Ana María Pelz Marín
Arqueóloga, Centro INAH Aguascalientes


    El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es un organismo del Gobierno Federal que se encarga de la investigación, conservación, protección, difusión y docencia del patrimonio cultural de nuestra nación. Para cumplir tales objetivos, el INAH ha creado en las diferentes entidades federativas los Centros INAH, que son los que se dedican a realizar las actividades que por Ley le han sido encomendadas. Así mismo, en el Distrito Federal existen una serie de dependencias responsables de coordinar   a nivel nacional  los trabajos relacionados con la investigación antropológica:
    - Coordinación Nacional de Arqueología, que a su vez se subdivide en otras direcciones de acuerdo al trabajo realizado: Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos: se enfoca al registro y catalogación de los nuevos sitios arqueológicos, así como de las colecciones de objetos prehispánicos. Dirección de Salvamento Arqueológico: como su nombre lo indica, realiza exploraciones de índole inmediata, producto de obras de infraestructura diversas (carreteras, gasoductos, construcción de presas, oleoductos, servicios hidráulicos, instalaciones eléctricas, etcétera) que se programan por gobiernos federales, estatales y/o municipales. Dirección de Investigación y Conservación de Proyectos Arqueológicos: procede a investigar arqueológicamente diversas problemáticas en el territorio nacional. Dirección de Arqueología Subacuática: su temática de trabajo se centra en sitios localizados en cuerpos acuáticos (mares, ríos, lagunas, etcétera) que tienen restos arqueológicos. Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico: desarrolla investigaciones y apoya a diversos proyectos en las especialidades de Paleozoología, Paleobotánica, Química, Suelos, Geología y Fechamientos entre otras.
    - Coordinación Nacional de Investigación.
    - Dirección de Antropología Física.
    - Dirección de Lingüística.
    - Dirección de Etnología y Antropología Social.
    - Dirección de Investigaciones Históricas.
    - Coordinación Nacional de Monumentos Históricos.
    - Coordinación Nacional de Restauración.
    - Coordinación Nacional de Centros Regionales.
    - Coordinación Nacional de Museos.
    - Escuela Nacional de Antropología e Historia.
    - Escuela Nacional de Restauración y Conservación.

La investigación arqueológica en el estado de Aguascalientes

    El Centro INAH Aguascalientes es el responsable de llevar a cabo las funciones del Instituto en la entidad; para ello, cuenta con personal adscrito a las áreas de investigación, restauración, arquitectura, difusión, custodia y administración. En todas ellas, se proporciona la asesoría requerida por la comunidad tanto del territorio hidrocálido, como de las zonas colindantes de los estados de Jalisco y Zacatecas.
    En el área de investigación únicamente se realizan proyectos de las especialidades de historia y de arqueología, dado que sólo se cuenta con personal de ambas disciplinas.
    En el año de 1991 se inician los primeros trabajos de investigación arqueológica en la entidad. Los proyectos  se enfocan a la localización de sitios con evidencias de pintura rupestre y al llamado Atlas arqueológico, que tiene como objetivo la ubicación de  asentamientos humanos prehispánicos. Se registran para la región (es decir, un área que abarca los estados de Aguascalientes, Jalisco y Zacatecas), alrededor de 50 sitios. A partir del año de 1994 los investigadores cambian de adscripción y sus proyectos quedan cancelados.
    Nuevamente en el año 2000 se retoman los trabajos, continuando con la investigación sobre sitios arqueológicos en el territorio hidrocálido y regiones colindantes. En la época prehispánica no existían los límites políticos actuales, por lo que se propuso realizar - para mejor comprensión y en la medida de nuestras posibilidades - un trabajo regional.
    La primera fase del proyecto de investigación ha sido la consulta bibliográfica de obras realizadas por especialistas que cubren principalmente los estados de Jalisco, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato y los estados norteños. Esto nos ha permitido formarnos una idea del desarrollo de las sociedades prehispánicas ahí asentadas. La mayoría de los estudios sobre historia de Aguascalientes remontan su pasado alrededor del siglo XVI; sin embargo, de las lecturas efectuadas se desprende la presencia de asentamientos humanos en áreas próximas a la de estudio, desde los primeros siglos de nuestra era o quizá desde antes de Cristo, concluyéndose que la ausencia de información específica para nuestro estado se debe, más que nada, a la falta de investigación en el mismo.
    La siguiente etapa se llevará a cabo en el campo, es decir, efectuando recorridos por la región con el fin de registrar todas aquellas evidencias de asentamiento humano, desde restos de construcciones, restos cerámicos, de piedra, pintura y/o grabado rupestre, restos humanos, etcétera, todo aquello que nos pueda ayudar a reconstruir la historia de la (s) civilización (es) que aquí vivieron.
    También se realizan levantamientos topográficos y se ubican todas las construcciones que se encuentran en un sitio. Se elabora un censo de recursos ambientales existentes al momento de la investigación con el fin de compararlo con los datos que proporcionarán los análisis paleoecológicos, los cuales nos permitirán reconstruir el clima, la flora, la fauna, la geología, los suelos y otras características fisiográficas existentes en la época del asentamiento prehispánico.
    Una vez registrados los datos del recorrido de  campo, se procede a analizar toda la información y en base a los resultados se elabora una hipótesis de trabajo y se proponen áreas específicas de excavación, mismas que contribuirán a confirmar o refutar dicha hipótesis.
    Los objetos arqueológicos recuperados en la exploraciones, una vez lavados, marcados y restaurados, deben analizarse en su contexto para posteriormente hacer una interpretación del conjunto de los elementos rescatados y una reconstrucción de las características de la sociedad que las produjo (aspecto físico de la población, alimentación, indumentaria, materias primas locales, objetos de intercambio, sistemas constructivos, costumbres funerarias, organización social, política y religiosa, etcétera).
    Se ha generalizado al considerar a los antiguos pobladores de esta región como nómadas y bárbaros incultos; sin embargo la información arqueológica nos permitirá elaborar una propuesta relacionada con el desarrollo cultural alcanzado por la antigua población que se asentó en este territorio, la cual corroborará o modificará los conceptos hasta ahora difundidos sobre la “barbarie e incivilidad regional”.
    La investigación también nos permitirá conocer las relaciones existentes entre los habitantes locales con los de otras zonas próximas; el tipo de intercambio que pudieron sostener; las características físicas de los pobladores, su promedio de edad, el sexo y/o las enfermedades que padecieron; cuál fue el sustento económico regional; si la región formó parte de un área fronteriza;  los cambios climáticos que se sucedieron y que quizá afectaron los asentamientos antiguos y muchos otros aspectos de interés antropológico.
    Otro de los aspectos que contempla el proyecto es la atención de denuncias relacionadas con la protección del patrimonio arqueológico en el estado, así como la  asesoría y apoyo a las comunidades que se interesen por la conservación del mismo.
    Las últimas etapas de la investigación se enfocarán a la difusión del objeto de estudio, plasmándose lo anterior en información para ser exhibida en un Museo, en conferencias y en artículos tanto para el público no especializado como para la comunidad científica.

Nota importante:

    La investigación arqueológica se enfrenta con el grave problema del saqueo. El afán por coleccionar objetos prehispánicos ha propiciado la destrucción indiscriminada de infinidad de sitios arqueológicos. Los investigadores hacen constantes llamados para evitar retirar de los lugares originales las piezas que se encuentran, ya que al hacerlo (independientemente de que se incurre en un delito federal) se destruye una parte fundamental de un conjunto de datos. Es importante no ver los objetos como elementos aislados, sino como parte de un conjunto mayor en el cual tienen un significado particular; cada uno de ellos contribuye con información necesaria para reconstruir la cultura de los antiguos pobladores de nuestro territorio. 

Bibliografía:

Ley Orgánica del INAH. 1963. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México. 161 pp.

Olívé N., Julio César (coord.) y B. Cottom (asist.). 1995. INAH. Una Historia. Volumen I: Antecedentes, organización, funcionamiento y servicios. 513 pp. Volumen II: Leyes, reglamentos, circulares y acuerdos. 583 pp. CONACULTA. INAH. México.

Notas a pie de página

1 Ley Orgánica del INAH.
 
 

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