARIA
PRACTICADA EN EL
MUNDO OCCIDENTAL DEL SIGLO XXI
Con sus técnicas
milenarias, procedentes de la India, busca el equilibrio del cuerpo, la mente
y el espíritu.
¿En qué
consiste?
Tipos de yoga
Pautas para
practicarlo
¿En qué
consiste?
A pesar
de haberse originado hace más de tres mil años en el lejano oriente, la constante y a veces apremiante búsqueda de
armonía, equilibrio y paz interior, así como el deseo de renovación corporal
y mental, han popularizado la práctica del yoga en el mundo occidental.
El yoga es una técnica de relajación con la que las
personas buscan la paz mediante la práctica del ejercicio meditativo. La
palabra yoga tiene su origen en el sánscrito y significa “unión”, también
significa "unión de la individualidad con el cosmos".
Hoy en día muchos métodos terapéuticos de la gimnasia
se inspiran en el yoga, para lograr el dominio del cuerpo, el reposo, la
relajación y el equilibrio. Los ejercicios, que son la base de la técnica del
yoga, se van complejizando de manera progresiva a medida que se avanza en su
práctica. Al inicio se trabaja en estiramientos para estimular la circulación
de la sangre y la oxigenación del cuerpo, con lo que sus beneficios se
evidencian de forma casi inmediata y luego se extienden a todos los niveles.
El insomnio y el estreñimiento, por ejemplo, curan con pocas sesiones.
Los puntos que se trabajan en yoga son los mismos de
la acupuntura. A través de las posiciones invertidas se realizan masajes de
los órganos, con lo que se propicia la circulación de la sangre y en
consecuencia, la oxigenación de los mismos.
El yoga puede ser practicado por personas de todas
las edades y se recomienda principalmente como tratamiento preventivo. Está
demostrado médicamente que las personas que practican técnicas de relajación
tienen mejor ritmo de trabajo de los órganos así como mejor irrigación de la
sangre, con lo cual se beneficia todo el organismo. Una persona con estrés o
afecciones nerviosas pierde la capacidad de atención, lo cual afecta el
bienestar físico.
La irrigación de la sangre a la cabeza, por ejemplo,
es uno de los centros de atención. El cerebro necesita mucho oxígeno y al
potenciar la circulación, se facilita la oxigenación y por lo tanto el mejor
funcionamiento del cerebro.
Tipología
Hay cuatro ramas fundamentales del yoga, dentro de
las cuales existen escuelas que han ido adaptándolo a los tiempos modernos:
·
El
Karma yoga, el yoga de la acción desinteresada.
·
El
Raja Yoga, en el que se inspiran todas las técnicas del Hatha Yoga, de
movimiento con ‘asanas’, con respiración.
·
El
Nada Yoga, el Yoga a través del estudio intelectual del conocimiento.
·
El
Swasthya Yoga, un desarrollo de todo a través de la devoción.
Pautas generales para
practicarlo
Casi siempre relacionamos el yoga con la posición
llamada flor de loto, que va acompañada de ojos cerrados y dedos juntos, pero
limitar su práctica sólo a esta visión es un error. En
principio, para hacer yoga se recomienda
tener buena información, para lo cual es fundamental encontrar a un
profesional en el tema, que pueda orientarnos de forma adecuada.
Como lo que se
busca es el bienestar general, lo más importante es que luego de practicar el
yoga nos sintamos mejor; pero si por el contrario, nos sentimos mal, esto nos
indica que debemos cambiar de ejercicios. Si se presenta dolor, éste debe
asumirse como una señal de alarma; aunque si al principio hay algunas
molestias tampoco debemos preocuparnos en exceso, pues es normal que se
presenten al pedir a los músculos un esfuerzo al que no están acostumbrados.
Por otro lado, es
importante tener en cuenta que el yoga no es un deporte, por lo tanto, no es
una competencia y lo principal son los progresos en función de uno mismo, no
las demostraciones de avance rápido. Desde el punto de vista físico, el yoga
puede tener algunos efectos nocivos si no se practica adecuadamente o se hace
pero en exceso, debido que al hacer los ejercicios hay una sobreexigencia de
las articulaciones, así como aperturas y elongaciones muy grandes, lo que
requiere de mucha atención y cuidado para no provocar lesiones.
Para practicar yoga hay que elegir ropa cómoda y
estar descalzo. Además, se debe buscar un lugar tranquilo, sin ruidos ni
malos olores. Hay que realizar los ejercicios lentamente para que sean más
efectivos y se debe abandonar la postura con lentitud para desarrollar bien
la resistencia y el equilibrio.
Se recomienda acompañar su práctica con una
dieta sana, preferiblemente orientada hacia el vegetarianismo, pues en el
yoga se aplica aquel dicho de “tu eres lo que comes” y en esta medida, entre
mejor sea la alimentación, mayores serán los beneficios para la salud. Por
dieta saludable entiéndase el alto consumo de frutas,
verduras y cereales, estos últimos importantísimos en el aporte energético.
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