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MUHAMMAD
ALÍ
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HISTORIA DE
UNA LEYENDA
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LOS
TIEMPOS CAMBIAN.
-El 28 de junio de 1970, la interminable cadena de alegaciones
del antiguo campeón del mundo de los pesos pesados se resolvió
cuando el tribunal supremo de los EEUU , en decisión unánime,
lo absolvió de todos los cargos. Un defecto de forma, las escuchas ilegales
que había realizado el FBI en los teléfonos del incausado, permitieron
a las orgullosas señorías limpiarse las manos sin reconocer el
atropello.
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Habían
pasado tres años y medio. No sólo el título de campeón del mundo había llegado a las manos de un boxeador
increíble, Joe Frazier; Tras el apogeo de las luchas civiles, mayo
del 68 en Europa y la abrumadora oposición a la guerra del Vietnam,
la gente veía el mundo, y a Alí, de otra forma.
Cuando regresó del exilio ya se había desvanecido casi toda la cólera hacia él dirigida. Ya no se dudaba de su sinceridad, aun sin estar de acuerdo con la naturaleza de sus ideas. Por ende, su actitud (pese al destierro, la inactividad forzosa y la decadencia económica) tampoco había variado un ápice, ni su lengua. Demonios, hacía reír a todo el mundo... Los tiempos habían cambiado, y los hombres también. Otra cosa bien distinta era tomar en serio sus pretensiones de volver a ceñirse la corona de los pesados. Ningún boxeador había regresado después de tanto tiempo para vencer, ni siquiera Joe Louis, que perdió lastimosamente frente a Rocky Marciano. El comeback se antojaba una misión algo menos que imposible. Y, en cierto modo, lo fue; porque nadie boxearía jamás como el campeón del mundo de los pesos completos en los años 64, 65, 66 y 67... Nunca antes, y nunca después. *La rabia se tornó en combustible de la voluntad... |
| Por
todo ello, cuando Alí derrotó en tres asaltos a la gran esperanza
blanca, Jerry Quarry, que era un candidato evidente al título mundial,
una oleada de excitación recorrió los Estados Unidos y el
mundo en general. No, no era lo mismo, pero allí había un
púgil verdaderamente bueno, un gran boxeador. Pero, ¿Continuaría
siendo el más grande? Las dudas se fueron despejando el 7 de diciembre de 1970, cuando tumbó a Oscar Bonevena en el quinceavo asalto. Volvía a ser el aspirante número uno, pero aquella asombrosa rapidez que lo hacía intocable, ya no lograba alcanzarla más que a ráfagas. ¿Qué podía hacer contra Joe Frazier? Los dos llegaban a la pelea invictos, así que era de justicia darle un voto de confianza. Lo cierto es que aquel primer combate se disputó demasiado pronto. Necesitaría un año más de plazo para alcanzar la forma que le situaría en su justo lugar. Pero el 8 de marzo de 1971, en Nueva York, aquella versión nueva de Alí se dispuso a recuperar el cetro que el gobierno le había robado. Y enfrente no sólo estaba el campeón del mundo, sino El Rival... Joe Frazier, su enemigo más odiado y querido, la némesis del más grande. *Montando el número frente a un hierático Joe Frazier. |
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TRES COMBATES MEMORABLES.
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-Joe
Frazier
era un campeón de los pesos pesados a la antigua usanza, o a lo
que se podía entender como lo más adecuado para el campeón
del mundo, un poco la representación de un ideal... Un pegador,
aunque su juego de piernas tampoco merecía ser ignorado, ni su velocidad e inteligencia en el ring: controlaba los tiempos, no disponía
sólo de una velocidad, como George Foreman.
Pero lo que diferenciaba a Smoking Joe de los demás era el coraje. Sus orígenes eran de una pobreza que asustaba, y la miseria había dejado en él algo, un poso de orgullo, que hizo que sus combates no fueran sólo por el dinero y los títulos... Lo que se jugaba era la dignidad, la gloria personal. Y eso Alí lo comprendió perfectamente; odiándose sin remedio, el imperturbable ex carnicero de Filadelfia ha sido también la verdadera sombra del más grande. *Los dos campeones, frente a frente. |
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La
segunda pelea tuvo lugar a finales de enero de 1974, el año de
Alí, cuando éste ganó a los puntos con cierta claridad.
No tuvo la repercusión de las otras dos ya que no estaba el título
en juego; la gloria del vencedor no era más que la posibilidad de
enfrentarse al campeón vigente. Pero el 1 de octubre de 1975 ambos
disputaron el más grande combate que verán los anales del
deporte, la exibición más fabulosa que dos hombres hayan realizado
jamás sobre un cuadrilátero: la Thrilla en Manila.
Los primeros cuatro asaltos fueron de Alí, un monumento a su inteligencia y talento. Porque si el gancho de izquierda era el golpe definitivo de Frazier, esa era la medicina que el loco de Louisville le recetó básicamente en aquellos doce minutos, para sorpresa de todos. Sin embargo, del quinto al onceavo asalto, Joe Frazier le propinó al campeón un castigo tal que permanecerá siempre indeleble en la memoria de los aficionados al boxeo. De nuevo estaba contra las cuerdas, superado, vencido. Y de nuevo Muhammad Alí buscó en lo más hondo para sacar fuerzas de donde no existían, y peleó quizás los tres mejores rounds de su carrera, golpeando a Frazier de todas las formas posibles. En el catorceavo, su rostro era una masa irreconocible, deformada como nunca se había visto, cuando otro directo le hizo escupir el protector bucal... Incapaz ya de abrir los ojos, no le dejaron levantarse de su banqueta para el último round. La guerra había terminado. *El rostro tumefacto de Joe Frazier tras el combate de Filipinas. |
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