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MUHAMMAD
ALÍ
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HISTORIA DE
UNA LEYENDA
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EL
GOLPE DE ANCLA.
-Inmediatamente después del combate de Florida,
Alí reconoció sin tapujos su pertenencia a la Nación del
Islam. A partir del 6 de marzo de 1964 renunció a su nombre de esclavo
(Cassius Clay se llamaba el amo del tatarabuelo del campeón). Estas
decisiones provocaron una oleada de críticas, incluso entre la comunidad
negra, que veía con desconfianza la postura radical de los musulmanes
negros.
Luego emprendió una gira multitudinaria por Nigeria, Ghana, Egipto...
Cuyo enorme éxito reparó todos los agravios sufridos en los EEUU.
"Le entusiasmaba que lo reconocieran en países
donde nadie había oído hablar de Joe Louis, y mucho menos de Rocky
Marciano. Fue su primer contacto con lo que significaba ser Muhammad Alí,
símbolo internacional, un púgil más importante que el propio
campeonato del mundo... El hombre más famoso de la tierra."
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El
25 de mayo de 1965, en Lewiston, Maine, tuvo lugar la revancha contra
Sonny Liston, un combate que nos dejó de recuerdo la imagen fotográfica
más perdurable de Alí y un KO que él mismo llamó
"el golpe de ancla". |
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"NO VOY A PELEARME CON EL VIETCONG ESE".
-La siguiente pelea de Alí fue un paseo militar. Floyd Patterson, erigido en estandarte de la América bienpensante, desafió al campeón tachándole de extremista y considerando públicamente que era indigno del título, aunque lo que más irritó al loco de Louisville fue que continuara llamándole Clay, despreciando su nombre musulmán.
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En
el primer asalto se limitó a esquivarlo sin golpearle ni una sola
vez. En el segundo comenzó a lanzarle suaves jabs. En el tercero
añadió los ganchos... Y así, aumentando deliberadamente
el castigo pero sin intentar noquearle, humillándolo, Muhammad Alí
prolongó la pelea hasta el doceavo, cuando el árbitro detuvo
la carnicería. Tres meses después empezó su combate contra el gobierno. Sorpresivamente, lo declararon I-A, apto para el servicio, de modo que en cualquier momento podían llamarlo a filas. Era el campeón del mundo, le esperaba un destino cómodo lejos del frente, una maniobra propagandística similar a la de Elvis Presley, años atrás. Sin embargo, cuando le preguntaron acerca del Vietnam, del presidente y etc, en lugar de la declaración patriotera de rigor, a sabiendas de lo que se jugaba, respondió: "no voy a pelearme con el Vietcong ese". Robert Lypsyte, del New York Times, presente entonces, declara: "ese fue EL momento de Ali; Durante el resto de su vida, la gente iba a amarlo o a odiarlo por aquella frase, que pudo parecer una declaración formal pero que de hecho fue algo que se sacó de la manga, improvisando". Comenzó a recibir amenazas de muerte y el abucheo generalizado, pero reaccionó afirmando su posición, estudiando el tema, dando charlas en las universidades... Es muy importante recordar que la opinión pública todavía no estaba mayoritariamente en contra de la guerra, ni mucho menos. *¡Una imagen muy expresiva! |
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La
polémica continuó subiendo de tono a medida que Alí
seguía combatiendo, en el ring, mientras no llegaba la llamada
del gobierno. George Chuvalo, Henry Cooper otra vez, Brian London, Mildenberger,
Cleveland Williams... La derrota que le infligió a Ernie Terrell
el 6 de febrero de 1967 fue especialmente brutal. Para desafiarlo, este
se había negado a llamarle por su nombre. Como a Patterson, lo
martirizó sin sufrir daño alguno, sólo que esta vez
la tortura se prolongó durante 15 asaltos... A cada golpe que le
aplicaba a Terrell,
canturreaba: "¿cómo me llamo? ¿Cómo me
llamo?"
El 25 de abril de 1967, atendiendo a la convocatoria de incorporación a filas, en Houston, Alí llevó a efecto sus ideas, haciendo la declaración más importante de su vida, esta vez oficialmente: "me niego a incorporarme a las filas del ejército de los EEUU porque considero que debo estar exento de ello por mi condición de ministro de la religión del Islam". *Muhammad Alí con su madre, en 1966. Se avecinaban tiempos difíciles. |
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Fue
condenado a cinco años de cárcel y 10.000 dólares de multa.
El máximo. Y lo que es peor, fue suspendido de la práctica del
boxeo. Ya no era campeón del mundo... Jimmy Ellis venció en los
despachos. Todos sus sueños, todo por lo que había estado luchando
desde los doce años, desaparecía de un plumazo. En el apogeo de
su vida deportiva, tuvo que exiliarse para no acabar entre rejas. "Calculo
que la sanción vino a costarle diez millones de dólares en bolsas,
patrocinios y todo eso", dijo Gordon Davidson.
Muchos lo tomaron por un niño rico que se niega caprichosamente a cumplir
el servicio militar, pero el hecho es que se arruinó. Cobraban sentido,
entonces, las palabras que le había escrito en una carta el filósofo
Bertrand Russell:
"En los meses venideros, los gobernantes de Washinton van a tratar de perjudicarle
a usted con todos los medios a su alcance pero usted sabe, estoy seguro, que
ha hablado en nombre de su pueblo y en el de todos los oprimidos del mundo que
desafían al poder norteamericano. Tratarán de hundirlo porque
usted es el símbolo de una fuerza que no pueden aniquilar... Puede contar con todo mi apoyo. No deje de llamarme si viene por Inglaterra".
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