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Desde
pequeñita, siempre deseé vivir con cientos de
animales en casa, aunke suene a exageración yo era así,
me gustaban de todas las clases, razas, especies.... ¿Pero
cual era el problema?, que mi padre no tolera la convivencia
con animales. Mis abuelos viven en un pueblo rural y allí
era el único sitio donde se me permitía tener
alguno, aparte de que ellos tienen caballos, gallinas, vacas...
lo primero que tuve son dos preciosos patitos, luego un gatito
siamés (que aún vive, se llama Nani) y un precioso
perrito (Kiri) que se murió el pobre hace poco tiempo
a sus 12 años. A pesar de mi existencia por tener un
animal en casa era imposible, hasta que un día un amigo
me regaló un hámster ¡¡el primer animal
q tendría en casa!! |
| Nunca
se me había ocurrido tener uno, pues siempre pensaba
en un perro, un gato... y en poco tiempo me encariñe
muchísimo con el, el fallo fue que yo no sabia mucho
de estos animalitos un mal consejo me dijo que les metiese algodón
y papel d periódico en la jaula, mi hámster se
lo comía (yo no le veía hacerlo) y poco a poco
fue creando una bola de pelo en su interior hasta tal punto
que no respiraba y así se murió el pobre, me pille
un disgusto muy grande hasta que un día decidí
comprarme otro ( al cabo de bastante tiempo) este pequeño
individuo era un ser totalmente arisco, nunca me quiso pero
ni un poquito ¿¿eh?? Me mordía, chillaba
cuando alguien se acercaba a él.... cuando murió
había perdido las ganas de comprarme ya otro, hasta que
vino mi siguiente regalo ¡otro hamsterito! que en seguida
cautivó mi corazón (Symma) estuvo muchísimo
tiempo conmigo, llegó un momento que cuando le silbaba
venía, ¡era increíble!, pero un día
llegué a verle y le encontré tirado en la jaula....
y otro disgusto que me pillé. Aquí si me pase
una temporada bastante grande sin animalitos (bueno tenia los
del pueblo, me refiero a los de mi casa).
Pasaron unos meses, y un día me llego mi novio con otro
hámster. Otra monada, además este era de otra
raza distinta a los que había tenido siempre, era simpatiquísimo,
¡¡¡un trasto!!!! Una monada... al poco de
llegar él empezaron a salirme unas manchitas rojas en
la piel, me picaban muchísimo y me encontraba débil,
fui al medico y me dijo que no sabia lo que era pero quizás
tenía algo que ver con mi mascotita, cuando llegué
a casa lo observe y vi que tenia en una patita una mancha igual
que la mía, pero sabia que si se lo decía a mis
padres me iban hacer separarme de el y eso era lo ultimo que
quería, asike aguante una situación horrible durante
un par de semanas, hasta que tb se murió.
Y aquí es cuando llega mi pequeña Lana. Debajo
de mi casa abrieron una tienda de animales, enseguida entré
a ver unos animalitos con mucho pelo que no se les veía
la cabeza y me llamaba la atención, pregunté qué
eran y me dijo la chica que eran cobayas, se lo conté
a mi novio emocionadísima, que era un animal tan precioso....¿podéis
creer que nunca había visto una así? Al día
siguiente me la regaló... Pero pronto vi que mi pequeña
no era como las demás, que nunca corría ni se
movía, probé a incluso a llevarla al campo y allí
donde la dejaba hacia ruiditos felices mientras comía
hierva pero no se movía, cuando le pregunte a una chica
de la tienda que podía pasarle me dijo que quizás
necesitase vitaminas, acto seguido me las compre y se las di,
parecía haber notado mejoría en ella pero estaba
equivocada... a las tres semanas empezó a ponerse cada
día mas malita, estaba mucho tiempo echada, temblaba
cada vez que la tocaba...hasta que la lleve al veterinario,
me dijo que eran parásitos así que comenzamos
un tratamiento, en pocos días había empeorado
así que la volvimos a llevar, los parásitos no
solo no se le habian quitado si no que se le habían reproducido
por todo el cuerpo. Sus patitas estaban tan débiles que
se retorcían al intentar andar, y una incluso se le rompió
(al final pensábamos que quizás ya la hubiese
tenido rota la pobrecita pero entre tanto pelo no se lo notaron)
esa noche ya no me la pude llevar a casa, tuvo que quedarse
allí ingresada, al día siguiente me salte las
ultimas clases y bajé corriendo hasta el veterinario,
estaba segura de que cuando llegase Lanina se habría
curado y todo hubiese quedado en un susto, al pasar al lado
de una cabina se me ocurrió llamar a mi novio para que
viniese conmigo, cuando llegó al lugar donde habíamos
quedado me abrazó muy fuerte y me dijo que Lana había
muerto, no había conseguido pasar esa noche. Fue un golpe
tan duro...la última llama de la esperanza porque se
salvara ya se había apagado...Lana ya no estaba....
Ese día me dije a mi misma que no podía tener
mas animales, que todos se morían, y quizás era
yo que solo les traía mala suerte... pero hubo mucha
gente maravillosa que estuvo a mi lado, apoyándome y
animándome para adoptar a otro pequeño animalito,
y a día de hoy ¡me he decidido!, pronto tendré
otro nuevo amiguito, espero tener más suerte por esta
vez y no tener que pasar otra vez por este dolor y sufrimiento
que se siente cuando pierdes algo que realmente quieres.
FIN  |