>> Articulos >> Entrevistas >> Revista Rolling Stone - Parte 2
 
 


[ Continuación ]

Los hombres no están acostumbrados a eso, las mujeres tampoco, y están encontrando ciertas libertades, están encontrando también ciertos obstáculos muy grandes. En España eso ya se dio por sentado, pero en México aun se esta discutiendo que si tu chava trabaja, que si tú vas a cuidar al bebé, que si los dos van a traer la plata, y todo esto ha generado desamor, amor, conflictos en el lado amoroso.
Maná es un grupo que apoya el lado feminista pero no podemos afirmar tampoco que el feminismo sea la solución de todo. Porque, entonces, yo estaría diciendo que el machismo también es la solución, ¿no?. Y el respeto a los sexos, es lo normal. Aún no es tan normal.
- Yo crecí en una familia de mujeres (cuenta Fher). Mi padre murió siendo yo chiquito y no nos dejó muy bien. Crecimos, hombro con hombro, mis tres hermanas, mi madre, mi abuela y yo, que era el único niño. Entonces, a final de cuentas, viendo las agallas que tuvo mi madre para sacarnos adelante, te das cuenta de que la mujer tiene un potencial impresionante y que lo que nos hemos estado perdiendo es la contribución de las mujeres. Hubiéramos tenido más músicos, más Einsteins, más Beethovens y no los tuvimos porque bloqueamos esto.

¿Hasta qué punto el tuyo no es un punto de vista privilegiado en una sociedad como la mexicana?
Para nosotros, México es el país del machismo y de la pistola...
- Antes era así, ha cambiado mucho, como dice Fher.

¿Dónde vivís? ¿En Guadalajara?
- Sí, sí...
- Volviendo al disco, perdona que te interrumpa (dice Alex), es un disco con tanta variedad literaria y musical que resulta ecléctico. Pero cuando se tiene un público tan mayoritario como el vuestro, ¿crees que, en general, se entienden esos matices o el espectador medio de un concierto de Maná sólo se preocupa de la marcha rockanrolera que podáis dar?
- Pues yo creo que está en nuestra responsabilidad, ir llevando, tanto a nuestros fans, como a la gente que se va a enganchar a Maná por primera vez, ese paisaje musical y literario (contesta Alex). Yo creo que también nuestro público ha crecido con nosotros, pero este disco tiene la capacidad de enganchar nuevos públicos, sean niños o adultos, y también podemos atraer diferentes clases sociales. Y, ahora, países (añado).
- Creo que tiene mucha importancia cómo digas las cosas -dice Fher.
Vosotros parecéis preferir un lenguaje llano y sobrio, de palabras corrientes, de escribo como hablo. ¿no?.
- Si eliges una forma abstracta de transmitirlo a la gente, pues nadie te va a entender. "¿Dónde jugarán los niños?" trataba de la ecología, "Sueños líquidos" del mar y el océano. ¿Y este nuevo álbum?.
- Desde el título (explica Fher), la propuesta es que a través del amor puedes cambiar las cosas ¡Muy optimista te veo!
- si te pones a analizar, derechos humanos, medio ambiente, la situación de guerra entre israelitas y palestinos, gringos y afganos etc., etc., (continúa el cantante), se resume en falta de amor. Es una palabra muy grande. El Universo mismo se debió haber creado por la fuerza del amor de alguien. Para mí, Dios no existe en la forma que me la han pintado, para mí, Dios es amor, es esa energía cósmica que puede transformar las cosas y que va empapando todo.
- Es un buen sonido "revolución de amor", son dos palabras muy fuertes -dice Alex. Parecen contradictorias, ¿no?.
- Una revolución no tiene por qué ser algo negativo (continúa el batería), puede ser también positivo: Una revolución pacifista, ecologista, de amor... Tenéis una discografía muy escasa en la que, además, hay varios discos en directo. ¿Por qué?. - Nosotros no somos partidarios de lo que las compañías disqueras y el consumidor quieren que hagamos: un disco por año (continúa Alex). Nosotros hacemos un disco cuando creemos que está listo. Aparte, hacemos giras muy largas, nos encanta tocar. Hay grupos que no soportan salir de su ciudad; a nosotros nos encanta todo le circo de viajar y llevar todo, compartir nuestro rollo con la gente y eso lleva tiempo. Aparte, tampoco somos genios que, en un mes, componemos todo un disco. Nos gusta irnos inspirando, cada quien tiene su forma.

Después, algo que hicimos muy padre, después de diez años, después del Unplugged y lo que hicimos con Carlos Santana, fue parar un año para no quemarnos. Muchas bandas se desbaratan porque se queman. Entonces tuvimos tiempo de descansar, reflexionar, disfrutar de otras cosas, ver hacia donde queríamos ir como banda... Pero a mí me parece que vuestro nuevo disco sigue siendo muy fiel a Maná.
-¡Gracias a Dios!. Yo no me lo imagino sonando a otra cosa... Como has dicho que queríais replantearos... Para mí Maná son una paradoja: Siendo, básicamente, un grupo de rock.

¿Cómo es que vuestras principales influencias de música caribeña son de reggae y calypso, que son géneros anglosajones?

- Bueno, hay mucha influencia de todo eso, desde siempre (explica Alex). Hasta de la música hindú, en Fe, le doy a las tablas y hay también sitar...
¿Pero qué es lo que hace a Maná lo que somos? Tenemos gustos tan distintos y, a la vez, somos tan parecidos... Si no tuviéramos la versatilidad que tenemos, no podríamos tocar lo que tocamos. Por ejemplo, tener ese sabor rockanrolero pero sin caer en encasillamientos de "eso es pop, esto es heavy, esto es rock"... No: Es música.

Si no hubiera llegado la influencia del rock & roll a vuestras vidas, ¿qué música estaríais haciendo?

- ¡Pues yo siempre he bromeado que, cuando tenga 80 años, estaré tocando salsa en un bar! Ja, ja, ja... (de nuevo Alex y sus sonoras carcajadas). Si no hubiera sido por el rock & roll... Me encanta la música latina, la percusión y todo lo que tenga ritmo, pero yo, desde chiquito, siempre estuve muy influenciado por el rock & roll... Nunca me he puesto a pensar en eso

¿Tú Juanito? [Juan Calleros, uno de los dos miembros originales de Maná, es un tipo serio y silencioso. No ha abierto la boca hasta ahora y, cuando lo hace, ni siquiera levanta la vista para contestar].
- Me gusta mucho el jazz, la música alternativa y la música electrónica.
- Juan de di-yei. Scratch, scratch, scratch... ¿Scratchas, Juan?.

¿Cuál sería la canción que cambió vuestra vida?.
- En el rock & roll, Let it be (responde Fher).
- A mí la canción que me alteró y cambió hasta la manera de tocar fue Don't stand so close to me de The Police, en el 81. empecé tocando la batería con los Beatles y los Kiss, fue como una introducción natural, pero esta canción me volvió loco. Yo creo que fue la melodía y cómo iba el ritmo del reagge al revés. Yo no entendía y dije, "¿qué es esto? (Alex, muy honesto, reconoce abiertamente la influencia de The Police en todo lo de Maná). A partir de ahí me compré todo lo que había de reggae y de new wave.

¿Y tú? -Le pregunta a Sergio.
- Starway to Heaven
- ¿No era Hotel California? -apunta Alex.
- Sí, Hotel California. Pero esa fue una de las primeras que empecé a tocar en la guitarra: Túm tum-tum-tum tum... Y luego se transforma en un desmadre.
- ¿Tú sabes cuantos guitarristas en el mundo tratan de sacar Starway to Heaven? -bromea Alex.
- Tenemos un cuate que vendía guitarras en el Guitar Center de Los Angeles, y decía: "Es que estoy cagao, que todos los chavales que entran han de tocar esa puta canción..." - ¿Juan? -Vuelve a preguntar Alex al silencioso bajista.
- Led Zeppelin, Police... - No, una canción que al oírla te cagaste y dijiste: ¿qué es esto?. - A mi manera.
- No, Brown Sugar... o una de los Stones o... ¿Cuál? -insiste Alex.
- Roxanne, de Police. Alex recuerda otra: "¡Jumping Jack Flash! ¡Puta canción! Acaba como si estuviera en ácido".

[ Parte 1 ]

Creditos: Revista Rolling Stone



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