El Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH) es un organismo del Gobierno Federal que se encarga de
la investigación, conservación, protección, difusión
y docencia del patrimonio cultural de nuestra nación.1
Para cumplir tales objetivos, el INAH ha creado en las diferentes entidades
federativas los Centros INAH, que son los que se dedican a realizar las
actividades que por Ley le han sido encomendadas. Así mismo, en
el Distrito Federal existen una serie de dependencias responsables de coordinar
a nivel nacional los trabajos relacionados con la investigación
antropológica:
- Coordinación Nacional de Arqueología,
que a su vez se subdivide en otras direcciones de acuerdo al trabajo realizado:
Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos:
se enfoca al registro y catalogación de los nuevos sitios arqueológicos,
así como de las colecciones de objetos prehispánicos. Dirección
de Salvamento Arqueológico: como su nombre lo indica, realiza exploraciones
de índole inmediata, producto de obras de infraestructura diversas
(carreteras, gasoductos, construcción de presas, oleoductos, servicios
hidráulicos, instalaciones eléctricas, etcétera) que
se programan por gobiernos federales, estatales y/o municipales. Dirección
de Investigación y Conservación de Proyectos Arqueológicos:
procede a investigar arqueológicamente diversas problemáticas
en el territorio nacional. Dirección de Arqueología Subacuática:
su temática de trabajo se centra en sitios localizados en cuerpos
acuáticos (mares, ríos, lagunas, etcétera) que tienen
restos arqueológicos. Subdirección de Laboratorios y Apoyo
Académico: desarrolla investigaciones y apoya a diversos proyectos
en las especialidades de Paleozoología, Paleobotánica, Química,
Suelos, Geología y Fechamientos entre otras.
- Coordinación Nacional de Investigación.
- Dirección de Antropología Física.
- Dirección de Lingüística.
- Dirección de Etnología y Antropología
Social.
- Dirección de Investigaciones Históricas.
- Coordinación Nacional de Monumentos
Históricos.
- Coordinación Nacional de Restauración.
- Coordinación Nacional de Centros Regionales.
- Coordinación Nacional de Museos.
- Escuela Nacional de Antropología e Historia.
- Escuela Nacional de Restauración y Conservación.
La investigación arqueológica en el estado de Aguascalientes
El Centro INAH Aguascalientes es el responsable de
llevar a cabo las funciones del Instituto en la entidad; para ello, cuenta
con personal adscrito a las áreas de investigación, restauración,
arquitectura, difusión, custodia y administración. En todas
ellas, se proporciona la asesoría requerida por la comunidad tanto
del territorio hidrocálido, como de las zonas colindantes de los
estados de Jalisco y Zacatecas.
En el área de investigación únicamente
se realizan proyectos de las especialidades de historia y de arqueología,
dado que sólo se cuenta con personal de ambas disciplinas.
En el año de 1991 se inician los primeros
trabajos de investigación arqueológica en la entidad. Los
proyectos se enfocan a la localización de sitios con evidencias
de pintura rupestre y al llamado Atlas arqueológico, que tiene como
objetivo la ubicación de asentamientos humanos prehispánicos.
Se registran para la región (es decir, un área que abarca
los estados de Aguascalientes, Jalisco y Zacatecas), alrededor de 50 sitios.
A partir del año de 1994 los investigadores cambian de adscripción
y sus proyectos quedan cancelados.
Nuevamente en el año 2000 se retoman los
trabajos, continuando con la investigación sobre sitios arqueológicos
en el territorio hidrocálido y regiones colindantes. En la época
prehispánica no existían los límites políticos
actuales, por lo que se propuso realizar - para mejor comprensión
y en la medida de nuestras posibilidades - un trabajo regional.
La primera fase del proyecto de investigación
ha sido la consulta bibliográfica de obras realizadas por especialistas
que cubren principalmente los estados de Jalisco, Zacatecas, San Luis Potosí,
Guanajuato y los estados norteños. Esto nos ha permitido formarnos
una idea del desarrollo de las sociedades prehispánicas ahí
asentadas. La mayoría de los estudios sobre historia de Aguascalientes
remontan su pasado alrededor del siglo XVI; sin embargo, de las lecturas
efectuadas se desprende la presencia de asentamientos humanos en áreas
próximas a la de estudio, desde los primeros siglos de nuestra era
o quizá desde antes de Cristo, concluyéndose que la ausencia
de información específica para nuestro estado se debe, más
que nada, a la falta de investigación en el mismo.
La siguiente etapa se llevará a cabo en el
campo, es decir, efectuando recorridos por la región con el fin
de registrar todas aquellas evidencias de asentamiento humano, desde restos
de construcciones, restos cerámicos, de piedra, pintura y/o grabado
rupestre, restos humanos, etcétera, todo aquello que nos pueda ayudar
a reconstruir la historia de la (s) civilización (es) que aquí
vivieron.
También se realizan levantamientos topográficos
y se ubican todas las construcciones que se encuentran en un sitio. Se
elabora un censo de recursos ambientales existentes al momento de la investigación
con el fin de compararlo con los datos que proporcionarán los análisis
paleoecológicos, los cuales nos permitirán reconstruir el
clima, la flora, la fauna, la geología, los suelos y otras características
fisiográficas existentes en la época del asentamiento prehispánico.
Una vez registrados los datos del recorrido de
campo, se procede a analizar toda la información y en base a los
resultados se elabora una hipótesis de trabajo y se proponen áreas
específicas de excavación, mismas que contribuirán
a confirmar o refutar dicha hipótesis.
Los objetos arqueológicos recuperados en
la exploraciones, una vez lavados, marcados y restaurados, deben analizarse
en su contexto para posteriormente hacer una interpretación del
conjunto de los elementos rescatados y una reconstrucción de las
características de la sociedad que las produjo (aspecto físico
de la población, alimentación, indumentaria, materias primas
locales, objetos de intercambio, sistemas constructivos, costumbres funerarias,
organización social, política y religiosa, etcétera).
Se ha generalizado al considerar a los antiguos
pobladores de esta región como nómadas y bárbaros
incultos; sin embargo la información arqueológica nos permitirá
elaborar una propuesta relacionada con el desarrollo cultural alcanzado
por la antigua población que se asentó en este territorio,
la cual corroborará o modificará los conceptos hasta ahora
difundidos sobre la “barbarie e incivilidad regional”.
La investigación también nos permitirá
conocer las relaciones existentes entre los habitantes locales con los
de otras zonas próximas; el tipo de intercambio que pudieron sostener;
las características físicas de los pobladores, su promedio
de edad, el sexo y/o las enfermedades que padecieron; cuál fue el
sustento económico regional; si la región formó parte
de un área fronteriza; los cambios climáticos que se
sucedieron y que quizá afectaron los asentamientos antiguos y muchos
otros aspectos de interés antropológico.
Otro de los aspectos que contempla el proyecto es
la atención de denuncias relacionadas con la protección del
patrimonio arqueológico en el estado, así como la asesoría
y apoyo a las comunidades que se interesen por la conservación del
mismo.
Las últimas etapas de la investigación
se enfocarán a la difusión del objeto de estudio, plasmándose
lo anterior en información para ser exhibida en un Museo, en conferencias
y en artículos tanto para el público no especializado como
para la comunidad científica.
Nota importante:
La investigación arqueológica se enfrenta
con el grave problema del saqueo. El afán por coleccionar objetos
prehispánicos ha propiciado la destrucción indiscriminada
de infinidad de sitios arqueológicos. Los investigadores hacen constantes
llamados para evitar retirar de los lugares originales las piezas que se
encuentran, ya que al hacerlo (independientemente de que se incurre en
un delito federal) se destruye una parte fundamental de un conjunto de
datos. Es importante no ver los objetos como elementos aislados, sino como
parte de un conjunto mayor en el cual tienen un significado particular;
cada uno de ellos contribuye con información necesaria para reconstruir
la cultura de los antiguos pobladores de nuestro territorio.
Bibliografía:
Ley Orgánica del INAH. 1963. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México. 161 pp.
Olívé N., Julio César (coord.) y B. Cottom (asist.). 1995. INAH. Una Historia. Volumen I: Antecedentes, organización, funcionamiento y servicios. 513 pp. Volumen II: Leyes, reglamentos, circulares y acuerdos. 583 pp. CONACULTA. INAH. México.
Notas a pie de página
1 Ley Orgánica del INAH.