La
banda tapatía no teme hablar de sexo, religión,
política, música, pasiones o dolores porque son
humanos y los impulsan
Por JUAN CARLOS GARCÍA /
ENVIADO / Grupo Reforma
Barcelona, España (29 noviembre 2002)
Por cada persona que apoya a Maná hay un detractor.
Pero Fernando Olvera (Fher), Juan Diego Calleros
y Alejandro González, oriundos de Guadalajara,
más Sergio Vallín, el hidrocálido guitarrista
con carisma y simpatía, han sabido negociar su
ascenso con los devaneos del ego, las tentaciones
del medio artístico y las probabilidades
del fracaso.
En España, Alemania, Italia, Inglaterra y Francia,
los clientes de las discotecas de fin de semana
saben a qué suena la banda y los corean. Entre
el mercado latino que habita en Miami, Nueva York,
Los Ángeles o Chicago, son familiares. Entre las
líneas del mapa que delimita Centro y Sudamérica,
ellos tienen cabida. Hoy la banda realiza su segunda
presentación en el Auditorio Nacional en medio
de la gira alusiva a su disco Revolución de
Amor, que ya los llevó con éxito a tierras germanas
y a la Madre Patria. No temen hablar de sexo,
religión, política, música, pasiones o dolores
porque son humanos y los impulsan. En su show,
abogan por el uso del condón. Con su fundación,
apoyan el conocimiento y las causas del deterioro
que vive la madre naturaleza para que su público
haga conciencia.
En entrevista, Fher y Sergio revelan que han aprendido
a levantarse de los golpes del pasado - y de algunos
'pseudoproductores' de TV-, y cuestionan a Fox,
al Papa y hasta a Dios...
¿Cuándo fue la última
vez que hiciste algo por primera vez?
Fher: Por
detrás...
Sergio: Por primera vez en mi
vida toqué una Fender Straticaster de 1957, para
grabar el nuevo disco (Revolución de Amor).
¿Cuál ha sido el
dolor más grande que han padecido y que ahora
lo recuerdan ya sin dolor?
Fher:
Por detrás (risas)... ¿En serio quieres saberlo?
Yo creo que cuando todas las discográficas nos
cerraron las puertas como banda, cuando íbamos
empezando, ya ahora me he encontrado a muchos
de ellos y me da mucho gusto poderles decir: ¿quihubo
"cabrones"?, ¿no que no?
Sergio: Me dolió mucho que algunos
pseudoproductores nos despreciaran por lo que
significábamos. Un tal Luis de no se qué... que
es muy famoso en Televisa, y que nos hizo el feo.
Ahora ya no significa nada, en lo absoluto. Si
tuvieran la garantía de que tendrán una respuesta
honesta a una pregunta que siempre han querido
hacer, ¿qué pregunta sería y a quién se la harían?
Fher: Al Presidente Vicente Fox
le preguntaría si en realidad está comprometido
con el medio ambiente de México, si está consciente
de lo que significa un compromiso así.
Sergio: Yo le preguntaría al Papa Juan Pablo II
si está consciente de la situación precaria que
vive la Iglesia católica. Me gustaría preguntarle
si sabe que debe hacer algo por que su religión
evolucione, que muchos de los conceptos de su
religión parecen obsoletos y habrían de renovarse.
¿Cuál ha sido el
mayor acierto y el error que han cometido?
Fher: Como
parte de Maná, el gran error fue haber firmado
un contrato en algún momento con una productora
llamada Mildred Villafañe, y el más grande acierto
es no haber perdido nunca la fe, porque creíamos
en nuestras convicciones, en lo que hacíamos,
y nos levantamos a pesar de muchos golpes, de
habernos caído en bastantes ocasiones. ¿En lo
personal? No he tenido errores ni aciertos, sino
todo lo contrario.
Sergio: Es una idea relativa.
He aprendido a asimilar lo que he tenido que vivir
sin amargarme la existencia; he vivido lo que
tenía que vivir y ya. Un gran acierto fue haberle
dado un casete a un guitarrista amigo mío que
trabajaba con Luis Miguel y que fue quien me conectó
con Maná.
En su momento, si Dios les pidiera que se presentaran
ante él, ¿cómo lo harían?
Fher:
Con
una guitarra de un lado y con una botella de tequila
por el otro. Brindaría con él por haberme dejado
vivir todo lo que llevo hasta hoy. Soy una persona
agradecida.
Sergio: Con la debida humildad, si dicen que Dios
nos conoce a todos, le diría: "¿pues qué no me
conoces?...".
Credito: El
Grupo Reforma.com
