| ETERNALLY |
| CAP�TULO VI No sab�a cuanto tiempo hab�a pasado... �tal vez media hora? �Una hora? Poco a poco fue recuperando su consciencia. Primero not� una lejana sensaci�n de contacto en sus miembros inferiores, intent� mover sus pies sin conseguirlo. Despu�s el o�do... estaba todo tan silencioso... su vista fue torn�ndose m�s clara. Gir� su dolorida cabeza y vio que estaba en su habitaci�n, encima de la cama, y vio asustada que se encontraba atada a la misma de manos y pies. De pronto record�... �Ernesto� �Donde estaba? Lo busc� en la semi oscuridad de la habitaci�n... pero no le encontr�. Pudo haber gritado... pero sab�a que ser�a imposible que alguien la oyera desde all�, aquel dormitorio hab�a sido acondicionado para amortiguar lo m�s posible la a veces molesta algarab�a veraniega del exterior. Tal vez si la ventana estuviera abierta... desalentada comprob� que se hallaba cerrada. Intent� liberarse de sus ataduras... pero las manos estaban aprisionadas por las esposas que �l siempre llevaba en el coche. Y sus pies, atados por una fuerte cuerda, era imposible poder moverlos. Un terror indescriptible la posey� en aquel instante. �Russell... Russy... �d�nde est�s amor m�o?� Pens� en su interior. �l, estuviera donde estuviera no tendr�a ni la menor idea de lo que le estaba ocurriendo a ella en ese instante. Se sinti� perdida. Cuando de pronto escuch� unos pasos por el pasillo. Su coraz�n se aceler� salvajemente en su pecho, sintiendo como le faltaba el aire. La puerta se abri� y vio a su atacante. -�Ya has despertado? Le dijo tranquilamente mir�ndola apoy�ndose contra la misma. -Perdona si he tardado un poco... he estado ocupado... limpiando el peque�o destrozo de la cocina. Porque no queremos que nadie piense que eres desordenada �no crees? De pronto �l cambi� su apacible expresi�n, una maquiav�lica sonrisa apareci� en su rostro. Se sent� a su lado en la cama acarici�ndole las mejillas. Su cuerpo se estremeci� ante su tacto. Con un trapo h�medo le limpi� el seco reguero de sangre de su cara que proven�a de un corte de su cabeza, provocado por el golpe que �l le hab�a dado. -Roc�o... Roc�o... si no me hubieras abandonado... ahora ser�amos los dos tan felices. Pero parece que al final las cosas las tienes que aprender a la fuerza. -Lo que est�s haciendo es una locura... y lo sabes. �l la call� con su mano sobre la boca y sonri�. -Siempre has sido una ni�a rebelde. Una ni�a que se cre�a una mujer. Pero en el fondo siempre has sido una consentida de pap�. �Te crees que has sido la �nica que ha pasado por mis manos? Se levant� de la cama y poni�ndose a los pies de la misma mir� a su presa apoyando las manos sobre la madera. -A las de vuestra manera de pensar... hay que trataros siempre de la misma forma. No se puede uno comportar de otro modo. Os cre�is muy listas con vuestra visi�n del mundo... Roc�o comenz� a jadear cuando vio que Ernesto se sub�a a la cama y gateando llegaba hasta ella sent�ndose encima de sus caderas. -�Est�s asustada cari�o? Dijo mientras ve�a el miedo reflejado en sus ojos. -Bien... no te preocupes empezaremos la lecci�n dentro de poco. Primero hay que ir caldeando el ambiente... �no te parece? Con sus manos comenz� a acariciarla por el cuello pero ante la oposici�n que ella le mostraba sac� algo que ocultaba tras el pantal�n. -Si no te est�s quieta... me ver� obligado a usarla. Le dijo al tiempo que esgrim�a su arma delante de sus ojos. Roc�o ces� en su empe�o de escapar. Y Ernesto la coloc� encima de la mesita de noche, para tenerla accesible si en alg�n momento la llegaba a necesitar. -As� me gusta... �d�nde lo hab�amos dejado? Ah, s�... Comenz� de nuevo a acariciarla por el cuello hasta bajar a sus hombros mir�ndole divertido. Roc�o cerr� los ojos tratando de no ver aquella humillaci�n, tratando de no sentir el tacto de sus manos sobre su piel sudada a causa del miedo. �Russell...� Lo llam� en silencio. -�Ves como as� es todo m�s bonito? En una ocasi�n me dijiste que te gustar�a que te pusiera las esposas... t� quer�as probarlo todo �te acuerdas? Pues ahora lo vas a experimentar. Rel�jate... d�jate llevar... todo ser� m�s f�cil y menos... doloroso. Sus labios se posaron sobre los suyos y como los manten�a cerrados �l la oblig� a abrirlos con una mano. Las n�useas acudieron al est�mago de Roc�o cuando sinti� la lengua dentro de su boca... explorando cada rinc�n en una fren�tica b�squeda. Sus manos se cerraron notando como el acero de las esposas se clavaba en sus mu�ecas. La sensaci�n de suciedad fue acrecent�ndose cuando not� una de sus manos posada sobre su pecho. Se movi� inc�moda y �l se apart� un tanto molesto. -�Necesitas otro recuerdo? Dijo mirando de reojo la mesita de noche. -Por favor... Logr� susurrar Roc�o atemorizada, mir�ndole en busca de compasi�n. �l le acarici� el pelo revuelto. -Rel�jate... mi ni�a... todo ir� bien. Unas l�grimas asomaron por sus ojos y rodaron por su rostro mientras Ernesto comenzaba a subirle la camiseta y dejaba sus pechos al descubierto. El rostro de su agresor se pos� sobre ellos mientras de vez en cuando la miraba con total desprecio, divirti�ndose. Ella cerr� los ojos con fuerza. Aquello no pod�a estar ocurriendo... ten�a que tratarse de una horrible pesadilla... �por qu� ten�a que pasarle eso? Pero justo en el momento en que ella cre�a que todo estaba perdido al sentir como una de las manos le desabrochaba los pantalones cortos... ces� toda violencia. Asustada no quiso abrir los ojos pero al notar como alguien acariciaba sus mejillas con suavidad los abri�. Su coraz�n lati� con desbordante energ�a dentro de su pecho. �Era Russell� Intent� pronunciar su nombre pero su voz se hab�a perdido por el temor. All� estaba �l con la pistola en la mano apuntando a Ernesto que asustado solo miraba el ca��n del arma. Pero solo era una estratagema. La experiencia policial superaba a la solo interpretativa de Russell y r�pidamente se lanz� para arrebat�rsela. Un grito desgarrado sali� de la garganta de Roc�o mientras los dos hombres se enzarzaban en una pelea por la posesi�n de la pistola. S�lo la supremac�a f�sica de Russell actu� como ventaja ante la dilatada experiencia del agente. Lucharon por la habitaci�n golpe�ndose contra los muebles, provocando la rotura de varias figuras decorativas que se encontraban en las estanter�as. La pistola sali� despedida de las manos de Russell y fue a caer a la cama. Roc�o desesperada intent� mover sus pies para esconderla pero no lo logr�. Un golpe directo a la cara de Ernesto por parte de los pu�os de Russell lo hizo tambalearse pero consigui� sostenerse a una silla recuperando el equilibrio. Ambos hombres sangraban por nariz y boca, tintando el suelo y ropas de peque�as gotas de sangre. La intensa mirada de odio que Russell exhib�a en sus ojos solo era comparable con la rabia que Ernesto sent�a en su interior ante aquella intromisi�n durante su lecci�n. Se lanz� al ataque pero Russell volvi� a responder con m�s contundencia y el polic�a cay� a los pies de la cama. Al ayudarse para levantar, su mano se encontr� con la empu�adura del arma y la cogi� ante el grito de Roc�o que alert� a su amado. Gracias al aviso logr� tirarse al suelo y esquivar el disparo que iba dirigido hacia �l. El impacto destroz� el espejo que se encontraba detr�s vol�ndolo en peque�os trozos que llovieron sobre Russell. Algunas vetas del cristal se clavaron como agujas en su piel pero no le import�. Antes de darle una segunda oportunidad se lanz� sobre Ernesto, que sorprendido ante el ataque volvi� a disparar sin apuntar e hiri� de refil�n en un brazo a su atacante que no cej� en su empe�o. Lo derrib� con tanta fuerza al caer sobre �l que el polic�a se golpe� la cabeza contra la madera de los pies de la cama y se desmay�. Temblando por los acontecimientos Roc�o no pudo alcanzar a ver lo que finalmente hab�a ocurrido. Por unos instantes no tuvo �ngulo de visi�n y los dos hombres se hallaban ocultos a sus pies. De pronto una mano ensangrentada apareci� toc�ndole un pie y ella grit�. A la mano le sigui� una cabeza y unos ojos profundamente verdes que la miraban. El cuerpo exhausto de Russell se levant� del suelo no sin antes coger el arma y se sent� junto a Roc�o. Deposit� un dulce beso en su frente magullada y le dedic� una sonrisa tranquilizadora. -�Te encuentras bien? Le pregunt� al tiempo que tapaba su descubierto pecho baj�ndole la camiseta. Ella asinti� con la cabeza mirando la herida sangrante en su brazo. -No te preocupes... solo es un rasgu�o. Russell busc� las llaves de las esposas en el pantal�n de Ernesto que segu�a sin sentido y tras liberar a Roc�o lo espos� con las manos a la espalda. �l se removi� en su inconsciencia, al menos no estaba muerto aunque lo deseara. Desat� los pies de su amada y ella se abraz� con fuerza a su cuerpo. Un torrente de c�lidas l�grimas ba�aron el pecho de Russell que la arrull� con cari�o. -Ya ha pasado... tranquila... Todo ha acabado... Shhh... Le dec�a mientras acariciaba su cabello con dulzura y lo besaba. |