La fundación de Zacatecas

y el Camino de la Plata

 

Bertha María Topete Ceballos

Licenciatura en Historia, 4to semestre

Introducción

Es sin duda el descubrimiento de las minas de Zacatecas el detonante principal de la población del norte de México; lugares de tierras indómitas y de guerreros, que dieron una feroz batalla a los conquistadores españoles a quienes tenían por invasores y enemigos.

No sabemos como se hubiera dado la historia sin el precioso mineral que era el móvil principal para entrar en la región; la agricultura y la ganadería no tuvieron mayor importancia porque las tierras no se prestaban, ya que no eran fértiles.

 

El espíritu indómito de muchas personas que venciendo el miedo e impulsados por el afán de la conquista, de abrir nuevos mundos para su reino y de manera personal, el impulso natural que todo hombre tiene de acrecentar su fortuna, bienes y satisfactores, es en consecuencia, el tema de este trabajo. Por otro lado, la conquista espiritual con la que venían encomendados los frailes, para llevar nuevas almas a la religión católica, que era la oficial en la península, fue también tarea importantísima en esta serie de acontecimientos.

 

Es difícil poder ensalzar la guerra y la muerte que tantos hombres tuvieron que enfrentar, en su afán de posesión. Quisiéramos que las cosas se hubieran presentado de otra manera sin que los costos de vidas humanas hayan sido el precio que se tuvo que pagar para la realización de sus deseos; solamente trataremos de explicar cómo se dieron las cosas, sus causas, consecuencias, y los fines que se perseguían en todas estas hazañas.

 

El camino que se fue delineando en estos nuevos descubrimientos tuvo como consecuencia la fundación de numerosos pueblos que hoy en día son florecientes ciudades; muchos otros han quedado en el olvido y la desolación, pues su función principal que era el de surtir del precioso metal a España, que al decrecer en este renglón, ya no tuvieron la finalidad para la que fueron creados.

 

Las primeras incursiones

Después de la conquista de Tenochtitlán, el deseo de ampliarse y descubrir los tan ansiados metales1 que los españoles andaban buscando en estas nuevas tierras, trajo como consecuencia la expansión.

Primero hacia el oeste del valle de México, lo que hoy es el estado de Michoacán, y después siguieron hacia el norte, lo que hoy conocemos como los estados de Jalisco, Colima, y parte de Sinaloa.

Ya en los primeros años de la colonización se habían hecho algunas incursiones por parte de las gentes de Cortés hasta llegar a la región del Lerma-Santiago en 1528, en lo que actualmente es el estado de Michoacán.

En 1529 otras gentes capitaneadas por Nuño de Guzmán recorrieron las regiones del norte del Santiago, como el sur de Zacatecas, Jalisco y Sinaloa, fundando varias ciudades entre las que se encuentra la de Compostela, que sirvió como base para seguir realizando sus exploraciones y que después se llamaría el Reino de Nueva Galicia. Un veedor de Nuño de Guzmán, el Capitán llamado Pedro Almendez Chirino por esas mismas fechas (1531), ya había penetrado en esta zona, más que de conquista, era para confirmar informaciones que se tenían en la Corona de unas ciertas amazonas que merodeaban por estos lares, y se hizo acompañar del cacique de Acatic (Jalisco) llamado Xiconaque.2

Un subordinado de Guzmán, Cristóbal de Oñate funda Guadalajara en 1531, lo cual es muy significativo, ya que fue el centro principal de todas las incursiones en años posteriores, hasta que en 1542 se establece allí la capital del reino,3 tarea nada fácil, pues la resistencia de los indios que poblaban esa región, hizo más difícil el avance de los españoles.

La región y sus habitantes

Esta región estaba poblada por indios que los españoles llamaban genéricamente chichimecas, que quiere decir “perro sucio e incivil”. Pero en realidad eran varios grupos: unos llamados tzacatecos, que estaban al norte de la región y que como su nombre lo dice pululaban por lo que hoy es el estado de Zacatecas; otros los cashcanes o caxcanes, mas al sur, en los estados de Aguascalientes y parte de Jalisco; los tecuexes que se distinguían en lo que hoy es Guanajuato; y por último los cuachichiles o guachichiles (que se cree que eran los más feroces)4, que se movían por lo que hoy es el estado de San Luis Potosí. (Ver mapa)

 

La guerra del Mixtón en 1540, fue un ejemplo de verdadera batalla que los indios y sobre todo los caxcanes dieron a los españoles, ya que se sentían invadidos. A pesar de los adelantos que los españoles traían en armas, los indios eran unos guerreros natos, pues estaban entrenados para la vida indómita y salvaje de estas tierras, y si a eso le agregamos que no tenían asentamientos fijos, sino que andaban de un lugar a otro comiendo lo que se encontraban al paso del camino, ya que así estaban acostumbrados; no así los españoles, según los relatos de los frailes y cronistas de esa época, como Gonzalo de las Casas, Fray Gerónimo de Mendieta y otros.

 

Los años que siguieron a la guerra del Mixtón, fueron de consolidación y de evangelización por parte de los frailes, y de hacer asentamientos por el lado de los españoles para guarecerse y defenderse de los indios, aunque hubo muchas sublevaciones de indios al mando de Tenamaxtle, su cabecilla, que tuvo en desasosiego a toda esta zona, por lo que el propio Virrey don Antonio de Mendoza tuvo que intervenir para sofocarlos.

 

Los primeros conquistadores y pobladores del norte

 

Juan de Tolosa a la cabeza de españoles e indios, fue el que llegó a lo que hoy conocemos por Zacatecas, un 8 de Septiembre de 1546, al pie de un cerro que le pusieron por nombre “de la Bufa,” que quiere decir “riñón” o “joroba”,5  después de muchos combates y batallas contra los indios, e ir sorteando los terrenos nada fáciles de las sierras y los cañones; pero tampoco se puede hablar de conquista sin la labor del hombre y de su valentía.

Cuatro fueron principalmente los fundadores de Zacatecas: Cristóbal de Oñate que era el vicegobernador de la Nueva Galicia, Juan de Tolosa, Diego de Ibarra y Baltazar Temiño de Bañuelos.

 

Se dice que el más distinguido entre los cuatro era CRISTÓBAL DE OÑATE, nacido en Vitoria, provincia Vasca de Alava, en 1504 o 1505. Hijo de hidalgo se vino a la Nueva España en 1524, ayudante de Rodrigo de Albornoz, que era contador de la Real Hacienda de la Nueva España. Lugarteniente de Nuño de Guzmán desde 1529. Se le concedieron dos encomiendas, una en Culhuacán y otra en Tacámbaro, Michoacán. Casado con Catalina de Salazar y de la Cadena, hija de Gonzalo de Salazar también funcionario de Hacienda y secuaz de Nuño de Guzmán.

 

Su riqueza se debió a las empresas mineras que obtuvo después de la guerra del Mixtón en la región de Nueva Galicia y eso le permitió reinvertir en las minas de Zacatecas. Aunque él no residió precisamente allí, ya que se define como vecino de la ciudad de México, sin embargo, muere en Zacatecas el 6 de Octubre de 1570 y sus hijos se convierten en los principales mineros de esa región.

 

Su fortuna aunque fue grande, se mermó a causa de las múltiples campañas que financió contra los indios para su pacificación.6

 

JUAN DE TOLOSA, hombre astuto y gran diplomático, se cree que nació en la región de Guipúzcoa, más no se sabe fecha ni lugar preciso.

 

Bakewell dice que no tuvo méritos en la guerra del Mixtón7, pero Topete del Valle tiene otra opinión ya que en su publicación de Méritos y Servicios de Juan de Tolosa, señala, a petición de sus descendientes, y llevan varios testigos a declarar y se les pregunta:

 

Si sabe el testigo que el dicho Juan de Tolosa ha ayudado a conquistar y pacificar en el Reino de la Galicia y sirvió en los alzamientos pasados con sus armas y caballos, a su costa y minsión(sic), y se puso muchas veces a riesgo y peligro de muerte y ha pasado en todo muy grandes trabajos, y así es público y notorio.

 

A lo que el testigo Pedro de Amusco contesta:

 

Que sabe y vio que el dicho Juanes de Tolosa, ha servido a su Majestad en la provincia de Guadalajara y en este nuevo reino, con sus armas y caballos, como hombre de bien y a su costa y minsión (sic), desde que la guerra se comenzó a levantar, siendo gobernador Cristóbal de Oñate, y en lo de la guerra de Nochistlán y Juchipila y todo lo del dicho levantamiento se halló presente y trabajó en la pacificación y sosiego de la guerra, con sus armas y caballo, poniendo su persona a muchos riesgos y peligros de los indios, que era gente belicosa y empeñolada, y en ello padeció muchos trabajos que de la guerra suceden, acudiendo en todo como hombre de bien y buen soldado y proveedor de su Majestad, en hechos y en lo que se ofreció y le era mandado, porque este testigo se halló en la dicha guerra y pacificación, y lo vio ser y pasar así, y así es público y notorio entre los que de ello tienen noticia, como este testigo.8

 

Se le considera como el descubridor de las minas de Zacatecas y lo ratifica en la misma publicación Topete del Valle, en la declaración que da otro testigo de nombre Juan de Torres y bajo juramento dice:

 

Que conoce a Juanes de Tolosa, de seis años a esta parte poco más o menos, y que sabe y tiene noticia de las minas de los Zacatecas por haber sido descubridor de ella y por esta y residir en ellas, y que las tiene por las mejores minas de más ley y prosperidad en esta Nueva España, y de donde ha redundado y redunda, gran servicio a Dios y a su Majestad.

Se sabe que se casa con la hija de Hernán Cortés y de Doña Isabel Moctezuma, y como frutos de este matrimonio fueron tres hijos. Murió en la pobreza a causa de las guerras que tuvo que patrocinar contra los indios, pero no se sabe dónde ni cómo murió.

DIEGO DE IBARRA nació en el pueblo de Eibar, provincia de Guipúzcoa, hacia 1510. Llegó a Nueva España en 1540 tal vez para participar en la guerra del Mixtón junto a su tío Miguel de Ibarra. Con Juan de Tolosa se unió para la fundación de Zacatecas. Ya rico y usando sus dotes de buen orador, se casa con doña Ana de Velasco y Castilla, hija de don Luis de Velasco, segundo Virrey de la Nueva España.

Financió a su sobrino don Francisco de Ibarra que exploró muchas regiones al norte de Zacatecas, donde fundó la provincia de Nueva Vizcaya, de la que además fue gobernador, pero muere en 1575, y Diego de Ibarra (que vivió hasta una edad muy avanzada) tomó su lugar en 1576. La hija de Diego, doña Mariana Velasco, hereda sus bienes, entre ellos un mayorazgo al norte de Zacatecas.9

BALTAZAR TEMIÑO DE BAÑUELOS nació en 1530 en la ciudad de Burebe en Castilla la Vieja, el único de los cuatro que no era vasco. Pero tal vez por ser el mas joven no participó en la conquista, sino que aparece en la fundación formal de Zacatecas en 1548. Más tarde en la guerra contra los chichimecas se le nombró teniente de capitán general de Nueva Galicia en 1572 por el virrey Enríquez. Murió en 1600 y como sus demás compañeros, se queja de que muere en la pobreza por las mismas causas: el costear las guerras contra los indios.

Desarrollo del camino y abastecimientos

El hallazgo de la plata sobre todo de Veta Grande (nombre de la mina), atrajo una gran emigración a Zacatecas, tanto de trabajadores de minas, como de familias completas, jornaleros, comerciantes, esclavos, tamemes, etcétera.

Estos descubrimientos requirieron de caminos bien definidos y trazados, para que fueran fáciles de recorrer si se quería que la plata llegara a sus destinos, y es por la región de los Chichimecas donde debía de trazarse esta ruta, donde el hombre blanco penetraba cada vez más y que fue de una labor importantísima para las actividades que después se fueron desarrollando, ya que los caminos cada vez más transitados llamaron la atención de innumerables personas, no sólo las que llevaban el metal, sino comerciantes, frailes, artesanos, indios pacificados, etc.

Al irse poblando esta región se hizo necesario el abastecimiento de alimentos y otras mercancías, ya que las tierras eran áridas y los cultivos muy difíciles a diferencia de otras regiones. Así pues se necesitaban con urgencia medios de comunicación hacia el sur.

El único enlace entre México y Zacatecas era en un principio por Guadalajara, pero se necesitaba un camino más directo para traer los abastecimientos necesarios para la nueva región. Antes de descubrirse las minas de Zacatecas, pocos motivos existían para ir al norte y cruzar la frontera chichimeca por el temor que se le tenía a los indios.

 

La región más al norte de Querétaro entre las dos Sierras Madres era una zona de indios casi impenetrable para los españoles. Hasta después de la guerra del Mixtón, el avance se empezó a hacer por esta región aunque muy lentamente más o menos entre 1540-50, en la que un grupo de capitanes que se hicieron terratenientes, fueron los que empezaron a entablar relaciones con los indios.

 

Los frailes agustinos y franciscanos también en su deseo de evangelización y de fundación de iglesias fueron internándose más y más al norte. De mayor importancia fue la de los frailes franciscanos, como Fray Juan de San Miguel, que en el poblado de San Miguel estableció una colonia que después llegaría a ser un bastión.10

 

De México para Querétaro, se pasaba por la región de Jilotepec, donde ya había un intenso tráfico de comerciantes, mercaderes, ganado, y que no ofrecía mayores dificultades, la única excepción fue el cruce del río San Juan, que a veces se desbordaba y causaba retrasos; la otra era por un lugar que se llamaba Cazadero, que era región boscosa entre San Juan del Río y Jilotepec.

 

Después de Querétaro, hasta donde el camino ya estaba bien delineado, poco a poco se siguió mas al norte hasta San Felipe, al que se podía ir por dos rutas: una que iba directamente por San Miguel hacia el noroeste y el otro directamente al norte, que pasaba por Paso de Nieto (donde una rama iba para San Miguel) y luego por Paso de Jofre, (san Luis de la Paz), recorriendo unos llanos llamados de la Mohina y llegando a San Felipe y allí unidos los dos caminos, seguían por Portezuelo, después Ojuelos, Encinillas, que se consideraba como el límite de los reinos de Nueva Galicia y el de México, después seguía Las Bocas, Ciénega Grande, Cuicillos (donde se juntaba el camino que venía de Guadalajara), y finalmente Zacatecas. Este camino ya estuvo listo entre 1550 y 1555 en donde ya era transitable para toda clase de vehículos, pues en un principio solo podían caminar carretas de dos ruedas.

 

La zona no presentaba mayores problemas ya que el altiplano era una serie de cuencas de suelo plano con montañas poco elevadas.

 

Este fue el camino que se le conoció por el “Camino de la Plata”. Años más tarde este camino siguió hasta Santa Fe en Nuevo México y se le llamó el Camino Real de Tierra Adentro.

 

De Guadalajara a Zacatecas había dos rutas: una que iba directamente pasando por Juchipila y el otro era de Guadalajara, Teocaltiche, pasando por lo que después fue Aguascalientes, Cuisillo (entronque del camino que venía desde México), y de allí hasta Zacatecas.

 

Se hicieron necesarios otros caminos secundarios, ya que Michoacán también abastecía de víveres al norte. Zitácuaro y Acámbaro fueron unidos a este camino para entroncarlo con el camino real, que fue el ramal primario.

Las regiones de Valladolid, Zitácuaro y Cuitzeo, también eran proveedoras y pasaban por Acámbaro y llegaban a San Miguel. El otro más al noroeste iba de Acámbaro, pasando por un lado de las minas de Guanajuato y por lugares que después fueron León en (1576), Santa María de los Lagos en (1563) y Aguascalientes (1575). De aquí se llegaba directamente a Zacatecas pasando por Cuisillo.

 

A lo largo de todo este camino fue necesario poner los “presidios” o “fuertes” y es el establecimiento de posadas, que estaban a cargo de indígenas, terratenientes y de algunas congregaciones religiosas donde proporcionaban comida y protección al viajero. A su vez eran estancias para la cría de ganados mayores y menores y caballerías de tierras para labranza y formación de sementeras.

 

Don Diego de Flores, fue comisionado para verificar la ruta exacta para mejorar el camino y el 22 de abril de 1551 decía: “ El dicho camino es muy deseable e importante para el servicio de Su Majestad y sus ingresos reales, además de ser ventajoso para los individuos que lo piden...”

 

De allí fue de donde nació la ciudad de Aguascalientes, llamada en un principio “ Valle de los Romeros”, donde había un “fuerte” o “presidio” para resguardo de los pasajeros que iban rumbo a las minas, ya sea en busca de trabajo, o para llevar sus mercancías y que además sirviera de albergue a la escolta, que en sistema de relevos debería acompañar a las “ conductas de las Platas” que pasaban por esos caminos.11

 

Los frailes por su parte, también construían ermitas para fe de los viajantes y en honor de la religión que venían a enseñar.

 

En Aguascalientes, la primera ermita de la que se tiene noticia es la que estableció Sebastián de Aparicio, que era trajinante carretero. La primera posada de la que se tiene noticia es la que mandó erigir el Virrey Don Martín Enríquez de Almanza, por los años de 1570.

 

El constante tráfico de convoyes que iba y venía de México a Zacatecas, así como de comerciantes que traían víveres y mercancías, incitó a los indios a seguir peleando por sus tierras, ya que ellos lo sentían como una invasión; aunque después lo vieron como un botín, dando origen a la “guerra chichimeca”, que duró muchos años y costó muchas vidas, tal vez más que la conquista del Anáhuac.

 

Los caminos eran lentos e inciertos, donde el viajero tenía que tomar el astrolabio para orientarse en aquellas tierras baldías e inhóspitas, en donde los únicos caminos más delineados eran los que iban a las minas. Se hacían unos cuatro meses de México a Zacatecas (si se tiene en cuenta que la distancia entre estas dos ciudades es de 560 kilómetros aproximadamente), y siempre expuestos a los ataques de los indios, lo que hacía necesario ir acompañados de soldados y de escoltas para resguardo tanto de las personas como de las recuas y mercancía.

 

En un principio, los que transitaban por esos caminos eran los tamemes o cargadores indígenas, pero la legislación lo prohibió, siendo remplazados por las recuas de mulas y ya después, los artículos más pesadas se llevaban en carretas.

 

Siempre se aprovechaba el viaje de ida en donde se llevaban productos varios o víveres, para de regreso cargarlo con la plata que iba hasta la capital y de allí dirigirse a Veracruz para su embarque que se hacía anualmente hasta España.

 

Uno de los productos que en un principio viajaban por este camino era el plomo, que servía para la fundición de la plata, fue sustituida tiempo después por el mercurio, que cobró un valor tan importante casi como el metal. También se comerciaban el maíz, frijol, chile, algodón, calabaza y productos de maguey, alimentos básicos, prendas de vestir y equipo minero. Asimismo venían las carretas cargadas de seda de Granada, seda floja, arreos de Castilla, percal de Castilla, látigos de Castilla, lozas de cinc, seda mexicana, herradura para caballos y mulas, camisas de lino, camisas de ruan, ejes redondos, atún, aceitunas, aceite, cáñamo para cuerdas, terciopelos, vino, tafetán, cerrojos, zapatillas de mujer, ganchos, tijeras de barbero y barricas de sardinas.

 

Un artículo muy importante fue el azogue, que servía para la fundición del metal desde 1550, cuando se introdujo el proceso de amalgamación que se enviaba no en recuas sino en carretas con la garantía de entregarlo en un término de 20 a 27 días.

 

La población de las minas era principalmente obreros indios y negros; mercaderes españoles, indios y los criollos, que eran los hijos de los principales mineros que se habían asentado allí.

 

El Bajío

 

Lo notable, no fue solo el inicio de estos caminos, sino todo lo que trajo consigo, ya que al necesitar de víveres y comestibles las regiones mineras, se comenzaron a fundar ciudades y pueblos.

 

El Bajío que se encontraba en una situación estratégica, fue asentamiento de comerciantes, terratenientes y artesanos que transformaron a esta zona en un enorme granero que fue el que abasteció a los centros mineros tan alejados de la capital; así pequeñas rancherías se convirtieron en ciudades; tierras ociosas, se transformaron en grandes zonas cultivadas, por el desarrollo que se tuvo aprovechando el agua de los ríos en presas, lo que vino a traer una gran infraestructura.

Para fin de vender sus productos y abrir nuevos centros de comercio se crearon dos ferias muy importantes que fueron las de San Juan y la de Saltillo, en el Norte (donde se fue extendiendo el camino), ya que todas las mercancías venían de España a precios muy excesivos. En el nuevo Reino ya se comenzaban a hacer manufacturas de calidad y los pequeños industriales querían vender sus mercancías y abastecer a los ranchos ganaderos, a las pequeñas ciudades y a los centros mineros; ya con el camino más allanado, con mejores transportes cada día, y con el constante intercambio de productos, se fue convirtiendo en una región floreciente que es la que conocemos hasta nuestros días.

Conclusiones

Las minas de Zacatecas, los hombres valerosos tanto los españoles como los “chichimecas”, el interés de la Corona y la infraestructura que se fue creando en toda la región dieron como resultado un camino que hasta la fecha sigue casi la misma traza. Desde aquel año de 1529, en que los primeros incursionistas tuvieron noticias de que se encontraba un precioso metal y se tuvo como meta llevar al Reino para gloria de sus gobernantes y el engrandecimiento de su país dieron como resultado una gran aventura que se llamó “ EL CAMINO DE LA PLATA”.

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Notas:

1 Powell, Philip W. La Guerra Chichimeca (1550-1600), F.C.E., 1985. p. 26

2 Topete del Valle, Alejandro. Guía para visitar la ciudad y el estado de Aguascalientes, Ed. Del Autor, Aguascalientes, 1973. pp 16

3 Bakewell. Peter J. Minería y sociedad en el México Colonial Zacatecas (1546-1700), F.C.E., 1997. p. 18

4 Topete del Valle, Alejandro. Op. Cit. p. 17

5 Powell, Philip. Op. Cit. pp. 26

6 Bakewell, Peter J. Op. Cit. p. 26

7 Bakewell, Peter J. Op Cit. pág. 26

8 Topete del Valle, Alejandro. Información de Méritos y Servicios de Juan de Tolosa. Universidad Autónoma de Zacatecas. Zacatecas, 1978. p. 168

9 Bakewell, Peter. Op Cit. p. 27

10 Powell, Philip. Op Cit.p. 23

11 Topete del Valle, Alejandro. Op. Cit. p. 69

 

 

 

 

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