CAP�TULO VII


Transcurrieron varios minutos cuando Ernesto comenz� a despertar a su propia pesadilla. Pronto se dio cuenta que se hallaba esposado y con el cuerpo totalmente dolorido.
-�Eh... t�� �Fortach�n�
Grit� al no ver a nadie all�. Una est�pida valent�a naci� dentro de �l.
-�Te piensas que vas a salir de �sta sin m�s? �C�mo si no fuera la primera vez que me he salido con la m�a� �Me oyes cabr�n? Ya habr� m�s oportunidades de ense�arle a ella lo que es un hombre.
Se ri�. Gir� su cabeza y se sent� con dificultad en el suelo apoyando la espalda en los pies de la cama. Le dol�a todo el cuerpo... tal vez tuviera alg�n hueso roto... pero no todo estaba perdido.
Alguien acudi� a sus gritos. La puerta de la habitaci�n se abri� lentamente y con paso firme apareci� Russell deteni�ndose a dos pasos de �l. La herida de bala, curada en primeros auxilios, estaba cubierta con una venda. Su mirada destellaba un odio inmenso, imposible de medir. Con tan solo pensar que hubiera pasado si hubiera llegado minutos m�s tarde acrecentaba a�n m�s su rabia interna.
Ernesto sonri� al verle. La sangre seca adornaba su rostro d�ndole un aspecto a�n m�s grotesco. Gimi� al intentar levantarse pero las piernas le fallaron y cay� de nuevo sobre un costado.
-�Me vas a dejar as�?
Le pregunt� ante su impasividad, plantado a dos metros. Las mand�bulas de Russell se contrajeron al apretar los dientes con fuerza. Tuvo que hacer acopio de voluntad para no lanzarse sobre aquel �ser humano?
-�Se te ha comido la lengua el gato o crees que con esa estampa me intimidas m�s?
Aquel silencio sinti�ndose fulminado por aquella mirada le estaba sacando de quicio.
Volvi� a intentar incorporarse poni�ndose de rodillas y su cara se transform� en una mueca de dolor. Respir� profundamente ante el esfuerzo... Russell lo hab�a dejado totalmente fuera de combate. Su orgullo estaba herido... nadie nunca le hab�a dejado K.O.
Le observ� y supo que no iba a tener ninguna oportunidad. No, al menos como �l se encontraba. En ese instante sinti� como una peque�a sombra de miedo se posaba dentro de su mente. No lo iba a tener nada f�cil.
-Has tenido suerte... �sabes que soy el mejor tirador de mi unidad?
Le dijo orgulloso.
Russell sac� sus manos de los bolsillos y se cruz� de brazos.
-La polic�a no tardar� en llegar.
Ernesto abri� los ojos... una mancha como esa en su expediente sab�a lo que significaba... la expulsi�n del cuerpo, de su vida. Tal vez con suerte se librar�a de la c�rcel.
-Vamos... solo era una broma entre viejos amigos...
Russell volvi� a recordar la escena... aquel hombre encima de Roc�o trat�ndola como si ella fuera basura. Las aletas de su nariz se dilataron. Dio un paso decidido... pero se par� en seco. No val�a la pena golpearle. Ya se encargar�a el Juez de condenarlo.
De pronto apareci� Roc�o con una mantita sobre los hombros.
-Mi ni�a... dile a este mastodonte que me suelte... no comprende que no iba en serio.
Suplic� mir�ndola. Pero un fr�o odio reflejado en sus ojos fue su �nica respuesta. Una idea le atraves� velozmente su cabeza... tal vez, s�, quiz� diera resultado. Mir� inocentemente a Russell, mientras consegu�a al final sentarse en la cama con un gemido doloroso.
-�Nunca te ha contado ella c�mo le gustaba hacer el amor conmigo?
Antes de que alguno de los dos contestara pase� la mirada de Roc�o a Russell.
-Ella... siempre ha sido de gustos diversos... digamos... un tanto... ex�ticos.
Gui�� un ojo a su querida ni�a. Ella se agarr� a la manta con fuerza mientras abr�a la boca. Los pu�os de Russell ahora ca�dos se cerraron con fuerza mientras lo escuchaba.
-Vamos... Roc�o... dile que siempre te fue el rollo ese... �s�dico?
Russell se acerc� y Ernesto se encogi� esperando un golpe que no lleg�. Desde luego aquel hombre era amenazador con su presencia.
-�C�llate�
Grit� Roc�o. Russell entonces la mir� y supo que era verdad. Vacil�.
-�C�mo crees que he llegado aqu�? Ella me llam�... nos vimos hoy por la ma�ana en la ciudad y me invit� a venir.  Lo dem�s surgi�... � se encogi� de hombros.-... �no me digas que nunca te ha contado sus preferencias?
Dijo abriendo los ojos en una falsa sorpresa. Por dentro sonri�... lo estaba consiguiendo... su enemigo titubeaba ante sus palabras. El odio que sus ojos reflejaban se estaba convirtiendo poco a poco en duda. Y aquello hac�a bascular la balanza a su favor. No... quiz� no todo estaba perdido.
-Russell...
La voz de Roc�o temblaba. �l la mir� viendo como las l�grimas se agolpaban en sus ojos. Terminaron por desbordarse por su rostro. Mir� otra vez a Ernesto y nuevamente a ella. Su mente luchaba para no creer lo que hab�a escuchado. Lo que conoc�a de ella no concordaba con las palabras de aquel polic�a. Pero el miedo ante sus palabras se lo confirmaba. �Qu� estaba ocurriendo all�? Baj� la guardia... tal vez se hab�a equivocado con respecto a Roc�o.
En la lejan�a escuch� el sonido de las sirenas de la polic�a y ambulancia que hab�a llamado a trav�s de la ventana ahora abierta. Todos los de la habitaci�n lo estaban oyendo. Ernesto gir� su cabeza sintiendo que el tiempo se le acababa.
-Vamos... su�ltame... yo me ocupar� de las explicaciones.
Pero sus ojos ya no mostraban esa falsa inocencia con la que hab�a mentido... volv�an a irradiar su odio contenido. Russell dio dos pasos atr�s cuando sinti� que Roc�o le agarraba con fuerza de un brazo. Con aquel contacto sus dudas se aclararon al instante. Mir� a Ernesto y recordando nuevamente la escena con la que se hab�a encontrado... se solt� de Roc�o y lanz�ndose contra �l le propin� un pu�etazo que lo derrib� al suelo. Aterriz� con su cara y escupi� saliva mezclada con sangre. Russell agit� su dolorido pu�o abriendo y cerrando repetidamente su mano.
-Lo que hiciera en un pasado... no me importa. Pero s� lo que he visto hoy.
-�Vas a creer a esta zorra...
Antes de finalizar sinti� como el pie de Russell se hund�a en su est�mago. Se retorci� de dolor encogi�ndose. Aquel era su fin... la �nica oportunidad que hab�a acariciado en su mente se hab�a diluido.
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ETERNALLY
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