ETERNALLY
Ella viv�a de lo que encontraba por ah�... en ocasiones de camarera, pero el constante acoso de los clientes era insoportable. Gozaba de un cuerpo esbelto por su metro casi ochenta de altura, una larga melena color bronce y ojos color miel... en conjunto bien pod�a haberse dedicado al mundo un tanto hip�crita de la moda... no pod�a quejarse de su f�sico. Otras veces hasta trabaj� como agente comercial, pero le aburr�a... el contacto con la gente era tan tedioso en tantas ocasiones... Poco a poco se pagaba los estudios de veterinaria con lo que sacaba adem�s de una ayuda extra que su madre, af�n a su forma de vida, aunque lo ocultaba, le pasaba de vez en cuando. Era una rebelde rom�ntica como ella, solo que hab�a terminado por sucumbir ante la riqueza  que se extend�a delante de sus ojos. Tal vez porque se hab�a traicionado a s� misma ayudaba a su hija a que continuara con su sue�o.

Lleg� al lugar donde hab�a aparcado la moto y espant� a unos chiquillos que sobre la perfecta m�quina emulaban a Marlon Brando en un Rebelde sin Causa y sonri� al verlos alejar corriendo. Se mont� sintiendo el calor del asiento al sol y se puso el casco. Con determinaci�n arranc�... le gustaba sentir el poder del motor bajo ella, el ronroneo caracter�stico que al ser escuchado notaba como cientos de ojos se posaban en ella admir�ndola. Sin demora se dirigi� hacia la playa, hacia casa... deseaba darse un ba�o en el mar y quitarse de encima el olor a ciudad.
Por la autopista sinti� como el aire golpeaba sus piernas y su cuerpo, aquello era libertad... disfrutaba viajar sobre su moto, aunque fueran trayectos cortos.
El olor a mar lleg� hasta sus sentidos y tom� el desv�o, en pocos minutos divis� la l�nea azul de su para�so particular... de su hogar en el horizonte. Al no ser un apartamento estaba un poco alejada de las inmensas torres que se hab�an ido izando cerca de la costa, pero no obstante estaba rodeada de civilizaci�n. Lo justo para no sentirse inc�moda y gozar de su propia intimidad.
Aparc� en la entrada y baj� para abrir la verja que rodeaba la casa. Era una construcci�n de dos pisos, amplia y luminosa, con un peque�o porche. Un gracioso camino de losas de piedra de rodeno llevaba hasta las escaleras de la puerta. Dispon�a de un jard�n rodeado por altos muros cubiertos de enredadera donde reposar lejos de las miradas curiosas cuando le apetec�a tomar el sol desnuda. Ah... y una peque�a piscina donde ba�arse en las calurosas noches de agosto. Un peque�o para�so para su total disfrute.
Al quitarse el casco mir� la playa que se extend�a a pocos metros de all�... los primeros veraneantes ya hab�an llegado pese a ser mitad de semana. Se dio prisa y cerr� la moto en el garaje. En pocos minutos sinti� la caliente arena bajo sus pies. Al menos su acostumbrado sitio estaba intacto. Con esperanza mir� el lugar de la noche anterior... estaba desierto. En el fondo se desilusion�.
De pronto sinti� una fr�a humedad en una de sus piernas y dio un salto, se trataba de un perro, un cachorro de unos diez meses que le hab�a olisqueado una pierna. Se agach� a su altura y el chucho mene� la cola nerviosamente mientras le lam�a las manos. Le acarici� y comprob� que llevaba collar... el amo o ama no deb�a estar muy lejos.
Mir� de un lado a otro y no vio que nadie se acercara, le extra��, pero por unos momentos jug� con �l. Era un d�lmata y adem�s revoltoso... tanto que terminaron rodando por la arena.
-�Le est� molestado Zeus?
Sobresaltada levant� la vista a la vez que contestaba a aquella profunda voz que se hab�a dirigido a ella con aquel curioso acento extranjero.
-No... estaba jugando con...
El sol la ceg� por unos momentos cuando comprendi� que era el due�o. Se puso de pie y la otra persona debi� notar que tambaleaba ya que la sujet� por los brazos, al tiempo que Zeus se met�a entre sus piernas para hacerla casi caer y �l la asi� nuevamente de un brazo y la cintura atray�ndola hacia s�. Ella choc� contra su h�medo pecho.
-Cuidado... a veces se pone un poco pesadito.
Dijo su interlocutor al ver al perro entre las piernas de aquella chica. Ella se apart� con suavidad de aquel contacto sin parecer descort�s. Puso sus manos a modo de visera sobre sus ojos para poder verle mejor... pero la luz era realmente cegadora reflejada en la arena. Lo �nico que lleg� a distinguir con claridad fueron dos ojos verdes profundos que la miraban y una amable sonrisa.
-Cre�a que estaba abandonado al no ver a nadie con �l.
Dijo tranquilamente intentando verle mejor sin que se da�aran sus ojos ante la fuerte luz del sol.
La h�meda piel de aquel hombre le dio la respuesta.
-Estaba nadando un rato y parece que �l ha decidido hacer de las suyas. He salido por si le estaba molestando.
Pero �l sonri� al notar que era todo lo contrario. Debido al sobresalto a ella le cost� darse cuenta de quien era realmente y cuando tras despedirse lo observ� march�ndose su coraz�n dio un vuelco. �Era el mismo hombre de la noche anterior� Aquella manera de moverse... era inconfundible. Lo hab�a tenido a su lado, lo hab�a tocado, hab�a escuchado su profunda voz. Sinti� impulsos de ir tras �l, pero nuevamente frases absurdas recorr�an su mente. Internamente se maldijo por no haber sabido aprovechar aquella, probablemente, �nica oportunidad. Decidi� darse un ba�o ligero para calmar su desbocado coraz�n.
Sin mirar a su alrededor se meti� en el agua para aliviar su rubor y cuando reuni� la fuerza suficiente mir� desde all� la playa para ver donde se encontraba. Pero tras aquella corta conversaci�n hab�a desaparecido. En el fondo se pregunt� si aquello no hab�a sido una aparici�n fruto de sus secretos sue�os.

Mir� su reloj, contrariada se dio cuenta que el tiempo volaba y en casa ten�a que hacer muchas cosas, aparte de estudiar sus abandonados apuntes de veterinaria. Recogi�  y se fue caminando, pensando en lo que le hab�a ocurrido. No pudo reprimir una risa por su estupidez.
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