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Las
hembras
Pueden procrear a partir
del segundo mes de vida. Su ciclo de celo se repite cada
16 d�as, siendo el per�odo durante cual la hembra es receptiva
al macho y permitir� crianza de unas 8 horas. Tras el parto
pueden volver al celo a las 15 horas (celo posparto), lo
que significa que pueden estar dando de mamar a sus peque�os
y quedarse pre�adas al mismo tiempo! |
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Como hemos
dicho, para una crianza segura y sin problemas, en principio,
las hembras deben tener su primera camada entre los 3 y los 7
meses de edad. Si lo hacemos antes de tiempo se retrasar� su crecimiento
y las cr�as nacer�n fr�giles y prematuros, mientras que si cr�a
despu�s de los 10 meses de vida, la pelvis de la hembra
podr�a haberse cerrado y el parto ser�a tremendamente peligroso.
Tambi�n conviene saber que poco antes del parto conviene dejar
a la hembra sola en su jaula (separada del macho o de los dem�s
ejemplares que convivieran con ella) para evitar accidentes con
las cr�as. Aunque la separaci�n puede tener sus consecuencias
desagradables (al sentirse sola la hembra puede abortas), conviene
correr el riesgo por el bien de la camada.
Si disponemos de un grupo de cobayos conviviendo juntas y decidimos
que las crías convivan con el grupo también disfrutaremos
de una serie de ventajas para la camada. La más importante
es que una hembra lactante puede amamantar a cualquier cría,
aunque no sea suyo, asegurándonos así la alimentación
de los pequeños.
La dieta de la hembras ser� similar a la que ha ido recibiendo,
aunque no estar� de m�s enriquecerla con verduras frescas. Ser�
vital proporcionarle a la futura madre una dieta correcta, ya
que se duplicar� su necesidad de vitamina C durante su periodo
de gestaci�n. Si los fetos no reciben de manera suficiente esta
vitamina de la madre, dicha carencia puede suponer que nazcan
con una par�silis de patas traseras. Por otra parte, conviene
estar atento de cualquier signo de toxemia de la gestaci�n,
que se manifiesta como un decaimiento y un deterioro progresivo,
pudi�ndose observar enseguida tirones musculares. Llegado este
caso, ser�a preciso un tratamiento urgente por parte del veterinario.
Los
machos
Son sexualmente maduros a
los 2 meses de vida y su vida reproductiva es de 4 a 5 a�os. Es
conveniente separar al macho de la hembra si en los �ltimos d�as
de gestaci�n muestra un comportamiento agresivo, si no es as�
cuando la hembra tenga las cr�as se retirar� al macho, solamente
para no correr el riesgo de que las cr�as sean aplastadas, ya
que el macho no har� ning�n da�o a las cr�as ni a la madre intencionalmente,
aunque cuando se separa al macho se corre el riesgo de que la
hembra se sienta sola y aborte, pero es conveniente por el bien
de la camada. A la hora de la reproducci�n se debe tener en cuenta
que no debe haber m�s de un macho juntos ya que se pelear�an.
Para tener unas cr�as saludables el macho debe tener menos de
34 meses en su primera crianza.
la
gestaci�n y el parto
La gestación dura
un promedio de 63-69 días, siendo este periodo de tiempo
excepcionalmente largo comparado con el de otro roedores. Las
hembras preñadas se abultan casi desde el primer día
de la gestación, llegando a presentar un abdomen extraordinariamente
ampliado durante el último periodo del embarazo (es normal
que doblen su peso durante este estado).
El momento del parto es difícil de determinar porque la
gestación es un periodo relativamente largo y porque las
hembras preñadas no hacen nidos. Sin embargo, la semana
antes de dar a luz se desarrolla una pequeña separación
de los huesos de la pelvis, justo delante de los órganos
genitales externos. Esta separación alcanza poco más
de un centímetro en las horas previas al parto. Esta separación
de la pelvis no se desarrolla en muchas hembras que son dispuestas
para la cría después de los 7 meses de edad (sus
huesos están soldados), lo que crea una situación
imposible y trágica. El parto no es posible y una cesárea
es el único recurso para salvar la vida de la hembra y
su camada. Un parto secillo requiere normalmente un media hora,
con un promedio de 5 minutos entre el nacimiento de cada cría.
La camda ronda entre uno y seis crías, siendo el promedio
de 3 (las camdas de primera crianza suelen ser menos numerosas).
Respecto a a los abortos, podemos decir que son comunes en las
cobayas a lo larga de su vida reproductica.
LA
CAMADA
Como anteriormente se dijo,
una cobaya puede parir entre 1 y 6 crías, siendo el promedio
de 3, aunque en las primeras crianzas suelen ser menos numerosas.
Una vez que han nacido las crías no es conveniente dejar
al macho dentro de la jaula ya que, aunque no vaya a atarcarlas,
la hembra entra en celo a las 48 horas después de haber
tenido a sus crías, por lo que podría quedar fácilmente
preñada de nuevo. Las crías nacen relativamente
maduras, son pequeñas, pero completas, están cubiertas
totalmente de pelo y pueden andar. Tiene un peso al nacer de entre
75 y 125 gramos. Además nacen con dientes, lo ojos abiertos
y oyen perfectamente, incluso pueden comer comida sólida
y beber agua de un bebedero. No obstante, deben ser criados y
cuidados por la madre durante, al menos, dos semanas.
| La
crianza suele ser sencilla, aunque no hay que dejar que
perder de vista tanto a la madre como a las cr�as por si
ha habido alguna complicaci�n en el parto. A pesar de que
las cobayitas son capaces de mordisquear comida s�lida a
los dos d�as de nacer, siguen necesitando de la leche materna.
Si se observa alg�n tipo de reticencia, y se produce un
rechazo por parte de la madre, es posible que �sta est�
sufriendo una infecci�n de las gl�ndulas mamarias, conocida
como mastitis o tal vez su producci�n de leche sea
insuficiente para sus cr�as, a lo que se llama agalactia. |
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Durante
el per�odo de lactancia, sobre todo en camadas numerosas, es importante
proporcionarles una buena fuente de calcio, como por ejemplo verduras
de hojas, ma�z o harina de ma�z, que ayudar� a prevenir un estado
patol�gico llamado eclampsia,
caracterizada por una p�rdida de coordinaci�n seguida de ataques.
El tratamiento a estas alturas es muy dif�cil.
Las cobayas crecen con mucha rapidez y a las seis semanas llegan
a pesar aproximadamente unos 350 gramos, por lo que ser�a preciso
separarlos de la madre, tomando tambi�n la precauci�n de separar
los machos de las hembras.
