El Reto de México

El pasado 2 de julio ocurrió lo soñado por millones de mexicanos: el PRI fue derrotado en las urnas y perdió la presidencia de la república. El vencedor, Vicente Fox, aunque abanderado de la Alianza por el cambio (PAN y PVEM), en realidad los llamados «Amigos de Fox» fueron los que llevaron al señor de las botas a ganar las elecciones.
           Vicente Fox tiene en sus manos una gran responsabilidad: mantener y mejorar en todos los aspectos al país. Aún queda la duda si realmente va a ser un gobierno de «cambio», pues su propuesta económica es similar a la del ex partido oficial.
           La actitud que ha mostrado desde la noche del 2 de julio —incluyente y tolerante— deberá ser la misma que muestre durante su administración —que por supuesto sería la más correcta— y así borrar esa imagen de intolerancia y soberbia, de la cual hizo gala en toda su campaña. Ha comenzado a reunirse con líderes de las diversas facciones políticas, ha ofrecido un verdadero federalismo, un apoyo incondicional hacia los municipios, etcétera, es decir, propuestas sanas para el país.
           Sin embargo, el presidente electo sigue creando muchas dudas sobre su próxima administración. Su propuesta  de eliminar la tasa cero de los alimentos y medicinas («no vería mal que se aplicara», afirmó) es válida para un país desarrollado, pero en México provocaría un estrangulamiento para la clase baja y media. ¿Y la venta de PEMEX y la CFE seguirá en la agenda foxista? En fin, el futuro gobierno es una incógnita.
           Fox sabe que se sacó la rifa del tigre. México, el país donde el surrealismo es simple costumbrismo, requiere soluciones urgentes y efectivas para evitar y erradicar conflictos sociales, los cuales han llegado a límites increíbles —pobreza, delincuencia, corrupción...—  Estamos acostumbrados a vivir en una sociedad donde el más acomodado tiene las mejores opciones y oportunidades, el mayor respeto, el fallo de la justicia, etcétera. No es posible que en el sureste del país todavía existan caciques que se aprovechen del grueso de la población. Da pena ver cómo el gobierno es incapaz de negociar ante las peticiones de los indígenas en rebeldía. Es indignante que el narcotráfico sigue mandando en los órganos municipales, estatales y federales.
            La labor de saneamiento de México no corresponde nada más a Vicente Fox. Todos debemos poner de nuestra parte para discutir y proponer soluciones. No basta con hacer críticas estériles que se pierden en los anales de la historia.
            Debemos de fomentar el diálogo, el debate. Con echarle la culpa al gobierno de todos los problemas no solucionamos nada. Todos debemos hacer conciencia de nuestro papel, fomentar la crítica constructiva y luchar por nuestros principios, haciendo uso pleno de nuestros derechos. En caso contrario, tendremos un PAN-gobierno, a lo menos, por setenta años. 
 
 

                                                                                 Lo que quedó

                                                                             Rafael Barajas "El Fisgón"

                                                                                               Cartón publicado en La Jornada
                                                                                               el 1 de Agosto de 2000
 
 

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