CAP�TULO IV

    Ya hab�an pasado tres d�as desde aquel choque pasional. Como esperaba, no hab�a podido hablar ni cinco minutos con �l... tan solo pudo escuchar su voz dici�ndole desde su destino que se encontraba bien y que la echaba de menos. El examen no le hab�a salido especialmente bien, ella segu�a notando la huella de sus labios en su cuerpo. Estaba flotando en un mar de nubes. Sab�a que deb�a ser paciente, pero con aquel amor golpeando salvajemente su pecho no pod�a aguantar m�s. Ten�a que confes�rselo, confesar aquel amor que a gritos en silencio se rebelaba en su interior. Ten�a que hacerlo antes de que fuera demasiado tarde. Alg�n d�a tendr�a que regresar a su mundo y entonces desaparecer�a de su vida... no pod�a irse sin saber lo que ella escond�a en su coraz�n. Ten�a que haber una oportunidad de poder decirle que lo amaba... lo har�a el mismo d�a que �l regresara de Madrid. Al d�a siguiente lo tendr�a de nuevo a su lado.
    La ansiedad le dominaba y las paredes se le ca�an encima, decidi� ir a la ciudad para despejar toda impaciencia. Tal vez vagando por las calles viendo escaparates... su mente descansar�a un rato. Tal vez buscara un trabajillo con el que ahorrar para afrontar el pr�ximo a�o de carrera...
    Durante el trayecto record� todo sobre lo que hab�an hablado... sobre su trabajo... los rodajes... su grupo de rock... hab�a podido escaparse de toda aquella locura al finalizar la �ltima pel�cula. Le hab�a costado deshacerse de su manager... pero finalmente le hab�a convencido de que necesitaba desconectar de todo aquello. Su mente se lo requer�a. Hab�a elegido aquella ciudad, Valencia, totalmente al azar.
    Tard� menos del tiempo deseado en llegar a la gran urbe que le recib�a con los ardores del caliente asfalto. Aquel era un d�a tremendamente caluroso, cercano a los cuarenta grados por el poniente, y el suelo desped�a ondas de calor que ella not� al apoyar los pies en un sem�foro en rojo. El casco le resultaba casi insoportable y decidi� quit�rselo a�n con la consecuencia que le pararan y multaran.
    Pero se arriesg� vigilando la posible presencia de agentes de la autoridad en la zona.
    Su enamoramiento le hab�a hecho bajar moment�neamente la guardia pensando en Russell y su coraz�n se aceler� al ver que de lejos un polic�a uniformado le ped�a que parara. Aunque rebelde en el fondo no deseaba desafiar a la autoridad y obediente par�. Aunque d�cimas de segundo despu�s dese� escapar de all�.
     -Es peligroso ir sin casco... Roc�o.
     Aquel agente era un viejo conocido de ella. Ella sab�a exactamente porque aquella persona le pon�a nerviosa y m�s escuchando el tono de su voz. Unas palabras le taladraron el cerebro.
     -Hace mucho tiempo que no sab�a nada de ti... pero veo que est�s muy bien... a�n espero tu llamada desde aquel d�a... �hace un a�o, verdad?
      La mir� penetrantemente y se quit� la gorra abanic�ndose con ella. El sudor empapaba su camisa reglamentaria azul celeste. Ella intent� salir de la situaci�n.
      -He estado muy ocupada... estudio una carrera.
      -�De verdad? Adem�s de otras cosas �no?
    Sinti� un estremecimiento de repulsi�n pero ocult� su reacci�n con una sonrisa forzada.
      -Ya sabes... cosas sueltas... sin importancia.
     El se acerc� m�s y se agarr� al manillar de la moto, �l la observ� con maliciosos ojos azules. Estaba seguro de que ella estaba nerviosa aunque unas gafas de sol ocultaran su mirada. Sonri� divertido. Sus dedos acariciaron el manillar hasta llegar a las manos de Roc�o que las apart� y se cruz� de brazos.
    -Deben pagar muy bien el estudiar una carrera para comprarte esta moto.
    -Es un regalo de mis padres.
    Le contest� r�pidamente. C�mo deseaba poder escapar de all�. No lo soportaba.
     La historia con aquella persona se remontaba a un a�o y medio atr�s.
     Lo conoci� en un gimnasio y pronto congeniaron, salieron juntos medio a�o hasta que ella se enter� que estaba casado y lo dej� en el acto sin m�s. Pero su insistencia oblig� en parte a que ella desapareciera de la ciudad. Aquel era un momento que tarde o temprano ten�a que ocurrir. Pero Roc�o deseaba que hubiera ocurrido otro d�a. No era el propicio para encuentros con fantasmas del pasado.
Ella lo mir� desafiante a trav�s de los cristales de sus gafas.
     -Bueno... �me vas a multar o qu�?
   Dijo bruscamente. �l se sobresalt�, no esperaba esa respuesta de su boca.
     -Si prefieres eso a que tomemos algo despu�s del servicio...
     -Oye... lo que hubo, que fue una equivocaci�n...
     -Eso no es lo que me dec�as cuando sal�amos.
     Le interrumpi� �l sonriendo est�pidamente.
     -... una equivocaci�n, se acab�... nunca me gust� ser el segundo plato. Se acab� y ya est�.
     Ernesto... como as� se llamaba, la mir� con detenimiento, como analiz�ndola crisp�ndole los nervios a ella.
     -Ya veo que has cambiado mucho... ya no eres la ni�a asustada y t�mida que tuve en mis brazos. Veo que ya no necesitas la protecci�n que te brindaba mi compa��a.
     -Como ves... ya no soy como antes... he madurado lo suficiente como para...
     -�Para... mandarme a la mierda? Cuidado con tu boca... puedo detenerte. Sabes que lo he hecho por mucho menos. Y eso no me gustar�a... �Se apoy� en el manillar descansando parte del peso de su cuerpo.-  �De verdad no quieres tomar nada?
Ernesto sigui� con su acoso ante la mirada de los sorprendidos viandantes y conductores que observaban la escena con curiosidad.
      -�No puedes aceptar que se acab�? No hay vuelta de p�gina.
     Estall� Roc�o de s�bito. Tanto que �l peg� un respingo incorpor�ndose. Recuperando la compostura se calm� y la mir� con cara de pena.
     -Es una l�stima porque nos quedamos a mitad de camino y eso me pesa. Lo creas o no me doli� que te marcharas as�...
     Dijo al tiempo que intentaba acariciar una de las manos de Roc�o. Ella se resisti�.
     -Tu caradura no ha cambiado en nada...
     Dijo asqueada. �l adopt� un falso tono de s�plica.
     -Hagamos una ronda por los viejos tiempos... va... �Levant� las manos.- Te prometo que solo hablaremos... si t� quieres. No rompas una buena amistad que existi� entre los dos. Fuiste mi mejor alumna... �Recuerdas? �hummm?
      Ella cogi� el casco y antes de pon�rselo le mir�.
      -Tal vez otro d�a... hoy tengo prisa, y ya he perdido mucho tiempo. Ya nos... veremos...
      -Otra espera...
    Dijo escuchando el motor rugiente que silenci� sus palabras.
      -�Ah�... Gracias por no haberme multado.
     Y desapareci� entre el tr�fico dej�ndole atr�s como hac�a un a�o. La historia de nunca acabar... siempre con un adi�s rotundo para ella y un hasta luego para �l.
     Par� de nuevo en un sem�foro, pero muy lejos de all�.
     ��Por qu� tiene que ocurrirme esto?�  Se pregunt�. El ver a aquella persona la hab�a trastornado y no era de felicidad, sino del dolor que supon�a volver a verle. A ra�z de aquel asunto ella hab�a perdido confianza en los hombres, pero Russell era punto y a parte. Era un soplo de aire fresco en su vida. Se sent�a afortunada de que el destino le hubiera brindado la oportunidad de conocerle. Al d�a siguiente le volver�a a ver y podr�a al estrecharle en sus brazos hacerle confidente de su profundo amor. Pero todav�a quedaban muchas horas por delante. Cambi� de opini�n y en lugar de vagar sin rumbo por las atiborradas calles llenas de gente o de buscar ese empleo, decidi� ir a uno de sus lugares favoritos,  donde Russell y ella se hab�an besado por primera vez. As� que gir� en el cambio de sentido y se dirigi� al peque�o lago a las afueras de la ciudad.
       Por unos instantes olvid� el peque�o incidente con aquel viejo �amigo� que hab�a aparecido de pronto... sin previo aviso, removiendo �antiguos� miedos en su mente.
ETERNALLY
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