| Con una delicadeza que �l desconoc�a fue acarici�ndola en un intento de despertar toda aquella sensualidad que ella guardaba en su interior y que gritaba en silencio ser descubierta. Dentro de s� se sinti� como un adolescente enamorado, experimentando como por primera vez un amor puro y limpio en su coraz�n. Recorri� con sus manos la tersa y suave piel de su amada al tiempo que su boca la besaba lentamente, saboreando cada cent�metro... despert�ndola a la pasi�n. Lleg� a sus pechos que bailaron ante su agitada respiraci�n y bes� con detenimiento sus pezones que respondieron ante el sutil tacto de sus labios apunt�ndole descaradamente. Suspiros entrecortados salieron al exterior de su garganta cuando sinti� las manos de Roc�o sobre su palpitante miembro. Sin querer los mordi� ligeramente y Roc�o dej� escapar un gemido de placer contorsion�ndose. Sab�a de la experiencia que ella ten�a... con que cari�o le acariciaba aquel punto vibrante de su ser. Sinti� que su cuerpo era invadido por un calor que se concentraba �nicamente en aquel lugar. Pero no estaba dispuesto a recibir... necesitaba dar... darle toda la atenci�n que ella se merec�a. Con suavidad firme apart� sus manos de �l y las aprision� contra el colch�n por encima de su cabeza teni�ndola totalmente a su merced. Sus lenguas entrechocaron violentamente escribiendo el preludio de aquel momento. Dej�ndose llevar... Roc�o se rindi� ante sus caricias. Nunca ninguno de los hombres con los que hab�a estado la hab�an tratado de aquella manera. Pero es que nunca ella hab�a sentido lo que experimentaba en compa��a de Russell. No era sexo expl�cito... encerraba un sentimiento m�s poderoso, ese �algo� que siempre hab�a faltado en sus relaciones. Esa verdadera sensaci�n de estar compartiendo algo m�s que sus cuerpos. Al tiempo que �l acariciaba sus pechos, baj� por su vientre recorri�ndolo con la lengua vi�ndolo vibrar, hasta llegar al nacimiento de su pubis. El ligero vello le hizo cosquillas en su rostro y sonri�. No exist�a en la vida un tacto m�s sutil y placentero que aquel. Con su boca bes� la fina piel del interior de sus muslos hasta llegar al destino fruto de su pasi�n. Sus manos se unieron a sus labios y exploraron aquel mundo que se abr�a ante sus ojos. Roc�o se estremeci� cuando sinti� la boca de Russell hundirse en su m�s profunda intimidad. Si continuaba as�... no podr�a reprimir la explosi�n de placer que iba aumentando poco a poco en su interior. Se liber� de sus imaginarias ataduras y hundi�ndole los dedos en su cabello, agarr�ndole suavemente, lo apart� de all� para besarle apasionadamente sintiendo su propio sabor. Ella no aguant� m�s y lo tumb� a su lado para encaramarse encima. Aquello excit� y divirti� a Russell, que siempre acostumbraba a llevar la voz cantante. Y se dej� hacer. Desde luego imaginaci�n no le faltaba. Roc�o se gui� por su cari�o y acarici� el fuerte pecho que se mostraba ante sus ojos deseoso de ser amado. Procur�ndole besos seguidos de peque�os mordisquitos por toda su piel... Russell exhal� un suspiro de aprobaci�n. Roc�o no dejaba de sorprenderle. Ni en sus sue�os m�s salvajes hab�a experimentado las caricias que ella le proporcionaba. Su mente se desconect� del mundo exterior sintiendo �nicamente como su lengua recorr�a su pecho y sus manos acariciaban su contorno haci�ndole desear ser pose�do. Intent� levantarse para tomar las riendas... pero ella con un suave empuj�n le tir� nuevamente atr�s sobre la cama. Una risita divertida sali� de su boca que se extingui� al momento cuando sinti� que ella bajaba... bajaba hacia su impaciente miembro que daba saltos de excitaci�n. Un gemido apagado escap� de su boca y mordi� la almohada al sentir el calor h�medo del interior de su boca en su ap�ndice viril. Con ternura y pasi�n ella lo bes� sintiendo la suavidad de aquella piel no comparable con ninguna otra. Con sus manos acarici� sus muslos sintiendo como los m�sculos se contra�an ante el placer que le provocaban sus caricias. Recorri� con su lengua cada cent�metro de aquel poder que crec�a dentro de su boca. Encontr� su punto d�bil cuando escuch� como los gemidos iban increment�ndose. Y se dedic� plenamente a �l. Russell no pod�a creer lo que estaba sintiendo en su cuerpo. Con que delicadeza ella descubr�a sus puntos er�ticos y los exploraba con ternura desatando una tormenta de placer. Aquella sensaci�n... iba y ven�a como las olas del mar... comprendi� que no podr�a aguantar m�s si ella continuaba as�... cuando el calor se hizo m�s intenso. Exhalando un profundo suspiro Roc�o dej� entrar poco a poco a Russell en su interior en un c�lido abrazo �ntimo. �l cerr� los ojos sintiendo como ella se mov�a acarici�ndole. �Qu� ternura nac�a de su cuerpo� Volvi� a mirarla... la coleta que sujetaba su pelo se hab�a soltado dejando caer una cascada de dorado cabello sobre su rostro... sobre sus hombros bronceados por el sol... �qu� deseo le inundaba� Ella con los ojos semicerrados... mordi�ndose ligeramente el labio inferior... sus pechos acompa�ando el suave ritmo que ella impon�a con su danza. �l se incorpor� y abraz�ndola entre sus brazos los bes� incrementando el placer que ambos sent�an en aquel instante. Roc�o se abandon� a sus caricias cuando �l rod� sobre s� mismo y qued� sobre ella notando como sus piernas se entrelazaban a su cintura con fuerza. Un brillo especial se reflej� en ambas miradas... llegaban al momento del �xtasis total y los dos deseaban alcanzarlo mir�ndose a los ojos, para compartirlo. Russell acarici� su rostro cuando sinti� que una cascada de placer le invad�a por completo su cuerpo al mismo tiempo que la respiraci�n de Roc�o se volv�a entrecortada por los ligeros gemidos que nac�an de su garganta. El momento que hab�a so�ado la misma noche en que lo vio en la playa iba a hacerse realidad... Las sensaciones placenteras llegaron a su cota m�s alta desencadenando una tormenta de sensualidad por ambas partes. Sus cuerpos se unieron en una explosi�n de placer que relaj� sus sentidos para caer extenuados sobre el lecho mojado por el sudor destilado del dulce enfrentamiento. Russell bes� dulcemente los labios de aquella mujer que hab�a conseguido que �l volviera a creer en aquel sentimiento del amor que cre�a olvidado y se acost� a su lado escuchando como sus respiraciones volv�an a recuperarse. Roc�o se acurruc� contra �l abrazando su cuerpo y deposit� un suave beso en su hombro mientras con una mano le acariciaba el vello de su torso. Apoy� su cabeza en �l y dej� escapar un suspiro mezclado con un arrullo cuando sinti� una mano de su amante acarici�ndole su espalda. Cuantas veces �l se hab�a sentido solo haciendo el amor... pero con ella hab�a sido diferente... exist�a ese sentimiento que no convert�a aquel acto en algo mec�nico, fruto de una necesidad animal. Pero s� que exist�a una necesidad humana... la de poder compartir ese sentimiento llamado �tal vez, amor? sin miedo al rechazo o la incomprensi�n. Lo mismo recorr�a la mente de Roc�o... tanto tiempo tratando de encontrar a la persona deseada y la hab�a hallado sin necesidad de buscar. Tantos errores que hab�a cometido cuando la respuesta a sus preguntas no se hallaba en las estrellas... la respuesta se encontraba a su lado. Era tarde ya... y sin poder evitarlo los dos cayeron en un estado de sopor que los adormeci� abrazados como estaban. La suave brisa del mar meci� las cortinas al tiempo que se rend�an ante la llamada del Dios del Mundo de los Sue�os. Un escalofr�o recorri� la espalda de Roc�o que se encogi� dentro de la cama. Pronto amanecer�a... la oscuridad hu�a lentamente ante la primera claridad de los rayos del sol... una tenue corriente de aire fresco entraba por la ventana agitando las cortinas como una aparici�n fantasmal. De pronto un temor atenaz� su mente y su coraz�n se desboc� dentro de su pecho... r�pidamente se gir� y su miedo se borr�... respirando pl�cidamente, a su lado se encontraba Russell a�n dormido. Lentamente se acerc� a su cara y deposit� un beso en sus labios entreabiertos sintiendo como su relajada respiraci�n mov�a un mech�n de su pelo que ca�a sobre su rostro. Sinti� deseos de acariciarle... pero sab�a que si lo hac�a le despertar�a. As� que tal y como estaba se dedic� a observarle en sus sue�os. El pecho se mov�a r�tmicamente al comp�s de su sosegada respiraci�n, un ligero tic apareci� en su nariz... ella no pudo reprimir una sonrisa acompa�ada de un ligero bufido de diversi�n. Se tap� la boca para evitar que fuera a m�s. �l se movi� como busc�ndola por instinto y al rozarla inconscientemente puso una mano sobre su cadera. Ella observ� las tenues arrugas alrededor de sus ojos... se llevaban bastante edad... pero eso no importaba. Mir� el gracioso hoyuelo de su barbilla. Tuvo que contenerse para no toc�rselo. Ella a�n no pod�a creer lo que hab�a sucedido entre los dos... era tan... tan imposible. Pero hab�a ocurrido. �Por Dios... era Russell Crowe quien se encontraba en su cama� Medio mundo suspiraba por caer en sus brazos... una maliciosa sonrisa se dibuj� en su cara. Y al instante se borr�. No... ella no pod�a ser una conquista m�s en su larga lista proclamada a lo largo y ancho del mundo. Lo hab�a visto en sus ojos cuando la miraban. Lo que en ellos se reflejaba no ten�a nada que ver con lo que hab�a visto en la mirada de los otros hombres con los que ella hab�a compartido lo que cre�a era amor. Mir� la placidez del rostro de Russell tratando de encontrar la respuesta a aquel sentimiento que hab�a nacido en su coraz�n y supo que no la encontrar�a... porque ya la sab�a. Sonri� y bes� sus labios nuevamente. Se acomod� a su lado con la cabeza apoyada en su mano sintiendo el calor que desped�a aquel cuerpo rozando el suyo. Y se dedic� a mirarle. �Qu� hora ser�a? Levant� la cabeza para mirar el reloj de la mesita de noche cuando sinti� que �l se mov�a y abrazaba con fuerza su cuerpo. Como si en sue�os ella hubiera intentado escaparse de su lado. -Cari�o... �Qu� haces? Susurr� �l vagamente atray�ndola hacia s� con sutileza. Ella mir� la hora. -Russy... � dijo acarici�ndole el nacimiento de su cabello. � son casi las siete... Sus ojos se abrieron de par en par y peg� un salto de la cama como si le hubieran tirado una jarra de agua fr�a. -Tengo que estar en el aeropuerto a las ocho y media. Si no perder� el avi�n. Desnudo como estaba dio varios pasos sin saber que hacer o a donde dirigirse y Roc�o le sonri� tumbada desde la cama. -Tranquilo... Russy... puedo llevarte con la moto. D�chate... nos acercamos a tu bungalow, coges lo que tengas que coger... y listo. �l se agach� y le dio un gran beso. Luego se dirigi� a la ducha medio corriendo. Cuando Roc�o escuch� abrir el grifo del agua... se levant� y poni�ndose una camiseta que le llegaba hasta casi las rodillas baj� a la cocina... no iba a permitir que �l se marchara sin tomar siquiera un caf�. Sonri� cuando vio reflejado su rostro so�oliento en el cristal de la ventana de la cocina... su piel desped�a el inconfundible aroma del perfume de Russell. Mientras sal�a el caf� de la m�quina express se abraz� a s� misma apoy�ndose en el fr�o m�rmol. Pensaba que estaba loca... pero se hab�a enamorado de �l... y no desde aquel mismo instante... sino desde que lo descubri� aquella noche, desnudo en la playa, cuando a�n no sab�a de quien se trataba y era solo una imagen, un sue�o en su mente. Escuch� unos pasos y apareci� por la puerta con el pelo mojado y vestido con una camiseta suya. Se acerc� a Roc�o y abraz�ndola la bes� con dulzura en los labios. -Te queda muy bien mi camiseta de la Universidad... �l sonri� encogi�ndose de hombros. -No he encontrado la m�a... y esta es la m�s masculina que he visto. -S�... la verdad es que una que te deje el ombligo al aire no te resultar�a... muy favorecedora... menos mal que ped� la m�s grande. Ri�. �l la mir� a los ojos con una sombra de tristeza. -Siento tener que irme as�... despu�s de.... Ella le puso un dedo sobre sus labios y sonri�. -As� tendr�s m�s impaciencia por volver... �l sonri� al tiempo que ol�a el aroma del caf� reci�n hecho. -D�chate mientras me tomo ese caf� tan delicioso que me has hecho. Pero date prisa... por favor. Dijo ladeando la cabeza. Ella asinti� y cuando se gir� para irse �l le dio un peque�o cachete en las nalgas. Subi� corriendo las escaleras y se meti� en el ba�o que todav�a conservaba el h�medo calor de la ducha de Russell. La tibia agua recorri� su cuerpo despert�ndola del todo a un nuevo d�a. Con celeridad se duch� y visti� para acercarle al aeropuerto. Estaba feliz... pero a la vez una sombra de tristeza se reflejaba en su rostro. Estar�an cuatro d�as sin verse y quiz� sin o�rse. �l no le hab�a prometido nada y ella lo hab�a comprendido. Ser�a muy dif�cil poder llamarla... eran tantos los compromisos... que dudaba de poder �l mismo disponer tiempo para estar solo siquiera cinco minutos. Roc�o a�n notaba la presi�n de sus labios en su boca como el fuerte abrazo de despedida al pie de la puerta de embarque cuando montada sobre su moto vio despegar el avi�n de la pista. Una l�grima furtiva apareci� por sus ojos. Se puso el casco y arranc�. �C�mo odiaba las despedidas� Trat� de animarse pensando que el tiempo pasar�a y volver�a a su lado... �cuatro d�as no eran una eternidad� Sali� del aeropuerto camino de casa... ten�a tanto que estudiar... lo que ignoraba era si podr�a concentrarse despu�s de lo que hab�a sucedido. Sent�a que su vida hab�a cambiado por completo... nuevos horizontes se extend�an ante sus ojos. Sent�a que ese hueco vac�o de su coraz�n por fin se hab�a llenado. |
| ETERNALLY |