| ... LA ESCLAVA |
| Record� su �ltima petici�n y esperanzado sinti� que aquel ser�a el d�a. Ser�a el d�a en que por fin llegar�a la contestaci�n a la petici�n de la libertad de Roc�o. La necesitaba. Trat� de avistar m�s all� de las colinas distantes y su imaginaci�n le hizo ver al correo de tal noticia. Pero al parpadear comprendi� que solo hab�a sido un espejismo de sus propios deseos. Como deseo era tambi�n compartir su lecho con ella y lo hab�a conseguido. �Habr�a sido tambi�n fruto de su imaginaci�n? �l esper� que no. Se hab�a levantado tan aprisa que no hab�a podido verificarlo. Volvi� su vista hacia la casa. �Tendr�a que volver para saber que no es un sue�o� Pens�. Pero entonces record� aquellas palabras de amor susurradas al o�do y las tiernas caricias sobre su piel. No, no hab�a sido un sue�o. Gir� sobre sus pasos y volvi� al interior de su casa. Ol�a bien... alguien estaba en la cocina. Con cautela se dirigi� hacia all� y comprob� que se trataba de Roc�o. Ella oy� el roce de sus pies contra el suelo y sonri� de espaldas a �l. Sab�a que la estaba observando, sus suaves movimientos, su cuerpo. Pudo contonearse como lo hab�a hecho otras veces cuando en el pasado realizaba otra funci�n, pero no lo hizo. �l no merec�a que lo trataran as�. Sin volverse le habl�. -�Va a ocurrir algo importante en el d�a de hoy ya que has abandonado tu lecho tan prontamente? �l sonri�. Se hab�a acercado cautelosamente pero ella lo hab�a o�do. Que buen soldado hubiera podido ser de no haber nacido mujer. Pero apart� ese pensamiento de su mente. Se acerc� y la abraz� mientras ella intentaba amasar lo que ser�a el pan de aquel d�a. -Quiz� los dioses se muestren hoy condescendientes y hagan realidad lo que deseo desde el primer d�a que te vi. Ella abraz� sus poderosos brazos y se recost� en su fuerte pecho notando la excitaci�n de M�ximus. -�Todav�a no lo has logrado? Yo cre�a que s�. -No seas ir�nica, amor m�o. No me refer�a a eso. Y lo sabes en el fondo. Ella se volvi� cara a �l sin soltarse de su abrazo y lo mir� a los ojos. � Qu� expresi�n de jovialidad hab�a en ellos � Aun cuando unas tenues arrugas surcaban sus alrededores. Con cari�o acarici� sus hombros que tantas veces hab�an suspendido la dura carga de su rango, que aunque no era una carga f�sica pesaba igual que si lo fuera. Meti� sus manos por entre sus mangas cortas y not� la cicatriz de su brazo izquierdo. �l al notarlo se apart� suavemente. -�He hecho algo malo? Pregunt� Roc�o un tanto preocupada. M�ximus inconscientemente se toc� la cicatriz y trat� de sonre�r sin conseguirlo. Roc�o volvi� a acercarse a �l y acarici� su rostro protegido por aquella barba. -Nada... Dijo �l distante. Entonces en ese momento ella record� la historia... pas� por su mente r�pida y conscientemente del da�o que le hab�a hecho sin ella saberlo. Le bes� su frente. -Perd�name cari�o... no quer�a... �l la abraz� nuevamente y la estrecho con fuerza. -El pasado me recuerda siempre la amargura de los d�as vividos... pero ahora contigo a mi lado... me siento diferente. Eres lo mejor que jam�s me halla ocurrido en esta nueva vida. En esta segunda oportunidad que me han ofrecido. -�Por qu� est�s tan triste M�ximus? �Acaso soy yo... �l le cogi� su rostro entre sus manos y la mir� con los ojos llenos de l�grimas. -Lo de anoche... solo espero que ocurriera porque t� tambi�n lo deseabas... no quisiera... -Claro amor... los dos lo dese�bamos... desde el primer d�a que nos vimos, s�lo que ha tenido que transcurrir este tiempo para saber si era realidad lo que ambos sent�amos. Volvi� a besarle en la frente y se abraz� a su cuerpo fuertemente, como temiendo que algo la separase de �l. �l not� ese sentimiento en la fuerza de su cuerpo y acarici� su cabello suavemente... dejando que los mechones resbalaran entre sus dedos. Entonces sinti� que ella se estremec�a y de su pecho pudo escuchar un tenue sollozo. Cogi� su rostro entre sus manos delicadamente y observ� que sus ojos se hab�an llenado de l�grimas. -�Qu� te ocurre? Pregunt� preocupado. Ella trat� de secar las l�grimas que hab�an comenzado a surgir con sus dedos temblorosos. Las palabras no pod�an aflorar a su boca aunque su mente bull�a como la lava de un volc�n, a punto de explotar. -Soy... soy... tan feliz a tu lado. Consigui� decir finalmente. M�ximus la abraz� y la bes� en aquellos labios llenos de magia, llenos del cari�o que �l necesitaba y del que no pod�a prescindir. Ella se le uni� y cogi� su cabeza entre sus manos acariciando el pelo ensortijado con sus dedos. El dulce beso se convirti� poco a poco en pasi�n, las respiraciones fueron torn�ndose m�s profundas al tiempo que sus corazones lat�an con m�s y m�s fuerza dentro de sus pechos anhelantes de amor. M�ximus la cogi� entre sus brazos y sin dejar de besarse se encamin� hacia el lugar donde hab�an pasado la noche juntos, aquella primera y maravillosa vez que hab�an yacido juntos. El sol acarici� sus cuerpos desnudos sobre el lecho, acompa�ando los suaves movimientos de la pasi�n que se hab�a desatado entre los dos. La luz provocaba reflejos dorados en el cabello de Roc�o mientras situada encima de �l le administraba besos por todo aquel cuerpo tan deseable. M�ximus acariciaba su cabeza al tiempo que leves suspiros se escapaban de su boca. Ella bes� su cuello y not� como la piel se erizaba ante el contacto sutil de sus labios. M�ximus se estremeci� de placer y sonri�. Con los ojos semicerrados la observ� a la luz del c�lido d�a. Era tan excitante ver como su cabello le provocaba suaves cosquillas en su pecho... ella sigui� besando su cuerpo, sus hombros... bes� su cicatriz y not� como �l intentaba retirarse de aquella caricia... pero ella insisti� y �l olvid� parte de aquel pasado tan amargo. Continu� besando su musculoso pecho hasta alcanzar aquellos pezones que al leve contacto de su boca se tornaron duros, M�ximus dej� escapar un fuerte suspiro y se contorne�. Algo en su bajo vientre comenz� a latir con fuerza y no era su coraz�n que lat�a con violencia. Cogi� su cabeza entre sus manos y la bes� con pasi�n, sus lenguas entrechocaron, primero con suavidad que se fue tornando m�s y m�s apasionada. Entonces ella aprovechando que �l la estaba cogiendo, baj� sus manos por el contorno de su cuerpo y lleg� al punto donde M�ximus expresaba su excitaci�n. �l mordi� ligeramente sus labios y volvi� a dejarse caer sobre la cama estremeci�ndose de placer. Roc�o baj� poco a poco besando aquel poderoso pecho, acerc�ndose lentamente a su vientre que bail� ante sus besos. M�ximus se hab�a agarrado a las s�banas fuertemente con sus manos mientras dejaba que ella despertara toda su pasi�n contenida. |